domingo, 10 de enero de 2016

LA GRAN CONFUSIÓN DEL MOMENTO

LA GRAN CONFUSIÓN DEL MOMENTO

Popayán, 11 de enero de 2016

Similar a lo ocurrido en 1991, existe una gran confusión entre las fuerzas democráticas y de izquierda sobres los alcances de los acuerdos que se consigan firmar en La Habana y las consecuencias que tendrá para la sociedad.

Por entonces, iniciando la década de los años 90s, el gobierno neoliberal de Cesar Gaviria Trujillo impulsó –al calor de los acuerdos firmados entre el M19, EPL, Quintín Lame y otros grupos guerrilleros–, una serie de reformas constitucionales que se quedaron en el papel.

A pesar de los cambios normativos, el poder del Estado quedó en manos de la oligarquía y del imperio estadounidense, su gran aliado. Y por ello, casi nada cambió.

Las fuerzas democráticas y progresistas se convirtieron en colaboradoras de ese proceso, participaron en el ministerio de Salud, creyeron en la buena fe de un sector de las clases dominantes (Álvaro Gómez Hurtado) y limitaron su acción a impulsar pequeñas reformas en alianza con la burguesía burocrática (Ernesto Samper).

De esa forma, algunos cambios importantes en la letra de las normas constitucionales, sirvieron de cobertura para implementar en Colombia –con la ayuda de las fuerzas “progresistas”–, lo que denominamos la primera fase de neoliberalismo, sobre todo en el campo de los servicios públicos domiciliarios, la salud y parte de la economía.  

Además, el conflicto armado se degradó en la década de los años 90s del siglo XX. Ese fenómeno sirvió de parapeto para que a principios del siglo XXI llegara al gobierno el político mafioso, líder del paramilitarismo, Álvaro Uribe Vélez, quien desconoció de hecho la Constitución de 1991 y profundizó la aplicación de las políticas neoliberales.

Para América Latina quedó una gran lección: una nueva Constitución Política no es garantía de cambio por sí misma. Para realizar trasformaciones sustanciales se requiere –por lo menos– tener el control del Estado y una gran fuerza popular organizada.

El momento actual

Estamos de acuerdo con la terminación negociada del conflicto armado. Eso no tiene discusión. Pero...

Lo que se cuestiona es que por el afán de presentar ese hecho como un gran triunfo de la guerrilla y de la “democracia”, contribuyamos con Santos a engañar al pueblo y a desarmarlo ideológicamente para que no luche por cambios sustanciales (estructurales) de la sociedad, por temor a ir contra la “paz”.

El gobierno quiere limitar las luchas sociales y políticas a la implementación de los acuerdos. Lo que se salga de esos parámetros ya es calificado como una “lucha contra la paz”.

Es lo que hemos afirmado: la casta dominante colombiana logró instrumentalizar el conflicto armado desde 1983; ahora pretende instrumentalizar la paz.

Con los acuerdos de “paz” se pretende domesticar (limitar) las luchas de los pueblos y de los trabajadores al marco básicamente neoliberal y pro-capitalista que tienen dichos acuerdos.

Ya lo estamos viendo con la preparación de la protesta que se ha planteado por un aumento digno del salario mínimo y contra la venta de ISAGEN.

Las fuerzas democráticas y de izquierda están vacilantes y temerosas, y por ello, le están dejando el protagonismo a la derecha uribista.


Es un grave error.

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viernes, 8 de enero de 2016

LA PROTESTA SE JUSTIFICA

LA PROTESTA SE JUSTIFICA
Popayán, 8 de enero de 2016
El minúsculo aumento del salario mínimo es una condición impuesta por los países de la OCDE (el imperio capitalista global) al gobierno de Santos.

Se trata de garantizar la rentabilidad de las inversiones que están proyectando las grandes transnacionales para la etapa del llamado "postconflicto".

Vienen tanto por los recursos naturales pero principalmente por la sobre-explotación de los trabajadores, que es la principal fuente de riqueza.

La política de Santos no es soberana. Todas sus actuaciones están al servicio del gran capital. Incluido los nuevos impuestos y la venta de ISAGEN.

Por ello no se puede confundir la "terminación del conflicto armado" (que hay que apoyar) con una supuesta "política de paz" de Santos (que no existe, es un embeleco, un engaño).

Para garantizar claridad y contundencia en las protestas que hay que preparar, organizar e impulsar, es necesario tener claridad en ese aspecto.

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La situación fiscal del gobierno es desesperada. Se queda sin recursos para cofinanciar la construcción de las carreteras del 4G y el llamado "post-conflicto".

El hueco fiscal provocado por la caída de los precios del petróleo y su errada política económica, supera los 20 billones de pesos para este año.

Por ello, el mismo gobierno filtró lo planteado por la comisión de estudio de la reforma tributaria para después presentarse como el gran salvador. Santos sabe que si impone el IVA a productos básicos de la canasta familiar, habrá un levantamiento popular.

Por eso va a tratar de incrementar el IVA pero con "suavidad" y con el argumento de la "paz". Y paralelamente, ajustará otros impuestos, especialmente gravará las rentas e ingresos de trabajo (ingresos y salarios de la "clase media").

Es una jugada perversa para distraer y justificar la venta de ISAGEN. Hay que oponerse con todo a la venta de ese bien común que tiene un carácter estratégico. Hay que cogerles la caña a los liberales y al CD uribista.

Sin temor hay que organizar un gran frente contra esa privatización que tiene carácter confiscatorio y expropia en favor de empresas transnacionales una propiedad que es de todos los colombianos.


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miércoles, 6 de enero de 2016

CRECER O MORIR


Llamado a pensar en grande, a no desgastarnos en pequeñas rencillas, a construir Unidad y a diseñar un replanteamiento estratégico para esta etapa de nuestras vidas


Popayán, 6 de enero de 2016

Durante el año 2015 pude conocer en Bogotá, de una forma o de otra, a la mayor parte de dirigentes de izquierda y progresistas de nuestro país. Creo que son personas y colectivos valiosos, hacen importantes esfuerzos por transformar este país o por mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo, y merecen todo el respeto y reconocimiento.

