martes, 23 de febrero de 2016

¿UTILIZAN “EL CONEJO” DE LAS FARC PARA HACERLE CONEJO A LA PAZ?


¿UTILIZAN “EL CONEJO” DE LAS FARC PARA HACERLE CONEJO A LA PAZ?

23 de febrero de 2016

Los diálogos de La Habana prácticamente están rotos. Santos con tono regañón mandó para Cuba a Márquez y a sus amigos, pero éstos no le han hecho caso.

El pulso está casado y mucha gente está nerviosa. Y Uribe, oportunistamente quiere pescar en río revuelto.

La mejor manera de apoyar el proceso de terminación del conflicto armado es asumiendo una posición crítica y no una actitud pusilánime.

Santos, Uribe, las FARC y la "gente nerviosa", han pretendido hacer política con el tema de la "paz" mientras el grueso de la gente está cansada de la corrupción, el alto costo de la vida, los bajos salarios, la amenaza de más impuestos, la entrega de nuestras riquezas al gran capital y el deterioro del medio ambiente.

La terminación del conflicto no necesita ni plebiscito ni asamblea constituyente. Sólo la voluntad política de las partes.

El pueblo necesita quitarse el estorbo de la guerra para avanzar en su lucha por reconstruir este país que se cae a pedazos y realizar una restauración moral.

La oligarquía colombiana está utilizando "El Conejo" de las FARC para intentar hacerle conejo a la terminación del conflicto armado. Hay que impedirlo.

La única forma de impedirlo es exigiendo el cierre de la guerra pero estando totalmente desligados, diferenciados y críticos tanto de Santos como de Uribe y las FARC.

Lo único que se observa en el panorama social y político en esa dirección es el esfuerzo de los y las jóvenes del Movimiento Social E-24, en formación.

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

domingo, 21 de febrero de 2016

CAMILO TORRES: EL TABÚ DEL ELN

CAMILO TORRES: EL TABÚ DEL ELN

Febrero 21 de 2016

Está demostrado por diversos historiadores que el caso de Fabio Vásquez Castaño, primer comandante del ELN, era de psiquiatría. Su misticismo religioso cristiano, disfrazado de revolución, era extremo. Buena parte de la juventud latinoamericana compartió esa fiebre existencial –endiosando a Fidel y al Ché–, pero el caso de este jefe guerrillero era excesivo.

Y allí es donde entra a jugar el cura Camilo Torres. Era un aliado y un militante incómodo. Podía disputarle el liderazgo y hacerle sombra. Era mejor tenerlo como un mártir, un héroe asesinado por la oligarquía. Una víctima santificada por la opresión y la antidemocracia. Su desaparición física a manos de la fuerza pública podía ser un detonante de la inminente insurrección popular que de acuerdo al comandante Vásquez Castaño, estaba por darse.

Ese crimen se le convierte en un problema psicológico al ELN. El sacrificio de Camilo se vuelve un karma para esa organización. Los cuestionamientos a Fabio –única voz en ese grupo– por haber forzado la vinculación pronta del sacerdote bogotano al combate directo, bautizan desde el inicio al ELN. Surgió la malsana costumbre de identificar toda crítica con una supuesta insubordinación, cualquier comentario o reclamo con una labor de zapa divisionista y un enfoque político diferente con la traición. Por ello murieron Víctor Medina Morón, Julio César Cortes, Jaime Arenas, Ricardo Lara Parada y muchos más militantes.

Pero el problema va más allá. El sacrificio de Camilo tenía que expiarse. La “santidad” del cura guerrillero debía ser transferida a toda la organización. La lucha armada como método o forma de lucha política pasó a ser un dogma de fe, un objetivo en sí mismo, una identificación con la lucha revolucionaria. Nadie podía ser revolucionario sino expiaba sus pecados burgueses y pequeñoburgueses en el fuego purificador de la lucha armada. Era un bautizo de vida y una entrega revelada a la violencia liberadora.

La culpa del comandante la asumió toda militancia. Estuviera en el monte o en la ciudad. Igual como cuando una persona cree que fue el causante de la muerte de una persona querida y le teme hasta al recuerdo del fallecido. Lo hace porque de alguna manera en algún momento de su vida en común le deseó la partida abrupta por algún motivo. Y según se observa, todavía el ELN carga con ese exagerado amor que oculta el temor al castigo. La única forma de “revivirlo” y de “exculpar” su pecado es convirtiéndolo en un mito. Así sea un mito de muerte.

Ello explica que cada 15 de febrero los “elenos” revivan su duelo y conmemoren esa inmolación con más sacrificios. Humildes cristianos, policías y soldados, deben ser ofrendados a su dios, en una liturgia mística en donde, al igual que hace el cristianismo desde siempre, se asesina la imagen del enemigo y después todos comen “el cuerpo y la sangre de Cristo”, en un ritual lúgubre y sombrío que los compromete con una inevitable e histérica ofrenda por los pobres. Es una verdadera trampa patológica y una expiación continua, que no tiene fin.

Es una tragedia y un conflicto espiritual que linda con la locura. Todo, en nombre del pueblo.


E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado  

viernes, 19 de febrero de 2016

ESPÍRITU CORTESANO Y FALSA REBELDÍA

ESPÍRITU CORTESANO Y FALSA REBELDÍA

19 de febrero de 2016

Colombia se parece a un adolescente inseguro y con problemas neuróticos. Ya lo han dicho muchos pensadores y críticos pero, ahora, ad portas de la terminación del conflicto armado, debe ser reiterado para que seamos conscientes de la tarea que tenemos por delante.

Y no es un problema sólo de las castas dominantes. Es un tema que debemos reflexionar todos: poderosos y débiles, empresarios y trabajadores, opulentos y humildes, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, armados y desarmados. Es algo que hace parte de nuestra identidad que debe ser reconocido y desnudado para ser superado. Todos lo sufrimos en mayor o menor dimensión.  

Sólo si estamos dispuestos a hacer las paces con nosotros mismos podremos construir una verdadera paz.

Sólo si Uribe reconoce su carácter y brío vengativo contra las FARC, podrá ayudar a que las víctimas de la degradación de la guerra, puedan perdonar. Sólo si los comandantes guerrilleros reconocen que en medio de su euforia insurreccional (triunfante para ellos), intentaron engañar a su enemigo histórico y extralimitaron los alcances de la “violencia revolucionaria”, podrán contribuir a que las víctimas de la violencia paramilitar, también perdonen.

Sólo si la cúpula dominante tradicional reconoce que permitió y estimuló la economía del narcotráfico para incrementar sus arcas y convertirse en la burguesía trans-nacionalizada que hoy es, podrá realmente rectificar y ayudar a reencauzar la Nación por el camino de la reconstrucción productiva y la restauración moral.

Sólo si como pueblo reconocemos que hemos sido condescendientes –por temor, flojera, comodidad, oportunismo–, con todas esas prácticas corruptas, vejatorias, despojadoras y violentas, podremos aprovechar la pausa o tregua que se está pactando, para unirnos como un sólo ser y transformar democrática y civilistamente a Colombia.

En Colombia se combina –sin rubor ni pena– el espíritu cortesano con la falsa rebeldía (emocional e insulsa). Un día agachan la cabeza ante el poderoso y al día siguiente se rebelan. Nos las picamos de vivos y somos bobos. Atacamos al corrupto ajeno pero no vemos el que está a nuestro lado. Medimos con varas diferentes. “Duros” diciendo... “flojos” haciendo.

El espíritu cortesano nos lleva a usar la trampa para obtener nuestras metas. Cuando nos sentimos pillados, usamos la bravata y la violencia para tapar la falta. “Medimos al otro por los resultados mientras valoramos nuestras acciones por las intenciones” (Estanislao Zuleta). Por ello Colombia (como ahora México) ha sido tierra de extremos. “Nacionalistas” de camiseta pero “entreguistas” hasta el tuétano.

Los últimos hechos están marcados por esa doble moral. Por un lado se roban REFICAR, por el otro, venden ISAGEN. Le quitan el agua al pueblo wayuu mientras se la entregan a las empresas carboníferas y se rasgan las vestiduras por la muerte de un niño desnutrido. Utilizan el escándalo “sexual” para tapar la corrupción real. Conmemoran el sacrificio de Camilo asesinando humildes cristianos. Hacen la “paz” pero preparan la guerra. Algunas cúpulas convocan “paros” pero no sienten de verdad el espíritu de la protesta. Juzgan pero no quieren ser juzgados.

Todo es calculado... la norma general es: “¿Cómo voy yo?”

Nos falta desarrollar coherencia y conducta ética permanente. Pasamos del éxtasis revolucionario a la pasividad abyecta. Ojalá la juventud que aparece en el escenario social y político no caiga en esa dualidad que no nos ha dejado avanzar. Hay que romper con esas conductas.


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martes, 16 de febrero de 2016

EL MOVIMIENTO 24-E Y EL PARO NACIONAL INDEFINIDO

EL MOVIMIENTO 24-E Y EL PARO NACIONAL INDEFINIDO

16 de febrero de 2016

El gran acierto de los y las jóvenes que propusieron los 5 puntos de la lucha del 24 de enero del presente año es que es un intento de superar las luchas “sectoriales” que han sido la constante de las luchas sociales en Colombia.

Los puntos planteados[1] son de carácter e interés general. Son reivindicaciones que recogen la inconformidad generalizada. Esa es su fuerza pero también su debilidad. Mientras el grueso de los dirigentes sociales no entienda su carácter y pertinencia, no se avanzará.

Ello se debe a que el movimiento social organizado (sindicatos, centrales obreras y otras organizaciones campesinas y agrarias) no comprenden inicialmente este tipo de propuesta. Esas organizaciones se han acostumbrado a organizar luchas con otro tipo de lógicas.

La dinámica de las organizaciones sociales tradicionales es organizar un pliego de peticiones o exigencias recogiendo “puntos sectoriales” que afectan a diversos gremios. Por ejemplo, el pasado paro nacional agrario de agosto de 2013 recogió, por un lado, las reivindicaciones de los productores de café, papa, cebolla, leche, etc., que eran coordinados por las “dignidades agropecuarias”, y por el otro, los puntos de los campesinos, colonos y jornaleros agrícolas de zonas de colonización y otras áreas marginadas, liderados por la MIA.

Igualmente, en otras coyunturas se han construido pliegos de exigencias recogiendo algunas reivindicaciones que son generales, como el de reducir el precio de la gasolina y el diésel, pero los transportadores le han dado un manejo sectorial.

Esa estrategia tiene la ventaja de que se logra integrar una fuerza representativa de diversos sectores sociales, económicos, productivos y/o laborales, pero a la vez, tiene como gran inconveniente que el gobierno casi siempre logra desmovilizar a algunos sectores en forma parcial, generando división y desánimo, para finalmente derrotar políticamente las luchas.

Esta situación se debe en lo fundamental a que pesan más los intereses económicos sectoriales por encima de los intereses generales del movimiento popular. Además, no se construye una estrategia conjunta y unitaria, cada quien actúa como rueda suelta.

Por ello, en ésta ocasión, con la iniciativa propuesta por los y las jóvenes del movimiento 24-E, se puede cambiar esa dinámica sectorial y tratar de hacer algo diferente.

Los 5 puntos planteados deben ser vistos con una nueva visión. Son puntos para generar un movimiento de protesta más potente. Son reivindicaciones para tratar de movilizar a nuevos sectores sociales no organizados como los trabajadores del comercio, la informática, el entretenimiento, los “profesionales precariados”, los trabajadores informales, sectores de clase media cansados de la corrupción político-administrativa, etc.

Es por ello que hay que pensar en nuevas formas de lucha que vayan calentando el ambiente. Es más importante que cientos de miles de personas expresen su inconformidad con un gran cacerolazo o con otras formas de lucha simbólica a que, se realicen las marchas de siempre, con reducidos sectores de los trabajadores organizados.

Para hacerlo se requiere mucha voluntad política. Ponernos de acuerdo. Realizar en todas las ciudades una verdadera campaña de propaganda e información. Las centrales obreras si lo quisieran, pueden hacerlo en coordinación con la juventud que quiere luchar. Tienen los recursos y la infraestructura para hacerlo. Pero tienen que romper con la concepción predominante.

Hay que pensar en grande. Trazarse un plan de acción. Programar pequeñas acciones para hacer conocer el pliego único, llamando la atención de toda la sociedad, convocando a todo el mundo a movilizarse de múltiples formas, en preparación de un gran Paro Nacional Indefinido.

El paro de un día programado para el 17 de marzo es un paso adelante pero no es suficiente. Puede ser utilizado por lo más burocrático del movimiento sindical para salir del paso y a la hora de té, no hacer nada. Se requiere aprobar un plan de acción conjunto pensando en una acción permanente.

Hoy la lucha contra la corrupción puede ser más movilizador que cualquier otro pero ligándolo con los demás puntos. Se acaban de robar 4.000 millones de dólares en el negociado de la Refinería de Reficar y para llenar ese hueco van a tener que aplicar nuevos impuestos.

Además la crisis económica y fiscal se va a agudizar. Si sabemos trabajar unidos y con creatividad, es mucho lo que se puede hacer. Sin afanes ni desesperos pero con seriedad y compromiso.

El pliego propuesto por los y las jóvenes del 24-E tiene la gran ventaja de ser sencillo y simple. Debe ser visto como un pliego para la coyuntura, propagandístico, movilizador y dinamizador. Debe verse como un paso en la organización popular. No es todo pero si se construye una fuerza contundente y se logran pequeños y crecientes triunfos, el “movimiento” irá creciendo.

De eso se trata…!!!

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[1] Los 5 puntos son: 1. Aumento digno del salario mínimo; 2. No más impuestos contra el pueblo; 3. Reducción del precio de la gasolina; 4. No a la venta de Isagen; 5. No más corrupción. 

jueves, 4 de febrero de 2016

EL JOVEN ABOGADO DESCUBRE OTRO MUNDO

EL JOVEN ABOGADO DESCUBRE OTRO MUNDO

Calamar (Bolívar), 4 de febrero de 2016

Hace unos 40 años en una vereda del municipio de Totoró (Cauca) ocurrió un terrible asesinato. Un hombre anciano fue muerto de 78 cuchilladas. Era médico tradicional de una comunidad indígena. Los investigadores demoraron mucho para encontrar los culpables. Finalmente encausaron a 3 naturales y los hicieron confesar. Ellos decían que habían actuado en defensa propia, en defensa de su comunidad. Nadie les creyó. Sin embargo un joven abogado realizó una investigación minuciosa con un enfoque diferente, una mirada "no occidental", una perspectiva antropológica no tradicional. Él pudo demostrar que había sido una muerte ordenada por toda la comunidad ante una amenaza mortal que se cernía sobre todos los integrantes del resguardo. El thewala o chamán había desviado el camino y estaba usando sus conocimientos y energías para hacer daño. La forma como estaban dispuestas las heridas en el cuerpo y el número de ellas mostraban sin ninguna duda que había sido un ritual de muerte. El médico tradicional tenía 78 años y el número de puñaladas iba dirigido a evitar que el chamán viviera más allá de la muerte y siguiera haciendo daño. Los testimonios de gran parte de la comunidad –incluyendo familiares del muerto– sirvieron para que los tres autores materiales quedaran libres. Nuestro mundo es más complejo de lo que vemos a simple vista. Muchas cosas ocurren sin que las podamos entender… El joven abogado es un gran amigo mío quien hoy está muy enfermo y ayer cumplió años. A él le dedico este relato. Amén.


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HOY SANTOS HINCA SUS RODILLAS ANTE EL "REY" OBAMA


HOY SANTOS HINCA SUS RODILLAS ANTE EL "REY" IMPERIAL OBAMA

Costa Caribe, febrero 4 de 2016

Hoy Santos en nombre de nuestro pueblo y triste Nación, hinca sin ninguna vergüenza sus rodillas y agacha la cabeza ante el rey del Imperio Obama.

Mientras los gringos entregaron 10 mil millones de dólares durante estos 15 años para el llamado "plan colombia", el país gastó 120 mil millones en una supuesta guerra contra las drogas y en un conflicto armado instrumentalizado por el gran capital.

¡..Qué desperdicio y qué indignidad...!!

(Uribe no fue a hincar sus rodillas porque de pronto lo dejaban allá, porque como pasó con el General Noriega de Panamá, los gringos primero usan a sus mafiosos y asesinos y después los desechan).


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martes, 2 de febrero de 2016

IVAN MEJÍA ÁLVAREZ Y CESAR AUGUSTO LONDOÑO NO PODRÁN MANTENER EL PULSO


IVAN MEJÍA ÁLVAREZ Y CESAR AUGUSTO LONDOÑO NO PODRÁN MANTENER EL PULSO

Barranquilla, 2 de febrero de 2016

El “Pulso del Fútbol”, programa estrella de Caracol Radio en el área de los deportes que se trasmite a la 1 de la tarde de lunes a viernes, tiene sus días contados. El formato del espacio radial con Hernán Peláez Restrepo es muy difícil de lograr, replicar y mantener. ¡Lástima!... dirán los oyentes asiduos de ese horario.

Era un programa deportivo realmente entretenido. El arte, la magia y la atracción de ese espacio periodístico consistía en que combinaba investigación, información, humor, debate e interlocución –no explícita–, entre el dúo de experimentados y entendidos comentaristas y sus consuetudinarios radio-espectadores. 

Y es que César Augusto Londoño no puede reemplazar a Peláez. El anterior codirector del programa era un artista conteniendo a Iván. Era como un Beckembauer enfrentando a un Maradona. Lo aguantaba, frenaba con suavidad, no rivalizaba con él, mantenía una especie de presión y tensión que era el verdadero pulso entre dos gladiadores. En esa tarea era un maestro insubstituible el ausente y notable comentarista histórico de Caracol, Hernán Peláez Restrepo.

La audiencia era atraída y hechizada por varios aspectos que están representados en dos personalidades absolutamente diferentes y contrarias. El uno es explosivo y sanguíneo; el otro es tranquilo y flemático. El primero se destaca por sus comentarios incisivos que rayan en la agresión verbal y éxtasis compulsivo. El segundo basaba su actuación en su memoria prodigiosa, su sentido práctico, permanente alegría y sentido del humor que se traducía en comentarios precisos e inteligentes.

Esa conducción del programa entre “mamagallista”, paciente y muchas veces cínica, era un gran atractivo porque parecía que en algún momento Mejía iba a estallar contra su colega y amigo. Los momentos de exaltación histérica de Iván criticando jugadores engreídos, técnicos narcisos o empresarios corruptos, eran esperados por todos pero, a la vez, se estaba atento a ver cómo Hernán lograba capotear esos instantes. Eran situaciones de gracia infinita.

César Augusto no puede hacerlo porque entra en competencia y rivalidad con Iván. El programa termina asemejándose a la “polémica en los deportes” en donde Jaime Ortiz Alvear se gozaba a Edgar Perea, pero ese era otro formato. Pero además, Londoño no tiene la autoridad, tacto y paciencia de Peláez para contener esa avalancha de energía y disertación que representa Mejía. Pero en fin, no hay nada eterno en el mundo y todo tiene su final.

El “Pulso del Fútbol” se quedó sin el principal pulso que era entre Hernán e Iván. ¡Lástima!


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lunes, 1 de febrero de 2016

EL 24-E FUE UN BUEN PASO

Balance de la protesta social y ciudadana del 24 de enero…

EL 24-E FUE UN BUEN PASO

1° de febrero de 2016

Lo que se hizo bien... hay que hacerlo conocer, replicar y reforzar
Lo que se hizo mal... hay que saberlo y no repetirlo
Lo que no se hizo... hay que experimentarlo a ver si sirve.

A principios de enero de 2016 un grupo de jóvenes de diferentes ciudades de Colombia decidieron convocar por las redes sociales lo que ellos denominaron un “Paro Nacional”. Las reivindicaciones económicas y sociales que fueron unificando recogían la inconformidad e indignación de millones de personas frente a decisiones gubernamentales de diverso tipo.

Los puntos de lucha acordados fueron: Aumento digno del salario mínimo; no al aumento del IVA (impuesto al valor agregado); no a la venta de ISAGEN (empresa pública generadora de energía eléctrica); suprimir el impuesto bancario llamado 4 X 1000; rebajar el precio de la gasolina; reducir el tamaño del Congreso de la República y bajar los sueldos de los parlamentarios.   

Las cifras de la inflación del año 2015 (6,67%) recientemente publicadas justificaban la protesta. Además, se prevé un fuerte impacto en el costo de vida por efecto de la sequía que de acuerdo a todos los pronósticos anulará el aumento del salario mínimo a mitad de año.

Igual, causó enorme rechazo la forma como se aprobó “subastar” las acciones de la empresa oficial ISAGEN el 13 enero. Esta decisión fue tomada a espaldas de la ciudadanía, se hizo con un solo proponente extranjero, y el dinero obtenido va a servir de soporte financiero para la inversión en las denominadas carreteras de 4ª generación (4G), que tienen el control burocrático del actual Vicepresidente Germán Vargas Lleras.    

Además, todas las cifras oficiales de crecimiento y expectativas económicas pintan un panorama oscuro para el año 2016, situación que no es reconocida por el gobierno quien con el tema de la paz y a su sombra, no sólo niega la mala situación sino que impulsa otras políticas estructurales que afectan a los trabajadores y los pueblos, como la Ley Zidres[1] y una reforma tributaria regresiva que pretende gravar todavía más los ingresos de trabajo.

El crecimiento de 2015 estuvo por debajo de lo proyectado por el Banco de la República (2,8%). El déficit fiscal del gobierno para 2016 será de más de 30 billones de pesos fruto de haber calculado el presupuesto a 62 dólares el barril de petróleo cuando hoy está en menos de 30. El déficit de la cuenta corriente en la balanza de pagos (exportaciones/importaciones) es negativa (-7%). La deuda pública (externa e interna) está disparada como resultado de la devaluación del peso colombiano llegando en la actualidad al 37% del presupuesto nacional. En fin, todo a la baja o negativo para el gobierno y para el país.

Por todo lo anterior y porque Uribe pretendía colocarse como el adalid de la protesta, era oportuno y necesario hacer ese llamado a la movilización ciudadana y popular.

Particularidades de la convocatoria

El llamado al “Paro Nacional” lanzado inicialmente desde Barranquilla es respondido por las redes con mucho entusiasmo. Las particularidades que tiene esa convocatoria reflejan la complejidad del momento político que vive el país y sirven para explicar las limitaciones de la respuesta de los trabajadores y de la ciudadanía en general. Veamos:

1.    Se emplaza a la gente desde perfiles de personas, grupos o “comunidades” creadas en Facebook o Twitter. El llamado no tenía una cara pública de nivel nacional ni era respaldada por una organización reconocida.

2.    Se plantean puntos de lucha de carácter e interés general para evitar causas sectoriales que siempre terminan por dividir o debilitar los paros o movilizaciones.

3.    No se toca ni se menciona para nada el tema de la terminación del conflicto armado.

4.    Se insistía en que era una convocatoria del “pueblo”, del “ciudadano del común” y se rechazaba la participación de los partidos políticos de “derecha, izquierda o centro”.

5.    Se mostraba cierto desconocimiento de las centrales obreras, sindicatos y organizaciones sociales, aunque después se trató de corregir ese error.

6.    Se llamó a la jornada “Paro Nacional” a realizarse el 24 de enero con el argumento de que iniciaba un domingo para permitir la asistencia de gente que nunca había protestado o que al no tener una organización, no tenía condiciones individuales para “parar”.

7.    No se sabía quién iba a tomar la “dirección” del Paro, en caso de que la actividad fuera masivamente respaldada por la población. No estaba claro si se iba a negociar con el gobierno o qué se iba a hacer con el acumulado de fuerza que se lograra movilizar.

La respuesta del gobierno y de las organizaciones políticas y sociales

El gobierno no se pronuncia sobre el tema pero utiliza varios medios para hacer creer que detrás de la convocatoria está el “uribismo” y éste (Uribe), en su afán de protagonismo y desespero, contribuye a fortalecer esa primera impresión. Además, la falta de claridad de los/as convocantes ante el tema de la “terminación del conflicto armado”, ayuda a desinformar y a confundir.

Los partidos y grupos de izquierda y las organizaciones sociales en su mayoría influidas por ellos, reaccionan de diversa manera. La mayoría rechazan la convocatoria porque –de acuerdo a sus análisis–, así no estuviera dirigida por Uribe, podría debilitar al gobierno y poner en riesgo el “proceso de paz”. Unos pocos sectores –entre ellos los “socialistas”– respaldan la iniciativa con decisión y otros (PC, PTC) muestran simpatía con reservas. Unos más, se quedan quietos y no asumen una posición definida.

En la recta final del plazo de tiempo para realizar la acción del 24-E, algunos sectores de trabajadores y activistas independientes se deciden tardíamente a participar, entre ellos sindicatos y colectivos de diverso tipo.

La protesta del 24-E

El balance oficial de los organizadores del “Paro Nacional” no se conoce todavía. En Bogotá se movilizaron aproximadamente entre 8.000 y 10.000 personas. En Cali fueron entre 4.000 y 5.000. En las demás ciudades contando Medellín, Barranquilla, Bucaramanga, Santa Marta, Pasto, Popayán y otros centros urbanos, la participación fue bastante limitada. Las expectativas eran mayores pero finalmente la gente no respondió como se esperaba.

Sin embargo, para ser un domingo, con la campaña de desinformación desatada, la oposición “santista” en furor, las vacilaciones de las centrales obreras y de la izquierda, el apoyo interesado y rabioso de Uribe, los anuncios del gobierno de no gravar con nuevos impuestos a la canasta familiar, la jornada de protesta puede considerarse positiva. Es un inicio que entusiasma, estimula y llama a la organización y a la clarificación de metas y objetivos.

Es evidente que si la izquierda tradicional, los sindicatos y las organizaciones sociales se hubieran sumado al llamado de los jóvenes con entusiasmo y desprevención, la protesta habría sido un total éxito y hubiera quedado en la agenda inmediata la realización del Paro Nacional. Eso es un hecho.  

Los errores cometidos

Sin querer decir la última palabra, con el respeto debido y la consideración solidaria con el esfuerzo realizado por cientos de jóvenes y personas que colaboraron con la organización y realización de esta importante tarea de lucha social y ciudadana, planteo como errores o deficiencias los siguientes aspectos:  

-       La calificación de “Paro” no fue la más acertada. Por un lado realizar un paro en términos estrictos significa paralizar la producción y para ello se requiere una gran fuerza laboral, social y política que convoque, organice, realice y sostenga una actividad de ese tipo. Pero por otro lado, la palabra “paro” ha adquirido en Colombia, dada la debilidad de las fuerzas laboriosas para paralizar el aparato productivo, una connotación violenta, debido a que por tradición hay que bloquear vías y carreteras para generar un impacto principalmente en el transporte de materias primas y alimentos. Esa designación de “paro” generaba ansiedad, algo de miedo y prevención frente a los reales objetivos de la protesta. Si se hubiera insistido más en que era una gran movilización pacífica es posible que la participación hubiera sido mucho más masiva y contundente.

-       La no mención al tema de la terminación del conflicto armado por temor a mostrarse condescendientes con el gobierno y, por tanto, ahuyentar a las bases “uribistas” o contrarias al “proceso de paz”, es un grave error. Con esa posición se refuerza la campaña desinformadora del gobierno y de la “izquierda santista” que influyó en forma determinante en las organizaciones sociales tradicionales y en la población en general.

-       La confusión entre asumir una posición anti-política o una actitud anti-partidista. Se planteó en varias ocasiones que no se convocaba a partidos políticos, que no asistieran con sus banderas y símbolos, colocando un limitante de corte discriminatorio y excluyente. Se entiende el espíritu “anti-político” que se quería canalizar pero en la práctica se mostró un espíritu sectario y estrecho. El llamado debió ser a la positiva, convocando a los militantes y simpatizantes de todos los partidos políticos que estuvieran de acuerdo con los puntos de lucha, e insistiendo también en la participación de los sin partido.     

-       Existió cierta precipitación en la escogencia de la fecha. Lo de que fuera domingo no era problema pero si requería tiempo para hacer pedagogía, difusión y organizar bien la tarea.

-       El no hacer visible a los convocantes fue un gran inconveniente. Tendría que haberse organizado asambleas públicas con el cubrimiento de medios de comunicación para darle credibilidad y confianza a la convocatoria. Hizo falta dar más la cara. En algunas ciudades eso se hizo bien y los resultados así lo ratifican.

-       La demasiada y exagerada confianza en las redes sociales se constituyó en uno de los más graves errores. Se requiere mucha difusión radial, perifoneo y volanteo por los barrios y centros comerciales, eventos propagandísticos para llamar la atención y mucha creatividad en las consignas para diferenciarse de las protestas tradicionales de tipo sectorial.

Hacia el futuro

El 24-E puede considerarse un experimento relativamente exitoso. Una medición, una comprobación del estado de ánimo de la gente. Se probó que se podía hacer y se probaron muchos/as jóvenes que nunca habían participado en una actividad de este tipo y dimensión.

Sin embargo, lo evidente es que la indignación no ha llegado al nivel de explosividad social. Hay temores, frenos, desconfianzas, taras, herencias, que atentan contra la expresión amplia, suelta, incluyente, general y masiva de una población inconforme pero que no se mueve.

Muchos dicen con escepticismo e incredulidad… ¿si 60 años de guerra no sirvieron para cambiar las cosas, menos lo hará una protesta pacífica, así sea muy grande? Esa actitud es resultado de tantos años de un conflicto armado desgastante y paralizante.    

Para enfrentar el reto debe surgir organización de nuevo tipo, con nuevas caras, lenguaje sencillo y directo, en la dinámica de los aciertos del 24-E, superando los errores y haciendo hincapié en la dirección colectiva y la creatividad.

Llamado

Es urgente que se presente un balance “oficial” de lo ocurrido el 24-E. Sin una evaluación colectiva, que nos aterrice y nos permita identificar lo que se hizo bien, lo que se hizo mal, lo que no se hizo, es imposible avanzar.

Solo una juventud capaz de superar el estilo prepotente, falto de auto-crítica, idealista, ilusionista, anti-ético, poco práctico y figurativo, del comportamiento “tradicional", será capaz de diseñar, mostrar y construir una nueva dirección.

Sólo lo colectivo nos unificará... lo individual nos hundirá...!!!

Nota: Es también visible el papel de lo que llamo el “nuevo sujeto social” o “profesionales precariados” (“nuevo proletariado”, “cognitariado”, “precariado”) en la convocatoria y realización de esta actividad del 24-E.

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado





[1] Ley Zidres: Ley que declara las Zonas de Interés de Desarrollo Rural, Económico y Social (ZIDRES). Se trata de un instrumento que legaliza la acumulación irregular de predios —con antecedentes de baldíos— por parte de empresas nacionales y extranjeras, causando efectos negativos en términos de concentración y expropiación de tierra. Ver: http://bit.ly/1PbxgLD

domingo, 31 de enero de 2016

LO QUE NADIE SE ATREVE A DECIR

LO QUE NADIE SE ATREVE A DECIR

31 de enero de 2016

“Hace algún tiempo la gente protestaba: “¡Qué mal funciona esta radio, la interferencia no deja oír la música!”. Un individuo decidió olvidarse de la música para escuchar el ruido. ¡No escuchaba la belleza de la música!... buscaba la profundidad de la interferencia. Ese lunático construyó un enorme radiotelescopio y localizó los agujeros negros. Sólo quienes escuchan las interferencias pueden hacer grande descubrimientos”.

Wilfred Bion

El sólo anuncio de la terminación del conflicto armado crea las condiciones a la juventud y al pueblo para expresarse y protestar. Era lo esperado y anhelado. El 24-E es un anuncio de esa situación. Se empieza a perder el miedo. Se mueven las energías citadinas. Surgen liderazgos jóvenes y viejos militantes se reactivan. Eso es muy bueno.

No significa un apoyo al llamado “proceso de paz”. Tampoco un respaldo al gobierno o las FARC. Menos a Uribe. La frustración por la situación económica, la corrupción política, la desigualdad, el deterioro del medio ambiente, etc., se convierte y transmuta en un rechazo instintivo a la pretensión del gobierno de ocultar los problemas con el “cuento” de la paz.

Uribe en forma oportunista estimula ese sentimiento primario –odio– tanto contra la guerrilla como contra Santos, pero no logra convertirlo en fuerza política. Pequeños grupos fanáticos agitan las consignas contra el “Pacto de La Habana”, sin mayor audiencia. Se vio el 24-E.

Cada vez los colombianos son más conscientes que la terminación del conflicto armado es necesaria pero no significa la conquista inmediata de la paz. Esa certeza convertirá a la sociedad en el principal protagonista y constructor de ella. La paz que no es más que enfrentar y resolver los conflictos sin recurrir a la violencia. La paz que es un presupuesto para lograr bienestar colectivo, identidad nacional, integración regional y un fuerte avance cultural.

Por ello, el grueso de la población acepta con resignación los acuerdos de La Habana y espera que el proceso termine positivamente con la entrega de las armas y la vinculación de los guerrilleros desmovilizados a la lucha política. Pero, en lo inmediato, el rechazo a la confrontación armada recaerá sobre los actores directos de la misma y también sobre quienes quieren utilizar la “ilusión de la paz” como instrumento para hacer politiquería.

Santos y su “combo”, a pesar de la aureola internacional que está montando, no podrá canalizar en lo interno los frutos de ese “esfuerzo pacificador”. La crisis económica, la situación fiscal del gobierno, las políticas antipopulares que a la sombra de la paz ha venido implementando, le pasaran factura política. Y claro, será el gran lunar de la “fiesta”.   

Se equivocan quienes creen que el pueblo le va a dar un gran respaldo a los guerrilleros desmovilizados convertidos en políticos. Quienes siempre idealizaron la lucha armada nunca pudieron percibir el hecho de que las gentes por las que las guerrillas decían luchar, empezaron a no creerles y después, a rechazarlos. Y todavía no lo ven.

Por esa razón, el llamado a la unidad que hace el comandante Joaquín Gómez de crear “un movimiento muy amplio, donde quepa todo aquel que desee cambios positivos (…) que la izquierda ponga en primer plano lo fundamental, que es la unidad” (http://goo.gl/JX2KTh), no va a ser posible. Sería lo ideal pero la degradación de la guerra también afectó a la izquierda desarmada.

La dirigencia más visible de los “verdes” no va a actuar al lado de los comandantes guerrilleros desmovilizados. En el Polo Democrático Alternativo las cosas son más complejas. Los que siguen a Clara López y a Iván Cepeda se muestran asequibles a la posibilidad de hacer parte de un nuevo proyecto político al lado de la insurgencia desarmada. Sin embargo, esa decisión llevaría o llevará a la división.

La cúpula del MOIR no lo va a consentir. Ellos (y quienes hoy hacen parte del PTC[1]) son también víctimas de las FARC. Durante el período que Francisco Mosquera denominó “el túnel” (1982-90), en diversas regiones de Colombia la guerrilla asesinó –a mansalva y con frialdad–, a muchos dirigentes de esa agrupación partidaria que se oponían a su política. Muchos fueron acusados de ser aliados de paramilitares para explicar su “ajusticiamiento”.

Pero va a ser la sociedad colombiana en general, la que está cansada de la política porque la identifica como politiquería, aquella a la que no le interesa las viejas rencillas entre los grupos de izquierda, la que va a forzar la aparición de un Nuevo Proyecto Político –totalmente deslindado de la insurgencia– que sea expresión del anhelo de paz en Colombia pero, a la vez, de lucha contra la desigualdad, la corrupción y el clientelismo.

Si la izquierda civilista que siempre rechazó la lucha armada no se unifica para impulsar –con modestia y hasta bajo perfil– ese nuevo proyecto político, recurriendo a personalidades venidas del mundo de la ciencia, la cultura, la educación, la empresa privada o asociativa, etc., que aproveche ese ambiente de cansancio con la política tradicional, no sólo quedará invisibilizada sino que también será identificada con los horrores de la guerra. 

Esa izquierda tendrá que pasar nuevamente por en medio de ese “otro túnel” que significará la alianza entre el establecimiento oficial con la insurgencia desmovilizada, que se concretará en inversiones concretas en zonas de colonización y en algunos proyectos durante el llamado “post-conflicto”. Ya numerosas ONGs hacen cola detrás de esos contratos.

Sólo quienes se organicen con claridad y seriedad, quienes se sintonicen con los “aires” de una juventud diversa, compleja y en formación, podrán ayudar a que aparezcan procesos cualificados y proyectos políticos de nuevo tipo que nos permitan avanzar. Si nos aferramos a viejos esquemas y no aprendemos, no sólo desaprovecharemos los “vientos democráticos” sino que contribuiremos a que la juventud cometa los mismos errores de ayer.

Nota: El primero de esos errores que hay que evitar es creer que la Ley transforma la vida. En Colombia siempre hizo carrera el “santanderismo”, que es una especie de “fetichismo legal” que le ha hecho enorme daño a la Nación. Ya un candidato presidencial en ciernes se ha apegado a la tesis de que hay que convocar una Asamblea Nacional Constituyente para refrendar los acuerdos. Hay que salirle al paso a esa propuesta “kafkiana”. 

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado



[1] PTC: Partido del Trabajo de Colombia, agrupación política que se deslindó del MOIR en 1998, hoy liderada por Marcelo Torres y Yezid García Abello, y que hace parte de la Alianza Verde.

sábado, 30 de enero de 2016

VIBRAR CON "NUEVAS MÚSICAS"


30 de enero de 2016

Estoy de acuerdo en que estamos entrando en una época de "quiebre", algo nuevo está naciendo en forma acelerada. Es buena música para nuestros oídos.

No obstante, me permito transcribir esta anécdota de Wilfred Bion, psicoanalista inglés: 

“Hace algún tiempo, mientras la mayoría de la gente protestaba: “¡Qué mal funciona esta radio, la interferencia no deja oír la música!”, un individuo perverso, estúpido e ignorante, decidió olvidarse de la música para escuchar el ruido. ¡No escuchaba la belleza de la música!, buscaba la profundidad de la interferencia. Enseguida éste lunático decidió construir un enorme radiotelescopio y localizó los agujeros negros. Quienes escuchan las interferencias son los elegidos para hacer grandes descubrimientos”.

Creo, que para sintonizarnos con este momento, debemos construir en medio del hacer práctico que cada cual creamos conveniente impulsar, un gran "tanque de pensamiento" (yo le llamo "corriente de pensamiento") que nos ayude a descubrir los "agujeros negros" de la sociedad. Así, podremos vibrar con nuevas "músicas" que la sociedad esta tocando y que para muchos sólo son interferencia.

E-mail:ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado