martes, 11 de junio de 2019

UNA NIÑA ROMPE CON EL ESPACIO-TIEMPO ELITISTA Y PATRIARCAL

UNA NIÑA ROMPE CON EL ESPACIO-TIEMPO ELITISTA Y PATRIARCAL

Popayán, 11 de junio de 2019

“No hemos venido aquí a rogar a los líderes mundiales que se preocupen. Nos han ignorado en el pasado y nos volverán a ignorar. Nos hemos quedado sin excusas y nos estamos quedando sin tiempo. Hemos venido aquí para hacerles saber que el cambio está llegando, les guste o no. El verdadero poder pertenece a la gente”.

En las pasadas semanas una niña sueca, Greta Thumberg, diagnosticada con “trastorno de espectro autista”, logró movilizar en Europa a un millón y medio de estudiantes de secundaria en la llamada “huelga estudiantil contra el cambio climático”. Empezó sola hace un año y se ha hecho notar.  

Independientemente de quien sea ella, donde viva, si es blanca, negra o amarilla, si es de familia acomodada o no, con su llamado urgente y planetario a la acción de niños y niñas, rompe con el espacio y tiempo normales. Destruye el espacio-tiempo elitista y patriarcal.

Es una niña, pequeña pero fuerte, sola pero decidida y arriesgada, y se ha hecho escuchar porque se ha apoyado en sus iguales y con un discurso retador y frentero.

Llama a la acción urgente, es YA, es HOY, no hay tiempo, y a una acción planetaria, no solo en Europa o América Latina, ni solo en un país o localidad. Llama a la acción global.

Ella nos hace ver que todo está conectado; glaciares y casquetes polares, bosques y selvas, ríos y mares, no tienen dueños. Son de todos y de nadie; si no nos apropiamos de ellos, si los dejamos en manos de los capitalistas, somos cómplices de su destrucción y de nuestra muerte como especie.

La combinación de urgencia con totalidad que ella representa, rompe con la actitud conservadora que hasta ahora se ha impuesto, promovida por la llamada “responsabilidad social y empresarial”, que hace hincapié en las acciones locales y resignadas. Ella rompe con el tiempo tranquilo, con la continuidad sumisa, con el espacio-tiempo tradicional y normal.  

Reta el tiempo patriarcal dominante, desenmascara el “futuro de muerte” (extinción) que sus padres les estamos heredando a hijos y nietos. Dice: “¡No tenemos tiempo!”. El tiempo ya no está en nuestras manos, hemos obligado a que la naturaleza se deshaga de nosotros. Y lo está haciendo.

Es, en verdad, un grito desesperado. Y no lo dice un poeta o cualquier loquillo callejero. Lo dice una niña normal, de un país relativamente rico, de una región acomodada. Sin embargo, así sea por las redes sociales o por la televisión, se puede ver que ella siente en sus entrañas y en su íntimo ser, el horror y la destrucción que hemos causado. Y expresa la (des)esperanza con total nitidez.

Reta el espacio patriarcal conservador, no llama a votar sino a protestar y a movilizarnos masivamente. En su caso llama a una huelga estudiantil que tiene como pregunta de fondo... ¿para qué estudiar? Y, además, se interroga y nos confronta… ¿Para qué elegimos gobernantes si dejamos que hagan lo que les impone el capital depredador?

Al apoyarse en los niños y niñas, lanza una bofetada a los adultos, nos reta a reaccionar. Ella y las nuevas generaciones son parte de esa naturaleza que se está deshaciendo del mundo heredado. Son nuestra propia conciencia que nos mira con los ojos perplejos de la ingenuidad perturbada.  

Greta Thumberg es un casquete polar que se descongela aceleradamente; ella es una porción de agua contaminada de los ríos que exige pureza, transparencia y fluidez; es una parte de las selvas que gritan con desesperación ante la indolencia de los que no reaccionamos ante su destrucción progresiva. ¡Ella es la hija y nieta de todo el mundo! No podemos ignorarla.

E-mail: ferdorado@gmail.com

jueves, 6 de junio de 2019

¿TODO ESTÁ BIEN?

¿TODO ESTÁ BIEN?

Popayán, 6 de junio de 2019

¿En qué momento los oprimidos y excluidos del mundo perdieron la esperanza? ¿En qué instante del siglo XX se diluyó la utopía? ¿Cuándo y porqué se incubó y desarrolló la oleada ultra-conservadora que hoy encabezan Trump, Duterte, Salvini, Orban, Uribe y Bolsonaro?

Solo si buscamos la respuesta a esos interrogantes en nuestro propio hacer, entenderemos lo ocurrido a lo largo de más de doscientos años de luchas revolucionarias y de resistencia de los trabajadores y los pueblos en este convulsionado planeta. Y, posiblemente, estaremos en mejores condiciones de mirar hacia adelante en esta segunda década del siglo XXI.  

Hay que recuperar la mirada de largo aliento. El período de tiempo que va desde la revolución francesa (1789), la revolución de independencia estadounidense (1783), y las rebeliones indígenas y comuneras (1781) precursoras de la independencia de los pueblos latinoamericanos, hasta nuestros días, es relativamente corto respecto del extenso devenir de la humanidad.

En el camino se han presentado numerosas revoluciones, rebeliones y alzamientos. Nos hemos ido encontrando entre sur y norte; occidente y oriente; negros, blancos, amarillos y cobrizos; mujeres, hombres y nuevos géneros; naciones, pueblos, etnias y culturas; racionales, irracionales, espirituales, mágicos y brujos. ¿La aldea global nos dará una nueva perspectiva?

Es cierto que la resistencia y la rebelión continúan. No obstante, hay que reconocer que el gran capital nos tiene a la defensiva. La revolución proletaria de octubre de 1917 fue un punto culminante que desencadenó una oleada de revoluciones populares, anticoloniales y anti-imperialistas que impactaron el mundo en el siglo XX. Pero, algo se rompió en el camino.

La denominada revolución de 1968 fue uno de los últimos estertores libertarios en Occidente; mientras, al otro lado del mundo, se vivía en paralelo la llamada revolución cultural china. Ambas parecen haberse perdido en los recovecos de la historia… ¿O no?

En la actualidad podemos enumerar con los dedos de una sola mano las resistencias organizadas y sostenidas conscientemente por pueblos rebeldes. Los indígenas del sur de México, los kurdos de Rojava y los mapuches de Chile, parecieran ser los únicos ejemplos. Protestas puntuales y actividades políticas dirigidas a ser “solo” gobiernos, se han convertido en una dinámica institucionalizada y controlada por el Poder del capital. ¿Acaso no podemos romper con ello?

Los alzamientos populares de América Latina fueron canalizados hacia procesos electorales y ejercicios de gobiernos progresistas y de izquierda que han mostrado enormes limitaciones. Dejaron numerosas lecciones que todavía están por sistematizar. Igual pasó con la primavera árabe o con el movimiento de los indignados. ¿Fueron llamaradas de hoja de lata? ¿Cómo avanzar?

Impune e injustamente apresan a Lula y a Assange, y no pasa nada. Algunos se ilusionan con la “resistencia” del gobierno bolivariano, la reelección de Evo y el regreso de Cristina, pero no podemos negar que –a pesar de la crisis sistémica del capital– los oprimidos y excluidos estamos a la defensiva. Muchos ni siquiera son conscientes de la opresión y la exclusión.

No es casual que la mayoría de los filósofos actuales sean pesimistas y escépticos; muchas personas ya sienten el control total de “Matrix”; las derechas clericales hacen fiesta acusando al “marxismo cultural” de todo lo que ellos ven como pecado y castigo; y la desesperanza y falta de utopía lleva a millones de personas a buscar el consuelo en el consumo obsesivo, el placer artificial, las drogas, el suicidio, las nuevas religiones y el “oráculo virtual” en todas sus presentaciones.

El “mundo líquido” de Bauman pareciera diluir los vínculos humanos y las ansias de cambio y transformación. No obstante, también parece que el viejo topo sigue cavando, esta vez en forma de mujer libertaria, de indígena rebelde, de inmigrante resistente, de joven artista, de hacker colaborativo y de viajero soñador. ¿Ellos podrán sacudir y mover al trabajador aislado y sometido?

Las ciencias y las filosofías del siglo XX y XXI siguen aportándonos nuevas miradas, viejos esquemas se resquebrajan ante las nuevas realidades, la lucha por sobrevivir como especie y por preservar la vida en la tierra parece alimentar una nueva utopía que ya moviliza a millones de jóvenes quinceañeros y puede despertar a quienes han aceptado la narcotización existencial como forma de vida.

¿Podremos reaccionar? ¿Cómo hacerlo? O… ¿Todo está bien?

E-mail: ferdorado@gmail.com

miércoles, 29 de mayo de 2019

LA MÁQUINA CAPITALISTA SE RENUEVA


LA MÁQUINA CAPITALISTA SE RENUEVA

Popayán, 29 de mayo de 2019

Algunas personas le temen a la máquina cuántica que con inteligencia artificial controlará la vida humana. El problema es que no hemos caído en cuenta que esa “máquina” existe hace mucho tiempo. En realidad, no es una máquina sino un sistema complejo que nadie construyó y, además, que no es inteligente ni es artificial. Se llama capitalismo.

Es la forma de vivir que la humanidad construyó a lo largo de siglos, a imagen y semejanza de sus deseos de dominación. Y, tal parece, está en permanente perfeccionamiento. No sabemos si los humanos podrán desentrañar sus mecanismos antes de que ese sistema “autómata” nos lleve a la extinción. Empero, es importante saber que existe y nos controla.

Ese modo de producir o sistema de vida asimila toda clase de ideas, comportamientos, inventos y culturas de los disímiles grupos humanos que encuentra en su camino arrasador, aprendiendo de cada nueva experiencia. Su único propósito, si así se puede llamar, es su propia reproducción infinita. Y cada día exige más energía e incrementa su velocidad.

En realidad, desde que apareció la propiedad privada y la economía crematística (hace 2.800 años) basada en el enriquecimiento individual, ese sistema inició su construcción. Con cada invento tecnológico se fue perfeccionando y haciéndose más anti-humano. La ley del más fuerte fue llevada a sus extremos con la aparición del patriarcalismo y se instauró la primera forma de esclavismo que fue el de las mujeres. A partir de allí, seguimos todos en fila.

El capitalismo clásico apareció en Europa en el siglo XVI y está en plena expansión por todo el planeta. En el siglo XVIII aprovechó las revoluciones burguesas liberales para potenciar su desarrollo, haciéndole creer a la gente que el crecimiento económico (o “progreso”) sería el soporte de la libertad, la fraternidad y la igualdad. Lo mismo hizo con las revoluciones proletarias y nacionalistas del siglo XX, ampliando su cobertura y fuerza.

Durante el siglo XX, los capitalistas y asesores creyeron que podrían dominar al capital. Idearon teorías que podrían evitar las numerosas y graves crisis económicas y financieras que habían sufrido en siglos anteriores. Luego de la crisis de 1929 apareció la variante keynesiana como respuesta al “capitalismo de Estado” que habían instaurado los rusos en la URSS, y que pareció funcionar luego de la segunda guerra mundial. No obstante, la crisis de 1973 los aterrizó y golpeó con fuerza y los obligó a inventar el neoliberalismo (Friedman).

Pero nada ha servido, la máquina sigue su dinámica destructora y todas las teorías económicas fracasaron con la crisis de 2008. En el siglo XXI se evidencian problemas nuevos y más graves. La globalización neoliberal creó nuevas dificultades de tamaño planetario que tienen como base la absoluta irracionalidad del sistema con la preponderancia y hegemonía del capital financiero que impone su dinámica parasitaria, paralizante y auto-destructiva.

El desequilibrio ambiental que pone en peligro la vida humana en la tierra; la mentalidad criminal introducida en la economía y la política que amenaza sus formas de control social; la descomposición creciente de la sociedad de consumo que crea un ambiente de frustración y desmoralización en amplias capas de la población; las prácticas de despojo de recursos naturales y la acumulación por desposesión ante la ralentización negativa de la tasa de ganancia del capital; todo ello y mucho más, obliga a las castas capitalistas a inventar sobre la marcha nuevas formas de dominación y control presionados por la “máquina”.

Tal parece que los ideólogos del gran capital han descubierto en el “capitalismo asiático” y en el “modelo chino”, la forma ideal para reemplazar el “Estado de Derecho”, que ya no funciona en Occidente. No significa que alguien lo haya diseñado. La “máquina” se va amoldando y desde las entrañas del experimento “socialista-comunista” surgió una combinación que ninguna mente humana podría sospechar, por lo menos, para enfrentar esta etapa en donde los problemas se han potenciado y las soluciones exigen “mano dura”.

Los burócratas chinos con la ayuda de los teóricos globalizadores crearon (sin darse cuenta) una especie de “neoliberalismo de Estado” que combina cuatro características que para los neoliberales occidentales era imposible de imaginar: 1. Liberalización de la economía (libre mercado/ bajos salarios); 2. Estado despótico pero asistencialista (prohibición de la huelga/subsidios universales a servicios públicos, educación y salud); 3. Relato mítico nacionalista con florituras “marxistas” (el “sueño chino”/socialismo con particularidades chinas; una nación, dos sistemas); 4. Disciplinamiento cultural y consumista basado en el ideario confuciano (“enriquecerse es bueno”, “ahorrar es ético”, “obedecer es un deber”).[1]

En la práctica, es una nueva versión de los viejos imperios dinásticos y despóticos que oprimían a los campesinos chinos, pero los trataban bien y les garantizaban la protección de los ataques de enemigos extranjeros (manchúes, mongoles). Hoy, ante la guerra tecnológica y comercial que les ha planteado Trump, el presidente Xi Jinping llama a los trabajadores “a hacer nuevos sacrificios” para mantener la soberanía china y su “modelo socialista”.

En próximos artículos presentaremos la reconstrucción de ese proceso que en lo teórico ha combinado las ideas de Marx con las de Hayek y otros pensadores. Y podremos ver cómo al interior de China, al igual que en los EE.UU. y demás países, la contradicción entre “globalistas” y “nacional-populistas” está en pleno furor ante el auge de los actuales gobernantes que usan las consignas de “USA first” (Trump), el “gran sueño chino” (Xi) o la “gran madre Rusia” (Putin), para engañar a sus propios pueblos.



[1] Referencias bibliográficas: Karl, Rebecca (2015) “Pequeño gran hombre”; Szelényi, Iván (2016) “Capitalismos después del comunismo”; Chaohua, Wang (2016) “La primera revolución china”; Anderson, Perry y Chaohua, Wang (2017) “Dos revoluciones comunistas en el siglo XX”; Nolan, Peter (2019) “El PCCH y el ancien régime”; Connery, Christopher (2019) “Ronald Coase en Pekín”. Revista NLR.

viernes, 24 de mayo de 2019

URIBISTAS, NO URIBISTAS Y ANTI-URIBISTAS, TRAS EL PODER LOCAL Y REGIONAL

La coyuntura política nacional y su influencia en las elecciones regionales y locales

URIBISTAS, NO URIBISTAS Y ANTI-URIBISTAS, TRAS EL PODER LOCAL Y REGIONAL 

Popayán, 24 de mayo de 2019

Los intentos del gobierno de Duque –hasta ahora infructuosos– dirigidos a “hacer trizas el proceso de paz” crearon un clima de tirantez y pugnacidad que ha obligado a todos los partidos y sus líderes a tomar posiciones definidas frente a esa pretensión desestabilizadora.  

Ese proceso creó tensiones, reacomodamientos y fisuras al interior de todas las cofradías políticas. Aparecen nuevas alianzas como la de César Gaviria con los Char en la Costa Caribe y otros reagrupamientos que todavía no se hacen públicos. Es un fenómeno pocas veces visto en la política colombiana de cara a las elecciones regionales y locales.  

Si bien, las elecciones para alcaldías y gobernaciones tienen su propia lógica y mecánica, que es fruto de la historia local y regional, del trabajo de los actores sociales y políticos, y de las rivalidades personales que se acumulan con el tiempo, en esta ocasión se percibe con mayor nitidez la influencia de la política nacional en las dinámicas municipales y departamentales.

Tres (3) clases de agrupaciones políticas actúan como atractores en ese sistema dinámico que es la lucha electoral. Y aunque se presentan variantes en cada municipio y departamento, cada fuerza de atracción se hace sentir sobre la política local y regional. No es una regla rígida y fija, pero inevitablemente marcará tendencias visibles y medibles.

Esas fuerzas son: el uribismo, el no-uribismo y el anti-uribismo. Alrededor del uribismo se están alineando los conservadores, los grupos evangélicos y las fuerzas políticas más corruptas de cada localidad o región. El atractor principal es el odio al “petrismo”, a la izquierda y las prebendas que les ofrecen desde el gobierno de Duque. Chantajean con recursos económicos y fuerza coercitiva.

En torno al “no-uribismo” se concentran los liberales gaviristas, vargas-lleristas y santistas clientelares. En aquellos departamentos y municipios donde tiene fuerza el partido liberal, Cambio Radical o la U, podrán atraer a sectores de centro-izquierda e izquierda en los casos donde los uribistas estén muy fuertes y arrolladores. Claro, todo dependerá de la calidad y seriedad de los candidatos y de la forma como se construyan los acuerdos.  

Alrededor del “anti-uribismo” se han venido unificando las fuerzas de Alianza Verde, Polo Democrático, Colombia Humana, Mais, UP y otras expresiones sociales y políticas democráticas y anti-clientelistas. En las zonas y regiones donde tienen candidatos viables y competitivos, pueden atraer a liberales independientes, y a dirigentes de Cambio Radical y de La U que se han mostrado en esta coyuntura en favor de la continuidad del proceso de paz.

Claro, es inevitable que muchos dirigentes y candidatos de partidos “no-uribistas” y “anti-uribistas” se presten para hacer alianzas corruptas y oportunistas con fuerzas y candidatos uribistas para obtener cargos burocráticos y/o contratos. Gentes sin escrúpulos hay en todas partes.

No obstante, el hecho de que Uribe haya expuesto abiertamente su talante autoritario y espíritu vengativo, hará que las bases y dirigentes medios de los partidos y movimientos políticos democráticos estén más prevenidos y vigilantes respecto del comportamiento de sus dirigentes. Lo que se juega en estas elecciones va a tener importantes consecuencias en el inmediato futuro.  

Poco a poco la gente despierta. Uribe mostró sus afilados dientes y mucha gente está alerta. Si los dirigentes demócratas y progresistas se hacen los desentendidos, en octubre podrán pagarlo caro y tendrán la ocasión de confirmar esa verdad. Los “tibios” y oportunistas están en la mira.   

E-mail: ferdorado@gmail.com

martes, 21 de mayo de 2019

EL ERROR NO FUE HABER ENTREGADO LAS ARMAS

EL ERROR NO FUE HABER ENTREGADO LAS ARMAS

Popayán, 21 de mayo de 2019

Los principales dirigentes de las Farc todavía no se percatan que fueron derrotados políticamente. En realidad, fue una auto-derrota largamente labrada por ellos mismos. Y aunque pueden seguir afirmando de por vida que no fueron vencidos en la guerra, eso no servirá de nada. Tienen con urgencia que explicarse lo que ocurrió y el cómo sucedió.  

Dos actitudes predominantes han surgido al interior del llamado “partido de la rosa” o Fuerza del Común. La de quienes priorizan la acción política desde el Congreso y desde allí pretenden defender el proceso de paz, y la de quienes llaman lastimera e infructuosamente a que el pueblo se movilice por la paz, como lo hace Iván Márquez en su último comunicado.

El problema es que si no evalúan las causas de su derrota política… ¿cómo podrían contribuir al triunfo de la paz? Ambos grupos de dirigentes de la antigua guerrilla fariana, aún no reconocen la causa de su derrota. Es urgente que lo hagan.

Entre esos errores se destacan los siguientes:

El primero, creer en la palabra de una oligarquía que solo estaba interesada en desarmarlos. El segundo, que esa oligarquía no es monolítica y que en su interior –desde la Colonia– medran gentes que siempre se han encargado de pasar por los cuchillos a los rebeldes. Y aunque los Santos actúen con aparente buena voluntad y buenos modales, a la hora de la verdad no les importa la forma como los Uribes cobran su venganza. Algunos gestos ya hacen desde su cómoda posición, pero de allí no pasan porque entre ellos no se pisan los callos.

El tercero, no entender que debido al proceso de degradación política de la guerrilla colombiana, ocurrido durante los últimos 35 años, la gran mayoría del pueblo colombiano los adversa y, solo algunos sectores rurales que necesitan de los servicios de una “policía rural”, extrañan su ausencia por temas de seguridad, pero no se van a hacer matar por su proyecto político, que, últimamente, solo estaba en la cabeza de algunos dirigentes y en los textos escritos de las Conferencias pero, eran olvidados al otro día de haberse aprobado.

Y el cuarto y, más importante de todos, no comprender que la lucha armada para poder “triunfar” en la época del capitalismo neoliberal y despótico en que vivimos, debe estar absolutamente sostenida por un pueblo organizado y ligada a la defensa de un territorio, y que su soporte más importante no son ni siquiera los fusiles sino la capacidad política de quienes han asumido el camino de la rebelión para defender su autonomía, como lo demuestran los pueblos indígenas del sur de México y los Kurdos del Norte de Siria.

Coloco “triunfar” entre comillas porque son conquistas parciales, verdaderas gestas de firmeza social y política, que las grandes potencias económicas y los gobiernos de las “naciones subordinadas” deben reconocer y respetar, no porque quieran sino porque en la geopolítica global no pueden avasallar y masacrar a esos pueblos insurgentes, que representan la resistencia y los anhelos de millones de personas que quisieran imitarlos en su lucha pero, que, al no poder hacerlo, por lo menos se solidarizan abiertamente con esos atrevidos y valerosos pueblos que son un faro de dignidad y de valor humano en medio del océano de injusticia, inequidad y despojo que se vive a lo ancho y largo del planeta.

Gustavo Petro tiene razón cuando en un trino le dice a Iván Márquez que “el error no es dejar las armas, el error es no estar al frente de la sociedad para defender la paz”. La verdad es que quienes hoy muestran su ingenuidad quejándose lastimeramente de la perfidia del Estado y se aíslan de la lucha política abierta, con su actitud le ayudan a Uribe a desprestigiar a la JEP y debilitan la acción de los magistrados de las Cortes Judiciales que se la están jugando, no por las Farc como quieren hacer ver los uribistas, sino por una doctrina jurídica de paz construida al calor de los acuerdos. Márquez debería asumir su curul de senador y el Paisa tendría que presentarse a la JEP, y demostrar que están dispuestos a cumplir con su palabra.

Claro, tendrán que hacerlo con mucha cautela y sapiencia. “No dar papaya”, no confiar ni en su propia sombra, porque como ocurrió con Jesús Santrich, detrás de él mismo estaba el “judas” Marlon Marín, dispuesto a traicionarlo en las primeras de cambio. Ese es otro error, antes de desmovilizarse deberían haber depurado sus filas de tanto vividor y negociante que se les subió a su “proyecto” en la época de las “vacas gordas”.

Las Farc parecen haber llegado tarde y despistados a la lucha política legal, pero si rectifican a tiempo, pueden hacer su aporte. Claro, si olvidan su “ego” y aterrizan en la dura realidad.

E-mail: ferdorado@gmail.com

viernes, 17 de mayo de 2019

EL URIBISMO SE COMPORTA COMO SI FUERA OPOSICIÓN

Álvaro Uribe, Néstor H. Martínez y Mike Pompeo

EL URIBISMO SE COMPORTA COMO SI FUERA OPOSICIÓN

Popayán, 17 de mayo de 2019
La renuncia irrevocable de Néstor Humberto Martínez a la Fiscalía General de la Nación refleja una particularidad de la política en Colombia que se presenta también en gran parte del mundo. Se da cuando sectores minoritarios aprovechan coyunturas especiales para acceder a los gobiernos.

El uribismo es y actúa como una minoría. En las elecciones de 2018 logró construir una mayoría con Duque para derrotar a Petro (usando el miedo al “castro-chavismo”), pero siguió actuando como una minoría y ahuyentó a sus aliados liberales, vargas-lleristas y santistas.

Hoy no existen mayorías sólidas en Colombia. Existe una mayoría coyuntural que se formó como reacción a la torpeza de Duque y Uribe de querer destruir el Tribunal que administra y opera la Jurisdicción Especial de Paz (JEP). Pero es una mayoría precaria e inestable.

Quienes quieran construir mayorías para consolidar el frágil y cuestionado “proceso de paz”, tendrán que pensar muy bien la forma de hacerlo. Hay que tener en cuenta que en Colombia nunca han existido mayorías reformistas, lo que es parte de nuestros problemas estructurales e históricos.

Bolívar no logró construir en la Nueva Granada (Colombia) ni siquiera una minoría. En el siglo XIX y XX, los liberales reformistas y el único liberal revolucionario (Gaitán) no pudieron construir mayorías. Gaitán iba en esa dirección y por eso lo mataron. Las mayorías siempre han sido retrógradas.

En la actualidad, la minoría uribista va a centrar todos sus esfuerzos en construir nuevas mayorías para neutralizar y cooptar el aparato judicial (altas Cortes), y si no lo pueden hacer, intentarán desprestigiar y destruir la institucionalidad existente usando “todas las formas de lucha”. En gran medida, ya lo hacen. Su situación es realmente desesperada.

Su principal aliado es el actual gobierno de los EE.UU. El ex–fiscal Martínez se convirtió, dada su naturaleza corporativista, mafiosa y criminal, en su principal agente dentro del gobierno, y lo seguirá siendo fuera de él. Pero al igual que Guaidó en Venezuela, no será suficiente. Los neocons de Florida necesitan más, mucho más.

La gran paradoja en Colombia es que el uribismo controla el gobierno, pero se comporta como si fuera oposición. Significa que se ha ido conformando una efectiva mayoría social e institucional, pero todavía los demócratas no son muy conscientes de ella. A veces, por impaciencia y torpeza, se auto-sabotean y colocan trampas.

Son sectores, en la otra orilla del uribismo, que no logran compaginar lo que es la inmediatez del deseo con la trascendencia del anhelo[1], y por eso, le hacen –sin querer– el juego al uribismo.   

E-mail: ferdorado@gmail.com


[1] Zuleta, Estanislao (1982). “Sobre la lectura”.

domingo, 12 de mayo de 2019

¿Qué hay detrás del atentado contra Francia Márquez?

¿Qué hay detrás del atentado contra Francia Márquez?

Granadas y disparos contra los defensores de las comunidades negras del Norte del Cauca. ¿Por qué quieren matarlos?

Publicado en Razón Pública

Una masacre en ciernes

El pasado sábado 4 de mayo, integrantes de los consejos comunitarios de la población  negra  del Norte del Cauca sufrieron un ataque con granadas y armas de fuego cuando estaban reunidos en la finca La Trinidad, vereda Lomitas, municipio de Santander de Quilichao. El ataque fue repelido por agentes encargados de la seguridad de algunos de los líderes, evitando lo que iba a ser una masacre.

Los líderes y representantes de las comunidades estaban reunidos para planear las negociaciones pendientes con el gobierno nacional a raíz de su participación en la Minga reciente junto con indígenas y campesinos de la región, y donde deben acordarse las políticas y recursos estatales para beneficio de sus comunidades.

Allí se encontraban dirigentes del Movimiento de Mujeres Negras por el Cuidado de la Vida y los Territorios Ancestrales, entre las cuales se destaca Francia Márquez, quien hace poco recibió un premio destacado por su labor como líder dedicada a proteger el medio ambiente. También estaban presentes, entre otros, el dirigente nacional del Proceso de Comunidades Negras (PCN) y el coordinador de la Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca (ACONC).

El hecho, donde resultaron heridos dos agentes de la Unidad Nacional de Protección (UNP), fue condenado por todos los estamentos políticos y sociales, incluyendo al presidente Duque. También resonó entre la comunidad internacional, que de inmediato exigió protección de las comunidades y sus líderes, como lo hizo un comunicado de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU.

El incidente se da días después de producirse la declaración del Canciller en el sentido de que “Maduro había recomendado infiltrar La Minga”. En medio del ambiente de crispación que vivimos, la afirmación constituye una acusación velada contra las comunidades movilizadas y sus dirigentes, entre quienes se cuentan las víctimas del atentado de Lomitas. 

Las reivindicaciones y la actitud del gobierno

Movilización del pueblo negro encabezado por sus mujeres cimarronas
Entre los acuerdos de la pasada Minga, el gobierno se comprometió a crear una mesa de negociación con las comunidades negras del Norte del Cauca. Las exigencias planteadas por la ACONC giran alrededor de los siguientes puntos:
  • Mecanismos legales para cumplir los acuerdos incumplidos desde 1984, con prioridad para las mujeres negras. 
  • Respeto y garantía de los derechos colectivos y reglamentación de la ley 70 de 1993, siguiendo los principios de progresividad de los derechos colectivos y de consulta previa;
  • Cumplimiento de los acuerdos de paz en cuanto a reparación colectiva a las víctimas, protección de líderes y comunidades y apoyo para desarrollar estrategias productivas, sustitución de cultivos ilícitos y mecanismos de seguridad comunitaria como las “guardias cimarronas”.
  • La tierra y el territorio, lo que implica la compra y adjudicación colectiva, el control de la minería ilegal y la defensa del agua y los bosques.
Los líderes de estas organizaciones han subrayado la necesidad de incluir los acuerdos en el Plan Nacional de Desarrollo con indicadores y metas precisas e instrumentos expeditos de cumplimiento.

Hasta ahora la actitud del gobierno ha sido dilatoria, distante e intransigente. Incumpliendo lo acordado, la ministra del Interior no asistió a la primera reunión realizada después del levantamiento del bloqueo a la carretera panamericana, que tuvo lugar el pasado 9 de mayo en Santander de Quilichao. Además, el presidente Duque hizo saber que por riesgos de seguridad no acudiría a la región e invitó a los dirigentes a dialogar en la Casa de Nariño en Bogotá, situación que ellos han rechazado.

Las organizaciones del pueblo negro del Norte del Cauca

Francia Márquez, Carlos Rosero, Victor Hugo Moreno y Clemencia Carabalí

¿Pero quiénes son esos dirigentes y por qué luchan? Los consejos comunitarios agrupan a campesinos negros, mineros artesanales y comunidades en general ubicadas en zonas rurales y urbanas de los diversos municipios. Son el fruto de un proceso organizativo relativamente reciente y que ha sido complejo, difícil y lento.

La aprobación de la Ley 70 de 1993 —desarrollo del artículo transitorio 55 de la Constitución  de 1991— fue un importante incentivo para la organización de la población negra del Norte del Cauca. La ley, que reconoce los derechos étnicos y territoriales de las comunidades negras, fue una conquista del movimiento afro de esa época y de constituyentes colaboradores como Orlando Fals Borda (QEPD) y el “taita” Lorenzo Muelas.

Sin embargo, en la década de los noventa no existía aún una efectiva participación de las comunidades. Se desató una rapiña entre supuestos dirigentes por la representación en las “comisiones consultivas” aprobadas por la Ley 70, y una competencia insulsa entre las ONG y grupos políticos que se crearon aprovechando los nuevos espacios. La dispersión, la división y las pujas burocráticas impidieron el avance.  

Pero con el paso de los años los problemas reales y concretos obligaron a las comunidades a apropiarse de los consejos comunitarios y finalmente ha surgido una nueva dirigencia que hoy se apoya en la experiencia de activistas que han perseverado en la lucha social y cultural.

Hoy existen cuarenta y tres consejos comunitarios en los diez municipios del Norte del Cauca que agrupan a 126 mil personas. Son expresión de la lucha contra:

·    El despojo de tierras a manos de los grandes terratenientes;
·    El desalojo violento de cientos de familias por la construcción de la represa de La Salvajina en 1983;
·    El intento de desviación del río Ovejas para alimentar el caudal del embalse;
·    La presencia agresiva y depredadora de la minería legal e ilegal.

En contraste, los consejos defienden la minería artesanal o ancestral y luchan por obtener del Estado servicios públicos como electricidad, carreteras, acueductos, salud y educación.

Las comunidades negras tienen ya una trayectoria de movilización social, que incluye la lucha en la década de los noventa en alianza con comunidades indígenas que logró la adjudicación de las tierras de la hacienda El Pílamo en Caloto; la disputa por ampliar la cobertura del Acueducto Regional del Norte del Cauca que abastece a Puerto Tejada, Villarrica, Guachené y numerosas localidades y veredas de la región; y los paros y huelgas de los “corteros de caña” contra la súper-explotación de los ingenios azucareros.

Hoy en día, los consejos comunitarios han asimilado la experiencia de organización de las comunidades indígenas vecinas, y aspiran a ser atendidas por el Estado y a dotarse de formas de autogobierno como “Pueblo Negro”. Su propósito es compensar las consecuencias de “un desarrollo que se hace a costa de nosotros”, como dice Francia Márquez.

Conflicto y violencia en el norte del Cauca

Manifestación contra el desvío del río Ovejas
En 2014 el pueblo negro del norte del Cauca se expresó por primera vez en forma masiva y organizada contra la minería ilegal. Por entonces, Francia Marquez afirmaba que en los últimos años la violencia se había recrudecido y que ello no se debía solamente al conflicto armado sino a los intereses económicos sobre los territorios, que han “puesto en riesgo la vida de las comunidades y de muchos líderes y lideresas” que lo defienden.


Desde entonces han aumentado las amenazas contra la dirigencia negra. Los líderes como Francia Márquez ahora se enfrentan con quienes están detrás de la explotación minera legal e ilegal, pero el conflicto más profundo en la región es relacionado con [FD1] la apropiación del territorio y el modelo de desarrollo que perjudica a las comunidades.

El norte del Cauca es a la vez una verdadera “mina de oro” y una bomba de tiempo social y política. De sus montañas surge el agua que irriga los grandes cultivos de caña de azúcar que son el eje económico del Valle del Cauca. El embalse de la Salvajina regula el caudal del río Cauca, evita las inundaciones cíclicas que afectaban las tierras planas, y es además la única fuente de agua que la ciudad de Cali podrá utilizar para atender sus necesidades futuras.  Negros e indios son sus “invisibles cuidadores” que, en vez de ser reconocidos y apoyados, son percibidos como enemigos por quienes se benefician de esos recursos.

Además, a esa región se desplazaron grandes industrias para aprovechar las ventajas  tributarias de la Ley Páez (ley 218/1995), aprobada en beneficio de las comunidades indígenas afectadas por la avalancha del río Páez en 1994, y a cuya sombra se creó una zona franca que ha sido aprovechada por grandes empresarios nacionales y extranjeros. Allí funciona una economía de enclave que genera algunos empleos formales, pero no logra compenetrarse con la vida de los habitantes de la región.

Los grandes terratenientes y sus socios políticos tradicionales temen que los pueblos del Norte del Cauca identifiquen sus intereses comunes y desarrollen un proceso autónomo de apropiación del territorio. La violencia –en sus diversas expresiones– se ha utilizado desde tiempos coloniales para enfrentar a negros contra indígenas y campesinos, y como instrumento para paralizar los procesos de organización.

Sin embargo, hoy las nuevas generaciones parecen encontrar la unión en la espiritualidad ancestral y en acciones colectiva como la Minga. Como parte de este movimiento renovado, Francia Márquez es hoy símbolo de un pueblo que está dispuesto a romper con esa tradición violenta y a continuar con las justas luchas de las comunidades del norte del Cauca. Su trabajo y el de los demás dirigentes merecen respeto y consideración.
Minería artesanal y ancestral
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sábado, 4 de mayo de 2019

UN PACTO AMPLIO Y CONTUNDENTE CONTRA LA GUERRA

Frente a la acusación injusta y provocadora del Canciller colombiano en el Grupo de Lima…

UN PACTO AMPLIO Y CONTUNDENTE CONTRA LA GUERRA

Popayán, 4 de mayo de 2019

En Colombia queremos salir de la guerra; a Venezuela la quieren meter en ella. Sectores poderosos (internos y externos) que han vivido del conflicto armado se han confabulado para regresarnos al pasado. Ellos se opusieron y sabotean el proceso de paz porque éste puso la Verdad como elemento central a fin de colocar en igualdad de condiciones a todos los actores que cometieron crímenes y delitos en el marco de la guerra irregular. Y la verdad para ellos no significa tanto la cárcel como el riesgo de perder poder económico y político.  

No es difícil identificar quienes son ellos y porqué actúan como lo hacen. Quienes están comprometidos con los crímenes cometidos por el paramilitarismo ya sea como actores directos o como terceros colaboradores, no les interesa la Verdad. Ellos tienen mucho qué perder. Y quienes están interesados en escalar el conflicto regional quieren someter nuevamente a Cuba, presionan de frente y por debajo de la mesa para convertir a Colombia en la punta de lanza contra Venezuela, y preparan abiertamente la guerra en la región.

Usan la amenaza de guerra para desgastar a las fuerzas de la paz que se resisten a sus planes bélicos. Tratan de acorralar a la oposición que se ha jugado por la paz: le niegan la personería jurídica a la Colombia Humana, le quitan curules claves en el Congreso como la de Mockus a Alianza Verde y Ángela Robledo a Decentes, persiguen con falsas acusaciones a los dirigentes, y finalmente recurren a la calumnia y al complot al acusarlos de estar coaligados con el gobierno de Maduro para desestabilizar las instituciones colombianas, infiltrar los movimientos sociales (Minga), debilitar su gobernabilidad y hasta atentar contra la vida del presidente Duque.

En esa dirección el Canciller Carlos Holmes Trujillo en el Grupo de Lima afirmó ayer (03.05.2019) que hay “intervencionismo” sobre la gobernabilidad en el país y señaló que hubo “asesorías del régimen ilegítimo de Maduro infiltradas en la Minga”, que mantuvo cerrada la vía Panamericana durante varias semanas, hace un mes. Dijo, además, que están documentadas reuniones de delegados de Maduro con sectores políticos, que no especificó, “para diseñar estrategias que atenten contra la estabilidad social en Colombia”.

Ya han mostrado que no les interesa la continuidad y consolidación del proceso de paz con las Farc. Van a seguir torpedeando a la JEP hasta que logren la impunidad para los agentes y funcionarios del Estado y terceros (políticos y empresarios nacionales y extranjeros que colaboraron con los crímenes del paramilitarismo), y están provocando y forzando a los militantes de la Farc para que regresen a la guerra. Les interesa generar el caos y el desorden en todos los frentes, mostrar a la oposición colombiana como subversiva (al estilo de lo que es la oposición venezolana) y seguir sembrando el odio y el miedo entre la población.

El proceso de paz y la geopolítica

La burguesía globalista representada en Colombia por Santos sabía que los terratenientes despojadores de tierras no iban a transar. Creyó que al desarmar a la “guerrilla más antigua del mundo”, se podría desencadenar un proceso que obligara a los sectores enfrentados a mirar hacia adelante y “mejorar” los acuerdos para superar diferencias. Pero, no logró debilitar la fuerza política de quienes adversaban los acuerdos, y, por el contrario, con su “demagogia pacifista” (alentada y compartida por las Farc), los fortaleció al grado que recuperaron el gobierno.

Y aquí hemos llegado. Hoy han aparecido nuevos aliados de los terratenientes despojadores. Un sector minoritario de la sociedad estadounidense (neocons latinos de Florida), amparado y a la sombra de Trump, intenta utilizar a la facción política que representa los intereses de esos terratenientes, como punta de lanza para derrocar por la fuerza al gobierno de Venezuela, y, por ahí derecho, “recuperar” a Cuba y a Nicaragua, sin importarles (o tal vez, sea su plan) la desestabilización generalizada del continente americano y de las Antillas.  

Todo lo que se juega detrás del saboteo a la JEP, la extradición de Santrich, el papel urdidor e intrigante del Fiscal, las presiones de Trump sobre Duque utilizando el tema de las drogas, todo ello y mucho más, sirve para debilitar la institucionalidad colombiana a fin de colocar al gobierno actual al servicio incondicional de la estrategia de guerra de los Pence, Pompeo, Bolton, Abrams, Rubio, etc. Lo mismo intentan hacer en Brasil. Y lo grave, es que lo están logrando porque los intereses de esos grupúsculos de fanáticos conservadores coinciden en el corto y mediano plazo. Su discurso contra todo progresismo los unifica y potencia.

El grave problema que tienen consiste en que la oligarquía transnacional, o sea, la burguesía globalista, no está interesada en ese tipo de estrategia y de conflictos armados. Esa oligarquía es imperial-colonialista pero no al viejo estilo “nacional”. En Colombia, aspira a consolidar el “proceso de paz” para abrir nuevos espacios de inversión transnacional, y con relación a Venezuela, se aguantan al gobierno de Maduro (como a tantos dictadores) dado que en su debilidad les ha entregado casi toda la riqueza de ese país. 

Esa burguesía financiera global juega tras bambalinas. Usa a Trump como un bravucón y tolera los ejercicios de los “neocons latinos” de Florida, pero sabe que desencadenar un conflicto armado internacional por las riquezas de Venezuela, no es lo que más le conviene a la “estabilidad” de la economía global en este momento en que los indicadores muestran una enorme fragilidad en el mundo, aunque en los EE.UU. la economía tenga una coyuntura de crecimiento excepcional.

No obstante, el peligro que las fuerzas guerreristas comprometidas en esa aventura logren desatar un “ejercicio parcial y localizado”, “tipo Contras”, no se puede descartar. En realidad, no hay quien financie una guerra de grandes dimensiones porque los riesgos son muy grandes y nadie –por ahora– está dispuesto a correrlos. Eso se demostró el pasado 23 de febrero en el “Concierto de ayuda humanitaria” en Cúcuta donde solo recaudaron 3,2 millones de dólares.  

Resumiendo, el peligro de una confrontación de gran impacto en el corto plazo no es real. Pero, en ambos países se utiliza ese riesgo para desinformar, engañar más a los pueblos y destruir la poca soberanía que tienen ambos países. Por ello, las fuerzas democráticas deben unirse y actuar. Se debe desenmascarar a quienes utilizan la amenaza de la guerra para dividir y dominar, y derrotar a las fuerzas conservadoras y reaccionarias que se han convertido en un obstáculo para el avance autónomo y democrático de los pueblos.

Un pacto amplio contra la guerra

Tanto en Colombia como en Venezuela se requiere un Gran Pacto Político entre las fuerzas políticas de cada país para garantizar un ambiente de paz que permita que la población de cada Nación logre resolver los problemas acumulados durante las últimas décadas y se derrote la intervención de gobiernos extranjeros en los asuntos internos de nuestros países. Son tareas concordantes e íntimamente relacionadas.

Mientras en Colombia se permita que los EE.UU. utilicen al presidente Duque para impulsar el llamado “cerco diplomático” contra el gobierno de Venezuela, el gobierno del presidente Maduro se verá obligado a apoyarse en otras potencias como Rusia y China para equilibrar el tablero geopolítico que se ha formado en torno a la situación del vecino país. Así, se crea un ambiente de tensión que es aprovechado por fuerzas oscuras para desestabilizar la región.

En Colombia existen sectores políticos que les interesa tensionar esa situación, no porque en les interese la violación de los derechos humanos, la democracia y la tranquilidad del pueblo venezolano, sino porque han sido sirvientes de los EE.UU., y necesitan generar un clima de guerra para destruir el proceso de paz, acabar con la JEP y asegurar la impunidad para importantes políticos, altos funcionarios del Estado, militares y empresarios nacionales y extranjeros que cometieron numerosos crímenes en el marco del conflicto armado. 

En Venezuela el gobierno de Maduro es el principal beneficiado con esa situación dado que la injerencia declarada del gobierno de los EE.UU. y de los países que hacen parte del llamado Grupo de Lima le sirve para ocultar a su pueblo los errores cometidos en el manejo económico que llevó a la destrucción del aparato productivo, que ha sido la principal causa para que el gobierno haya perdido el respaldo de las mayorías, y creado las condiciones para que fuerzas de la oposición busquen –torpemente– el derrocamiento forzado del gobierno.

Para lograr ese Pacto Político se necesita con urgencia que las fuerzas democráticas de cada país consoliden fuerzas que no se alinderen con los polos opuestos enfrentados, logren constituirse en una corriente de opinión que sirvan para presionar con fuerza y contundencia a quienes quieren aprovechar esa confrontación y polarización para imponer agendas e intereses ajenos, y mantener distraída y desinformada a la población frente a los graves problemas relacionados con la soberanía, la economía productiva, el empleo, la protección del medio ambiente y demás temas vitales para cada país.

En Colombia esa coalición de fuerzas ya se expresó con el rechazo a las objeciones presentadas por Duque a la Ley Estatutaria de la JEP. Incluye a congresistas y sectores de los partidos alternativos (Verde, Polo, Colombia Humana, MAIS, UP) pero también a Cambio Radical, la U y Liberales. Ahora que el gobierno a través de su Canciller Trujillo ha dado el paso de acusar a “sectores políticos” de estar concertados con Maduro para atentar contra la institucionalidad colombiana y contra la vida de Duque, ese “Pacto contra la guerra” debe ser conformado con toda la urgencia y contundencia que el momento lo requiere.

Duque ha dado un paso “tipo Guaidó”, es hora de cobrárselo.

E-mail: ferdorado@gmail.com

jueves, 2 de mayo de 2019

LOS CHALECOS AMARILLOS HUMILLAN A LAS CENTRALES SINDICALES


LOS CHALECOS AMARILLOS HUMILLAN A LAS CENTRALES SINDICALES

Saint-Nazaire, Francia, 2 de mayo del 2019

Tomado de Tamarant

Con motivo de la gran movilización del 1º de Mayo en Paris, Francia, los Chalecos Amarillos han humillado a las grandes centrales sindicales, tal como la Confederación General del Trabajo (CGT).
En el terreno, los Chalecos Amarillos han expresado con mayor precisión y fuerza los reclamos de la Francia “de abajo”. Asimismo, en el desfile, ellos han sido más numerosos que los grupos "sindicales". Y, para coronar, el secretario general de la CGT, la central sindical más numerosa de Francia, tuvo que retirarse luego de ser abucheado e impedido de tomar la palabra. Lo mismo ha sucedido en provincias.

Este hecho, aparentemente insólito, merece una explicación. Para los Chalecos Amarillos, el 1º de Mayo no es un día de fiesta ni de discursos vacíos, como nos han tenido acostumbrados las grandes centrales sindicales. Para los Chalecos Amarillos se realiza una manifestación pública porque la población “de abajo” sufre, económicamente y socialmente. Sufre de desprecio, de desempleo masivo, de trabajo precario, de salarios que no permiten, por lo menos, realizar las compras de bienes y servicios básicos de la semana o el mes, a pesar de que son ellos quienes producen la riqueza del país.

Por otro lado, es bien sabido que las centrales sindicales "solamente se ocupan de sus afiliados" y, en algunos temas, solamente de los trabajadores. Las centrales sindicales no se ocupan, en lo absoluto, de las familias “de abajo”, de los jubilados, de los inválidos, de los sin trabajo, de la pérdida de servicios públicos como escuelas, correos, transporte, etc. Las grandes centrales sindicales, en su plan reivindicativo, solamente se preocupan en la reforma del sistema Capitalista y, en ningún caso, de superarlo; a fin de eliminar los problemas de fondo de la sociedad y de la economía. En ningún caso se orientan hacia una lucha de transformación.

Aparte de ello, es de conocimiento general que las grandes centrales sindicales no son leales con sus propios afiliados. Es bien sabido que ellos obtienen sobornos (subvenciones) gubernamentales en función de los arreglos bajo la mesa en cuanto a la solución del Pliego de Reclamos sobre los niveles salariales o, simplemente, el inicio y cierre de las huelgas.

Este comportamiento malsano de las grandes centrales sindicales ha sido facilitado, esencialmente, por dos factores. Primero, porque el sindicalismo es reivindicativo, reformista. No pone en cuestión al modelo socio-económico imperante, a nivel mundial; el mismo que crea desempleo, sub-empleo, precariedad del trabajo, y salarios de hambre. Es decir, su posición reformista le facilita llegar rápidamente a entendimientos con el “patrón”.

Segundo, los objetivos incluso reformistas, reivindicativos, de las grandes centrales sindicales, son fácilmente negociables dado que su estructura organizativa es vertical y totalitaria. Todas las decisiones las toma el secretario general o, a lo sumo, con sus allegados. Esto hace que el sindicato sea presa fácil de los “arreglos” con la dirigencia empresarial y gubernamental. Los Chalecos Amarillos; es decir la Francia “de abajo”, conoce este estado de situación del sindicalismo oficial.

Y los efectos perversos del "sindicalismo" oficialista lo sufren, y lo han sufrido en carne propia por decenios enteros, dado que la mayoría de ellos pertenecen a la Francia “de abajo”, de los sin trabajo, de los marginados, de la “Francia periférica”. Con la gran movilización del 1º de Mayo 2019, los Chalecos Amarillos han marcado claramente un quiebre entre la lucha reivindicativa y la lucha por la transformación de la sociedad y de la economía.

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El desprecio a los sindicatos es latente y generalizado... pues todas las "elecciones sindicales” están amañadas, los trabajadores son engañados y coaccionados… a eso le llaman: competitividad, abaratamientos de mano de obra, flexibilización de plantilla y de horarios… ¡¡alucinante!!