lunes, 18 de enero de 2016

Maduro y la oposición: de la confrontación a la cooperación

MADURO Y LA OPOSICIÓN: DE LA CONFRONTACIÓN A LA COOPERACIÓN

Popayán, 17 de enero de 2016

El llamado al diálogo hecho por el presidente Maduro en su alocución frente a la Asamblea Nacional y la aceptación del mismo por parte de la oposición en cabeza de Henry Ramos Allup, muestra la dinámica de la lucha de clases que se libra en Venezuela. Tal suceso nos llama a realizar un análisis de las diferentes fuerzas políticas que forcejean por el poder del Estado y por controlar la enorme renta y riqueza petrolera de ese país.  

Que se planteara el diálogo era lo previsto y lo lógico, más allá de la retórica de ambos bandos. Lo interesante e importante es leer entre líneas, mirar más allá de las declaraciones públicas, avizorar los intereses en juego y las estrategias de los diversos actores sociales y políticos que son variados y múltiples, intrincados y complejos, visibles y ocultos, como lo es la vida y la intensa lucha política por el poder.

Que Maduro haya mostrado disposición a conversar y que haya esbozado un camino de acuerdo para resolver el problema de los “presos políticos” –así fuera casi entre dientes–, es un logro de un sector de la oposición, y estoy seguro, de varios sectores (o tal vez personas) que tienen valoraciones no tradicionales de la coyuntura tanto dentro del gobierno como del “chavismo”. Es muestra del intenso debate que existe al interior del bloque gubernamental.

Por ello, intentaremos identificar, con la mayor precisión, los intereses y comportamientos de las diversas clases y sectores de clase que se expresan en el movimiento social y político de la nación de Bolívar. En los medios de comunicación, en sus declaraciones y manifestaciones orales y escritas, se puede observar esa intensa y tensionante lucha que se expresa básicamente por medio de partidos, tendencias y personalidades políticas.

Podemos identificar a los jugadores de carácter social que luchan en Venezuela. Ellos son:

1.   La gran burguesía parasitaria pro-estadounidense que ya tiene los pies en Miami.

2.   La burguesía emergente entrelazada con la burguesía burocrática que está insertada en el gobierno y en la oposición.

3. La pequeña burguesía que se divide en una minoría arribista y en una mayoría en proceso de proletarización. Allí están incluidos pequeños y medianos productores y comerciantes, que en su mayor parte tienden a identificarse con la oposición pero dependen de la política económica que desarrolle el Estado.

4.   Los trabajadores y el pueblo en general. En este bloque se pueden diferenciar a los trabajadores del Estado, a los del petróleo y grandes factorías, a los trabajadores de los servicios, a los “profesionales precariados”, a los informales (y bachaqueros), a los campesinos y a las minorías indígenas. Son la base social del “chavismo” pero algunos sectores, sobre todo los profesionales, técnicos y tecnólogos, buscan en la oposición resolver sus problemas relacionados con el desarrollo productivo y el empleo calificado.  

En cuanto al análisis e identificación de las expresiones políticas de esas clases y sectores de clase se debe precisar que esa concreción en el terreno del partidismo político y electoral no es plano, ni lineal, ni mecánico. La consciencia está determinada por las necesidades materiales concretas, por la experiencia de lucha, por el acceso al conocimiento y a la información, por la herencia y tradición libertaria o de sometimiento, y por factores diversos que están relacionados con la localización geográfica, influencia migratoria, acceso a los beneficios otorgados por el Estado y aspectos similares.

Veamos entonces cómo se presentan los actores políticos en el país patriota:

-      La derecha golpista pro-estadounidense encabezada por Leopoldo López, María Corina Machado, en alianza con Álvaro Uribe Vélez en Colombia y otros centros ultra-reaccionarios de Miami, América Latina y España.

-     La derecha en plan de mesura liderada por Enrique Capriles Radonski y el partido Primero Justicia, que ha logrado –en parte–, moderar a Henry Ramos Allup, con el apoyo del bloque latino-español que dirige el tanque de pensamiento del presidente de Colombia Juan Manuel Santos, asesorado desde Washington, que llama al diálogo y a la conciliación. Un sector de la burguesía emergente venezolana juega allí su papel oportunista para desplazar a la burguesía parasitaria.

-   Los partidos o expresiones políticas de la verdadera socialdemocracia venezolana que siempre quiso jugar al “centro” pero que, ante la polarización política del país, se vio obligada a integrarse al bloque opositor. Sus más representativos exponentes son Ismael García y Henry Falcón.   

-   El “chavismo” burocrático incrustado en el PSUV y en el gobierno bolivariano, liderado por Diosdado Cabello y sectores importantes de la burguesía emergente, quienes utilizan políticamente a Nicolás Maduro, sin poder sacarlo del gobierno por haber sido “ungido” por el presidente Chávez. Maduro, en esa situación, pareciera ser parte de éste sector pero, en verdad, juega como una veleta y un comodín, tratando de mantener unido al “chavismo”.

-  El “chavismo puro”, seguidor de los planteamientos socialistas del presidente Chávez, hoy representado por Aristóbulo Istúriz, actual vicepresidente de la República, quienes creen todavía en la posibilidad de construir el socialismo en un solo país, usando el “Estado heredado”, y llaman a fortalecer el Estado Comunal, tal como lo hacía Chávez pero sin tener idea de cómo hacerlo.

-      El presidente Maduro y su núcleo de confianza que trata de mantenerse en la cúpula del gobierno, sobreaguando entre los diversos sectores “chavistas” pero sin tener claridad de cómo avanzar. Este núcleo sabe que el poder real siempre ha estado en manos de la burguesía y del imperio, pero también es consciente que el ejército es el sostén del bloque “chavista”, y que los intereses de los trabajadores y el pueblo siempre estuvieron atravesados y subordinados a los intereses de la burguesía emergente y burocrática, que desde el principio logró posicionarse a la sombra de Chávez, utilizando hábilmente la “alianza cívico-militar”, ganando de hecho influencia política y burocrática en todos los espacios gubernamentales, partidarios, sindicales y comunales.

-  La mayoría de las corrientes y personalidades críticas dentro del “chavismo” tienen todavía esperanzas en el papel y fuerza del entorno partidario de Maduro-Istúriz y no son conscientes del verdadero poder que ha adquirido la burguesía emergente dentro de la burocracia y del ejército. Por ello, no han sido capaces de deslindarse del “madurismo”.

-       Los minoritarios sectores socialistas, influidos por corrientes internacionales trotskistas, marxistas-leninistas y otras tendencias (autonomistas, anti-extractivistas, indigenistas, etc.), que tienen alguna influencia en sindicatos y otras organizaciones sociales pero que al jugar por fuera de los dos bloques hegemónicos (oficialistas y opositores), no logran influir en amplios sectores de la población ni pueden mediar entre las diversas tendencias de cada bloque político en contienda.  

De acuerdo a ese bosquejo descriptivo de las diversas clases y sectores de clase de Venezuela y de sus expresiones políticas podemos concluir lo siguiente:

a)   No existe un partido de los trabajadores que lidere al pueblo, no tanto por el “socialismo” (que es imposible de construir en un solo país y menos desde la gestión del Estado heredado) sino por conquistar la independencia y la soberanía nacional, por la construcción de soberanía económica en alianza con los demás países y naciones latinoamericanas y, por el desarrollo de una democracia cada vez más directa, verdaderamente representativa y protagónica, deliberativa y participativa, que propicie condiciones para la apropiación colectiva y paulatina del aparato productivo y de la riqueza social por parte de las mayorías sociales.

b) En el mediano plazo, las expresiones políticas de la burguesía emergente –presentes tanto en la oposición como en el bloque “chavista”– van a ponerse de acuerdo para controlar la renta petrolera y van a tratar de conciliar con el imperio para compartir ese poder económico sin generar grandes confrontaciones y conseguir que en forma paulatina se desmonten los avances sociales obtenidos durante el auge del proceso bolivariano.  

c)    Mientras tanto las tensiones entre la oposición y el oficialismo se van a mantener como una forma de neutralizar a los sectores más extremistas que existen en ambos bloques, o sea, a los golpistas “leopoldistas” y a los “chavistas socialistas”, que muy posiblemente lleven al sacrificio de Nicolás Maduro y al reciclaje de Diosdado Cabello.

Claro, los trabajadores y el pueblo serán los perdedores en el corto plazo. Sólo el surgimiento de una dirigencia proletaria ligada a las mayorías chavistas revolucionarias, podrá –en el mediano plazo–, retomar la lucha y el espíritu de la revolución bolivariana y reconducir las fuerzas revolucionarias del pueblo venezolano hacia caminos y metas verdaderamente democráticas y, a largo plazo, post-capitalistas.

Eso esperamos.


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domingo, 17 de enero de 2016

EL TÉTRICO PODER FINANCIERO GLOBAL (Tesis en elaboración para el debate)

Tesis en elaboración para el debate…

EL TÉTRICO PODER FINANCIERO GLOBAL

Popayán, 17 de enero de 2016

1) El capitalismo es la principal causa de la destrucción incontrolada de la naturaleza terrestre, del desequilibrio ambiental y del cambio climático que genera grandes tragedias y cataclismos en el mundo.

2) La crisis del capitalismo es tan profunda que ha vuelto sus pasos hacia la acumulación por desposesión y despojo. Usa la destrucción violenta, dirigida y programada de infraestructura y riqueza para reconstruir lo destruido y “crecer” en forma artificial. La causa principal es la bajísima tasa de ganancia que el capital obtiene en el proceso productivo normal. La tendencia al coste marginal cero es la causa de esa dinámica destructiva (Ver: Jeremy Rifkin “La sociedad de coste marginal cero – El internet de las cosas, el pro-común colaborativo y el eclipse del capitalismo").

3) Empero, el capitalismo –en medio de su crisis– no sólo sobrevive sino que se renueva, y a pesar de acumular grandes contradicciones en su seno, no caerá por sí mismo.

4) El gran capital global ya no juega a mantener la hegemonía estadounidense como su principal soporte. Desde hace varias décadas se deslocalizó, descentralizó y desconcentró en todo el planeta. Hoy está presente en todo el orbe y controla la economía de todos los países.

5) Un sector conservador y nacionalista de la burguesía estadounidense trata de mantener su hegemonía imperial apoyándose en el poder militar. Compite así con otras potencias mundiales por el control de territorios y recursos naturales. Sin embargo, desde el punto de vista de la economía no es un factor determinante. Esa acción es asimilada y utilizada por la burguesía financiera internacional para distraer y engañar a los pueblos y a los trabajadores aplicando la “teoría de juegos” en la geopolítica.

6) El gran imperio capitalista mundial utiliza contradicciones nacionales, étnicas, culturales y generacionales para distraer a los pueblos y a los trabajadores creando falsos enemigos y azuzando conflictos artificiales. Al Qaeda y el Estado Islámico son ejemplo de ello.

7) Los Estados nacionales y las falsas democracias realmente existentes son sólo gerencias “nacionales” del gran capital, controladas, programadas y manipuladas por la “gerencia global” de la burguesía financiera que tiene múltiples sedes en Frankfurt, Nueva York, Londres, Shanghái, Moscú, Bombay, Singapur, Hong Kong, Tokio y decenas de subsedes interconectadas con el FMI, el Banco Mundial, la OMC y la asociación de grandes instituciones financieras de todo el mundo que fungen como el “Gobierno Global”.

8) Los esfuerzos e intentos nacionales o sectoriales por destruir, socavar o siquiera enfrentar el poderío global del gran capital, usando los “Estados heredados” han mostrado ser un fiasco. La ilusión de construir un "socialismo" implementando políticas "estatistas" en países y naciones por separado, han vuelto a fracasar en forma estrepitosa. Hoy se requiere revisar esa estrategia.

9) Hoy emerge en el mundo un sujeto social que va a ser mayoritario en todo el mundo en el corto-mediano plazo. Son los “profesionales precariados”, trabajadores del conocimiento, la información, la cultura, el entretenimiento y gran cantidad de áreas de la producción y los servicios. Es el “nuevo proletariado” o “cognitariado”, con grandes niveles de desempleo, precariedad laboral, importante formación intelectual, con visión globalizada del mundo y que ya ha mostrado su disposición y capacidad a la lucha social y política (revoluciones árabes, indignados de España y Grecia, Occupy Wall Street, juventud brasileña y turca, y cientos de expresiones de protesta en todo el mundo con manifestaciones ambientalistas, animalistas, de luchas de género, etc.).


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sábado, 16 de enero de 2016

REVOLCÓN GENERACIONAL

REVOLCÓN GENERACIONAL

Popayán, 16 de enero de 2016

"Por todas partes se han despertado hoy en las distintas disciplinas tendencias a poner la investigación sobre nuevos fundamentos."

Martín Heidegger

"La ciencia actual nos ha conducido por un callejón sin salida y la actitud científica ha de ser reconstruida, la ciencia ha de rehacerse de nuevo."

Erwin Schrödinger

"Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo."

Ludwig Wittgenstein

Si en las ciencias físicas se ha generado una gran revolución a partir del desarrollo de los sistemas complejos y las ciencias de la complejidad, tal situación también se debe vivir en las ciencias sociales y en la política.

Se requiere un gran revolcón. Nuevos sujetos sociales hacen su aparición en el escenario de las luchas sociales y políticas mientras los paradigmas tradicionales no logran explicar las derrotas políticas y electorales de "procesos de cambio" que están en franca decadencia.

En Colombia la protesta programada para el 24-E, hace parte de esos nuevos fenómenos. Leerla con viejos enfoques nos lleva a sospechar, vacilar o rechazar.

Y no ocurre sólo en Colombia. Es un fenómeno mundial.

Ocurrió en el mundo árabe: la izquierda tradicional se quedó al lado de los autócratas - Mubarack y Gadaffi -.

Sucedió en España: la izquierda unida y los viejos sindicatos no supieron qué hacer frente a los indignados.

Acontece en Brasil: la izquierda en el gobierno no se puso al lado de la juventud que se movilizó por rebaja en las tarifas del transporte y contra el mundial de fútbol.

¿Hoy en Colombia también ocurrirá?: la disculpa es que supuestamente el "uribismo" está detrás de la protesta.

La tarea actual no es sólo ayudar a que los nuevos actores sociales y políticos desarrollen con éxito la protesta social sino contribuir a explicar las causas de su aparición y contribuir con su avance y consolidación. 

E-mail:ferdorado@gmail.com /Twitter: @ferdorado

viernes, 15 de enero de 2016

LLENAR DE CONTENIDO LA PROTESTA SOCIAL

Ante las vacilaciones de la “izquierda santista” y las pretensiones oportunistas del uribismo…

LLENAR DE CONTENIDO LA PROTESTA SOCIAL[1]

Popayán, 15 de enero de 2016

Una vez la sociedad colombiana se ha sentido libre de la violencia política –aún sin que se firmen los acuerdos en La Habana–, se percibe en el ambiente el espíritu de la protesta. Era lo previsto y anhelado.

Varios temas están en el centro de la inconformidad ciudadana y popular. El exiguo y arbitrario aumento del salario mínimo impuesto por el gobierno y los empresarios. El anuncio de nuevos impuestos como el aumento del IVA (Impuesto al Valor Agregado) y su imposición para productos de la canasta familiar. La intención de aplicar gravámenes a los ingresos de los trabajadores que devenguen por encima de 1,5 millones de pesos mensuales.

Además, la venta arbitraria e ilegal de la principal empresa pública de generación de energía eléctrica –ISAGEN–, a un fondo de inversión canadiense (realmente dominado por inversionistas estadounidenses), ha tocado las fibras sociales de amplios sectores de la Nación, que encabezados por partidos políticos de oposición denunciaron la inconveniencia de esa privatización sin que el gobierno atendiera sus reclamos.

Pero existen muchos otros motivos de la visible inconformidad y disposición a la protesta.  Entre ellos, el impacto de la inflación galopante, el alto costo de la gasolina, la corrupción e ineficiencia en la prestación de los servicios de salud, el arrasamiento de los recursos naturales a manos de los megaproyectos y de la minería, los altos sueldos y prebendas de los congresistas, y sobre todo, las gabelas y ventajas de todo tipo para los banqueros y para los grandes emporios económicos que se enriquecen de una forma exagerada y visible, mientras el grueso de la población no siente el progreso y bienestar que anuncia a diario la administración de Santos.

El gobierno había logrado ocultar estos problemas debido a que en años anteriores obtuvo significativos ingresos provenientes de la exportación de materias primas como el petróleo y lograba canalizar algunos recursos de la minería legal e ilegal y de la economía del narcotráfico. Además, el tema de la paz y la terminación negociada del conflicto armado era utilizado como argumento para llamar a la paciencia y a la comprensión de la población para la acción gubernamental.

Sin embargo, hoy se respira otro aire. El tema económico ha empezado a desplazar al de la terminación del conflicto armado. Diversos colectivos de jóvenes desde diferentes ciudades han lanzado la consigna de realizar un “paro cívico nacional” que se iniciaría con una gran movilización y protesta nacional el día domingo 24 de enero de 2016.

Dicha convocatoria no está encabezada por organizaciones sindicales o sociales reconocidas sino por personas sueltas que organizan pequeños núcleos para promover, principalmente por las redes sociales, el llamado a la protesta.

Las centrales obreras y las organizaciones de izquierda han mostrado aprehensión y vacilación. Todavía no se han decidido a participar oficialmente. El principal argumento de esas dudas está relacionado con el tema del “proceso de paz”. Se plantea que el objetivo de la protesta es debilitar al gobierno de Juan Manuel Santos, que prepara un plebiscito para refrendar los acuerdos con las FARC.

De acuerdo a quienes así piensan, detrás de la convocatoria al “paro nacional” estaría el expresidente Uribe, quien “pescaría en río revuelto” para fortalecer su posición en contra de los acuerdos de La Habana. En ese sentido, quienes participen de la protesta del 24 de enero serían “idiotas útiles” y ayudarían –sin proponérselo–, al debilitamiento del “gobierno de la paz” y al fortalecimiento de la “derecha guerrerista”.

En el fondo se revive la discusión de la pasada campaña electoral. La mayoría de la izquierda llamó a votar por Santos para presionar y garantizar la terminación del conflicto. Esa era –para ese momento– la posición correcta. Pero, lo que ahora se demuestra, es que una buena parte de la dirigencia de izquierda se ilusionó más allá de lo razonable con Santos.

Aunque afirmaran que éste era un político neoliberal reconocido, las actuales vacilaciones o incluso la negativa de apoyar la protesta, muestra que llamaron a votar por Santos en medio de una enorme confusión. Se empieza a notar que esa dirigencia izquierdista creía que Santos tenía una cierta y verdadera voluntad “reformista” y “progresista”, y que iba a desarrollar un proceso de democratización del país.

Hoy esa “izquierda santista” está descubriendo, con sorpresa, que la voluntad “reformista” de Santos no pasa del papel. O sea, de los acuerdos de La Habana.  Que al donaire de la paz, que al son de la ilusión progresista, el gobierno implementa – con la grosería despótica de una tecnocracia arrogante–, la segunda fase de neoliberalismo, más agresiva y entreguista que la implementada a partir de 1991, con la misma promesa y quimera de la “apertura democrática”.

Eso explica sus temores frente a la protesta. Se pega compulsivamente de la ilusión “progresista” y “reformista”, mientras le deja el campo abierto y despejado al “uribismo”, que oportunistamente pretende canalizar la inconformidad en contra del proceso de paz. Sin embargo, la realidad muestra que el “uribismo” no puede ir más allá en esa lucha ya que el contenido mismo de la protesta lo desenmascara frente a su pasado inmediato de entrega de la nación al capital extranjero y de arrasamiento general de los bienes públicos y de los derechos sociales.

Lo que estamos presenciando no es coyuntural. Los indignados colombianos están poniendo a prueba –como lo hicieron en los países árabes y en España–, a la sociedad en su conjunto y dentro de ella, a la izquierda tradicional. Es el inicio no sólo de una nueva fase de luchas sociales, principalmente citadinas, sino el surgimiento de una “nueva izquierda”, más moderna pero más radical, menos fundamentalista pero más conectada a las necesidades de la vida.

El año 2016 pareciera ser el año de la partición de aguas en Colombia. La juventud y los “profesionales precariados” se liberan de esquemas obsoletos e inician un nuevo camino. Hay que apoyarles con decisión y entusiasmo.    

Nota: el argumento de la manipulación imperial que se usó para explicar –falsamente– el fenómeno de la “primavera árabe” no se podrá aplicar en Colombia. Hoy el imperio juega al lado de Santos para instrumentalizar la paz como lograron instrumentalizar la guerra. Mal haría en socavar su propio proyecto.
E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado





[1] Las reivindicaciones más mencionadas por los colectivos de jóvenes que convocan a la protesta del 24 de enero son: 1. Por un digno aumento del salario mínimo; 2. No a la venta de ISAGEN; 3. No al aumento del IVA; 4. No al IVA para la canasta familiar; 5. No más impuestos para los ingresos de trabajo; 6. Reducción del precio de la gasolina; 7. Recorte del tamaño del congreso y reducción de los sueldos de los parlamentarios; 8. No al aumento de las tarifas de los servicios públicos.   

lunes, 11 de enero de 2016

LA CARTA DEL PUEBLO

Esta es la Carta del Pueblo que me hicieron llegar desde los colectivos que están impulsando la protesta para el 24 de enero.
Es una iniciativa importante e interesante. Hay que apoyarla!!
Documento completo

Carta del Pueblo
Por la renegociación del salario mínimo en Colombia para el año 2016, contra la venta de ISAGEN, el aumento del IVA y contra la corrupción

Ciudades de Colombia, 8 de enero de 2016

Señor
Juan Manuel Santos Calderón
Presidente Republica de Colombia.

Señor
Luis Fernando Velasco Chávez
Presidente del Congreso

Nosotros, hombres y mujeres, ciudadanos colombianos, que con nuestro trabajo contribuimos a la riqueza del país nos dirigimos a Ustedes y por su intermedio a todo el país para manifestar lo siguiente y considerando:

1.  Que el incremento del salario mínimo para 2016, impuesto por el gobierno y los empresarios a todos los colombianos, no sólo es insuficiente sino injusto.

2.  Que el salario mínimo es un referente importante para 4 millones de colombianos y es uno de los más bajos en América Latina.

3.  Que más de 8 millones de trabajadores y trabajadoras informales reciben menos del salario mínimo, viven en la pobreza, no pueden aportar a la seguridad social en salud y pensión y, por lo tanto, están condenados a la indigencia cuando no puedan trabajar en su vejez o por enfermedad.

4.  Que frente a la crisis fiscal del gobierno fruto de sus erradas políticas económicas se proyecta aprobar una reforma tributaria lesiva para la mayoría de los colombianos, incrementando el valor del IVA y gravando las rentas de trabajo de los trabajadores y población de clase media.

5.  Que además el gobierno ha tomado la decisión de vender a empresas transnacionales las acciones que posee en ISAGEN, entrega al capital privado un bien estratégico de la Nación, viola la soberanía nacional y le otorga a particulares un gran poder para controlar las tarifas del sector eléctrico.

6.  Que la mayoría de los parlamentarios y altos funcionarios del Estado han abusado de su investidura para que les aumenten desproporcionadamente sus dietas parlamentarias, sueldos y pensiones, mientras que desde sus burbujas de bienestar ven pasar la pobreza y la miseria de la mayoría del pueblo que los ha elegido.

7.  Que a pesar de la caída de los precios internacionales del petróleo seguimos pagando en Colombia un alto precio de la gasolina que no se corresponde con los costos de producción. Ese precio es uno de los más caros de la región.

8.  Que en todas las regiones y ciudades del país los gobernantes recientemente elegidos preparan proyectos para revisar las normas de estratificación y aumentar las tarifas de servicios públicos y el impuesto al predial.

9.  Que la situación económica en general de los colombianos se ha visto impactada por la caída de las exportaciones, la inflación desbordada, el impacto de la sequía, el deterioro del medio ambiente, el mantenimiento del desempleo estructural y otros factores que atentan contra nuestro bienestar y desarrollo normal.

Por estas razones nos vemos obligados a rechazar todas esas medidas y políticas económicas y fiscales que ahondan la inequidad, la pobreza y la violencia social en el país.

En consecuencia, elevamos ante Uds. las siguientes exigencias recogidas en lo que hemos denominado “La Carta del Pueblo”, como expresión ciudadana de un espacio aglutinador de voluntades, para actuar de consenso y por encima de cualquier tipo de diferencias de clase, étnica, política, cultural o religiosa.

EXIGENCIAS:

1) Antes del 1° de mayo del 2016, el gobierno nacional convocará de nuevo al Consejo de políticas laborales y salariales con el propósito de revisar y renegociar el salario mínimo del presente año, esta vez con la participación de los voceros de los trabajadores y los que se acuerden desde la Carta del Pueblo.

2) El gobierno nacional no incrementará el IVA ni gravará con ningún tipo de impuestos los productos de primera necesidad.

3) El gobierno nacional, gobernadores y alcaldes congelarán las tarifas de los servicios públicos, el transporte y establecerán una tarifa diferencial para estudiantes y mayores de 65 años.

4) El gobierno Nacional, gobernadores y alcaldes garantizaran un mínimo de agua para los hogares más pobres y protegerán los páramos y reservas destinadas a la producción de agua. Así mismo, adoptarán las medidas necesarias para acabar con la minería legal o ilegal que afecten los recursos hídricos del país.

5) En materia tributaria el gobierno nacional incrementará los impuestos, acabará con las exenciones tributarias y renegociará los contratos con las grandes empresas nacionales y transnacionales del sector minero, petrolero y otras áreas estratégicas, y gravará a los propietarios rentistas de grandes extensiones de tierra laborable.

6) El gobierno nacional detendrá definitivamente la venta de ISAGEN.

7) El gobierno nacional elaborará una fórmula alternativa para rebajar en forma sustancial el precio de la gasolina en todo el país.

8) El gobierno nacional anulará el incremento en las dietas, primas y pensiones de los congresistas para los años 2015 y 2016 e iniciará un estudio de común acuerdo con la población para reducir las dietas parlamentarias a fin de ahorrar recursos en materia burocrática.

Somos conscientes que el Estado requiere recursos importantes para financiar los programas sociales, pero dichos recursos se pueden obtener gravando con impuestos a quienes han obtenido grandes ganancias y construido inmensos emporios económicos aprovechándose de los recursos y el trabajo de la mayoría de los colombianos.

Esperamos señores gobernantes estén a la altura de nuestras exigencias y de las responsabilidades que les otorgan sus investiduras.

Atentamente,

EL PUEBLO COLOMBIANO

“¡¡ Ésta patria no se vende !!”

domingo, 10 de enero de 2016

LA GRAN CONFUSIÓN DEL MOMENTO

LA GRAN CONFUSIÓN DEL MOMENTO

Popayán, 11 de enero de 2016

Similar a lo ocurrido en 1991, existe una gran confusión entre las fuerzas democráticas y de izquierda sobres los alcances de los acuerdos que se consigan firmar en La Habana y las consecuencias que tendrá para la sociedad.

Por entonces, iniciando la década de los años 90s, el gobierno neoliberal de Cesar Gaviria Trujillo impulsó –al calor de los acuerdos firmados entre el M19, EPL, Quintín Lame y otros grupos guerrilleros–, una serie de reformas constitucionales que se quedaron en el papel.

A pesar de los cambios normativos, el poder del Estado quedó en manos de la oligarquía y del imperio estadounidense, su gran aliado. Y por ello, casi nada cambió.

Las fuerzas democráticas y progresistas se convirtieron en colaboradoras de ese proceso, participaron en el ministerio de Salud, creyeron en la buena fe de un sector de las clases dominantes (Álvaro Gómez Hurtado) y limitaron su acción a impulsar pequeñas reformas en alianza con la burguesía burocrática (Ernesto Samper).

De esa forma, algunos cambios importantes en la letra de las normas constitucionales, sirvieron de cobertura para implementar en Colombia –con la ayuda de las fuerzas “progresistas”–, lo que denominamos la primera fase de neoliberalismo, sobre todo en el campo de los servicios públicos domiciliarios, la salud y parte de la economía.  

Además, el conflicto armado se degradó en la década de los años 90s del siglo XX. Ese fenómeno sirvió de parapeto para que a principios del siglo XXI llegara al gobierno el político mafioso, líder del paramilitarismo, Álvaro Uribe Vélez, quien desconoció de hecho la Constitución de 1991 y profundizó la aplicación de las políticas neoliberales.

Para América Latina quedó una gran lección: una nueva Constitución Política no es garantía de cambio por sí misma. Para realizar trasformaciones sustanciales se requiere –por lo menos– tener el control del Estado y una gran fuerza popular organizada.

El momento actual

Estamos de acuerdo con la terminación negociada del conflicto armado. Eso no tiene discusión. Pero...

Lo que se cuestiona es que por el afán de presentar ese hecho como un gran triunfo de la guerrilla y de la “democracia”, contribuyamos con Santos a engañar al pueblo y a desarmarlo ideológicamente para que no luche por cambios sustanciales (estructurales) de la sociedad, por temor a ir contra la “paz”.

El gobierno quiere limitar las luchas sociales y políticas a la implementación de los acuerdos. Lo que se salga de esos parámetros ya es calificado como una “lucha contra la paz”.

Es lo que hemos afirmado: la casta dominante colombiana logró instrumentalizar el conflicto armado desde 1983; ahora pretende instrumentalizar la paz.

Con los acuerdos de “paz” se pretende domesticar (limitar) las luchas de los pueblos y de los trabajadores al marco básicamente neoliberal y pro-capitalista que tienen dichos acuerdos.

Ya lo estamos viendo con la preparación de la protesta que se ha planteado por un aumento digno del salario mínimo y contra la venta de ISAGEN.

Las fuerzas democráticas y de izquierda están vacilantes y temerosas, y por ello, le están dejando el protagonismo a la derecha uribista.


Es un grave error.

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

viernes, 8 de enero de 2016

LA PROTESTA SE JUSTIFICA

LA PROTESTA SE JUSTIFICA
Popayán, 8 de enero de 2016
El minúsculo aumento del salario mínimo es una condición impuesta por los países de la OCDE (el imperio capitalista global) al gobierno de Santos.

Se trata de garantizar la rentabilidad de las inversiones que están proyectando las grandes transnacionales para la etapa del llamado "postconflicto".

Vienen tanto por los recursos naturales pero principalmente por la sobre-explotación de los trabajadores, que es la principal fuente de riqueza.

La política de Santos no es soberana. Todas sus actuaciones están al servicio del gran capital. Incluido los nuevos impuestos y la venta de ISAGEN.

Por ello no se puede confundir la "terminación del conflicto armado" (que hay que apoyar) con una supuesta "política de paz" de Santos (que no existe, es un embeleco, un engaño).

Para garantizar claridad y contundencia en las protestas que hay que preparar, organizar e impulsar, es necesario tener claridad en ese aspecto.

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La situación fiscal del gobierno es desesperada. Se queda sin recursos para cofinanciar la construcción de las carreteras del 4G y el llamado "post-conflicto".

El hueco fiscal provocado por la caída de los precios del petróleo y su errada política económica, supera los 20 billones de pesos para este año.

Por ello, el mismo gobierno filtró lo planteado por la comisión de estudio de la reforma tributaria para después presentarse como el gran salvador. Santos sabe que si impone el IVA a productos básicos de la canasta familiar, habrá un levantamiento popular.

Por eso va a tratar de incrementar el IVA pero con "suavidad" y con el argumento de la "paz". Y paralelamente, ajustará otros impuestos, especialmente gravará las rentas e ingresos de trabajo (ingresos y salarios de la "clase media").

Es una jugada perversa para distraer y justificar la venta de ISAGEN. Hay que oponerse con todo a la venta de ese bien común que tiene un carácter estratégico. Hay que cogerles la caña a los liberales y al CD uribista.

Sin temor hay que organizar un gran frente contra esa privatización que tiene carácter confiscatorio y expropia en favor de empresas transnacionales una propiedad que es de todos los colombianos.


E-mail: ferdorado@gmail.com – Twiter: @ferdorado

miércoles, 6 de enero de 2016

CRECER O MORIR


Llamado a pensar en grande, a no desgastarnos en pequeñas rencillas, a construir Unidad y a diseñar un replanteamiento estratégico para esta etapa de nuestras vidas


Popayán, 6 de enero de 2016

Durante el año 2015 pude conocer en Bogotá, de una forma o de otra, a la mayor parte de dirigentes de izquierda y progresistas de nuestro país. Creo que son personas y colectivos valiosos, hacen importantes esfuerzos por transformar este país o por mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo, y merecen todo el respeto y reconocimiento.

Sin embargo, observo que cada dirigente o cada colectivo por aparte no podrán crecer, o si crecen, no lo harán con consistencia y coherencia, si lo miramos en conjunto. Además, con sinceridad, pienso que nos falta rediseñar la estrategia, mucho más si observamos el declive que viven la mayoría de movimientos de izquierda en la región latinoamericana.

Por ello los/as invito a detenernos sobre el momento que vivimos, mirar la posibilidad de encontrar nuevos espacios de reflexión crítica, de análisis conjunto y fraternal, pensando con responsabilidad en nuestro Pueblo y Nación, mirando atrás solo para evaluar el pasado con franqueza y honestidad, y medir nuestras acciones y resultados con el mismo rasero.    

Crecer o morir

Cuando un organismo (físico, biológico o social) no crece, empieza a morir. Disipa y pierde más energía de la que acumula. Es una ley ineludible de la vida.

Se puede aplicar a los imperios, naciones, culturas, procesos revolucionarios, partidos políticos, liderazgos. Sólo un esfuerzo extraordinario de re-ingeniería (replanteamiento estratégico) puede reversar la tendencia. Es difícil de lograr pero no imposible.

Es obra de genios, magos y brujos. “Gigantes” diría el narrador poético.

Roma lo hizo después de varios siglos. “Renació” en el Sacro Imperio Romano Germánico. China lo hace ahora después de varios siglos de decadencia.

Todos los imperios han sufrido la caída: el persa, egipcio, romano, árabe, mongol, maya, inca, azteca, británico, español, francés, alemán, serbio, ruso...

EE.UU. surge como potencia a finales del siglo XIX y se consolida como imperio global después de la segunda guerra mundial. Ya inició la curva hacia su ocaso.

La mayoría de los imperios se destruyen “desde adentro”.

Hoy estamos viviendo y sufriendo un debilitamiento creciente de proyectos emancipatorios vecinos que habían generado expectativa y esperanza.

Esfuerzo sostenido e inspirado

En Colombia nunca hemos logrado la unidad nacional ni popular. No hemos conseguido un momento de verdadero ascenso y consolidación como Nación y menos como República. No hemos tenido ni vivido en Democracia.

Las clases dominantes colombianas lo único que han hecho es fomentar la división y someternos al dominio de los imperios: español, inglés y estadounidense, para vivir de las sobras, de lo que es su coima, su pago o soborno por vendernos al mejor postor.

Es por eso que en Colombia siempre hemos vivido en guerra, enfrentados unos con otros, desunidos, divididos por pequeñeces, y debemos aguantar un Estado fallido, soportado en un enorme ejército y en un aparato de justicia absolutamente corrupto que está al servicio de una descompuesta casta dominante.

Sólo un esfuerzo sostenido e inspirado, que recoja lo mejor de nuestras gentes, lo más elaborado y honesto de nuestras identidades regionales (costeña, nariñense, llanera, paisa, cundi-boyacense, santandereana, caucana, valluna, tolimense, etc.); lo más digno de nuestras etnias afros, indígenas y mestizas; lo más avanzado y patriótico de los trabajadores, campesinos, artesanos, profesionales y empresarios; y que funda en un sólo haz de voluntades a hombres y mujeres dispuestos a construir una verdadera Nación, podrá sacarnos de siglos de servilismo, vergüenza, iniquidad, inequidad, injusticia y exclusión.

Si nos unimos más allá de izquierdas y progresismos, seguro que lo haremos. Sólo falta intentarlo. De lo contrario seguiremos en declive, perdiendo tiempo y energía, realizando esfuerzos insulsos y parciales que nos debilitan aún más.

Es hora de romper con esa dinámica que nos lleva a la derrota.

Con aprecio y consideración,
Fernando Dorado
Activista social


lunes, 4 de enero de 2016

DOS BURGUESES MILLONARIOS AL RESCATE DE LA ÉTICA

Una señal hacia el futuro…

DOS BURGUESES MILLONARIOS AL RESCATE DE LA ÉTICA

Popayán, 5 de enero de 2016

“La oportunidad de derrotar al enemigo es proporcionada por el mismo enemigo”

Sun Tzu

Hechos “algo” asombrosos

Dos “viejos vitales”, empresarios millonarios, “burgueses decentes”, inician su actividad pública al frente de las alcaldías de Cali y Bucaramanga, en donde se hicieron elegir. En sus actos de posesión realizados en barrios populares insistieron en combinar ética con sensibilidad social. Sus metas son de lucha contra la politiquería, clientelismo, ineficiencia y corrupción, y, a la vez, construir equidad y justicia social. Es un hecho histórico en Colombia que no se debe desconocer.

El antecedente más parecido fue la elección de Antanas Mockus a la alcaldía de Bogotá en 1994. Sin embargo las diferencias son notables: Mockus no era un empresario exitoso, era apenas un matemático y un profesor excéntrico. No era un ejecutor sino un soñador. No tenía sentido social, era un neoliberal empedernido. Sin embargo, hay que reconocer, dejó un precedente importante en cultura ciudadana que hasta ahora ningún alcalde bogotano ha superado.

Lo interesante de estos alcaldes provenientes del mundo empresarial es que no llegan con aires de “salvadores supremos”. Han insistido en que requieren de la ayuda de todos y todas: ciudadanos y ciudadanas del común, gremios, sindicatos, concejales, partidos políticos, niveles superiores de gobierno, y a su edad, ambos septuagenarios, no tienen pretensiones de convertirse en profesionales de la política. Es una gran ventaja. ¡Van a lo que van!   

Interpretar el mensaje

Si queremos avanzar de verdad, debemos estar atentos a los mensajes que nos envía la vida. No para convertirlos en noticias de momento ni chisme banal. Tampoco para que sean base de un proyecto inmediatista. Esos llamados de atención de la realidad deben ser estudiados en profundidad. Ver si hay allí fenómenos de importancia que nos sirvan para construir un proyecto que tenga un verdadero fondo; que sea un efectivo rompimiento con el pasado; que nos encause hacia nuevos horizontes con consistencia, coherencia y continuidad. Solo así trascenderemos.

Prospección hacia el 2018

Las cartas políticas para la contienda presidencial de octubre de 2017, ya están lanzadas y marcadas. Así lo indican los sucesos del año anterior. La derecha-derecha se alineará con Vargas Lleras, y aunque él no lo acepte, será el candidato de la “no-paz”. Lo más seguro es que lo respalde una alianza entre el Centro Democrático, Cambio Radical y una parte de los conservadores.

El “santismo” querrá mantenerse en el gobierno como “administrador de la paz” en el post-conflicto. Un candidato ungido por Santos, apoyado por el partido de la U, liberales y los otros conservadores, será quien represente a toda clase de politiqueros vestidos de “pacifistas”. Desearán repetir lo hecho en 2014, o sea, cooptar a la izquierda con la amenaza del “coco uribista”.

La izquierda llegará dividida entre Robledo y Petro. Eso está visto. No habrá fórmula conocida o por conocer capaz de unirlos después de lo ocurrido tras la derrota electoral en Bogotá. El MOIR ya atacó a Petro de diversas formas y éste ya dijo que las alianzas con la “burguesía nacional” eran cosas del pasado. Sus egos estarán por encima de cualquier acuerdo.

Ante la posibilidad de que Vargas Lleras logre la presidencia de la República, Clara López, Iván Cepeda y Piedad Córdoba estarán predispuestos a apoyar –tal vez con la conformidad de la agrupación política que creen las FARC, ya desmovilizadas–, al candidato “santista”. Esa actitud se explicará y justificará por la debilidad de una izquierda dividida y dispersa.

Son hechos que no requieren de sesudos análisis ni de complejos cálculos. Una cosa conduce a la otra. Ya los liberales promueven la no-venta de ISAGEN, no porque estén en contra de las privatizaciones sino para que Vargas Lleras no tenga con qué financiar su campaña electoral desde la Vice-presidencia, los ministerios y administraciones territoriales que controla. Sin embargo, descaradamente presentan esa actitud como una “defensa de lo público”. Y hay quienes les creen.

Una posible alternativa para una transición democrática

La única fórmula que los demócratas podemos organizar para derrotar a la derecha-derecha y a los “politiqueros vestidos de pacifistas” en el terreno electoral, es encontrar o construir un “outsider”. Un candidato que se parezca a estos dos “audaces veteranos” que están reinventando la política y que reivindican la “lógica, la ética y la estética” para gobernar con sentido social y eficiencia pública.

Si los demócratas, independientes, alternativos, progresistas y de izquierda, con humildad y paciencia democrática, ayudáramos a construir una propuesta y una candidatura de ese tipo para 2018 –ojalá sin protagonismos hegemónicos–, seguro que hacia futuro despejaríamos el horizonte.  

Si solo camináramos por un camino como ése, con unos mínimos de honestidad, decencia, transparencia y honradez, superaríamos todo lo anterior. Y seguro que aprenderíamos a construir mayorías transformadoras.

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado


sábado, 2 de enero de 2016

TRAS LA FALSA PAZ… ¡VIENEN POR TODO!

TRAS LA FALSA PAZ… ¡VIENEN POR TODO!

Popayán, 2 de enero de 2015

La terminación del conflicto armado en Colombia solo tiene de positivo que finalmente nos sacamos de encima la pesada carga de la falsa lucha armada “revolucionaria”.

Podremos –si lo queremos–, luchar con más claridad, con verdadera organización popular, nosotros mismos, sin ilusiones vanas, sin “salvadores supremos”. Lo cual es algo muy importante.

Lo demás, lo que nos quieren vender al lado del pacto gobierno-FARC, es una falacia que hay que desenmascarar y denunciar.

Las FARC, para ocultar su derrota, quieren presentar ese hecho como un gran triunfo, pero no hay tal.

Será la paz más “perrata” que podamos imaginar, la paz neoliberal, con la que siempre soñó la oligarquía y el imperio.

Todo está armado para clavarnos –sin dolor–, la segunda fase de neoliberalismo que empieza por la apropiación masiva de territorios y tierras de la Orinoquía y otras regiones. Y van por todo, ¡todo todito!

Los proyectos de expansión del gran capital en Colombia son de enormes dimensiones. La expulsión de millones de personas –campesinos mestizos, afros e indígenas– del campo, les ha preparado condiciones para repetir la experiencia del sudoeste asiático.

Los planes de inversión en infraestructura, turismo, apropiación del mercado interno, nuevas áreas mineras, nuevos puertos, maquilas de nuevo tipo aprovechando las zonas francas, aprovechamiento de nuestra biodiversidad, son de una monumental magnitud.

Colombia ya es la tercera economía de la región y está a la cabeza de la Alianza del Pacífico. Su situación estratégica, la corrupción y cobardía de la casta política, la debilidad de sus instituciones sólo soportadas en la fuerza de un ejército descomunal y de un aparato judicial comprable, que serán la garantía para sus negocios, hacen de este país el “paraíso para sus inversiones” que estaban buscando.  

Además, la languidez estructural de una izquierda domesticada por la “paz”, que cargará en el mediano plazo con los errores políticos de la guerrilla y con las derrotas de los experimentos “progresistas” ocurridos en su vecindad, ofrecen condiciones inmejorables a los grandes inversionistas capitalistas que llegarán no sólo de EE.UU., Europa, China, Rusia, India, Brasil sino de todos los rincones del mundo. No los asusta nada.     

Ser conscientes de ese hecho, tenerlo todo bien claro, estar de acuerdo con la finalización negociada del conflicto armado pero, a la vez, denunciar que no es ninguna “paz”, ni mucho menos una “reconciliación”, sino otra forma de la guerra del gran capital contra los desposeídos, los proletarios, los trabajadores, el pueblo en general, es clave.

De la cola de esa “paz perrata” se colgarán muchos militantes “progresistas” y de “izquierda”, muchos de ellos preparados por numerosas ONGs para ponerle adornos a esa falsa paz, para ayudar a engañar al pueblo y ganarse unos “dólares”. Ya lo hacen muchos de ellos. ¡Qué tristeza!


E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado