viernes, 28 de febrero de 2020

“EL MÁS ALLÁ”


EL MÁS ALLÁ
(relato - no poema)
Popayán, 28 de febrero de 2020

Cuando era joven
Conocí a un personaje
Que a punta de misterio
Y pose de mago o brujo
Engañaba a todo el mundo

Él aparentaba tener un vínculo con el “más allá”
Pero realmente no sabía nada y solo quería ser importante
Por ello no mencionaba nada con nombre propio
Pero daba señales sutiles que alimentaban esa creencia
Entre quienes creían en ese “más allá”

El personaje aquel era inmutable e indescifrable...
Cuando alguien impaciente le insistía con preguntas
Sobre cómo llegar a la meta y cumplir su sueño
Él lo miraba con un gesto de lástima y no decía nada
Solo sonreía en forma enigmática

Poco a poco el personaje se fue quedando solo
Pero a lo largo del tiempo mantuvo su actitud impenetrable
Se había acostumbrado a ella, observando y gozando con picardía
La inseguridad y la incertidumbre de los demás
Sin tomarse en serio la existencia o no, de un “más allá”

No obstante al final de sus días, cuando ya veía el final del camino
Quiso anunciar a grandes voces que él no sabía nada
Porque no quería irse quedando en deuda
Con aquellos que había engañado en forma tan miserable
Y que por esa causa habían terminado desconfiando de él

Pero en realidad...
Le martirizaba que él tampoco sabía si existía o no “más allá”
Y al acercarse a la muerte como todos los demás
Empezó a sentir miedo, temor al “más allá”, horror a lo desconocido
Y quería morir tranquilo sin ese remordimiento en su alma

No obstante, no pudo hacerlo...
Se dio cuenta que entre más afirmara que no hay “más allá”
Los demás se aferrarían obsesivamente a esa idea
Porque ahora que estaba convencido de su ignorancia
Entendió que eran ellos los que lo habían construido a él

Y así, al hacer ese descubrimiento
El hombre misterioso pudo sonreír abiertamente...
Reía a carcajadas como nunca, sin enigmas ni poses
Mientras todos lo observaban con gran preocupación
Ellos veían en esa alegría, una amenaza latente del “más allá”
Pensaron que se iba a ir sin revelarles el secreto

Y entonces, no aguantaron la incertidumbre
No aceptaron la supuesta felicidad de quien los engañaba
Veían en esa aparente alegría la confirmación de que “él si sabía”
Y lo envidiaron y odiaron de una forma oscura y aterradora
Y, por eso... ¡lo mataron!

Así, el “más allá” había llegado antes... para todos.

miércoles, 12 de febrero de 2020

Los “nuevos” sectores sociales del siglo XXI y el futuro de la humanidad

Los “nuevos” sectores sociales del siglo XXI y el futuro de la humanidad

Popayán, 12 de febrero de 2020

Lo sucedido en Colombia entre el 21 de noviembre de 2019 y finales de enero de 2020, dos meses largos, nos permite aproximarnos a algunos aspectos de la vida y de las luchas de nuestro pueblo. Los hechos acontecidos se aclaran a medida que nuevos sucesos ocurren. En este escrito relacionamos lo ocurrido en nuestro país con lo que sucede en el mundo a fin de acercarnos a la realidad “nacional” en el marco de las luchas planetarias y de la Crisis Civilizatoria que vive la humanidad.

El 21N, evolución y por-venir

El principal factor que movilizó entre el 21N y el 15 de diciembre de 2019 a los sectores sociales que llamo “profesionales precariados” (“clases medias” les llaman), fue la acumulación de torpezas del gobierno, especialmente las relacionadas con el proceso de paz. El saboteo abierto y descarado del ex-fiscal NHMN[1], las insólitas marrullas que utilizó el ex-ministro de defensa Guillermo Botero para ocultar los crímenes de desmovilizados de la guerrilla ordenados por la cúpula del ejército, los intentos de encubrir el asesinato de 18 niños que estaban secuestrados por las llamadas “disidencias” de las Farc, los múltiples asesinatos de líderes sociales, y muchos otros despropósitos y delitos cometidos desde el gobierno, fueron los detonantes que impulsaron la participación de este sector social (que poco a poco se irá constituyendo en uno de los principales “sujetos sociales” del siglo XXI). Y claro, el fuego material que alienta esa inconformidad es la acumulación de problemas “internos”, especialmente el desempleo y la precariedad de las condiciones laborales de los jóvenes profesionales, que ven cómo sus ilusiones de “progreso” chocan con el “no futuro” que se les atraviesa a diario en sus carreras de ascenso social. Además, la oleada de protestas populares que venían ocurriendo en el mundo y, más cerca, en Puerto Rico, Ecuador y Chile, empujaron como viento de cola a cientos de miles de colombianos cansados no solo de un gobierno incompetente sino de unos funcionarios que confunden la paciencia de la gente con la estupidez y la conformidad abyecta. Estos sectores sociales “nuevos en la protesta” le imprimieron cierto carácter político al “paro nacional”, dado que no levantaron un “pliego de exigencias” particular sino que se sumaron abiertamente a la lucha social, con expresiones de protesta “tranquila”, festiva, artística y cultural pero, a la vez, con formidable beligerancia y justificada rabia. Esos sectores sociales saben que venimos de una cruel y sorda guerra que ellos –tal vez– no vivieron tan de cerca pero intuyen que las luchas sociales y políticas deben ser un espacio de superación de ese clima de intemperancia y violencia y no quieren verse arrastrados por sentimientos y dinámicas de odio y de venganza. 

Los sectores que tradicionalmente se movilizan bajo la dirección de las organizaciones sociales (sindicatos, asociaciones, consejos, etc.) que son influidas por las diferentes variantes de la izquierda, respondieron con todas sus fuerzas en las ciudades (estudiantes, maestros, trabajadores, otros). En algunas ciudades alcanzaron a movilizarse el 21N otros sectores populares que por primera vez participaban de una gran protesta, pero no se pudo lograr la movilización masiva de los sectores rurales (campesinos mestizos, indígenas, afros), lo cual tiene una explicación. Por un lado, el movimiento indígena ya se había movilizado con La Minga de febrero-marzo/2019 y no estaba en condiciones de hacer un nuevo esfuerzo mayúsculo, y las comunidades negras del pacífico colombiano (Chocó, Buenaventura, otros) canalizaron sus luchas hacia la participación electoral con relativo éxito. Por otro lado, los sectores campesinos de zonas marginales que se movilizaban hasta 2014 con la influencia directa de las Farc, entre ellos los llamados “raspachines” (recolectores de hoja de coca),  hoy no tienen la capacidad organizativa para hacerlo en forma autónoma (viven y trabajan después de la desmovilización de las Farc bajo un nuevo régimen de violencia controlada y “contratada” por los narcos). El otro sector rural, el de pequeños y medianos productores agrarios, influidos parcialmente por “Dignidades Agropecuarias”, hoy está fuertemente controlado por el uribismo y, además, dichos sectores solo se movilizan por causas sectoriales relacionadas con los bajos precios nacionales o internacionales de sus productos (café, panela, papa, leche, etc.), importación de materias primas (arroz, otros), altos precios de los insumos, acumulación de deudas de créditos u otros factores similares. Su dinámica es estrechamente reivindicativa por cuanto no se plantean la industrialización de sus materias primas y la apropiación de la cadena productiva y de comercialización a nivel internacional (global) para librarse del control del Gran Capital (empresas transnacionales como Nestlé, Starbucks, Mars, Kraft, Mondelez, etc.).

Frente a la movilización popular el gobierno utilizó con cierta eficacia la violencia mostrada por los grupos de jóvenes que actúan dentro de la protesta social con un carácter infantil e inmediatista, que bloquean el transporte (TransMilenio) en Bogotá o atentan contra bienes públicos. Estos sectores juveniles son fácilmente infiltrados tanto por grupos armados de “vieja tradición insurreccional” o por agentes provocadores de la propia policía o inteligencia militar “contrainsurgente”, causando graves problemas en la cotidianidad de la gente y generando rechazo entre la población. Esas torpes acciones y la estrategia comunicacional del gobierno ha conseguido poner en contra de la movilización social (“paro nacional”) a muchos sectores que hasta ahora no participan y que se ven afectados por ese tipo de prácticas, hasta tal punto que han obligado a muchos gobiernos locales dirigidos por “políticos alternativos” a involucrarse en la “regulación de la protesta” (anhelo del ex-ministro Botero) mediante la aprobación de “protocolos” y otros decretos para justificar la represión violenta de la movilización social. Los anuncios de “paros armados” del ELN y de grupos que utilizan el nombre de las “Farc”, cumplen el mismo papel y son factores en contra de la reactivación y/o continuidad de la protesta social.

Lo ocurrido el 21 de enero de 2020 (movilización parcial, limitada y/o débil en unas ciudades y frustrada en otras) demostró que los “sectores nuevos en la lucha social” (profesionales precariados) están actualmente neutralizados y gran parte de la opinión pública ha sido manipulada para ponerla en contra de la protesta social. Podríamos afirmar que la escasa respuesta del grueso de las organizaciones sociales (especialmente rurales) al esfuerzo mostrado por esos sectores citadinos nóveles en la lucha y protesta, es uno de los principales factores a tener en cuenta en esa especie de neutralización y/o agotamiento del movimiento dentro de esos sectores específicos. Mucho más cuando el Comité de Paro no se sintoniza con el conjunto de las expresiones de lucha, no hace diferenciaciones entre los diversos sectores de población participante, no responde con una estrategia de comunicaciones a toda la campaña de mentiras y desprestigio que impulsan el gobierno y los sectores enemigos de la movilización social, y en general, se limita a convocar y programar fechas de futuros paros y protestas, pero, no dirige, no retroalimenta la lucha, no valora y potencia los avances logrados en la misma, y se limita a pedirle al gobierno en forma lastimera que promueva los tradicionales “espacios de negociación”. Además, los intentos de instrumentalización electoral del movimiento por parte de algunos políticos de izquierda debilitan el carácter amplio e incluyente de las luchas sociales, sumado a la división en las cúpulas burocráticas de las organizaciones sociales que tiene como trasfondo la rivalidad entre sectores políticos que le hacen el juego a intereses inmediatistas e insulsos.

La conclusión es evidente. A pesar del desprestigio y continuos errores del gobierno, la aprobación en el Congreso de una lesiva reforma tributaria disfrazada de “ley de financiamiento”, los anuncios camuflados de reforma laboral, las insólitas torpezas en política interna y externa (lamento del  General Zapateiro por la muerte del sicario Popeye[2], la actitud del gobierno frente a la tragi-comedia de la ex-senadora Merlano[3], los acuerdos clientelistas para lograr gobernabilidad, etc.), tengo la sensación que la movilización social ha entrado en un declive y agotamiento, y lo más grave, que a diferencia de Chile, no alcanzamos en Colombia a generar nuevas formas de organización popular (“asambleas auto-convocadas”) como ocurrió en ese país. Sufrimos todavía la negativa influencia de una concepción política que utiliza a las  luchas sectoriales y puramente reivindicativas como pequeños “nichos de supervivencia” de proyectos políticos que sueñan con hacerle la revolución al pueblo, ya sean con métodos pacíficos (electorales) o con alzamientos armados (guerrillas), y que giran alrededor del poder del Estado y los gobiernos, sin plantearse una efectiva confrontación con el régimen colonial y capitalista que se mantiene incólume. Dicha práctica de las organizaciones sociales tradicionales han acumulado una enorme carga de burocratización y de cooptación estatal que se materializa en los llamados “proyectos económicos y sociales”, ONGs camufladas de organizaciones sociales, política de DD.HH. plegada al Estado neoliberal, supuestas “autonomías híbridas” que se soportan más en la “Ley de los de arriba” que en la “fuerza de los de abajo”, y todo un juego legal y de negociaciones que no son verdaderos ejercicios de poder sino de entrega de derechos y de conciliación de los intereses populares en favor de las políticas estatales.  

No obstante, a mediano plazo soy optimista sobre la evolución de los “nuevos sectores sociales” o profesionales precariados, que tanto a nivel nacional como global son los sectores sociales que más crecen dentro de la población oprimida y explotada, se perfilan como los sujetos sociales más dinámicos en las luchas de los pueblos y, poco a poco, avanzan hacia la identificación de las causas estructurales de la Crisis Civilizatoria que estamos viviendo, y han empezado a actuar frente a la problemática del cambio climático, la inviabilidad del actual modelo económico-productivo, la automatización y digitalización de la vida en sociedad, la enorme desigualdad social y económica, la crisis de la sociedad patriarcal, y otras causas de ese tenor.

Crisis Civilizatoria, una mirada panorámica

Recién empezamos a ser conscientes del tamaño y naturaleza de la enfermedad que ataca a la humanidad desde hace varios milenios. La civilización actual –clasista, patriarcal, esclavista, colonial y capitalista– es la concreción de esa enfermedad. Estamos enfermos desde que abandonamos la ancestral Comunidad. La aparición inevitable de las clases y castas sociales y del Patriarcado, dividieron inexorablemente y en forma creciente a la sociedad humana. Desde esos tiempos las relaciones de dominación se impusieron sobre las relaciones de colaboración y reciprocidad. Estas últimas formas de relación entre los humanos nunca han desaparecido de nuestro espectro mental y se nos presentan en forma de culpa existencial (“pecado original”), sentimiento que es canalizado hacia la religión y la política. El capitalismo ha acelerado exponencialmente esa enfermedad y ha logrado –incluso– convertir la religión y la política en “subproductos culturales” que hoy están en el eje central de sus economías y controles sociales.

Esa enfermedad es la “alineación bipolar” que nos empuja hacia “afuera”, hacia el “exterior” (“éxito”), hacia el acaparamiento, la riqueza material, el “dominio del otro”, la acumulación y el consumismo. Estamos divididos en todo: mental, social, cultural y materialmente. Separamos el cuerpo de la mente, la materia de la idea, la forma del contenido, la tierra del cielo, la vida de la muerte, la palabra de la acción, la salud de la enfermedad, la mujer del hombre, lo consciente de lo inconsciente, la derecha de la izquierda, lo de arriba de lo de abajo, el camino de la meta, la pobreza de la riqueza, la felicidad del sufrimiento, el amor del sexo, la virtud del pecado, lo bueno de lo malo, los vivos de los muertos, etc., etc. El dualismo filosófico es su soporte desde hace mucho tiempo y, aunque existen variantes de “monismo”, el sistema ha logrado utilizar muchas “formas de monismo” como paliativos para lograr que las gentes se “unifiquen mentalmente con el TODO” (“New Age”) pero no realicen ninguna acción para concretar esa “unidad” dentro de su práctica social. Su “iluminación” es contemplativa y paralizante.[4]

Todos los humanos sufrimos de esa enfermedad y, por ello, no solo vivimos en medio del sufrimiento y somos infelices sino que justificamos la enfermedad, o la negamos, o la camuflamos. Solo atisbamos o prevemos que algo está mal cuando una catástrofe “natural”, un desastre ambiental, una mortal pandemia, una impactante guerra fratricida o una grave crisis económica, nos “corre el piso” y nos sacude globalmente, de vez en cuando. No obstante, cuando el fenómeno (síntoma) pasa, volvemos a “calmarnos”, le buscamos una explicación “racional”, y seguimos por las mismas. Con los ojos cerrados hacia el desastre planetario.

Solo la reconstrucción de la Comunidad nos puede salvar de que la enfermedad nos lleve a la extinción como especie. Pero así como la división fue inevitable en su momento, se requieren unas condiciones mínimas para que un nuevo tipo de comunidad aparezca y se convierta en el germen de esa reconstrucción. En otros momentos de nuestra existencia humana hemos creído que esas condiciones se han dado pero no pasaron de ser una ilusión. Hoy, se requiere con urgencia que los sectores más avanzados y más conscientes de la humanidad identifiquen esas condiciones y trabajen en forma organizada para potenciarlas hacia la reconstrucción de esa Comunidad, seguramente con nuevas características.  

Cada vez más personas se hacen conscientes de la verdadera situación. Miles de científicos en diversos países y continentes han venido reaccionando con creciente rapidez y se están liberando y enfrentando con las direcciones de sus empresas, universidades o gobiernos[5]. Los más avanzados intelectuales del mundo entero se están alineando en favor de soluciones radicales frente a los problemas sociales, políticos, ambientales y culturales que vive hoy la humanidad[6]. Cada vez son más los artistas que se suman a ese movimiento planetario que presiona por cambios sustanciales en la forma de vida, el modelo de desarrollo, la dominación clasista, racista y patriarcal, y demás problemas que ha acumulado la humanidad en los últimos siglos y décadas.[7]

La juventud y las mujeres han estado al frente de las últimas movilizaciones sociales que vienen ocurriendo en Francia, Hong Kong, Irak, Irán, Chile, Líbano, Centroamérica, Puerto Rico, y en general en todo el mundo. Los pueblos originarios (indígenas) de América y de otras regiones son un referente ideal (“cosmogónico”) de esas luchas planetarias que se están incubando, pero se requiere que los sujetos sociales que sufren el impacto del “capitalismo suicida y senil” del siglo XXI construyan un nuevo ideario político-cultural para enfrentar tanto la enfermedad de “alineación bipolar” como los sucedáneos que el mismo capitalismo construye para mantener su dominación.

En la actualidad observamos cómo la urgencia de esa tarea suprema (garantizar la sobrevivencia de la especie humana en la tierra) empuja a gran cantidad de pensadores vinculados (as) a los movimientos sociales (organizados y no organizados) a alimentar sus “praxis” de las más variadas teorias y prácticas, de lo más avanzado de las construcciones ancestrales de los pueblos indígenas (originarios) de todo el planeta, de lo más evolucionado del pensamiento filosófico, científico y artístico, de las más trabajadas evaluaciones de las luchas de los pueblos y de los trabajadores de diversas regiones y épocas, y en fin, de los más sólidos y probados saberes surgidos en medio de la multiplicidad y diversidad de las luchas cotidianas y/o coyunturales, grises y/o épicas, triunfales y/o derrotadas, que los grupos de humanos han librado en la búsqueda de respeto y justicia social, siempre orientadas a recuperar el sentido comunitario.

Cientos y hasta miles de caminos nos llevan a la Unidad. No será fácil pero existe la Conciencia.


[1] La Silla Vacía (2019). “Néstor Humberto Martínez Neira”. https://lasillavacia.com/quienesquien/perfilquien/nestor-humberto-martinez

[2] Semana (2020). “General Eduardo Zapateiro: ‘lamentamos mucho la partida de Popeye, somos seres humanos’”. https://www.semana.com/nacion/articulo/general-eduardo-zapateiro-comandante-del-ejercito-lamento-muerte-de-alias-popeye--vicky-en-semana/650841

[4] Todos los relatos cosmogónicos del mundo (Tao Te Ching, Vedas, Enuma Elis, la Cábala, la Avesta, etc.) combinan de un modo u otro el monismo y el dualismo. Antes de ser escritos eran parte de una tradición oral que correspondía a formas comunitarias de existencia de sus pueblos. Solo cuando surgieron los poderes despóticos por efecto de la aparición de la división en clases y castas sociales, surgió la necesidad de escribirlos (“libros sagrados”) para justificar y legitimar los nuevos poderes. Dichos libros y relatos fueron construidos a lo largo de siglos y fueron resultado de múltiples luchas entre dinastías y poderes de diverso tipo. Su sentido comunitario fue tergiversado y puesto al servicio del “poder”. Por ello, son fruto de interpretaciones contradictorias y disímiles. (Nota del Autor).

[5] Vanguardia (2019). “Miles de científicos de todo el mundo piden declarar la “emergencia climática”. https://www.lavanguardia.com/natural/cambio-climatico/20191105/471410471997/emergencia-climatica-cientificos-emisiones-gases-calentamiento.html

[6] ONU-UNICEF (2018). “El mundo de hoy es más rico, pero también más desigual que nunca”. https://news.un.org/es/story/2018/12/1447091

[7] En casi todos los países cientos de artistas, escritores, actores, cantantes, etc., se han puesto al servicio de las protestas y luchas sociales que han detonado a nivel global denunciando la crisis ambiental, la injusticia y la desigualdad social. (Nota del Autor). 

jueves, 30 de enero de 2020

Precariado, análisis de clases y filosofía revolucionaria


Precariado, análisis de clases y filosofía revolucionaria

Popayán, 31 de enero de 2020

Nadie puede negar que las luchas sociales que ocurren en Colombia, Chile, América Latina y el mundo, tienen un componente significativo de acumulados de luchas anteriores. No obstante, diversas manifestaciones de las movilizaciones actuales han desbordado a las direcciones sindicales, y a las organizaciones sociales y políticas que representan o son fruto de esos acumulados.

Por ello, es muy importante comprender la forma como una parte de ese “acumulado” se hizo anacrónico y se convirtió en un obstáculo para el surgimiento de lo nuevo. Además, es clave entender cómo ese acumulado obsoleto impide a quienes se identifican con él, ver la potencialidad de lo que emerge. En la base de todo está una concepción filosófica.

Tiene que ver con no captar el movimiento de la vida. Desde hace 9 años se pudo identificar que el Precariado empezaba a movilizarse. El año 2011 fue muy clave, un momento de quiebre. Esa irrupción insurgente ocurrió con la primavera árabe, el 21M en España, OcupaWS, etc. A partir de ese instante ese sujeto social ha continuado evolucionando y hoy es protagonista principal de las movilizaciones que ocurren a nivel planetario.

Es por esa razón que desde esa época se propuso investigar más sobre el fenómeno del Precariado, tema que aún  hoy es desconocido por mucha gente, incluso hay quienes niegan que esa clase o sector social existe. Algo hemos avanzado en conocer las características y particularidades del Precariado, Guy Standing ha hecho importantes aportes pero falta mucha más investigación social, económica, cultural, histórica, etc. (multi-disciplinaria e integral) en todo el mundo y, sobre todo, en América Latina.

La categoría de “multitud” de Negri-Hardt, que ha sido mal interpretada por muchos analistas, ha hecho mucho daño porque reforzó –sin proponérselo– la concepción de que el análisis de clases es cosa del pasado, que éste no es útil. Lo mismo ha ocurrido con los aportes teóricos de Aníbal Quijano que sus herederos convirtieron en determinantes para la acción política, negando o subordinando la lucha de clases respecto de los conflictos étnico-raciales, de género, ambientales, etc. Según la escuela de pensamiento “decolonial”, el análisis de clases hace parte de las “herencias cientificistas y eurocéntricas” y no sirve para interpretar la realidad latinoamericana.  

Lo paradójico es que pensadores como Immanuel Wallerstein (gran amigo y compañero de Quijano), que venía de la escuela “culturalista” de Fernand Braudel, poco a poco y a lo largo de su trabajo al lado de Giovanni Arrighi y otros estudiosos, fue comprendiendo las ideas más revolucionarias de Marx, y al final de su vida se afincó en los análisis sistémicos y complejos (sistema mundo-capitalista), y por ello, los “Decoloniales” que le deben mucho a Wallerstein, no lo reivindicaron a la hora de su muerte. Solo De Souza Santos lo hizo y algunos otros.

Es evidente que la investigación sobre la evolución de las clases sociales está de capa caída. Aunque existen importantes estudios que son fruto de serios esfuerzos[1], se puede observar que los evaluadores y trasmisores académicos y los “validadores ideológicos”, influidos por ideas acientíficas, por el “animismo-mítico” y por prejuicios anti-marxistas, desconocen las investigaciones y sus resultados, e impiden que la dirigencia social y política acceda a sus conclusiones, lo que la mantiene en un oscurantismo e idealismo absoluto.   

No obstante, debemos reconocer que en esta situación ha influido en forma importante un grave error cometido por Marx que no fue corregido a tiempo por sus seguidores. Consistió en idealizar al Proletariado, en identificar a la clase obrera como el sujeto social que enterraría inevitablemente al capitalismo, lo que se convirtió en una especie de creencia cuasi-religiosa, en un “destino manifiesto”, en una verdad teleológica, en una profecía al estilo de un iluminado o un adivino, lo que ha servido para desprestigiar las ideas de Marx.  

En nuestro caso, concebimos al Precariado como un sujeto social que por sus condiciones actuales (acceso al conocimiento, precariedad creciente en sus condiciones de vida, imposibilidad de organizarse frente a un empleador, etc.), se constituye en un sector social que ayuda a dinamizar las luchas populares, contribuye a hacerlas más políticas porque sus acciones abordan problemas reales como el futuro del “trabajo”, la automatización, el desempleo estructural, la enorme desigualdad, el poder de los monopolios, la falsedad de la democracia, el cambio climático, y muchos otros. No le otorgamos a dicho sujeto social otro papel diferente al que viene mostrando en la práctica tangible y visible.     

Dice Guy Standing en un artículo de 2014:
Cada vez más gente comienza a comprender su situación dentro del precariado, reconocimiento que se traducirá en la construcción de una conciencia común de clase y que llegará a ser el motor del cambio. En vez de perder las esperanzas, primar la ineptitud o el desconcierto, los sentimientos pueden pronto mover los mecanismos necesarios para pasar de la pasividad a la resistencia de un movimiento activo[2].
En ese sentido, la lección consiste en que todos los análisis, ya sean con un enfoque de clases sociales (que algunos reducen a “lo económico” lo cual es un error, cuando tanto Marx y Engels al hablar de la lucha de las clases se referían a las “condiciones de producción y reproducción”) o ya sean con enfoque cultural, deben trabajarse en un contexto histórico y ubicarse en las condiciones concretas de un espacio y un tiempo específicos.

Es por la misma razón que en el campo de la filosofía cada vez debemos construir visiones y prácticas “empirio-escépticas”, que se apoyen en los métodos científicos de la falsación y la demostración, que no reduzcan “lo productivo” a “lo material”, que no separen la “cultura” del “trabajo” y que sirva para construir una especie de “monismo materialista” que deseche las ilusiones dualistas que llevaron a interpretaciones falsas tanto de la dialéctica como del materialismo.

La lucha en este terreno de la filosofía y de la investigación social sirve para entender también la aparición y la insurgencia del Precariado del siglo XXI y para avizorar nuevos caminos anti y post-capitalistas que le permitan a las nuevas generaciones la recuperación de las mejores tradiciones revolucionarias del pasado y luchar por impedir que el capitalismo lleve a la humanidad –como lo está haciendo– hacia su propia extinción como especie.  





[1] Entre los estudios sobre la evolución de las clases sociales en las últimas décadas se pueden destacar los de Guy Standing y de Erik Olin Wright, y en Colombia cabe mencionar los trabajos de Óscar Fresneda Bautista.

[2] Standing, G. (2014).  Por qué el precariado no es un «concepto espurio». Sociología del Trabajo 82, publicado el 23 de marzo de 2014. http://www.opendemocracy.net

lunes, 27 de enero de 2020

LA DOBLE NATURALEZA DEL “PARO NACIONAL”



LA DOBLE NATURALEZA DEL “PARO NACIONAL”

Popayán, 27 de enero de 2020

De cara al Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales que se realizará en Bogotá los próximos días 30 y 31 de enero de 2020, es importante reflexionar sobre los acontecimientos ocurridos alrededor de la movilización social y política que se desencadenó a partir del 21 de noviembre de 2019 (21N), intentando precisar algunos de los temas que seguramente se debatirán en ese encuentro nacional.

Comprender la naturaleza del movimiento que se desató el 21N es necesario para definir los pasos a seguir, tanto para alimentar la dinámica de la protesta social como para identificar la forma como las diferentes clases sociales y sus expresiones políticas interpretan lo que ocurrió (lo real, fáctico) y cómo construyen el relato de lo sucedido (lo Real, simbólico) para obtener réditos en su favor.

La naturaleza de la movilización se puede entender  teniendo en cuenta varios aspectos: 1. Sectores sociales participantes; 2. Contenido de las reivindicaciones y aspiraciones; 3. Formas organizativas y dinámicas de acción; 4. Comportamiento frente al Estado y la sociedad; 5. Expectativas frente a los resultados de las luchas. El conjunto de estos factores permite identificar las principales características del movimiento teniendo como referente lo acumulado. En anteriores artículos hemos tratado el tema.[1]   

La irrupción en el escenario de la lucha social colombiana del Precariado[2] (que muchos analistas llaman “clases medias”) es un hecho de máxima importancia que contribuye a dinamizar y fortalecer la lucha de los sectores sociales que tradicionalmente se han movilizado. En medio de la movilización de todos los sectores sociales (nuevos y tradicionales) se destacan las mujeres y la juventud. Hasta ahora la movilización social ha sido citadina; por ahora, los sectores rurales no se han movilizado con fuerza.

Cientos de miles de personas salieron a protestar por diversos motivos; muchos sin ni siquiera conocer las reivindicaciones planteadas por el Comité de Paro. El acumulado de problemas que sufre el pueblo colombiano sumado a la incapacidad del gobierno de Duque, crearon un clima de inconformidad que explotó con relativa fuerza el 21N. Paralelo a los 13 ejes y 104 puntos del pliego de exigencias, los temas que movilizan a la gente tienen que ver con la consolidación de la paz, el asesinato de líderes sociales, la desigualdad social y económica, la corrupción política y la defensa del medio ambiente.

En cuanto a las formas organizativas y dinámicas de acción se pueden identificar las “tradicionales” y las “nuevas”. Las primeras giran alrededor del comité de paro y de las organizaciones que lo integran: sindicatos de trabajadores y/o organizaciones sectoriales de maestros, estudiantes, indígenas, campesinos, etc., y se expresan mediante marchas, bloqueos de vías, plantones, etc. Las segundas se auto-convocan por las redes sociales, movilizan personas “no organizadas” o con formas nuevas de organización (colectivos ambientalistas, ciclistas, barristas, grupos culturales, de género, etc.). En Bogotá estos sectores se hicieron más visibles con las marchas-concierto, caminatas periféricas no centralizadas en torno a la Plaza de Bolívar y otras actividades similares.

En relación al comportamiento frente al Estado y a las expectativas, se perciben algunas diferencias. Los sectores sociales que se han movilizado tradicionalmente están pendientes de la negociación con el gobierno; quieren obtener resultados inmediatos. Los sectores “nuevos” tienen otras lógicas: desean acumular una fuerza masiva, se esfuerzan por ganar opinión pública y entusiasmar a más gente, fortalecer el movimiento mismo y forzar cambios sustanciales sin necesidad de negociar con el gobierno.

Es evidente que nos encontramos frente a un movimiento social en evolución, que porta en su interior una doble naturaleza, que se imbrica, se entrelaza, se hace complejo, pero a la vez, se diferencia, se aclara, se hace simple. Es marcadamente reivindicativo cuando se lo identifica con el comité de paro, pero a la vez, es bastante político cuando otros actores expresan su contenido (caso de los “artistas”). Tiene una dirección formal que convoca (pero no dirige ni retroalimenta) y cuenta con una dirección real que está interiorizada en los cientos de miles de personas que se movilizan o apoyan la protesta. Posee un pliego de exigencias escrito, oficial y formal, y a la vez,  cuenta con un pliego real, no escrito, no formal, que está en la mente y el sentir de millones de colombianos.  

Esa doble naturaleza es un problema cuando se la pretende negar o no se la reconoce. No obstante, en realidad, es una oportunidad para avanzar y explorar la enorme potencialidad de lo que está surgiendo.

Veamos un ejemplo: para los dirigentes sindicales y/políticos que están pendientes de los resultados inmediatos, ya sea para justificar su papel o para lograr réditos de diverso tipo, los logros obtenidos por el movimiento pasan desapercibidos porque no han sido formalizados en una acta de negociación con el gobierno. Por ello, en su afán inmediatista y formalista, no logran retro-alimentar el movimiento con los triunfos alcanzados (el gobierno se echó para atrás en varios de sus proyectos frente a pensiones y otros asuntos), y al estar pendientes de la negociación con el gobierno envían un mensaje de debilidad.

Esa incapacidad para conectarse con el movimiento genera una especie de estrés entre los dirigentes sociales y políticos tradicionales que los lleva a actuar en forma contradictoria: unos, se centran en ampliar o recomponer la representación de los sectores sociales en el comité de paro; otros, en ampliar o reducir el contenido de las exigencias; unos más, en “radicalizar” las acciones de presión o en “aflojar” para no incomodar a la población que no participa (ej. los “protocolos” de Claudia); y, al no identificar el problema principal, se desgastan en debates o acciones no pertinentes para el momento.

Los “nuevos” sectores sociales ya se expresaron y le colocaron un gran reto a las organizaciones sociales tradicionales. Posiblemente esos sectores sociales que recién se asoman a la movilización social, no se vuelvan a mostrar en el corto plazo si no observan un cambio de actitud en los sectores tradicionales. El acumulado del movimiento social tradicional no se puede desconocer pero parece cargar con algunas herencias que ya no corresponden a las necesidades del momento, entre ellas las dinámicas sectoriales, puramente reivindicativas e inmediatistas, y otros legados del mismo tipo.

Es indudable que el movimiento social tradicional debe “volver sobre sí mismo”, reflexionar sobre su estado actual, revisar muchas de sus concepciones y prácticas, y adecuarse a los retos del momento. Lo “anacrónico” debe superarse y experimentar nuevos métodos de trabajo y de acción. No basta convocar nuevas acciones y “paros” si no se reconocen las debilidades de lo existente y las potencialidades de lo que emerge. Ojalá en el Encuentro Nacional se aborde con profundidad este asunto.  



Nota: En el Cauca se realizó el pasado 25 de enero la primera Asamblea Popular en el marco del “paro nacional”, convocada y organizada por la Coordinación de Organizaciones Sociales de la región. Fue un primer ejercicio que deberá ser continuado por múltiples asambleas municipales, de corregimiento, comuna y barrio, a fin de fortalecer las bases sociales de la movilización y sintonizarse con las nuevas realidades de la lucha social y política. Se destacó el papel de la juventud y de la mujer.   



[1] Ver: “El paro nacional, la protesta social autoconvocada y el precariado movilizado” https://cutt.ly/LrREakX ; “No queremos tanto cambiar el Gobierno, sino transformar la sociedad” https://cutt.ly/rrREfV1; “¿Podremos mantener, reactivar y fortalecer el año entrante (2020) el Paro Nacional?” https://cutt.ly/srREjRL; y otros artículos en Rebelion.org y Alai.net.  

[2] El Precariado es una categoría social construida por Guy Standing a partir de sus investigaciones en Europa. Este sector social adquiere características propias de acuerdo a las particularidades de cada país y región, lo que exige un estudio más detallado. No obstante, podemos afirmar que es el “proletariado del siglo XXI”. https://www.alainet.org/es/articulo/203657

jueves, 16 de enero de 2020

DINERO (CAPITAL) ENSANGRENTADO

DINERO (CAPITAL) ENSANGRENTADO
Popayán, 16 de enero de 2020

“No se puede luchar por partes. El sistema es uno sólo, como uno sólo es el poder que nos oprime y asesina”.

Raúl Zibechi

En Colombia se dicen muchas verdades y mentiras sobre el narcotráfico y las economías “ilegales” o criminales; sobre la violencia del Estado, la para-estatal, para-militar, “insurgente”, delincuencial y “común”, y sobre el asesinato de líderes sociales y guerrilleros desmovilizados.

Pero la realidad es que crece exponencialmente el asesinato y la persecución de luchadores sociales. Es un hecho inocultable y doloroso. Y por ello podemos decir que mientras

… exista el narcotráfico y se mantengan las economías ilegales (criminales), la violencia se hará más grave y compleja y seguirán asesinando a los luchadores sociales;

… exista la política de prohibición impuesta por el gobierno de los EE.UU., el incentivo del tráfico ilegal hará que la producción de cocaína sea uno de los negocios más rentables del planeta;

… los grandes centros financieros sean los principales actores económicos que se lucran de lo producido por esas economías criminales y, mientras los pueblos no enfrenten seriamente ese problema, la violencia prosperará y el pueblo sufrirá mucho más;

… las economías agrarias y en general toda la economía colombiana dependa de la exportación de materias primas (no procesadas), los cultivos de coca, el narcotráfico y la minería ilegal seguirán creciendo y haciendo daño;

… las organizaciones sociales y políticas (y las víctimas) piensen que los gobiernos pueden detener esa violencia (así sean gobiernos progresistas o de izquierda), se le estará ayudando al gran capital a engañar a los pueblos;

… se continúe creyendo que los llamados “procesos de paz” son solución al problema de la violencia (como el que se hizo con las FARC), ese “cáncer” seguirá avanzando;

… el problema estructural no se aborde con profundidad, el lugar que ocupan los grupos armados que se desmovilicen será ocupado por otros grupos, cada vez más descompuestos y criminales.

Lo que debemos reafirmar es que el Estado colombiano (y sus gobiernos), no tiene la autonomía, el poder o la voluntad para resolver un problema que es global y estructural, que responde a la crisis del sistema capitalista y a la decadencia de una civilización patriarcal basada en el interés individual de enriquecimiento.

Solo los pueblos que hagan conciencia plena de tamaño reto, pueden auto-organizarse, plantear propuestas que enfrenten las causas estructurales, y forzar soluciones de fondo tanto con su movilización masiva, la construcción de nuevas y propias economías y culturas, y la presión socio-política de tipo global.

De resto (mientras…), seguiremos colocando los muertos y los capitalistas continuarán llenando sus bolsillos con dinero ensangrentado.

Nota: México y Colombia son los mayores ejemplos en América Latina, pero lo mismo ocurre en África y Asia, y en todo el mundo.

E-mail: ferdorado@gmail.com

martes, 7 de enero de 2020

El Poder muestra su esencia criminal

El Poder muestra su esencia criminal

Popayán, 7 de enero de 2020

“La fuerza o violencia se utilizan abiertamente cuando la autoridad fracasa”.
Hannah Arendt

Frente a lo que viene ocurriendo en el mundo, o sea, por un lado, levantamientos y rebeliones populares, y por el otro, golpes de Estado, armamentismo de las potencias globales, y guerras abiertas o encubiertas, es necesario reflexionar sobre el “poder”.

El Poder en una sociedad dividida en clases, etnias, nacionalidades, diversidad de géneros y edades, diferentes culturas, para ser efectivo requiere de cierta legitimidad, legalidad, autoridad, fuerza coercitiva (militar y burocrática), y de un permanente ejercicio dirigido a evitar que los sectores oprimidos y dominados se organicen y debiliten su capacidad de control y dominación.

Hoy ese Poder (ejercido por la gran burguesía financiera global – GBFG) está en la dinámica de controlar en forma absoluta la mente, voluntad, sentimientos y emociones de la población pero se está encontrando con la creciente resistencia de amplios sectores sociales e individuos que al acceder a espacios más cualificados de información, son cada vez más conscientes de que existe ese Poder, y que ese Poder es un obstáculo para el avance de la humanidad y, sobre todo, que es un peligro real para la sobrevivencia de la especie humana en la tierra.

Esos sectores sociales al relacionarse por fuera de las estructuras dominantes (o aún, utilizando conscientemente esas estructuras en su favor), se están convirtiendo en una amenaza para ese Poder, y por ello, al perder legitimidad, legalidad y autoridad, tiene que recurrir obligatoriamente a la violencia. El poder autoritario o dictadura que se había mantenido oculto (usando formas “democráticas”) se ve obligado a mostrar su verdadera esencia autocrática y criminal, y entonces, la violencia y la guerra abierta se convierte en la única herramienta de control y dominación.

Frente a ese Poder autocrático y violento no sirven ni las prácticas pacifistas ni las rebeliones armadas aisladas de la sociedad (movimiento social). Solo la fuerza organizada y masiva de la gente puede enfrentar y derrotar ese Poder. Un “contra-poder” está surgiendo desde las profundidades de la sociedad, lenta y pausadamente, y aunque no es una tarea fácil mantenerlo y fortalecerlo, es la única salida que tienen los pueblos y los trabajadores para avizorar el desmantelamiento de ese Poder y la construcción de una vida decente.

Ese es el reto superior del momento… ¡Y es de vida o muerte!

E-mail: ferdorado@gmail.com

jueves, 26 de diciembre de 2019

La Paz florece en el jardín comunitario de “El Varón”


La Paz florece en el jardín comunitario de “El Varón”

Popayán, 27 de diciembre de 2019

Mis pequeñas nietas Juanita y Julieta me visitaron en este diciembre. Vinieron desde lejos y regresaban a Medellín con sus padres el pasado 25, día de navidad. Estuve pensando en qué podría regalarles pero no se me ocurría nada. Realmente no tengo esa costumbre y, además, tampoco cuento con un presupuesto importante para hacerles un detalle que valiera la pena.

Después de pensarlo decidí hacerles un regalo peculiar que se fue configurando en la mañana del mismo 25 de diciembre. Busqué a Antonio, un personaje especial que colabora con la comunidad del barrio La Paz en Popayán en la tarea de mantener y mejorar las áreas verdes que están alrededor del Polideportivo y en el parque central que queda en la entrada.
Camino todas las mañanas por esos lugares y había notado el hermoso trabajo que ha realizado para convertir todas esas áreas en un verdadero jardín. Le pedí el favor de que me cortara una flor de cada una de las especies que ha sembrado, cultivado y cuidado, para regalarle a mis nietas ese ramo de flores. Sería algo simbólico y, a la vez, les explicaría el por qué no les obsequiaba otra cosa de mayor valor monetario.

Antonio, a quien todo el mundo le dice “El Varón”, se puso muy contento de que le pidiera ese favor. Cortó con delicadeza más de 28 clases de flores que tiene su huerto, que es a la vez de él, de la comunidad y de la ciudad. Entre los numerosos ejemplares destacó a la flor de la caléndula como una de sus preferidas. Pero además, me ofreció todas las semillas que quisiera mientras empacaba una manotada diciéndome que esa porción alcanzaría para sembrar hasta una plaza de tierra.

Observé que mientras las recogía él comprobaba con enorme entusiasmo la gran cantidad y variedad de flores que había cultivado. Por eso decidí tomar unas fotografías para hacer más visible ante mis nietas y sus padres el sencillo presente y a la persona que las cultivaba. Una chica que tenía un celular con buena cámara de fotografía se ofreció a ayudarme. Antonio, feliz como un chiquillo regocijándose con el resultado de su trabajo, la llevó de un lugar a otro indicándole los mejores ángulos para captar lo mejor de su obra de jardinería.

Él me fue contando cómo se involucró con la comunidad de La Paz en esa tarea. Un buen día aburrido con su trabajo de obrero de construcción le surgió esa iniciativa. Contó con el apoyo de la Junta de Acción Comunal y de muchas personas que espontáneamente le ayudan de una u otra manera para que cumpla esa ejemplar labor. Un día le llevan matas; otro, un pequeño incentivo; un día más, le entregan semillas o árboles para que los siembre.

Este jardinero comunitario es un ser servicial y solidario con la gente, entregado a Dios y a causas comunitarias. Por pura casualidad y por la necesidad de ofrecerles algo a mis nietas, terminé haciéndole un reconocimiento a este amigo de origen paisa, de apellidos Lopera Naranjo, valorando su maravilloso trabajo sin que ese fuera el propósito inicial.

De esa manera los dos terminamos enviando semillas de flores a su tierra natal por intermedio de mis nietas, alargando la mano de este especial floricultor que vuelve a través de ellas a su terruño que no por casualidad es la “capital mundial de las flores”.

Mi conclusión es que uno muchas veces es descuidado y no valora el trabajo callado y consagrado de tantas personas que se esfuerzan por mejorar sus vidas y las de los demás. Esta experiencia me sirve para ratificar el valor de las acciones sencillas. ¡Gracias Varón!


GUERRA DE EXTERMINIO GLOBAL


GUERRA DE EXTERMINIO GLOBAL
Popayán, 26 de diciembre de 2019
USA, Rusia, China, India, Europa, Irán, etc., etc., se arman cada vez más[1], y para detener el cambio climático solo hay migajas. ¿Qué quiere decir?
La oligarquía financiera global sabe que tiene que realizar acciones drásticas porque el Sistema Capitalista ha entrado en una fase de colapso sistémico.
Los sectores dominantes de esa oligarquía, los más reaccionarios y obtusos, impulsan una estrategia de “limpieza social” y de “solución final”.
Por ello, utilizan a los Estados y a gobernantes “nacionalistas” para agudizar el Caos Total.
Se están preparando para una guerra más terrible que cualquiera que haya ocurrido en el pasado que tiene como objetivo eliminar a miles de millones de personas que ellos consideran desechables (Guerra de Exterminio).
También preparan la ciencia y la tecnología para sobrevivir temporalmente en la tierra a la hecatombe nuclear o climática que no pueden detener, y aspiran que sus herederos puedan migrar hacia otros planetas (es la “salvación” que ya están ofreciendo muchas iglesias).
Los científicos y estudiosos más avanzados del planeta son conscientes de que esos son los planes de las más altas cúpulas de la oligarquía global. Algunos pocos lo dicen, otros callan.
Solo la conciencia y voluntad organizada de las inmensas mayorías de los humanos podrá detener el terrible futuro que le espera a la humanidad.

¿Es ciencia ficción o es la realidad que no queremos ver?




[1] Gobierno de los EE.UU. aprueba US$738.000 millones para la Guerra Espacial. https://www.dw.com/es/c%C3%A1mara-baja-eeuu-aprueba-ley-que-avala-nueva-fuerza-espacial/a-51637610

martes, 17 de diciembre de 2019

La juventud colombiana irá mucho más allá del Comité de Paro


La juventud colombiana irá mucho más allá del Comité de Paro

Popayán, 17 de diciembre de 2019

Las grandes movilizaciones populares que están en pleno furor y desarrollo en diversas regiones del mundo vuelven a colocar a la orden del día la palabra “revolución”[1].

Las masivas protestas afectan a gobiernos de izquierda y de derecha; pro-imperialistas y anti-imperialistas; europeos, asiáticos, africanos, latinoamericanos y medio-orientales. Han sido lideradas por millones de jóvenes y mujeres que enfrentan la desigualdad, la discriminación y precariedad de la vida que incluye la crisis climática (obra del capitalismo depredador).

Entre ellas, lo que sucede en Chile tiene que ser destacado. Explotó lo que tenía que estallar en una país que ha sufrido condiciones de opresión y control extremas. El pueblo chileno se rebeló y en ese proceso ha revivido formas de “auto-organización” (asambleas auto-convocadas, populares y territoriales) que no estaban en los cálculos de nadie.

La población movilizada de ese país desconfía de todos los partidos políticos que –de una u otra manera– fueron cómplices y conniventes con la dictadura militar y con la aplicación de las más agresivas políticas neoliberales. Por eso, solo confían en su fuerza auto-convocada. Es algo de gran trascendencia para el futuro de los pueblos y trabajadores del mundo entero.

Tal fenómeno es esencialmente revolucionario. Implica un paso de autodeterminación popular que puede ser el inicio de un proceso de mayor profundidad. Y por tanto, exige a los revolucionarios (quien quiera serlo) una actitud diferente a la tradicional, de creación e innovación sobre la marcha y que recoja las lecciones del pasado.

¿Qué pasó con la “revolución”?

La palabra revolución no quiere ser pronunciada por la gran mayoría de dirigentes y partidos de “izquierda” pero, paradójicamente, si es utilizada por las derechas ultra-conservadoras.

Sucedió que dicho término fue usado por quienes proclamaron el “socialismo del siglo XXI” pero en la práctica terminaron aferrándose al aparato estatal (burocracia/ejército) sin impulsar ninguna transformación sustancial, más allá de proclamar una supuesta independencia (formal) del imperio estadounidense pero sin lograr construir una efectiva autonomía y soberanía.

Hay que reconocer que en sus etapas iniciales esos gobiernos hicieron esfuerzos importantes por recaudar mayores rentas estatales (incrementaron los impuestos a las empresas transnacionales) y distribuir los ingresos del Estado entre los sectores sociales más afectados por las políticas neoliberales. Sin embargo, no lograron “tocar” la esencia del capitalismo imperante.

El problema consiste en que –aún sin proponérselo– degradaron la imagen de la “revolución”. En su ejercicio estatal perdieron la capacidad crítica, permitieron que fuerzas corruptas se treparan  y atraparan la gestión oficial y debilitaron los movimientos sociales al desconocer su autonomía.

Como magistralmente lo describe Massimo Modonessi, las izquierdas progresistas usaron una serie de atajos para construir su hegemonía electoral (el discursivismo, caudillismo, estatismo y negación de la lucha de clases), lo que desarmó políticamente a los trabajadores y a los pueblos. Hoy, los hechos han desnudado la debilidad de ese tipo de “hegemonías” y estrategias.

Son hechos que hay que aceptar para poder responder a los retos que presenta la vida. Negarlos no conduce a ninguna parte y otorga ventajas a quienes quieren someter a los pueblos.  

Las rebeliones populares y su perspectiva

Se observa que las movilizaciones populares en curso no cuentan con una orientación y una organización política uniforme, visible u orgánica, aunque las derechas latinoamericanas quieren atribuírselas al Foro de Sao Pablo y demás “complots castro-chavistas”. No obstante, esa situación no debe llevarnos a calificarlas de ser totalmente “espontáneas”. En realidad, son fruto de procesos reales, acumulados y concretos que tienen una explicación en cada caso particular.

Sin embargo, son procesos incipientes que corren el peligro de ser canalizados por las derechas populistas, conservadoras y fascistas que se muestran opositoras a la globalización neoliberal y ofrecen el nacionalismo hirsuto y reaccionario como fórmula de salvación, mientras las “izquierdas” asumen posiciones “defensistas” que llevan a la derrota a las luchas populares[2].

En realidad, las derechas no ofrecen soluciones viables pero logran dividir a los trabajadores y a los pueblos con estrategias mediáticas que aprovechan la vacilación de las fuerzas progresistas que las bases populares perciben del lado de las burguesías globalizadoras porque se muestran timoratas y adocenadas al darle prioridad al escenario electoral e institucional. (Ej., las fuerzas de izquierda en Colombia se muestran al lado y hasta subordinadas al ex-presidente Santos).

Además, debemos tener en cuenta que los proyectos falsamente “nacionalistas” como los de Trump (EE.UU.), Johnson (RU), Modi (India), Bolsonaro (Brasil) y demás, parecieran tener su contraparte en las posiciones de Putin (Rusia), Xi (China), Rohaní (Irán), Maduro (Venezuela), etc., que utilizan el llamado multilateralismo para generar ilusiones alrededor de confrontaciones “geopolíticas” pero, en verdad, no enfrentan para nada el sistema capitalista imperante.

Entonces, la tarea central es darle continuidad y profundizar el proceso de insurgencia política y plasmarla en nuevas formas de organización popular. Luchar contra el “sectoralismo” o “corporativismo” dentro de las luchas sociales es una de las tareas urgentes, sin que ello signifique desconocer las causas particulares de cada sector sino saberlas juntar de una forma nueva y creativa, potenciando la unidad frente a los gobiernos corruptos y capitalistas.

Y también, enfrentar con mucho tino y paciencia los intentos de cooptación institucional que  utiliza también a los partidos “progresistas” y de “izquierda” para aconductar a las masas y “restablecer el orden”, labor que no es fácil de hacer y que a veces se confunde con sectarismo.

En medio de todo ello, hay que evitar el triunfalismo/derrotismo que surge de no identificar adecuadamente el llamado “espontaneísmo de las masas”. Triunfalismo, cuando se mide con extremado optimismo las conquistas del movimiento y no se tienen en cuenta las fuerzas del contrario. Y, derrotismo, cuando se sobrevalora la fuerza del enemigo y no se alienta a los pueblos y a los trabajadores a llevar al máximo sus esfuerzos y luchas.

La experiencia demuestra que la organización de nuevo tipo que va surgiendo cumple funciones múltiples; alimenta y fortalece la lucha y crea auto-gobierno permanente. Para hacerlo, debe ser lo más amplia y democrática posible. Querer que el movimiento logre metas mayores a su verdadero potencial solo lleva a la frustración y al debilitamiento del proceso. Por ello, debemos evitar la “ansiedad controladora y conductista” y respetar la dinámica propia del movimiento. No es fácil y seguramente no se acertará en todo.  

De lo que estamos seguros es que el “topo” sigue cavando. Y lo hará cada vez mejor.

E-mail: ferdorado@gmail.com / Blog:



[1] Durante 2019 las protestas involucran a múltiples sectores sociales de decenas de países que en orden cronológico han ocurrido en Francia, Sudán, Zimbabue, Venezuela, Argelia, Haití, Hong Kong, Costa Rica, Puerto Rico, Argentina, Honduras, México, Papua Guinea, Irak, Cataluña, Ecuador, Líbano, Chile, Bolivia, Irán, Colombia e India. Además, se debe incluir las movilizaciones globales contra el cambio climático, que tuvieron fuerte presencia en Europa y EE.UU., así como las movilizaciones de mujeres y estudiantes en todo el mundo. (Nota del Autor).   
[2] En muchos países (Grecia, España, Reino Unido, Brasil, Bolivia, etc.)  las fuerzas de “izquierda” se involucraron casi totalmente en la “gestión del Estado heredado”, se acomodaron al Sistema y generaron una especie de “vacío político” que ha sido ocupado por las fuerzas “nacionalistas”, ultraconservadoras y neo-proto-fascistas, para hacerse al gobierno o avanzar con mucha fuerza en todo sentido. (Nota del Autor).