Sin embargo, observo que cada dirigente o cada colectivo por aparte no podrán crecer, o si crecen, no lo harán con consistencia y coherencia, si lo miramos en conjunto. Además, con sinceridad, pienso que nos falta rediseñar la estrategia, mucho más si observamos el declive que viven la mayoría de movimientos de izquierda en la región latinoamericana.

Por ello los/as invito a detenernos sobre el momento que vivimos, mirar la posibilidad de encontrar nuevos espacios de reflexión crítica, de análisis conjunto y fraternal, pensando con responsabilidad en nuestro Pueblo y Nación, mirando atrás solo para evaluar el pasado con franqueza y honestidad, y medir nuestras acciones y resultados con el mismo rasero.    

Crecer o morir

Cuando un organismo (físico, biológico o social) no crece, empieza a morir. Disipa y pierde más energía de la que acumula. Es una ley ineludible de la vida.

Se puede aplicar a los imperios, naciones, culturas, procesos revolucionarios, partidos políticos, liderazgos. Sólo un esfuerzo extraordinario de re-ingeniería (replanteamiento estratégico) puede reversar la tendencia. Es difícil de lograr pero no imposible.

Es obra de genios, magos y brujos. “Gigantes” diría el narrador poético.

Roma lo hizo después de varios siglos. “Renació” en el Sacro Imperio Romano Germánico. China lo hace ahora después de varios siglos de decadencia.

Todos los imperios han sufrido la caída: el persa, egipcio, romano, árabe, mongol, maya, inca, azteca, británico, español, francés, alemán, serbio, ruso...

EE.UU. surge como potencia a finales del siglo XIX y se consolida como imperio global después de la segunda guerra mundial. Ya inició la curva hacia su ocaso.

La mayoría de los imperios se destruyen “desde adentro”.

Hoy estamos viviendo y sufriendo un debilitamiento creciente de proyectos emancipatorios vecinos que habían generado expectativa y esperanza.

Esfuerzo sostenido e inspirado

En Colombia nunca hemos logrado la unidad nacional ni popular. No hemos conseguido un momento de verdadero ascenso y consolidación como Nación y menos como República. No hemos tenido ni vivido en Democracia.

Las clases dominantes colombianas lo único que han hecho es fomentar la división y someternos al dominio de los imperios: español, inglés y estadounidense, para vivir de las sobras, de lo que es su coima, su pago o soborno por vendernos al mejor postor.

Es por eso que en Colombia siempre hemos vivido en guerra, enfrentados unos con otros, desunidos, divididos por pequeñeces, y debemos aguantar un Estado fallido, soportado en un enorme ejército y en un aparato de justicia absolutamente corrupto que está al servicio de una descompuesta casta dominante.

Sólo un esfuerzo sostenido e inspirado, que recoja lo mejor de nuestras gentes, lo más elaborado y honesto de nuestras identidades regionales (costeña, nariñense, llanera, paisa, cundi-boyacense, santandereana, caucana, valluna, tolimense, etc.); lo más digno de nuestras etnias afros, indígenas y mestizas; lo más avanzado y patriótico de los trabajadores, campesinos, artesanos, profesionales y empresarios; y que funda en un sólo haz de voluntades a hombres y mujeres dispuestos a construir una verdadera Nación, podrá sacarnos de siglos de servilismo, vergüenza, iniquidad, inequidad, injusticia y exclusión.

Si nos unimos más allá de izquierdas y progresismos, seguro que lo haremos. Sólo falta intentarlo. De lo contrario seguiremos en declive, perdiendo tiempo y energía, realizando esfuerzos insulsos y parciales que nos debilitan aún más.

Es hora de romper con esa dinámica que nos lleva a la derrota.

Con aprecio y consideración,
Fernando Dorado
Activista social


lunes, 4 de enero de 2016

DOS BURGUESES MILLONARIOS AL RESCATE DE LA ÉTICA

Una señal hacia el futuro…

DOS BURGUESES MILLONARIOS AL RESCATE DE LA ÉTICA

Popayán, 5 de enero de 2016

“La oportunidad de derrotar al enemigo es proporcionada por el mismo enemigo”

Sun Tzu

Hechos “algo” asombrosos

Dos “viejos vitales”, empresarios millonarios, “burgueses decentes”, inician su actividad pública al frente de las alcaldías de Cali y Bucaramanga, en donde se hicieron elegir. En sus actos de posesión realizados en barrios populares insistieron en combinar ética con sensibilidad social. Sus metas son de lucha contra la politiquería, clientelismo, ineficiencia y corrupción, y, a la vez, construir equidad y justicia social. Es un hecho histórico en Colombia que no se debe desconocer.

El antecedente más parecido fue la elección de Antanas Mockus a la alcaldía de Bogotá en 1994. Sin embargo las diferencias son notables: Mockus no era un empresario exitoso, era apenas un matemático y un profesor excéntrico. No era un ejecutor sino un soñador. No tenía sentido social, era un neoliberal empedernido. Sin embargo, hay que reconocer, dejó un precedente importante en cultura ciudadana que hasta ahora ningún alcalde bogotano ha superado.

Lo interesante de estos alcaldes provenientes del mundo empresarial es que no llegan con aires de “salvadores supremos”. Han insistido en que requieren de la ayuda de todos y todas: ciudadanos y ciudadanas del común, gremios, sindicatos, concejales, partidos políticos, niveles superiores de gobierno, y a su edad, ambos septuagenarios, no tienen pretensiones de convertirse en profesionales de la política. Es una gran ventaja. ¡Van a lo que van!   

Interpretar el mensaje

Si queremos avanzar de verdad, debemos estar atentos a los mensajes que nos envía la vida. No para convertirlos en noticias de momento ni chisme banal. Tampoco para que sean base de un proyecto inmediatista. Esos llamados de atención de la realidad deben ser estudiados en profundidad. Ver si hay allí fenómenos de importancia que nos sirvan para construir un proyecto que tenga un verdadero fondo; que sea un efectivo rompimiento con el pasado; que nos encause hacia nuevos horizontes con consistencia, coherencia y continuidad. Solo así trascenderemos.

Prospección hacia el 2018

Las cartas políticas para la contienda presidencial de octubre de 2017, ya están lanzadas y marcadas. Así lo indican los sucesos del año anterior. La derecha-derecha se alineará con Vargas Lleras, y aunque él no lo acepte, será el candidato de la “no-paz”. Lo más seguro es que lo respalde una alianza entre el Centro Democrático, Cambio Radical y una parte de los conservadores.

El “santismo” querrá mantenerse en el gobierno como “administrador de la paz” en el post-conflicto. Un candidato ungido por Santos, apoyado por el partido de la U, liberales y los otros conservadores, será quien represente a toda clase de politiqueros vestidos de “pacifistas”. Desearán repetir lo hecho en 2014, o sea, cooptar a la izquierda con la amenaza del “coco uribista”.

La izquierda llegará dividida entre Robledo y Petro. Eso está visto. No habrá fórmula conocida o por conocer capaz de unirlos después de lo ocurrido tras la derrota electoral en Bogotá. El MOIR ya atacó a Petro de diversas formas y éste ya dijo que las alianzas con la “burguesía nacional” eran cosas del pasado. Sus egos estarán por encima de cualquier acuerdo.

Ante la posibilidad de que Vargas Lleras logre la presidencia de la República, Clara López, Iván Cepeda y Piedad Córdoba estarán predispuestos a apoyar –tal vez con la conformidad de la agrupación política que creen las FARC, ya desmovilizadas–, al candidato “santista”. Esa actitud se explicará y justificará por la debilidad de una izquierda dividida y dispersa.

Son hechos que no requieren de sesudos análisis ni de complejos cálculos. Una cosa conduce a la otra. Ya los liberales promueven la no-venta de ISAGEN, no porque estén en contra de las privatizaciones sino para que Vargas Lleras no tenga con qué financiar su campaña electoral desde la Vice-presidencia, los ministerios y administraciones territoriales que controla. Sin embargo, descaradamente presentan esa actitud como una “defensa de lo público”. Y hay quienes les creen.

Una posible alternativa para una transición democrática

La única fórmula que los demócratas podemos organizar para derrotar a la derecha-derecha y a los “politiqueros vestidos de pacifistas” en el terreno electoral, es encontrar o construir un “outsider”. Un candidato que se parezca a estos dos “audaces veteranos” que están reinventando la política y que reivindican la “lógica, la ética y la estética” para gobernar con sentido social y eficiencia pública.

Si los demócratas, independientes, alternativos, progresistas y de izquierda, con humildad y paciencia democrática, ayudáramos a construir una propuesta y una candidatura de ese tipo para 2018 –ojalá sin protagonismos hegemónicos–, seguro que hacia futuro despejaríamos el horizonte.  

Si solo camináramos por un camino como ése, con unos mínimos de honestidad, decencia, transparencia y honradez, superaríamos todo lo anterior. Y seguro que aprenderíamos a construir mayorías transformadoras.

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado


sábado, 2 de enero de 2016

TRAS LA FALSA PAZ… ¡VIENEN POR TODO!

TRAS LA FALSA PAZ… ¡VIENEN POR TODO!

Popayán, 2 de enero de 2015

La terminación del conflicto armado en Colombia solo tiene de positivo que finalmente nos sacamos de encima la pesada carga de la falsa lucha armada “revolucionaria”.

Podremos –si lo queremos–, luchar con más claridad, con verdadera organización popular, nosotros mismos, sin ilusiones vanas, sin “salvadores supremos”. Lo cual es algo muy importante.

Lo demás, lo que nos quieren vender al lado del pacto gobierno-FARC, es una falacia que hay que desenmascarar y denunciar.

Las FARC, para ocultar su derrota, quieren presentar ese hecho como un gran triunfo, pero no hay tal.

Será la paz más “perrata” que podamos imaginar, la paz neoliberal, con la que siempre soñó la oligarquía y el imperio.

Todo está armado para clavarnos –sin dolor–, la segunda fase de neoliberalismo que empieza por la apropiación masiva de territorios y tierras de la Orinoquía y otras regiones. Y van por todo, ¡todo todito!

Los proyectos de expansión del gran capital en Colombia son de enormes dimensiones. La expulsión de millones de personas –campesinos mestizos, afros e indígenas– del campo, les ha preparado condiciones para repetir la experiencia del sudoeste asiático.

Los planes de inversión en infraestructura, turismo, apropiación del mercado interno, nuevas áreas mineras, nuevos puertos, maquilas de nuevo tipo aprovechando las zonas francas, aprovechamiento de nuestra biodiversidad, son de una monumental magnitud.

Colombia ya es la tercera economía de la región y está a la cabeza de la Alianza del Pacífico. Su situación estratégica, la corrupción y cobardía de la casta política, la debilidad de sus instituciones sólo soportadas en la fuerza de un ejército descomunal y de un aparato judicial comprable, que serán la garantía para sus negocios, hacen de este país el “paraíso para sus inversiones” que estaban buscando.  

Además, la languidez estructural de una izquierda domesticada por la “paz”, que cargará en el mediano plazo con los errores políticos de la guerrilla y con las derrotas de los experimentos “progresistas” ocurridos en su vecindad, ofrecen condiciones inmejorables a los grandes inversionistas capitalistas que llegarán no sólo de EE.UU., Europa, China, Rusia, India, Brasil sino de todos los rincones del mundo. No los asusta nada.     

Ser conscientes de ese hecho, tenerlo todo bien claro, estar de acuerdo con la finalización negociada del conflicto armado pero, a la vez, denunciar que no es ninguna “paz”, ni mucho menos una “reconciliación”, sino otra forma de la guerra del gran capital contra los desposeídos, los proletarios, los trabajadores, el pueblo en general, es clave.

De la cola de esa “paz perrata” se colgarán muchos militantes “progresistas” y de “izquierda”, muchos de ellos preparados por numerosas ONGs para ponerle adornos a esa falsa paz, para ayudar a engañar al pueblo y ganarse unos “dólares”. Ya lo hacen muchos de ellos. ¡Qué tristeza!


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jueves, 31 de diciembre de 2015

EN VENEZUELA LA BURGUESÍA EMERGENTE IMPULSA EL “PACTO DE ESTADO”

EN VENEZUELA LA BURGUESÍA EMERGENTE IMPULSA EL “PACTO DE ESTADO”

Popayán, 31 de diciembre de 2015

Ante la indefinición e indecisión de los demócratas revolucionarios venezolanos, las dos fracciones de la “burguesía emergente”[1] incrustadas, una en el gobierno (y en el ejército) y la otra, dentro de la oposición, se están poniendo de acuerdo (“pacto de Estado”) para controlar la renta petrolera.

La dialéctica de la vida es sorprendente. Las fuerzas extremistas de ambos lados (“chavistas” retóricos y “leopoldistas” extremos) hacen grandes esfuerzos por llevar a Venezuela a la confrontación violenta, que sólo puede beneficiar al imperio.

Las otras clases sociales, los trabajadores, campesinos, los “profesionales precariados”, clases medias, no están preparadas ni organizadas para disputarle la hegemonía a esa burguesía emergente que temporalmente se apropiará de la dirección de ese país.

En toda América Latina esa burguesía emergente ha sacado la cara. En Colombia ha surgido de toda clase de economías legales e ilegales, hace alianzas con el gran capital y se expresa políticamente a través de los partidos tradicionales, el "uribismo", el progresismo y la “izquierda” (tradicional y emergente).

De allí la importancia de identificar al “nuevo sujeto social” que puede dinamizar y liderar en esta nueva etapa de la lucha de clases al bloque de los trabajadores y demás clases subordinadas. Por ahora, ese sujeto social, “profesionales precariados”, están bajo la influencia del capital pero ya han despertado. Poco a poco identificarán sus intereses y se pondrán en marcha. Requieren ayuda.

Esa ayuda sólo puede llegar de los sectores más avanzados de la fase anterior, de las experiencias anteriores. Lo podrán hacer si entienden que los campesinos (mestizos, afros e indígenas) no son los principales protagonistas de los nuevos conflictos aunque indudablemente pueden jugar su papel. El 2016 será un año de grandes definiciones.



[1] Esa burguesía emergente surgió en los últimos 20 años en toda América Latina. Se alimenta de economías legales e ilegales, de la renta del suelo, de los recursos del Estado, del comercio nacional e internacional. No es nacionalista pero si aprovecha las contradicciones entre bloques geopolíticos. Como toda burguesía es flexible, oportunista y se acomoda fácilmente desde el punto de vista político. Ha logrado cooptar a grandes sectores de la burguesía burocrática. 

miércoles, 30 de diciembre de 2015

2015: UN AÑO DE QUIEBRE HISTÓRICO

2015: UN AÑO DE QUIEBRE HISTÓRICO

Popayán, 30 de diciembre de 2015

Triunfan aquellos que saben cuándo luchar y cuándo no”.

Sun Tzu

El año 2015 fue un punto de quiebre para los proyectos progresistas en el mundo. Las derrotas electorales en Bogotá, Argentina y Venezuela, y el fracaso estratégico-estructural en Grecia, son los fiascos más protuberantes. Sin embargo, las alertas están encendidas en Brasil, Nicaragua, Uruguay, Chile, Bolivia, y Ecuador.

El imperio financiero global ha logrado imponer sus condiciones. El ajuste neoliberal impuesto al gobierno de Syriza es el hecho más grueso pero todos los gobiernos progresistas han tenido que retroceder e implementar medidas regresivas. La crisis económica que se incuba desde hace 7 años se ha expresado con la caída de los precios internacionales del petróleo, la revaluación del dólar estadounidense y la recesión en China. Todos esos fenómenos han incidido de una u otra forma en el declive de los procesos de cambio.

La cara del monstruo imperial se ha hecho visible en forma brutal. Su ofensiva incluye el uso manipulado del Estado Islámico (ISIS-DAESH) para justificar sus intervenciones militares. Las tensiones geopolíticas con Rusia y China han mantenido a los mercados bursátiles de todo el mundo en una especie de montaña rusa de incertidumbres. La guerra en Siria se expande involucrando a Irak, Turquía, El Líbano y al pueblo kurdo. Y ahora, el imperio estadounidense orquesta su nueva estrategia para América Latina con sus nuevas teorías de “paternalismo liberal” a la sombra de su nueva actitud con Cuba. Es un hecho.

Las derrotas de los movimientos progresistas tienen dos componentes. Los límites estructurales que imponen las condiciones reales y los errores estratégicos de las direcciones políticas. Ambos están íntimamente relacionados. Las deficiencias conceptuales que tenemos en nuestra formación política e ideológica, están en la raíz del problema. Creemos que con fuerzas muy limitadas –obtenidas en lo electoral–, podemos realizar cambios estructurales, anti-neoliberales, anti-capitalistas. Y entonces, nos estrellamos terriblemente.

Además, confiamos en la capacidad del Estado “heredado”. Llegamos al gobierno y creemos tener el “poder”. Nos ilusionamos con convertir un instrumento del gran capital en una herramienta para “construir la nueva sociedad”, pero, en verdad, terminamos absorbidos por tareas administrativas que no confrontan las causas profundas de la dominación. Y para completar, desde los gobiernos se destruyen y desmovilizan a las organizaciones sociales por medio de la cooptación burocrática y los nuevos clientelismos. Queriendo hacer la revolución “desde arriba” acabamos con lo poco que habíamos construido “desde abajo”.    

Pero como en todo, estas derrotas llevan implícita la oportunidad de avanzar. Si identificamos nuestras limitaciones conceptuales, podremos dar un paso fundamental. No será fácil realizar ese trabajo porque hemos anulado la capacidad crítica y las reservas sociales están relativamente paralizadas por la cooptación institucional.

Si no lo hacemos, si no conseguimos reflexionar con calma, retroceder tácticamente, reordenar nuestras fuerzas, y nos lanzamos a la ofensiva sin haber superado nuestras insuficiencias conceptuales, convertiremos la amenaza en una derrota histórica de grandes dimensiones. El esfuerzo libertario de los pueblos y los trabajadores quedará hecho añicos.

Necesidad de un nuevo relato histórico

Para poder entender la situación actual deberemos fundir sin ningún temor las diferentes lecturas que hemos heredado de nuestros antepasados. Los determinismos de diverso tipo pueden ser superados con sus respectivos pares. La visión economista requiere de un enfoque cultural que la recree. El énfasis biogenetista debe ser contrarrestado por el determinismo psíquico. El euro-centrismo debe ser sacudido por la crítica decolonial de la América indígena, el Asia milenaria y el África negra. La lógica formal debe ser revolucionada con las ciencias de la complejidad y el pensamiento mágico. Todo debe ser repensado.

Los retos que tenemos los pueblos, los trabajadores y demás sectores sociales que buscan expresar y defender sus intereses (generistas, ambientalistas, animalistas, etc.), para enfrentar la crisis sistémica que vive la civilización humana, nos exige actuar con audacia y valentía. Es necesario reunir a Braudel con Marx; a Darwin con Freud; a Nietzsche con Hegel; a Platón con Lao Tsé, Confucio, Buda y Cristo; a Newton con Castaneda; a Kant con Husserl; y a todos con todos, todos con uno y viceversa. Ya lo hacen muchos pero hay que acelerar.

A pesar del sentido individualista que el capitalismo senil del siglo XXI ha inoculado entre amplios sectores de la población, podemos observar que el espíritu solidario heredado de tiempos ancestrales, no ha desaparecido totalmente. Nuevas formas de relacionamiento entre los humanos se expresan de diversas formas ante el peligro de las guerras nucleares o de la hecatombe ambiental que se cierne sobre nuestras cabezas. Nuevas economías colaborativas aparecen como fruto del enorme desarrollo de las fuerzas productivas y a pesar de las nubes negras, se avizoran en el horizonte días llenos de sol.

De ese esfuerzo deberá salir fortalecido un pensamiento crítico universal. Será fundamental para orientar nuestras luchas. Será vital para retomar la utopía, caminar con nuevos bríos sin certezas idealistas pero sin miedo a la incertidumbre. Los análisis concretos con miradas complejas serán nuestra práctica común y nos darán guías sólidas para avanzar.

La crisis económica se va a profundizar en el año 2016. Todos los síntomas acumulados en 2015, así lo indican. Los expertos independientes lo avizoran. Ello nos obligará a hacer lo que tenemos que hacer. No hay caminos sesgados, no hay atajos.


E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

lunes, 21 de diciembre de 2015

ALGUNAS LECCIONES DE LAS DERROTAS ELECTORALES DE LA IZQUIERDA EN AMÉRICA LATINA


Popayán, 21 de diciembre de 2015

En forma sintética presento algunas de las lecciones que, desde una perspectiva solidaria pero crítica, he elaborado con ocasión de las recientes derrotas electorales que han sufrido los gobiernos de izquierda en Bogotá (alcaldía), Argentina (presidencia) y Venezuela (parlamentarias). Además, algunas de estas enseñanzas podrían servir para otros “procesos de cambio” que pasan por dificultades como en Brasil y revisar diversas prácticas que en países como Ecuador y Bolivia podrían convertirse en trabas para avanzar.

No sobra decir que valoramos los esfuerzos realizados por los “gobiernos progresistas” para enfrentar las políticas antipopulares que impone la globalización neoliberal, así como las acciones para redistribuir una parte de los recursos canalizados por el Estado en el marco de una situación económica boyante en ingresos obtenidos de la exportación de materias primas (petróleo y otras), pero es claro que la caída de los precios de las commodities, ha sacado a relucir que la conquista de una verdadera autonomía (política y económica) requiere nuevas acciones y un replanteamiento a fondo de nuestras estrategias transformadoras.

Ésta presentación resumida de las “lecciones” exige la elaboración de un documento más largo que intentaremos trabajar en el corto plazo. Se trata de aportar al debate necesario para responder a los retos inmediatos con base en una evaluación sana, propositiva y solidaria pero sincera, franca y crítica, haciendo el esfuerzo por identificar los errores y las limitaciones que se han cometido o que sufren los “procesos”, tratando de no caer en las descalificaciones personales pero señalando sin temor lo que se consideran desviaciones burocráticas y tendencias dañinas que aparecen inevitablemente dentro de nuestras luchas.           

Primera lección

Un verdadero partido o movimiento revolucionario no puede pretender dirigir la revolución con las mismas personas que están al frente del “Estado heredado”. Son funciones incompatibles. El equipo de gobierno (ejecutivo, legislativo y otros) debe estar subordinado a una fuerte organización política y sobre todo, más que todo, a un amplio movimiento democrático, que debe ser autónomo y capaz de controlar y cambiar –si es del caso–, a los “gobernantes” con la participación de toda la sociedad. Por eso en Colombia también estamos fracasando: los parlamentarios, los alcaldes, los gobernadores de “izquierda”, son a la vez, los “jefes” de los partidos o grupos.

Segunda lección

Hay que gobernar para el conjunto de la sociedad. Construir fuerza ciudadana amplia, incluyente y participante con base en realizaciones y soluciones concretas. Con ética y transparencia. Con sentido común, práctico y pedagogía política basada en el hacer más que en el decir. Bajarle a lo épico y al heroísmo individual. Las grandes transformaciones estructurales no parten del “Estado heredado”, ni de una persona por más brillante que sea, solo podrán hacerse con una sociedad organizada y movilizada. Mucha paciencia estratégica.

Tercera lección

Recuperar “lo público” y los “bienes comunes"” para la sociedad requiere un poder más fuerte y consistente que el que otorgan los votos. Los grandes capitalistas, poderosos constructores, monopolios de la tierra, inmensos conglomerados de comerciantes y financieros, sus politiqueros de oficio y medios de comunicación privados, no respetan ni su propia democracia. Se necesita unificar y organizar a las grandes mayorías ciudadanas y populares para poder derrotarlos, tanto en lo electoral como en la presión de calle organizada y pacífica. Es una tarea titánica que requiere visión estratégica, poco afán de figurar, nueva ética política y combinación creativa de la gestión “desde arriba” (Estado heredado) con la organización “desde abajo” (Nuevo Estado Comunitario y Colaborativo). Lo primero sin lo segundo lleva a la cooptación burocrática y a la frustración; lo segundo sin lo primero lleva al desgaste, aislamiento del conjunto de la sociedad y a la derrota.

Cuarta lección

El líder caudillista le hace un enorme daño a los procesos de cambio. Acaba con el espíritu crítico. Así él no lo desee, siempre termina rodeado de áulicos. Éstos se convierten en una barrera entre el líder y la gente. Poco a poco el “caudillo” convertido en gobernante, termina aislado de la realidad. Los áulicos convierten todo en intriga, envidia y burocracia inepta. El líder caudillista anula a las personas y no permite el surgimiento de otros liderazgos que lo cuestionen o le hagan sombra. El “caudillo” que no responde a la disciplina de un partido, acaba con los procesos de organización social y convierte a las organizaciones políticas en un nido de cortesanos. El líder caudillista es dañino para los procesos de emancipación de los trabajadores y los pueblos. El antídoto es la verdadera amistad, el pensamiento crítico, la organización democrática y la permanente evaluación.

Quinta lección

A pesar de las buenas intenciones de los gobernantes podemos afirmar que toda la política social y de lucha contra la pobreza impulsada por los “gobiernos progresistas” ha sido de tipo asistencialista y paternalista. No rompe con la matriz neoliberal y capitalista. Debemos diseñar planes y programas que desarrollen una visión integral y compleja de la vida. La formación para la vida, educación, salud, vivienda, recreación, apropiación del territorio, labor creativa, relación con su entorno ambiental, servicios públicos, proyectos productivos, deben ser repensados y trabajados con una visión integral. La única forma de salir de la pobreza es con una verdadera dignificación de la vida y del trabajo. Con subsidios asistencialistas y nuevos clientelismos nunca construiremos una nueva sociedad.

Sexta lección

El socialismo no se puede “construir” desde el gobierno, debe surgir desde el seno de la sociedad. Lo único que pueden hacer los gobiernos democráticos, progresistas y de izquierda es crear –con paciencia–, condiciones para que vayan apareciendo formas de Economía Colaborativa que superen a las formas capitalistas de producción en eficiencia y rentabilidad económica, social, cultural y ambiental, promoviendo nuevas prácticas de democracia directa, deliberante y participativa, en el marco de una democracia representativa controlada (cargos revocables, ningún privilegio, control social).

Esas condiciones para desarrollar un verdadero nivel de decisión participativa de las gentes requieren que los partidos y movimientos políticos que impulsan los “procesos de cambio” no se hagan ilusiones con los “Estados heredados”, comprendan que sólo llegan al gobierno y no al Poder, que para construir una Nueva Hegemonía se necesita un trabajo de largo aliento, que implicará triunfos y derrotas en el terreno electoral, y nuevas formas organizativas que combinen creativamente el pensamiento crítico, la acción política, el trabajo administrativo al interior del Estado Heredado, y la construcción paralela de nuevos espacios de Poder popular y ciudadano.

Para poder avanzar en esta enorme tarea deberemos derrotar dentro de nosotros mismos el paradigma que nos empuja a unas minorías a hacer cosas a nombre de las mayorías, o sea, a actuar como “salvadores supremos”. La base ideológica judeo-cristiana debe ser derrotada plenamente para poder desarrollar capacidades creativas de nuevo tipo.


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jueves, 17 de diciembre de 2015

MUERE EL GOBIERNO DE LOS SABIOS O “TAITAS” ENTRE EL PUEBLO GUAMBIANO


Popayán, 17 de diciembre de 2015

Me cuentan que en el pueblo guambiano (que algunos llaman "misak", que quiere decir "gente") ya no se reconoce el “Consejo de Taitas”.

Entre la alianza de los 6 pueblos, en Norteamérica, o Confederación Iroquesa (cayuga, mohawk, oneida, onondaga, seneca y tuscarora), existía un consejo de ancianos y otra de ancianas. Además, existía un jefe civil y otro militar para épocas de guerra. Funcionaban asambleas comunitarias que por lo general resolvían todos los problemas por consenso.

Cuando surgía un problema de difícil solución, se reunía el consejo de ancianos. Si éste no podía resolverlo, le correspondía al consejo de ancianas.

Benjamín Franklin y Thomas Jefferson aprendieron mucho de estos pueblos y tomaron varias ideas para construir sus instituciones democráticas.

Es bueno entender que esa forma de gobierno fue construida a lo largo de siglos, lo fueron mejorando con base en la experiencia, la construcción colectiva, evaluando los errores y resolviendo problemas. Si surgía una situación que no contemplaban sus normas (su Constitución tenía 117 artículos), buscaban la forma de modificar la Ley.

Para ellos la Ley era sagrada porque propiamente no existían clases sociales y las normas respondían a un interés genuinamente colectivo.

En Colombia creemos que primero hay que modificar la Ley (Asamblea Constituyente) y que ésta tiene la facultad milagrosa de cambiar la realidad.

Desde que se fundó esta precaria república heredamos ese “chip” legalista que después se volvió “leguleyista”. En menos de 200 años de existencia como nación hemos tenido 5 Constituciones y más de 20 reformas constitucionales importantes.

Aquí hay una tasa de 355 abogados por cada 100.000 habitantes, una de las más altas del mundo. Hay más abogados que ingenieros, médicos o economistas.

Nos gusta el pleito, la demanda y la trampa. Por eso tenemos leyes para todo. y lo más grave, todos procuramos encontrar la mejor forma de violar la ley porque el sistema judicial - a pesar de tanta norma - es uno de los más ineficientes y corruptos del planeta.

Lástima, los guambianos no saben lo que están perdiendo. Ellos tenían una especie de gobierno conformado por los más sabios. Era uno de los ideales de Platón.

E-mail: ferdorado@gmail.com / @ferdorado

domingo, 13 de diciembre de 2015

MADURO: RECONOCER LA DERROTA Y DAR SU PROPIO “GOLPE DE TIMÓN”

Popayán, 13 de diciembre de 2015
“Con los tumbos del camino
Se entran a torcer las cargas
Pero es ley que en huella larga
Deberán acomodarse
Y aquel que llega a olvidarse
Las ha de pasar amargas”
Atahualpa Yupanqui
La derrota es muy dura. La primera reacción es negarla. Buscar explicaciones sin asumir la responsabilidad.
“Ganó la guerra económica” fue la explicación del presidente Maduro. “La diferencia fue muy escasa, muy chiquita” afirmó Cristina Kirchner. “Las clases medias no me entendieron” dijo Gustavo Petro en Bogotá.
Además, la mayoría de simpatizantes y votantes de izquierda están convencidos que las derrotas actuales son obra exclusiva de la manipulación mediática. Olvidan que cuando triunfaron también tenían la oposición de los medios privados de comunicación y, sin embargo, ganaron entonces.
El comportamiento frente a la derrota
Estudios psicológicos de la reacción ante la derrota se pueden aplicar al campo de la política. Lo haremos tomando el caso específico de Venezuela.
Lo inmediato es desconocer la derrota. A pesar de las declaraciones públicas del presidente Maduro y de Diosdado Cabello, ellos no la han aceptado. Esa actitud les impide identificar sus fallas y diseñar una respuesta correcta, no sólo frente a sus seguidores y adversarios sino ante el conjunto de la sociedad.
Cuando se admite la derrota se recibe con madurez el mensaje de quienes votaron en contra o se abstuvieron. Asumir los resultados electorales como un encargo es clave para poder reaccionar positivamente. Es señal de madurez y responsabilidad.
Negar la derrota lleva a la persona a aferrarse a sí mismo o a su grupo. Es un mecanismo de defensa automático que crea una seguridad artificial. Toda la semana posterior a las elecciones el equipo de gobierno se ha dedicado a esa tarea.
Para desconocer el fracaso se buscan todo tipo de excusas. “Me hicieron trampa”, “se amangualaron contra mí”. Se elaboran explicaciones en medio de la frustración. Es lo que también venía haciendo la oposición desde años atrás en forma compulsiva.
Inmediatamente viene el reconocimiento parcial de la derrota y de la existencia de fallas propias. “Hay que impulsar las 3R ‘al cuadrado’” planteó el presidente Maduro en un “congreso” del PSUV que por sí mismo, de la manera como se convocó y realizó, niega totalmente cualquier proceso de rectificación serio y consistente.
También se intenta castigar a quienes se consideran causantes de la derrota. Los traidores. “Yo iba a construir 500 mil casas pero…” dijo el primer mandatario frente a sus seguidores. Se llama “cobrar la derrota”.
Después se pasa a la etapa de la venganza, la “contraofensiva revolucionaria”. Empieza con la acusación de trampa o ventaja mal habida. Así se justifica “la trampa propia”. Siguen entonces, las acciones torpes para desconocer el triunfo del oponente.
Es lo que ya hacen los diputados “chavistas” en la Asamblea Nacional. Tratan de asegurar las “conquistas de la revolución”, nombrando magistrados del TSJ, entregando la infraestructura de la ANTV a los trabajadores u otra serie de acciones de ese tenor. Es algo así como “no pagar la apuesta”. Pero no pasa de ser un gesto, todas esas medidas pueden ser desmontadas rápidamente por las nuevas mayorías de ese organismo.  
Ese tipo de actitudes aíslan aún más al derrotado. Es la causa de nuevas derrotas en serie y de un proceso de “radicalización insulsa”. Se ponen –una vez más–, en contra de quienes votaron por el contrario o se abstuvieron. Además, mucha gente que votó por ellos va a sentir que el gobierno no asume con seriedad los resultados electorales.  
El juego democrático y la revolución bolivariana
La actitud madura en una democracia parte del criterio de que vamos a atraernos y a transformar a los votantes del contrario. No los podemos desaparecer. La única manera de consolidar mayorías es ganándolos para nuestra causa. Es algo básico en la política.
Uno de los problemas que observamos consiste en que desde los primeros triunfos del presidente Chávez ese aspecto no se tenía presente o no se pudo implementar. La actitud golpista de las derechas complicaron las relaciones entre los partidos políticos.
Un ejemplo es la calificación de “escuálidos” a la oposición por parte del presidente Chávez. Aunque él identificaba con ese término sólo a los dirigentes de la oposición, finalmente esa sátira se usó en forma generalizada para calificar a todos los opositores.
La intolerancia y la permanente crispación se volvieron costumbre. Si yo ofendo a mis contradictores cancelo cualquier posibilidad de entendimiento sobre problemas que requieren un tratamiento de Nación, de Estado y no sólo de gobierno. Por ejemplo, en este momento la crisis económica requeriría un tratamiento de “unidad nacional”.
El problema está en la raíz de la visión del presidente Chávez. La revolución bolivariana es un proyecto “socialista”, que utiliza la “democracia burguesa” para avanzar hacia salidas anti-capitalistas. Implica un desconocimiento de la existencia de contradictores democráticos. En ello se apoyaba la oposición de derecha para justificar su actitud “golpista”. Además, mientras el bloque “chavista” consiguió que esa oposición se negara a respetar la normatividad bolivariana, los derrotó en el terreno electoral.
Pero ahora la mayoría de los partidos que hacen parte de la MUD pretenden quitarle al gobierno la bandera de la defensa de la legalidad existente. Enrique Capriles aparece, como lo hacía el presidente Chávez, con el librito de bolsillo de la Constitución Política en su mano, y así, los dirigentes “chavistas” no saben cómo reaccionar.
Y lo más seguro es que la oposición se va a asentar en esa táctica. No sabemos si es su visión estratégica o si también instrumentalizan la institucionalidad bolivariana para acceder al gobierno. Empero, tienen que mostrarse decididos a respetar las leyes actuales y a actuar pacíficamente en el marco de la democracia bolivariana. 
La actitud democrática y el Diálogo Nacional
Es posible que el presidente Chávez, con su inteligencia, capacidad crítica, flexibilidad táctica y visión democrática, hubiera reaccionado rápidamente y replanteado su estrategia, frente al mandato de la mayoría de la población y a los propósitos expresados por los representantes de la oposición.
Desde mi propio punto de vista eso es lo que hay que hacer. El presidente Maduro debe anteponer la salud de toda la Nación a los intereses de su partido y de “su” proyecto revolucionario. Es el mensaje que le ha enviado la mayoría de la Nación.
Si avanzara hacia ese horizonte tendría que plantear un Diálogo Nacional. Lo que implica ceder de parte y parte.
El problema que tiene el presidente Maduro es que se ha atado las manos. Al perder su propia identidad, al imitar en todo a Chávez, en su forma de hablar, términos, gestos, todo, no puede actuar con flexibilidad táctica. Quedó amarrado a la idealización de la imagen y del comportamiento del presidente Chávez. La única política que reiteradamente se exige por parte del “chavismo” es el “Golpe de Timón”, planteado en el mes de octubre de 2012, lo que significa la “profundización del socialismo”.
No obstante, esa política –en lo esencial– ya no corresponde al momento actual. Ahora se requiere un “golpe de Timón” de Maduro pero él no tiene ni el liderazgo suficiente ni la capacidad para diseñar una estrategia propia. Es su drama.
Por ejemplo, si se impulsara y concretara un Diálogo Nacional ello lo obligaría a considerar un acuerdo para resolver el tema de los presos políticos. Se tendría que aceptar el carácter político de esos delitos (rebelión) y al igual que en Colombia, plantearse una justicia transicional para encontrar una solución equilibrada.
Si el gobierno bolivariano apoya un arreglo de ese tipo en Colombia… ¿por qué no puede planteárselo para Venezuela?
Y en esa misma línea tendrían que concertarse salidas para los temas económicos, de inseguridad, desabastecimiento e inflación. Sería una especie de colaboración y entendimiento entre las fuerzas políticas que controlan el poder ejecutivo y legislativo.
El problema es que el “chavismo radical” va a poner el grito en el cielo. El rechazo a la “conciliación de clases” será su discurso. Así, el miedo a la división paraliza al Presidente y congela la posibilidad de un viraje táctico. Mucho más, si fuera estratégico.
Pero tarde que temprano el “movimiento bolivariano” va a tener que plantearse ese tema. Si no reaccionan con prontitud y oportunidad, será la oposición la que va a aparecer con el monopolio simbólico de la “defensa de la Constitución”.
Fue lo que ocurrió pero al revés en Colombia. Un guerrerista como Uribe le quitó la bandera de la paz a la izquierda y a la misma guerrilla y logró conseguir el apoyo de la mayoría de la población colombiana en 2002.
La inevitable aparición de una tercería de izquierda
La incapacidad del presidente Maduro para liderar un replanteamiento estratégico obliga a los dirigentes de diversos grupos de izquierda que han ido surgiendo al interior y al exterior del “chavismo” a plantearse la necesidad de unificarse y organizarse para deslindarse del gobierno “chavista”.
La primera y más importante justificación para hacerlo consiste en que es totalmente evidente que el PSUV, partido fundado por el presidente Chávez, ha sido cooptado en forma absoluta por una cúpula burocrática que se ha convertido en un obstáculo para el desarrollo del proceso revolucionario y le está causando grave daño a la nación.
Las urgencias del momento serán un obstáculo para que esa tercería logre construir sobre la marcha una identidad política de tipo estratégico, pero pueden construir un programa mínimo que les garantice un accionar coherente en esta etapa tan delicada de la vida política e institucional del país.
La tarea central es garantizar una salida pacífica al conflicto y “choque de trenes” que ya está a la orden del día. Derrotar las tendencias “bonapartistas” que poco a poco aparecerán en el seno del gobierno, es el objetivo fundamental. Es una meta de alto valor ético y de una trascendencia inusitada para el pueblo venezolano.
Para ello hay que impulsar con decisión el Diálogo Nacional. Y para hacerlo se necesita crear un partido o movimiento con una estructura, un programa político y una dirección pública y visible que asuma esa responsabilidad histórica.
El Diálogo Nacional tiene como principal objetivo concertar soluciones urgentes a los problemas que sufre la población. Las mayorías depositaron un voto por la paz y la reconciliación. La profundización del “socialismo” no es la preocupación del momento.
No quiere decir que esa meta estratégica sea rechazada por la nueva agrupación pero si debe haber una pausa para considerar ese tema a fondo, una vez se supere la emergencia humanitaria que vive una gran parte de la población venezolana.   
El objetivo concreto de esa “tercería de izquierda” es disputarle el escenario político a las derechas y liderar un replanteamiento de la lucha democrática del pueblo venezolano. La incapacidad y parálisis de la cúpula gobernante obliga a hacerlo.
Dos aspectos principales se deben considerar: uno, la revisión completa y total de la manera como se administra y se gestiona el “Estado Heredado”, y el otro, la necesidad de construir con decisión nuevas formas de democracia directa, deliberativa, participativa, protagónica, dándole verdaderos espacios de participación y decisión al pueblo a través del Poder Comunal o de otras instancias que se organicen.
La lucha por la reconstrucción de la Nación debe plantearse en esos dos escenarios que deberán complementarse y retroalimentarse. Por ejemplo, la única forma de derrotar la corrupción es impulsando “desde arriba” y “desde abajo” procesos y formas de auditoría o veeduría que involucren a amplios sectores de la población, que a su vez deben hacer posible el desarrollo de nuevas formas de organización social que se constituyan en las bases de un verdadero “Poder Popular”, autónomo, plural, verdaderamente democrático e incluyente.   
Si surgiera esa nueva alternativa política podría canalizar inicialmente a una gran cantidad de los llamados “ni-nis” y de los “chavistas frustrados”, y disputarle los espacios de “centro” a la oposición derechista que es la que aprovecha ese espacio a su favor. Espacio que será el que se fortalecerá en el inmediato y mediano plazo.
Y claro, para hacerlo tendría que prepararse para tomar posición frente a una posible revocatoria del mandato presidencial, en el caso de que el presidente Maduro se oponga al “Diálogo Nacional”, y preparar su propio candidato para las nuevas elecciones.

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado