jueves, 19 de octubre de 2023

Petro se enfrenta con la tradición pro-imperial

 

En verde, países que reconocen a Palestina como un país y Estado soberano

Petro se enfrenta con la tradición pro-imperial

Popayán, 19 de octubre de 2023

“Hay quienes aspiran hacer progresar este país sin alterar su oscura esencia feudal y despótica. No quieren romper ni un huevo”.

Frente al grave e histórico conflicto entre Israel y Palestina, el presidente Gustavo Petro como jefe de Estado ha asumido una posición autónoma y de principios, distanciándose totalmente de las actitudes tradicionales de los anteriores gobiernos colombianos que se limitaban generalmente –en política exterior– a obedecer las imposiciones del gobierno de los EE.UU.

En ese tema, Petro no pierde de vista que desde 1948, tanto el Reino Unido como los EE.UU. y la mayoría de gobiernos europeos no reconocen a Palestina como un Estado soberano y han apoyado y alentado a lo largo de siete (7) décadas una colonización armada y criminal que ha tenido como objetivo el exterminio del pueblo palestino y/o la expulsión de su territorio ancestral.

Es decir, Petro no se deja llevar a la lectura de que es un enfrentamiento entre el “sionismo nacionalista judío” y el “nacionalismo yihadista islámico” porque sabe que dicho conflicto fue causado por la política imperial de los EE.UU. y sus aliados que, para ocultar su connivencia y complicidad con el “holocausto judío” ejecutado por Hitler, terminaron apoyando a la oligarquía sionista global, desconociendo la opinión y los intereses de hebreos, judíos y palestinos que querían vivir en paz en esa región del cercano oriente.

La posición asumida con valentía y coherencia por Petro, además de enfrentar la tradición colombiana de ser “peón del imperio” y “el Caín de América”, también desmiente a algunos sectores extremos de las izquierdas que cuestionan al gobierno por no romper –de plano– con los EE.UU.  cuando es el principal socio comercial de Colombia y, como potencia que es (gústenos o no) tiene la capacidad de bloquear política y económicamente a cualquier país del mundo.

En ese sentido, para entender el comportamiento político de Gustavo Petro, que algunos califican de ser muy pragmático, algo oportunista, o de “dar bandazos”, es interesante realizar un ejercicio comparativo con respecto a los líderes y gobiernos de izquierda y/o progresistas de América Latina, que desde la elección de Hugo Chávez (1999) han influido en la vida de nuestros países, en medio de la diversidad propia de la región y de sus proyectos políticos.

Se trata de leer la historia de los pueblos y las luchas sociales, ubicando a los personajes que lideran y representan de alguna manera esos procesos –con defectos y virtudes– pero sin convertirlos en el “centro” de esa historia, y sin caer en la falsa idea de que “si fueran un poco diferentes”, ello pudiera representar un “cambio total” en el destino de nuestros pueblos y sociedades. Ellos y ellas son lo que son porque son resultado de unos procesos históricos acumulados, y aunque se avance hacia adelante, surgirán nuevas contradicciones y conflictos que harán parte de las luchas presentes y futuras.

Antecedentes históricos generales de América Latina

A fin de realizar este ejercicio de una forma sintética pero lo más rigurosa posible, es importante precisar que la caracterización de los proyectos políticos de izquierda y/o progresistas de América Latina se corresponden estrechamente con la historia de cada país (que, a su vez, es influida por situaciones globales y regionales), la evolución de las luchas y movimientos sociales y las influencias políticas y teóricas que han predominado al interior de sus pueblos y naciones.

En aquellos países en donde las luchas por la independencia estuvieron encabezadas por sectores de la naciente burguesía comercial y en donde los pueblos mestizos, afros e indígenas lograron influir para que la lucha contra los imperios coloniales (España y Portugal) tuviera un componente de emancipación y lucha por la igualdad, se sentaron las semillas de las revoluciones democráticas que tuvieron continuidad en el siglo XIX y principios del XX.

También se debe tener en cuenta la clase de migración europea o proveniente de otras regiones que se dio posteriormente, dado que su procedencia marcaba en forma protuberante la orientación política tanto de las burguesías criollas como su relación con las castas gran-terratenientes, que en su gran mayoría eran colonialistas, esclavistas y racistas. En donde los grandes latifundistas se impusieron, como Colombia, se hizo la independencia formal, pero se frustró la lucha por la emancipación social de indios, negros y mestizos oprimidos por las oligarquías criollas.

Entonces, en aquellos países en donde las guerras de independencia incubaron con fuerza la causa de las luchas populares que iban a ser lideradas por fuerzas “liberales”, que a su vez se iban a dividir entre “moderadas” y “radicales”, se fueron incubando y acumulando las fuerzas y movimientos sociales que han alimentado las experiencias revolucionarias de los diversos países de América Latina y el Caribe durante los siglos XX y los que va del XXI.

En donde los “liberales radicales” lograron cierto grado de compenetración con los pueblos indígenas, negros y mestizos, como Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Bolivia y el Sur de México, se logró avanzar en tareas democráticas como la reforma agraria y cambios en la institucionalidad política. Ese fue el acumulado del que surgieron en el pasado los Martí, Sandino, Farabundo, Zamora, Alfaro, Paz Estenssoro y Zapata, y en el pasado más cercano Fidel, los “sandinistas”, Chávez, Correa, Evo y los “zapatistas”.

En donde los “liberales moderados” se impusieron recurriendo a guerras internas y externas o mediante diversas componendas antidemocráticas con sectores sociales cercanos o herederos de las alianzas entre españoles y élites de los “imperios originarios” que fueron derrotados en la “conquista” (aymará-quechuas, aztecas, purépechas, muiscas) pero sin lograr que los “liberales radicales” fueran derrotados totalmente, se realizaron algunos cambios parciales sin afectar el poder colonial y latifundista, con algunas excepciones como en Perú. Son los países como Argentina, Uruguay, en parte Perú, Brasil, Chile y Costa Rica.

En cambio, en aquellos países en donde, por lo general, a sangre y fuego, los grandes terratenientes derrotaron a los “liberales radicales”, asesinando sus dirigentes u obligándolos a exiliarse, como ocurrió en Colombia, Paraguay, y en casi todos los países de Centroamérica, las transformaciones democráticas quedaron aplazadas, y solo se realizaron cambios cosméticos de carácter “liberal-conservador”, algunos intentos parciales de reforma agraria, y por ello, en esos países fue donde surgieron y se mantuvieron con mayor fuerza las “guerrillas comunistas” entre sectores campesinos e indígenas que fueron contrarrestadas con el apoyo de los EE.UU.  

Carácter de los gobiernos de izquierda y/o progresistas de América Latina desde 1999

Ese recuento histórico realizado a mano alzada y con visión panorámica, nos puede orientar para caracterizar los diversos gobiernos de izquierda y/o progresistas que surgieron en América Latina a partir de 1999 cuando es elegido en Venezuela el coronel Hugo Chávez, y que fue continuado en Argentina con Néstor Kirchner, en Brasil con Lula, en Paraguay con Lugo (derrocado), en Ecuador con Correa, en Honduras con Zelaya (derrocado) y en Bolivia con Evo Morales, en lo que se ha denominado la “primera ola progresista”.

En los tres (3) países en donde más habían avanzado las “revoluciones liberales” o donde las insurrecciones populares mostraron mayor fuerza, se intentó emular y seguir la línea de la revolución cubana, democrática y anti-imperialista en “camino al socialismo”. Se aprobaron nuevas Constituciones Políticas y surgieron enfrentamientos directos con el gobierno de los EE.UU., hasta el punto de romper relaciones diplomáticas, y en el caso de Venezuela, sufrir a partir de 2015 el bloqueo comercial, económico y financiero similar al que los “gringos” aplicaron a Cuba desde los años 60s del siglo XX.

En los otros países, en donde la fuerza de los gobiernos no contaba con una fuerte tradición antimperialista y sentido democrático-social entre amplios sectores populares, como Argentina, Brasil y Uruguay, se intenta avanzar en la lucha contra la globalización neoliberal pero la fuerza de los gobiernos era más electoral que social, y por ello, los sectores conservadores y el gran capital transnacional, logran sabotear y reversar cualquier medida a favor de los pueblos y de los trabajadores, o como sucedió en Paraguay y Honduras, derrocan a los presidentes democráticamente elegidos (Lugo y Zelaya).

Por otro lado, a partir de 2018, con la elección de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se inicia un proceso de asunción electoral de “nuevos” gobiernos de izquierda o progresistas, en lo que se ha llamado la “segunda ola”. En Chile con Boric, Perú con Pedro Castillo (derrocado), en Colombia con Petro, en Honduras con Xiomara Castro, en Argentina con Alberto Fernández, en Brasil nuevamente con Lula, y recientemente en Guatemala, con Bernardo Arévalo. En general, son presidentes con base popular, pero acceden al gobierno sin contar con mayorías legislativas.

Paralelamente se debe destacar en este recuento que en el caso del Ecuador las fuerzas de izquierda (“correísmo”) pierden el gobierno, por un lado, porque el presidente Correa escoge a un sucesor que lo traiciona (Lenin Moreno), pero también, porque durante su ejercicio de gobierno se enfrenta con las bases indígenas ecuatorianas que se oponían a sus políticas extractivistas.

Y también, es necesario reseñar la división que está en curso y desarrollo al interior del Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia, en donde la dupla Luis Arce y David Choquehuanca están enfrentados con Evo Morales, más que por políticas concretas o por concepciones políticas (que existen, pero no han sido manifestadas con total claridad y transparencia) por el liderazgo de ese proyecto político de cara a las elecciones de 2025.

De acuerdo a lo anterior, podemos afirmar que el conjunto de los gobiernos de izquierda y progresistas han intentado superar las políticas neoliberales, pero a pesar de sus esfuerzos en cada país, el gran capital de una u otra manera sigue imponiendo sus dinámicas capitalistas, extractivistas y neoliberales, sin que la Integración económica y política entre Estados y pueblos latinoamericanos haya logrado impulsarse con fuerza y continuidad.  

El gobierno de Petro: un proyecto “en búsqueda” y construcción

En forma muy resumida planteamos algunas ideas que pueden caracterizar la experiencia de Petro en Colombia, que lo diferencian de las anteriores experiencias de izquierda y progresistas de América Latina, que están algo desarrolladas en esta entrevista, pero que debe ser más teorizada y profundizada hacia el futuro inmediato.

-       Petro accede al gobierno luego de canalizar política y parcialmente el llamado “estallido social” pero su fuerza principal está representada por una población urbana y rural de tradición “liberal popular”. Las organizaciones sociales en Colombia son relativamente débiles y las fuerzas de izquierda son minoritarias.

El triunfo electoral del Pacto Histórico, por tanto, es un logro del conjunto de los trabajadores y sectores populares (campesinos, indígenas, afros, precariado, etc.) y sectores democráticos de nuestro país, que luchan desde siempre por cambios estructurales en nuestra sociedad, empezando por conquistar una paz plena y una democracia que garantice la participación popular y, hacia el futuro, superar –en alianza con los demás pueblos de América Latina– un modelo económico que destruye la vida humana y la naturaleza”.

-       En términos de estrategia y programa político, Petro no se define como socialista, pero tampoco es un liberal progresista. Se ha planteado impulsar un proceso de transformación de la sociedad colombiana y del mundo, por vías pacíficas y democráticas, pero sin renunciar a cambios estructurales en el terreno de la economía, la cultura y de las instituciones políticas. No idealiza la democracia representativa porque sabe que para construir equidad y justicia social se requiere construir “otras formas de democracia” (directa, deliberativa, “ilustrada”, plebiscitaria, etc.) que complementen y transformen la democracia formal existente.

En términos de propuesta política la principal diferencia de Petro con los programas de los gobiernos de izquierda y/o progresista es su insistencia en impulsar con fuerza y determinación una política de defensa del medio ambiente, romper con el modelo económico dependiente de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) y propiciar condiciones para desarrollar un proceso de industrialización de nuevo tipo”.

-       Petro está formulando y construyendo una visión y práctica diferente a las de los proyectos políticos de izquierda y progresistas de la “primera ola”. No se propone lograr los “cambios por decreto” como lo intentaron los gobiernos del “socialismo del siglo XXI” pero tampoco está dispuesto a “acomodarse” al modelo neoliberal (que, entre otras, está en crisis) como pasó con las fuerzas progresistas de Uruguay y Argentina (y pasa con Boric en Chile) y, desde el gobierno intenta ampliar y fortalecer su base social para desencadenar un proceso verdaderamente transformador que empuje “por arriba” y “desde abajo”.

Hay otros aspectos importantes por desarrollar sobre la experiencia de Petro en estos 15 meses de gobierno que ya fueron mencionados en anterior artículo, pero ello requiere de un escrito más largo y detallado. Intentaremos avanzar sobre dichos aspectos. Lo que es cierto es que como lo está demostrando no le tiene miedo a enfrentar y a construir “nuevos paradigmas”. 

jueves, 12 de octubre de 2023

Por primera vez, la Paz está en manos del pueblo

Evento en Tibú (Norte de Santander) 

Por primera vez, la Paz está en manos del pueblo

Popayán, 12 de octubre de 2023

En las últimas semanas, luego de las movilizaciones populares del 27 de septiembre, el presidente Petro ha planteado con toda claridad lo que ocurre en Colombia y, consecuente con ello, ha profundizado el llamado al pueblo a organizarse para resistir y avanzar.

Lo ocurrido en su primer año de gobierno lo ha convencido de que la casta dominante colombiana no está dispuesta a ceder en lo más mínimo en favor de la equidad y la justicia social, que juega al desgaste y al debilitamiento del gobierno, y prepara –desde todos los terrenos y ángulos– las condiciones para “tumbarlo”. Por las “buenas” o por las malas.

El bloqueo institucional, el acoso mediático y la guerra jurídica liderada por el Fiscal Barbosa, la Procuradora Abello, y últimamente, orquestada desde el Consejo de Estado, la Corte Constitucional y el Consejo Nacional Electoral, han sido sistemáticos y coordinados.

El bloqueo institucional se ha concretado en el Congreso de la República con el saboteo a los trámites legislativos de las reformas sociales que favorecen al pueblo, pero que afectan a la oligarquía financiera que monopoliza las rentas de las EPS, Fondos de Pensiones y todos los negocios organizados alrededor de los servicios públicos privatizados (energía eléctrica, gas, aseo, comunicaciones, carreteras concesionadas, salud, educación, etc.).

Por el lado de la reforma agraria, que tiene el soporte de leyes anteriores y el contenido del punto 1 del Acuerdo de Paz entre el Estado y las Farc sobre Reforma Rural Integral, lo que ha comprobado Petro es que las directivas de Fedegan (Lafaurie) amagan con ofrecer tierras fértiles para ser compradas por el Estado, pero, en realidad, juegan a ganar tiempo usando las normas que atan de manos al gobierno para facilitar el proceso de oferta, comprarlas y entregarlas a los labriegos.

No obstante, hay que aceptar que Petro y su más íntimo entorno “dieron papaya”. Los errores de su hijo Nicolás y las veleidades de su aliado Armando Benedetti, le han ofrecido una oportunidad de oro a sus enemigos que no van a desaprovechar. Muchos de ellos tienen un pie en la cárcel y van a hacer hasta lo imposible para impedir el nombramiento de una fiscal independiente.

Uribe, Zuluaga, Duque, Néstor Humberto Martínez, Santos y hasta Sarmiento Angulo (grupo Aval) han cometido delitos y crímenes inimaginables, y saben que un fiscal independiente no sólo los puede encausar, sino que, efectivamente, tienen posibilidad de ser juzgados y aprehendidos.

Por ello, los próximos meses van a ser de “alta tensión”. Ya juegan desesperadamente a crear pánico en el sector energético y en el sector de la salud. Anuncian un “apagón financiero” de las electrificadoras y una crisis inminente en los servicios de la salud, cuyas causas intentan ocultar cuando son situaciones provocadas por anteriores gobiernos, entre ellos, el de Duque.

Es por ello que Petro ha comprendido que la tarea central es organizar y movilizar el apoyo activo de los sectores populares que votaron por su elección y, ganar el respaldo de sectores “medios” afectados por la violencia, entre ellos, las bases sociales, populares y democráticas de las Fuerzas Armadas Oficiales. “La Paz y el Cambio están en nuestras manos” ha planteado reiteradamente.

En ese sentido, podemos afirmar que Gustavo Petro es uno de los pocos presidentes progresistas (o de izquierda) de un país de América Latina que intenta disputarle la dirección política e ideológica de las Fuerzas Armadas a una oligarquía conservadora y reaccionaria, que desde el siglo pasado (XX) impuso la doctrina estadounidense del “enemigo interno”.

Y ello lo puede hacer porque en Colombia se han acumulado las condiciones objetivas para que los sectores populares se planteen un verdadero salto cualitativo de carácter democrático. La noción del “enemigo interno” y su práctica paramilitar está siendo develada en las múltiples sesiones de la JEP y la Comisión de la Verdad, y emerge a la luz pública el papel de perpetradores que ejecutaron los grandes latifundistas en todos los escenarios de despojo, crimen y muerte.

Pero, además, y es una de las circunstancias sui generis que diferencian la experiencia de Colombia de la de otros países de América Latina, el gobierno progresista que encabeza Petro se ha encontrado con unas guerrillas (Eln, “disidencias” de las Farc y otros) que –en verdad– no tienen un “proyecto insurgente de futuro”, dado que sus prácticas de control territorial y de la población no se basan en un ideario revolucionario y/o en dinámicas de organización social transformadoras sino en actividades cotidianas que están al servicio del narcotráfico y la minería ilegal.

Es por todo lo anterior que en las últimas semanas se han producido importantes cambios en la actitud del presidente Petro y su gobierno frente a la forma de impulsar su política, diseñar sus planes y programas y avanzar en su ejecución. En la intervención de El Tambo (Cauca) con campesinos cocaleros y en otros encuentros públicos con comunidades diversas (víctimas del conflicto armado, campesinos del Sur de Bolívar, etc.), se puede percibir ese desarrollo.

Por ejemplo, frente a las reformas sociales que cursan en el Congreso, el Ejecutivo ha flexibilizado su intervención directa y estimula el debate abierto ante la opinión pública sin necesidad de acuerdos o presiones burocráticas, a fin de que con total transparencia se conozcan las posiciones de los partidos políticos y de los parlamentarios a nivel individual. ¡Que la gente juzgue!

Igualmente, y en esa dinámica, lanza propuestas incisivas y polémicas para poner a pensar a la gente sobre temas que se han “normalizado” en Colombia. Así, aprovecha las reacciones torpes e inmediatistas de quienes se sienten aludidos. Un caso reciente fue la propuesta de “nacionalizar” la carretera Bogotá-Villavicencio, que está concesionada en su totalidad al Grupo Aval y que se ha convertido en un problema permanente por los deficientes diseños y obras construidas, las caídas de puentes y la interrupción del servicio por múltiples problemas relacionados.  

Petro demuestra que es un dirigente con ideas y propósitos de Cambio, pero, a la vez, “está en una búsqueda”, como lo expresé en una entrevista hace un año. Como pensador y luchador social, como gobernante y militante activo, y como estadista y administrador público, explora y prueba de una manera u otra, y –sobre la marcha– aprende, corrige, ajusta y avanza.

Para los políticos y analistas tradicionales, aquellos que defienden el “establecimiento” y que conciben las “instituciones” como algo estático y terminado, esa actitud no les cabe en la cabeza. Como están a la defensiva, así muchos de ellos acepten de “boca para afuera” que se requieren cambios, identifican esa “actitud exploratoria” con una supuesta “improvisación”.

Según ellos, los cambios de ministros u otros que ha realizado en estos 14 meses de gobierno son una demostración de que no estaba preparado para gobernar. Como están interesados en desgastar y debilitar su imagen para más adelante “tumbarlo”, tratan de generar desconfianza, incertidumbre y pánico frente a cualquier tipo de iniciativa que plantea Petro.

Pero él sabe que no existe una “cartilla” o “receta” para impulsar y garantizar el Cambio. Es consciente de ello y lo dice abiertamente. Sabe que todas las experiencias revolucionarias del siglo XX y lo que va del XXI, han demostrado que son los pueblos y los trabajadores –organizados en libertad, amplitud y concienzudamente– quienes realmente pueden empujar hacia adelante la rueda de la historia y, por ello, coloca su esfuerzo y su lucha “dentro de las instituciones existentes” para promover esa acción y movimiento al interior de la sociedad (local, regional, nacional y global).

Y por ello, avanza cada vez más al encuentro con su gente y trata –a veces infructuosamente como ocurrió en Popayán– que los diversos sectores populares se unifiquen y sean conscientes de la oportunidad que la vida nos está ofreciendo.  

Notas o links de referencia:

Portafolio (08.05.2023). “Choque de poderes: ABC del conflicto entre Petro y el fiscal Barbosa”. EFE. https://acortar.link/pMVUvX

Infobae (28.07.2023). “Sigue el enfrentamiento entre Gustavo Petro y la procuradora Margarita Cabello”. César Fuquen. https://acortar.link/DYDMeQ

El País (02.03.2023). “El Consejo de Estado suspende el decreto con el que Petro podía definir las tarifas de la energía”. Santiago Triana y Juan Esteban Lewin. https://acortar.link/khEa1m

El País (02.10.2023). “La Corte Constitucional tumba la declaración de emergencia económica en La Guajira”. Juan Pablo Vásquez. https://acortar.link/jCfMZB

El País (03.10.2023). “Guerra abierta entre el CNE y Petro: la última batalla inesperada”. Inés Santaeulalia. https://acortar.link/HMzIca

Centro Nacional de Memoria Histórica (2013). La política de reforma agraria y tierras en Colombia. Esbozo de una memoria institucional. https://acortar.link/tqN6Jf

Semana (05.10.2023). “El expresidente Álvaro Uribe será llamado a juicio”. Redacción. https://acortar.link/WzaZQp

France 24 (11.07.2023). “La Fiscalía colombiana imputa al excandidato Óscar Iván Zuluaga por corrupción”. Corresponsal RFI en Bogotá. https://acortar.link/mSj7lW

Infobae (10.07.2023). “Iván Duque, salpicado en el escándalo Odebrecht”. Tatiana Munevar. https://acortar.link/MNrdRX

El Espectador (01.10.2023). “Jorge Enrique Pizano: revelan prueba que involucra a Néstor H. Martínez en el caso”. Redacción política. https://acortar.link/czG55D

El Nuevo Siglo (11.19.2023). “Odebrecht: Fiscalía confirma indagación de campaña Santos”. Redacción Web. https://acortar.link/DQnImo

La Silla Vacía (17.08.2023). “Grupo Aval paga la factura por su corrupción y protege a sus cabezas”. María Camila González Olarte. https://acortar.link/lfW13j

Pares. Fundación Paz y Reconciliación (11.10.2023). “¿Existe o no un riesgo de apagón en Colombia?: responde el MinMinas”. Isabela Puyana. https://acortar.link/bEYJkB

La República (23.08.2023). “Ante alerta de EPS, MinSalud dice que no hay una crisis y que el Gobierno ha cumplido”. Carolina Salazar Sierra. https://acortar.link/0H7vjU

Comisión de la Verdad (2023). “La noción de ‘’enemigo interno’”. https://acortar.link/smsOmc

Presidencia de la República (03.10.2023). “Palabras del Presidente Gustavo Petro, durante la presentación de la Política Nacional de Drogas 2023 - 2033 ‘Sembrando vida desterramos el narcotráfico’”. Video. https://acortar.link/7ncgFV

RCN Radio (06.10.2023). “Presidente Petro propone nacionalizar la Vía al Llano”. Yesica Salgado. https://acortar.link/2xLlsQ

EspaiMarx (05.02.2023). “Entrevista a Fernando Dorado sobre Gustavo Petro y la situación política colombiana”. Salvador López Arnal. https://espai-marx.net/?p=13222

Presidencia de la República (03.10.2023). “Palabras del Presidente Gustavo Petro durante el encuentro Gobierno Escucha desde Popayán, Cauca”. Video. https://acortar.link/lJ3Igl

miércoles, 4 de octubre de 2023

Colombia: Hay días que marcan la ruta hacia el futuro

 

Colombia: Hay días que marcan la ruta hacia el futuro

Popayán, 4 de octubre de 2023

Ayer 3 de octubre de 2023 será recordado en Colombia en los próximos años y décadas. En encuentros con comunidades cocaleras en el Cauca y familias víctimas del paramilitarismo en Bogotá, Petro dejó trazada la batalla por la justicia, la paz y la verdad.

En las siguientes frases se sintetiza ese hecho:

“Les da miedo una Fiscalía independiente, están dispuestos a derribar al presidente”

“No estamos aquí para arrodillarnos”

“No nos podemos vestir de revolucionarios y ser traquetos en el alma”

“Ustedes son las madres de toda Colombia” (El Estado pidió perdón a las familias de las víctimas de ejecuciones extrajudiciales).

“El narcotráfico compró secciones enteras de la Fiscalía, el Poder Político y el Ejército”

“No vamos a retroceder en el Cañón del Micay” (corredor estratégico en el Cauca en donde el gobierno y el ejército están recuperando el territorio para economías lícitas)

“La cultura es la fuerza de los pueblos, hacerla crecer es el camino del desarrollo”  

“Me quieren derribar, pero tendrán que enfrentarse a todo un pueblo”

Paralelamente se deben tener en cuenta otros hechos que están en desarrollo:

- Avanza el trámite de la reforma a la Salud en el Congreso (Cámara de Representantes).

- Petro consolida una política alternativa frente al problema de las drogas y de los cultivos de uso ilícito.

- La “tregua tácita” entre Petro y Uribe parece estar llegando a su fin.

- Petro intenta asegurar el apoyo del Ejército tanto frente al establecimiento corrupto como ante los grupos armados que se visten de “revolucionarios” pero que tienen “alma de traquetos”[1].

- El Gobierno sigue en la línea de encontrarse con el pueblo y empoderarlo frente a la complejidad de los retos actuales. No renuncia a las alianzas con sectores políticos pero la experiencia reciente le ha enseñado a no confiar en ellos.

- El pulso por nombrar un Fiscal independiente es lo que definirá el futuro político de este país (3-4 meses de tire y afloje).

Petro la tiene muy clara: con el Pueblo y un Ejército poderoso (y depurado) es la única forma de avanzar con el Cambio.



[1] Traqueto: forma coloquial utilizada en Colombia para definir a quien trafica con drogas ilegales.