viernes, 2 de septiembre de 2016

COLOMBIA DERROTA LA POLARIZACIÓN SANTOS-URIBE

COLOMBIA DERROTA LA POLARIZACIÓN SANTOS – URIBE

Popayán, 2 de septiembre de 2016

Los resultados de todas las encuestas publicadas hoy sobre el Plebiscito marcan (entre otras) 3 tendencias predominantes:

- El SI derrota contundentemente al NO

- La imagen favorable de Santos y de Uribe sigue en picada

- La abstención se mantiene en sus márgenes habituales (+ o - 50%)

Conclusión: existen las mejores condiciones para que un Proyecto Político de "nuevo tipo" deslindado de Santos, Uribe y las FARC logre consolidarse antes de 2018.

Dicho movimiento para avanzar deberá tener un carácter "ciudadano" (no estrechamente "partidista") y puede ser garantía de:

a) Cumplimiento estricto de los acuerdos

- Con perdón y sin odio

- Sin revanchismo ni venganza de ninguna clase

- Sin politiquería ni corrupción

b) Iniciar con autonomía e independencia un proceso de reconstrucción de la Nación que implique:

- Transformaciones sustanciales para la construcción de democracia real

- Defensa integral de nuestro medio ambiente (agua, bosques, selvas)

- Cambios importantes y graduales en el modelo económico


Durante el resto de la campaña por el SI es muy importante no perder la perspectiva de construir ese Nuevo Proyecto Político que se puede conformar con lo mejor de todos los partidos políticos existentes - sin excluir a nadie -, y por ello no es bueno dejarse fanatizar contra nadie.

miércoles, 31 de agosto de 2016

MUERE UNA GUERRA CONTROLADA; RENACERÁ EL CONFLICTO SOCIAL

MUERE UNA GUERRA CONTROLADA; RENACERÁ EL CONFLICTO SOCIAL

Popayán, 3 de septiembre de 2016

“Primero se debe superar la ilusión, luego la fantasía. Sólo así aparecerá lo Real”

Terminó el levantamiento armado de más de 52 años de las FARC. Concluye con más pena que gloria. Así el gobierno y la guerrilla se esfuercen por presentar los acuerdos como “históricos”, la verdad es que no han conseguido conmover a “Juan Pueblo”. Con el lema clásico de “¡Ni vencedores ni vencidos!” se intenta dar un aire de grandeza al final de una guerra sin espíritu. Tratan de embriagar –sin lograrlo– a todo el mundo con la “paz”.

Pero no hay tal. Una guerra larga y degradada, que desde el principio fue provocada y controlada por la casta dominante, no podía terminar de otra manera. “El mejor acuerdo posible” dice el principal negociador del gobierno; “La más bella de todas las batallas” afirma quien encabezó la delegación de las FARC; “Entramos en una nueva era” pregona el presidente Santos. Pero la fiesta sólo entusiasma a sectores reducidos. Por lo menos, hasta ahora.

Hasta hace muy poco el gobierno decía: “Esperen el acuerdo final”. Uribe también aguardaba para caerle con todo al gobierno. Pero ni lo uno ni lo otro. Es un documento denso que muy pocos leerán. Igual a nuestra Constitución Política. Atiborrado de artículos y parágrafos que en este caso son puntos y subpuntos. Pareciera hecho para enredar la pita. Abierto a interpretaciones a pesar de que se quiso amarrar hasta el más mínimo detalle. Señal de desconfianza y duda. Muestra auténtica de nuestro espíritu leguleyista y exegético.

Cesa la guerra sin que su conclusión sacuda las fibras íntimas de los colombianos. El perdón apenas aparece insinuado pero no es lo central. Es un final sin pasión ni compasión. Se habla de reparación a las víctimas pero se reduce su campo de aplicación. Nadie le ha pedido perdón al conjunto de la sociedad. Nadie ha reconocido sus errores ni ha mostrado un sincero espíritu de arrepentimiento. Para la gente del común eso suena a “otra tregua”. Santos aparece pragmático; Uribe se manifiesta opuesto, celoso y vengativo; y las FARC posan triunfantes.

Y no podía ser de otra manera. El arte del momento es explicarse el porqué de los hechos. Ir más allá de las simples apariencias. Desentrañar las causas que llevaron a ese desenlace. No para asumir una actitud inmediatista –por el SI o por el NO– ante un plebiscito refrendatario que no hace parte del fin de la guerra. Ésta ya terminó. El evento electoral del 2 de octubre es sólo un intento de darle apariencia democrática a un acuerdo finiquitado entre unas partes que no representan los intereses generales de la sociedad colombiana. Circo y luces, sin pan ni tierra.

¿Por qué la gran burguesía colombiana y el mismo imperio renuncian a reivindicar el fin de la guerra con las FARC como un triunfo total? ¿Por qué les interesa presentarlo como una especie de acuerdo humanitario? ¿Qué motivos tienen para mostrar el fin del conflicto armado como un paso hacia una “Nueva Era”? ¿Qué ocurrió para que no lograran comprometer a Uribe? ¿Cuáles son las razones de fondo para que ahora (no antes ni después) se juntaran todos los elementos para llegar al fin de la guerra con las FARC?

Todas y muchas más preguntas hay que hacerse para poder entender el momento actual, comprender la dinámica que viene de atrás, identificar las fuerzas sociales y políticas que han ido surgiendo a lo largo de estas décadas y poder actuar en consecuencia. Aparentemente todo ha ido de la mano y responde al cálculo de los intereses dominantes. El imperio siempre estuvo allí, detrás pero determinante. No se tocó un milímetro de la institucionalidad oligárquica. Ni el modelo económico ni el carácter del Estado estuvieron nunca en peligro ni en discusión. Sin embargo, hay mucho trasfondo por descubrir e interpretar.

Las cosas no son como las pintan. Los intereses ocultos de los grandes emporios económicos pronto sacarán la cabeza. Pero así mismo, las fuerzas sociales y políticas acumuladas –aquellas que quieren ser cooptadas y domesticadas con el “postconflicto”– pronto brotarán desde las profundidades de una realidad lacerante que está marcada de inmensas injusticias, de inocultables desigualdades, y sobre todo, de una enorme corrupción político-administrativa que corroe sin límites un régimen de oprobio que se quiere pintar de magnanimidad y generosidad.  

¡Bien porque termine un conflicto armado instrumentalizado y desgastante! Mal porque se pretenda –a la sombra de acuerdos inanes y limitados– tapar una realidad que pronto brotará y creará condiciones para que la protesta y la organización popular se traduzcan en nuevas posibilidades de efectiva reivindicación social.

Muere una guerra controlada. Renacerá el conflicto social. La mirada debe re-crearse.


E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

jueves, 4 de agosto de 2016

HAY QUE TORCERLE EL CUELLO A LA HISTORIA

HAY QUE TORCERLE EL CUELLO A LA HISTORIA

Popayán, 5 de julio de 2016

Colombia vive un momento muy particular.  Algunos protagonistas del proceso constituyente de 1991 creen –porque así lo desean– que lo de 2016 va a ser una nueva versión de ese instante. Acuerdo de paz, desmovilización, reintegración a la vida política legal y aprobación de “nuevas” normas para el post-conflicto. Y claro, el remate posterior con la aplicación del 2° paquete neoliberal en un clima de reconciliación y convivencia pacífica. ¿Para qué más?  

Sin embargo, la vida demuestra que la historia no retrocede. 1991 no volverá a ser. La trampa imperial y oligárquica que quiere instrumentalizar la paz para engañar una vez más, va a ser derrotada. Claro, no totalmente. Lo será en otro terreno. Colombia parece ir, políticamente, detrás de los demás países de América Latina pero –sin saberlo– va adelante. Pero lo hace por una variante “no progresista” que pareciera “un error”. Pero no hay tal, es una muestra de la “no-linealidad” de la vida, del desarrollo desigual y combinado, de lo Real.

En 1991 parecía que les cogíamos casi 10 años de ventaja a los demás países de América Latina. Se aprobaron amplios derechos fundamentales. Se reconoció la plurinacionalidad, la multiculturalidad y la diversidad étnica y regional. La descentralización política y la democracia participativa estaban a la orden del día. Todo olía a futuro: “Bienvenidos al futuro” fue la consigna del presidente César Gaviria. No obstante, 25 años después estamos desilusionados. Los cambios constituyentes se quedaron en el papel.

Para que se concreten los saltos históricos se deben tocar las esencias, los nudos gordianos, los conflictos determinantes de las sociedades. Si no se logra ese objetivo pareciera que volviéramos atrás pero nunca es así. Lo que no se “tocó” antes, volverá a ser asumido pero de una forma nueva. Lo que en el primer intento se dejó de hacer, vuelve a jugar y encontrará una salida diferente. Es lo que enseñan las ciencias de la complejidad.

Para entenderlo debemos echar una mirada bien atrás en nuestra historia. Sólo si entendemos el núcleo de nuestro carácter, el “síntoma” de nuestro conflicto no resuelto y somos conscientes de él, podremos superarlo y empezar a construir la verdadera 1ª República. Sólo así podremos pasar del reconocimiento falso –que es una primera fase del camino a la verdad–, a la afirmación plena de nuestra realidad. Es el siguiente paso.

El problema de la propiedad monopólica de la tierra ha sido calificado por casi todo el mundo como el origen de nuestros conflictos armados. Pero detrás de ese problema existe un conflicto mayor que está en el origen del “espíritu cortesano”. Es como una especie de complejo de Edipo que vive Colombia surgido del rechazo al “padre” que tiene el poder omnipotente de incluir o excluir de la familia a quien él desee. Hasta el expresidente Uribe lo manifiesta inconscientemente en su obsesiva lucha contra la oligarquía bogotana. 

Los habitantes de Colombia llevamos encima esa carga psicológica tan fuerte. Todavía no hemos superado el trauma de la conquista española, el dolor de ser –en su mayoría– hijos e hijas de mujeres indias y negras, violadas y violentadas por blancos europeos que eran verdaderos bárbaros y criminales. En otros países de América Latina las burguesías nacionales lograron dar –parcialmente– ese paso. En Colombia ha sido imposible.

Ante tanta violencia, humillación y dolor, la mayoría de la población tuvo que asumir la actitud del “acomodamiento cortesano”, la aceptación obligada de la opresión y el comportamiento ladino y oportunista. Pero al lado de ese sentimiento, se ha mantenido en forma subterránea y profunda (inconsciente), un espíritu de rebelión reprimida, un instinto libertario que está por allí escondido en nuestros genes indios y negros, y que de cuando en vez, resurge mediante alzamientos parciales y controlados. Dichas rebeliones siempre terminaron en armisticios (“procesos de paz”) pero los acuerdos fueron desconocidos.

Sin embargo, ahora, en 2016, ha llegado el momento en que la oligarquía colombiana –en su versión pérfida (Santos) y en su versión frentera (Uribe) – va a ser finalmente derrotada. No por las fuerzas populares directamente porque no existe unidad popular. La tarea va a ser cumplida por una “burguesía emergente decente” que ya no tiene mayor interés en conservar los dos elementos centrales por los que luchó toda su vida la clase dominante: 1. El poder de excluir de la sociedad a las clases, sectores de clase y grupos sociales que ellos consideran “inferiores” (vagabundos, pobretones, indios, negros, mestizos rebeldes, mujeres liberadas, librepensadores, comunidades LGTBI, trabajadores, etc.) y 2. El poder de plasmar ese poder en propiedad territorial (tierras) que ha sido el símbolo material de su hegemonía.

Hoy, por fin, se abre esa posibilidad ante nuestros ojos. Esa “burguesía emergente decente” requiere del apoyo estratégico de las fuerzas populares porque no puede romper en forma beligerante y radical con sus progenitores. Tiene que hacerlo respetando lo que ellos son en lo económico. Pero va a derrotar la ideología “señorial” y “colonial” que es el componente esencial del actual régimen político falsamente democrático. Y lo hará, apoyándose en el grueso de la sociedad que quiere pasar la página de la guerra.

Por ello es tan clave que alentemos a esa “burguesía emergente decente” a romper con sus pares de clase, sin colocarle más condiciones que desarrollar un ambiente de participación democrática. Sus líderes saben que el primer cáncer que hay que extirpar es la “burguesía burocrática”, núcleo de la corrupción político-administrativa, baluarte de todas las mafias incrustadas en el Estado. Ese paso debe ser dado con “pulso quirúrgico”, sin otorgarle ninguna ventaja a los grupos armados que se están reintegrando a la sociedad pero dándoles todas las garantías para que lo hagan en forma plena y segura.

Si esa “burguesía emergente decente” se ve rodeada por las mayorías sociales de nuestro país, el “síntoma” lacaniano que llevamos dentro, el resentimiento, la vergüenza, el odio y el rencor acumulado tendrá un canal de superación, y el pueblo colombiano podrá avanzar –más adelante– hacia la conformación de una República Social, después de reencontrar sus raíces, que deberá incluir el “gen” o raíz blanca-europea, pero colocado a la par de igualdad con los demás componentes de nuestra esencia racial y social.

Si queremos que a la vez se derrote el neoliberalismo y se supere el capitalismo, no sólo no daremos ese paso sino que podríamos sacrificar a quienes como Luis Carlos Galán Sarmiento quisieron ir un poco más allá de lo que la oligarquía criminal podía permitir en ese momento de nuestra historia. Allí está la clave de 1986-91. La oligarquía asesinó a uno de sus hijos (L. C. Galán) y a diversos líderes que representaban la rebelión popular (Pardo Leal, Jaramillo Ossa, Pizarro León-Gómez) pero cooptó –a la fuerza– hacia la institucionalidad oficial a los rebeldes que “entendieron el mensaje” y se acomodaron al régimen (M19).

Ahora, vamos a derrotar a la “burguesía burocrática”, núcleo de la corrupción. Ese pequeño paso práctico (no ideologizado ni presentado como una gran revolución) nos pondrá nuevamente a la cabeza de la transformación democrática que los pueblos de América Latina no han terminado de hacer. Pero será un paso muy importante para despejar el camino. Nuestros vecinos también quisieron pasarlo por alto y la corrupción político-administrativa les está pasando la factura. Las tareas hay que hacerlas o se vuelven una carga.


Por ello el evento de 1991 no se puede repetir. Hay que torcerle el cuello a la historia.            

lunes, 1 de agosto de 2016

EL FORZOSO DESTINO DE URIBE, SANTOS Y LAS FARC

EL FORZOSO DESTINO DE URIBE, SANTOS Y LAS FARC

Popayán, 1° de agosto de 2016

Lo más interesante de lo que va a ocurrir con el proceso de paz y las cercanas elecciones de 2018 es que todos los actores sociales y políticos “uribistas”, “santistas” y de izquierda –queriendo acertar– ayudarán involuntariamente a que llegue al gobierno un “movimiento ciudadano de nuevo tipo”.

Entre más forcejeen, más ayudarán. Entre más trinen, más posicionarán al “movimiento ciudadano”. Entre más pataleen, más se hundirán.

Las FARC ilusionadas con hacer política electoral de inmediato asumirán –como lo vienen haciendo– una actitud triunfalista que hará que mucha gente los rechace. Las mayorías no quieren su humillación pero tampoco aceptan la soberbia y la sobradez. No los quieren como juez y como parte. Además, esas mayorías rechazarán a quienes creen que le ayudaron a la guerrilla a “crecerse” más allá de lo conveniente (Santos y la izquierda). Por tanto, esta gente, que es “anti-FARC” pero “no-uribista”, necesariamente tendrá que buscar una alternativa diferente.

Y si las FARC no se muestran triunfalistas, sus integrantes desmovilizados y los sectores políticos cercanos pueden perder la fe y el entusiasmo en las expectativas fundadas. Es la tragedia de quien quiere presentar como triunfo lo que en realidad es una “claudicación con cierta dignidad”. Son las paradojas de la vida.

Uribe, ilusionado con el NO a “la paz con impunidad”, va a mostrar una actitud guerrerista demasiado obsesiva y negativa (ya lo está haciendo), que va a asustar a muchos de sus propios seguidores, que de todas formas van a ver que la guerrilla se ha desarmado, que no hay tantos atentados y muertes, y que Uribe o sus candidatos, de ganar el gobierno en 2018, pueden echar las cosas a perder. Es decir, no todos los “uribistas” serán unos fanáticos “exterminadores de las FARC”, y aunque no votarán por los guerrilleros desarmados ni por una alianza “izquierda-santismo”, si querrán construir una alternativa nueva y no polarizante.

Y si Uribe no se muestra agresivo puede perder gente de sus filas. Con cara pierde y con sello no gana. Las bravuconadas y agresividad construyen una imagen que no es fácil de dejar atrás. Es la tragedia de Uribe: las FARC lo convirtieron en “símbolo del guerrero” pero al abandonar la guerra, automáticamente lo jubilan sin honor y sin gloria. 

Santos, ilusionado con el “SI de la paz para todos”, va a tratar de ocultar los graves problemas (sociales, económicos, de corrupción) que le están reventando a su gobierno y va a intentar consolidar su “coalición por el post-conflicto” para seguir en el gobierno. Para hacerlo tiene que integrar fuerzas de izquierda cercanos a las FARC (ya lo hace), lo que seguirá radicalizando contra él a los uribistas pero también hará que muchos sectores de clases medias prefieran otra opción –no “uribista” ni “santista– para liderar un gobierno que tiene que administrar el post-conflicto y consolidar la paz.

Santos no puede hacer más que engrandecer y alabar “su paz”, ya que al no poderla compartir con Uribe, tendrá su propio sello. Pero al querer idealizar la paz, lo único que hará es reforzar su imagen de mentiroso, embustero y jugador. Es también su tragedia porque la “paz imperfecta” no es paz. El ELN y las Bacrim quedarán vivas y la abstención –que será la ganadora en el Plebiscito– reforzará la idea de que esa tarea quedó a medio hacer.  

La “burguesía emergente decente” a la cabeza del “movimiento ciudadano” lo único que tiene que hacer es remarcar sus diferencias con el “uribismo” y el “santismo”, y hacerlo de una forma inteligente, no agresiva, sin enfrentar de una forma hiriente o machacona a Santos y a Uribe, sino –por el contrario–, valorándoles y reconociéndoles sus esfuerzos y logros pero haciéndole ver a la población que tienen que empoderar a nuevas generaciones más dispuestas a avanzar sin rencores ni revanchismos hacia la anhelada paz.

Un SI porque se acaben las FARC como actor armado es más que suficiente. Una “paz sin corruptos” es un significante que hay que empezar a vender con cierto tacto en la campaña del Plebiscito y, poco a poco, irle agregando otros significantes como la “defensa del medio ambiente”, “por empleo digno y formal”, que pueden ir acercando a mucha gente a la propuesta ciudadana. 

Hay algo inexorable a favor de una alternativa ciudadana… ¡pero hay que construirla!

sábado, 30 de julio de 2016

¡NO A LA DEMAGOGIA DEL PLEBISCITO!

¡NO A LA DEMAGOGIA DEL PLEBISCITO!

Popayán, julio 30 de 2016

Si en Colombia existiera un verdadero movimiento democrático se podría impulsar una campaña más radical y fuerte que podría decir:

¡No a la demagogia del plebiscito!

Ya en mayo de 2014 se derrotó a Uribe y se le ordenó a Santos y a las FARC que acordaran la terminación del conflicto armado.

¿Para qué van a gastar recursos económicos que hacen falta para la nutrición, la salud, la educación, etc.?

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Lo que ocurre es con el cuento de la "paz" y el "plebiscito", la gran burguesía colombiana y el imperio global necesitan distraer y engatusar a la población. En realidad es un simple "juego", un embuste, un artificio, una trampa, sobre todo ideológica. Es un distractor perfecto.

A la Gran Burguesía le interesa –ante todo–, que la gente menos dormida y más dispuesta a "despertar", o sea, más o menos el 15% de la población (entre ellos la "izquierda" y los "progresistas"), se entretenga con ese "señuelo" mientras ellos pueden resolver, atenuar u ocultar temporalmente sus graves problemas económicos, que son:

  • Bajísima rentabilidad del capital
  • Enorme y creciente deuda pública
  • Inmanejable déficit fiscal
  • Nula inversión interna y externa
  • Desequilibrio total en la balanza de pagos (caída de las exportaciones y disparada de importaciones caras por la devaluación de la moneda - dólar caro)
  • Crisis en bancos y entidades financieras con amenaza de quiebras que ha empezado por cooperativas que manejan cartera de libranzas 
  • Consumo a la baja y gente con deudas impagas
  • Inflación hacia arriba y carestía
  • Desempleo en ascenso
  • Necesidad urgente de una nueva Reforma Tributaria (nuevos impuestos a la población, especialmente a los profesionales y clases medias con aumento del IVA y fuertes gravámenes a las rentas de trabajo). Se darán las formas de rebajarle impuestos al gran capital.
  • En general, les urge crear condiciones para una mayor entrega de nuestras riquezas al gran capital, ahora ya no sólo en el campo de la extracción de recursos naturales (petróleo, oro, carbón) sino en la "Nueva Economía" (industria, agricultura, turismo y comercio).
Y entonces, tratan de convencer a la gente de que esté dispuesta a hacer más sacrificios, a no ser intolerantes ni conflictivos, a construir la paz y la convivencia en beneficio de la “patria”.

Uribe, en ese sentido, sólo es otra marioneta –con apariencia de ser disfuncional–, para hacer más creíble el sainete.

Y Santos le va a pedir al nuevo Fiscal General una "fuerte campaña contra la corrupción"...

¡Qué tal!

lunes, 25 de julio de 2016

EL PUEBLO ESTÁ DESPERTANDO

EL PUEBLO ESTÁ DESPERTANDO

Popayán, 25 de julio de 2016

No es verdad que la gente pare de perseguir sus sueños porque sean mayores, se hacen mayores porque dejan de perseguir sus sueños.”

Gabriel García Márquez.
El pueblo está despertando y lo hará poco a poco
Empieza a ver lo que no podía ver antes, porque...
El conflicto armado era un velo que no lo dejaba ver
O si veía, no se podía expresar abiertamente.

El pueblo está despertando y lo hará poco a poco
Lo que estaba oculto o minimizado, está saliendo a flote
La corrupción, el desempleo, la desigualdad...
La injusticia, la iniquidad, la pobreza y un largo etcétera.

El pueblo está despertando y lo hará poco a poco
Aquellos a los que no les conviene que el pueblo despierte
Construyen nuevos velos para seguir engañando
La "paz que será el paraíso" o el "miedo al pasado" (que es el infierno).

El pueblo está despertando y lo hará poco a poco
Los artistas, escritores y deportistas llevan la delantera
Shakira dijo que "no habrá paz en un país con niños hambrientos"
Winner Anacona y Catherine Ibargüen le hicieron el feo al gobierno

El pueblo está despertando y lo hará poco a poco
En los últimos años hemos sido testigos de continuas protestas y paros de...
Indígenas, campesinos, trabajadores, camioneros, mineros y maestros
Profesionales precariados y pequeños empresarios quebrados.

El pueblo está despertando y lo hará poco a poco
Pero quienes tienen que ayudar a quitar el velo
Y reaccionar a la nueva situación para avanzar... miran atrás,
Están engolosinados con el velo de la "paz" y de la "guerra".

El pueblo está despertando y lo hará poco a poco
Sólo quienes se conecten con la nueva situación
Podrán entender que detrás del escepticismo y la indiferencia
Existe una enorme rabia contenida que espera "explotar".

El pueblo está despertando y lo hará poco a poco
Sólo quienes comprendan los nuevos momentos podrán...
Transformar la "semi-instintiva" y "semi-inconsciente" indiferencia
En una avalancha consciente de acción transformadora.

El pueblo está despertando y lo hará poco a poco
Es urgente unir a quienes avizoran el futuro con nuevas miradas
Para construir un camino sin velos... con sueños y certezas
Arañando el cielo y arando la tierra.

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Nota: En el caso de las elecciones de los EE.UU., el candidato “republicano” Donald Trump desnuda la "realidad psíquica" de millones de trabajadores blancos y de algunos ricos (incluso de muchos hispanos y negros), a los que el "sueño americano" hace rato se les fue al piso. Están frustrados y no tienen otra forma más que expresarlo apoyando a este "pequeño Hitler" que es –en últimas– un estereotipado vendedor de ilusiones. Incluso el hecho de que sea un empresario de apuestas, un jugador, un multimillonario que ha vivido del espectáculo y el entretenimiento, los hace creer –o por lo menos "dudar" o imaginar–, que de pronto el tipo tiene, como un mago, un "as debajo de la manga".

Pero además, como Trump es multi-millonario, el apoyo de toda esa gente inconforme y frustrada es, a la vez, un castigo para toda la clase política –incluyendo republicanos y demócratas–, a los que la gente identifica como "pobretones que se han enriquecido a punta de lobby y corrupción". Es una situación interesante en donde "lo desconocido” pero rebelde e irreverente, así pueda ser "malo", es mucho mejor que "lo malo conocido". Es como un salto al vacío. El concepto de "sinthome" de Lacan, da muchas pistas sobre ese fenómeno.


Y en Colombia lo que llamo "semi-instintiva" y "semi-inconsciente" indiferencia de las mayorías del pueblo por el "proceso de paz", podría ser un fenómeno parecido –un rechazo a todos (Santos, Uribe, FARC)–, pero aquí no ha surgido quien o quienes canalicen ese "sentimiento". Vamos a ver si los jóvenes deciden impulsar ese "movimiento", que no sea protagonizado por ningún “político” porque pienso que es bueno que nadie (en particular) lo encarne y que sea en las elecciones de 2018 en donde esa "indiferencia" salga a relucir.

miércoles, 20 de julio de 2016

MADURO ESTÁ DESNUDO

MADURO ESTÁ DESNUDO

Popayán, julio 20 de 2016

Son múltiples las señales de que el gobierno de Nicolás Maduro vive sus últimos estertores. La avalancha de venezolanos hacia Colombia en busca de artículos de primera necesidad es algo similar a la huida de alemanes hacia Occidente en 1989. Que los habitantes del país más rico en petróleo del continente sufra esa especie de humillación es de un impacto psicológico enorme. La moral del bravo pueblo venezolano está golpeada. Y en medio del duelo y la rabia se busca al culpable. Ahí, el Presiente Maduro queda en la mira. “El rey está desnudo”.

Pero además, que la principal cabeza del “chavismo duro” afirme que si la oposición se apodera del gobierno “¡Nos alzaremos!”, es casi un reconocimiento de que la batalla en el terreno electoral está perdida. Que lo diga la principal figura política que está detrás del Presidente, quien es cabeza de la bancada parlamentaria y el hombre fuerte de la cúpula chavista en el ejército, es sintomático. Muchos analistas lo ven como una “bravata”, “una amenaza”, un gesto populista para la tribuna. Pero no, hay allí algo mucho más diciente.

Diosdado Cabello se está hablando así mismo. Se está dando ánimos. Está tomando una decisión pública. Ve cómo el poder se le va de las manos y dice que no está dispuesto a entregarlo “por las buenas”. Cree con convicción que todo lo que ocurre es fruto de la confabulación imperial y de la oligarquía, y que el gobierno chavista no tiene ninguna responsabilidad. Y observa que el piso se le está moviendo. Decirlo públicamente es una forma de afirmarse.

Pero también es un mensaje para los sectores “chavistas” más fieles, decididos y apasionados. Para los que van a perder mucho. Para los que están convencidos de su misión y están dispuestos a morir por ella. Para los que han acumulado poder y riqueza a la sombra de la “revolución”. Para los que puedan estar comprometidos en delitos. Para los que han conseguido privilegios. Para quienes el “proceso” les ha significado un cambio sustancial en sus vidas. En fin, para sus propios partidarios.

Sin embargo, el hecho de que lo diga en voz alta, significa que es, a la vez, una carta de negociación. Ahora que el gobierno busca –con algo de desesperación– el diálogo con la oposición, es una forma de decir: “¡Tómenos en serio!”, “¡No nos acorralen!”. Ahora que el referendo revocatorio está a punto de activarse y que empiezan a expresarse críticas internas dentro de las mismas fuerzas chavistas, la forma “normal” de buscar una salida negociada es con este tipo de actitudes amenazantes.

Algunos estudiosos de la realidad venezolana y de la evolución del proyecto revolucionario que lideró el comandante Chávez anuncian un “auto-golpe” del ejército. No se prevé ese escenario. El ejército de alguna manera gobierna a nivel central y lo hace en muchas gobernaciones. Ellos saben lo deteriorada que está la situación. No parece que quieran echarse encima la responsabilidad de enfrentar un alzamiento popular. Saben que si se presenta, ya no será una simple “guarimba de derecha”. Y no quieren traicionar el legado de Bolívar y de Chávez: “Maldito el soldado que apunta su arma contra su pueblo”.

Por ello la frase de Diosdado Cabello de que “nos alzaremos” es un mensaje para sí mismo, llenarse de valor y trasmitir ese espíritu a sus seguidores. Es un intento de evitar la desbandada dentro de sus propias filas. Pero a la vez, es una señal de que el “chavismo” no está dispuesto a sufrir una derrota política catastrófica en el referendo revocatorio y que la salida política concertada con la oposición ya está en camino. Y Maduro, en la mira.

Pero sólo será una tregua hasta 2018. Hay que ver quien la aprovecha mejor.


E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado  

martes, 19 de julio de 2016

CONSTRUIR UNA ALTERNATIVA CIUDADANA PARA LA PAZ

Propuesta de línea estratégica para los trabajadores colombianos en esta fase de la lucha (síntesis)

CONSTRUIR UNA ALTERNATIVA CIUDADANA PARA LA PAZ

Popayán, 22 de julio de 2016
El presente escrito es una síntesis de una propuesta que se viene trabajando con diversos colectivos de jóvenes trabajadores que desean construir una alternativa viable, cierta y positiva frente al nuevo momento que avizoran los colombianos con ocasión de la terminación negociada del conflicto armado. Su desarrollo hará parte de un documento que sustente con cifras y argumentos lo planteado.  
1. Desarrollar unidad de acción con el sector de la Burguesía Emergente que denominamos "decente", porque está dispuesta a impulsar una lucha decidida y sostenida contra la corrupción político-administrativa en todos los niveles del Estado.  

Esa burguesía emergente ha surgido en los últimos 30 años por efectos de la acumulación de capital por parte de pequeños y medianos productores del campo y de la ciudad en diversos rubros de la economía agraria, industria, comercio, servicios, transporte y muchos otros.

Es "decente" no porque sea portadora de algún principio ético o moral de tipo especial sino porque –al igual que la mayoría de la población–, está cansada de pagar impuestos que los corruptos incrustados en el Estado se los roban impunemente.

Esa burguesía "decente" está hoy representada principalmente por Sergio Fajardo y Claudia López, quienes recogen –en gran medida– las ideas del asesinado dirigente Luis Carlos Galán Sarmiento, que representaba los intereses de la vieja y débil burguesía industrial que apareció en la primera mitad del siglo XX.

2. Derrotar plena y totalmente a la Burguesía Burocrática que es el núcleo de la corruptela que se ha apoderado del Estado y es el principal objetivo o "blanco", en esta fase de la lucha.

Esa burguesía burocrática está hoy representada por César Gaviria, Ernesto Samper, Horacio Serpa, Roy Barreras, Armando Benedetti y toda la "patota" corrupta empotrada en el Estado, en todos los partidos políticos tradicionales y en algunos sectores de "izquierda".

3. Ganarnos para esa "alianza táctica" al ala izquierda de la Burguesía Agraria hoy representada por Jorge E. Robledo.

4. Convencer y atraer a esa unión a las clases medias progresistas representadas hoy principalmente por Gustavo Petro.

5. Atraer con inteligencia o neutralizar a las bases sociales del resto la Burguesía Agraria que tienen influencias históricas de los grandes terratenientes reaccionarios y clericales. Esa burguesía agraria con clara influencia conservadora está hoy representada por Álvaro Uribe Vélez y Alejandro Ordoñez, a quienes hay que aislar y derrotar en esta lucha.

6. Atraer a los trabajadores del Estado y a sectores campesinos, indígenas y afrodescendientes influenciados o cercanos a la Burguesía Burocrática. 

7. Derrotar parcialmente (porque todavía no tenemos la suficiente fuerza para hacerlo totalmente) a la Burguesía Transnacional que utiliza a la burguesía burocrática para engañar al pueblo con apariencias de reformas, ilusiones de "paz" y falsas aperturas democráticas, mientras ellos en alianza con los Imperios nos imponen sus políticas neoliberales y capitalistas. Esa burguesía transnacional hoy está representada por J. M. Santos.

8. Aislar y/o neutralizar a otros sectores de la Burguesía Emergente que ha tenido su origen en economías ilegales (narcotráfico, minería ilegal, contrabando, tráfico de armas y personas, juegos de azar, etc.), cuyos representantes políticos se caracterizan por permear e infiltrar a todos los partidos políticos y a organizaciones y gremios sociales, y en otros países vecinos han hecho un enorme daño a los "procesos de cambio progresistas".

Creemos que si aplicamos una estrategia de este tipo podemos desarrollar un poderoso movimiento ciudadano y popular que aproveche en forma unificada y potente la campaña por el SI en el Plebiscito para refrendar la terminación negociada del conflicto armado con las FARC y quedar listos o fortalecidos para derrotar a las castas dominantes corruptas en las elecciones de 2018.   

Los puntos del programa mínimo que puede unir a los trabajadores colombianos con esos sectores y fracciones de clase son básicamente los siguientes: lucha "con dientes" contra la corrupción, defensa integral del medio ambiente (bosques-agua) y cambios sustanciales en el modelo productivo para generar empleo digno y formal.

Si ese movimiento ciudadano y popular se conforma en los próximos meses, es posible acordar un programa para aplicar y ejecutar en uno o dos gobiernos de transición a partir de 2018, que recoja los intereses de las diversas clases y sectores de clase aglutinadas en ese movimiento, que planee, diseñe y desarrolle el Nuevo Modelo Económico que Colombia necesita para poder construir la verdadera paz.

Ese nuevo modelo económico tiene ya construidas algunas bases materiales en lo económico y social que demandan el apoyo del Estado pero ante todo se requiere un nuevo paradigma teórico que impulse la constitución de nuevas formas de asociación de los productores (“pro-comunes colaborativos”), la combinación de nuevas tecnologías de la información con nuevos sistemas de energía, y un nuevo tipo de relacionamiento con la economía global.


E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado      

lunes, 18 de julio de 2016

LA “OTRA CAMPAÑA” EN EL PLEBISCITO

LA “OTRA CAMPAÑA” EN EL PLEBISCITO

Popayán, 18 de julio de 2016

Todo es posible si lo imaginas

La propuesta - práctica y concreta - es que el primer paso para consolidar los acuerdos de terminación del conflicto armado y ampliar la democracia es "derrotar a los corruptos político-administrativos", sacarlos del gobierno y del Estado, y organizar a la población para irles cerrando todos los espacios posibles.

Sólo es el primer paso pero si lo damos bien, seguro que avanzaremos en la construcción de un país diferente. Si no se da ese paso, todo lo acordado en La Habana quedará en el papel como ocurrió con la Constitución de 1991.

Ligar o conectar el voto por el SI en el plebiscito (si se convoca) con la campaña contra los corruptos es fundamental para no dejar que todo este proceso se convierta en una farsa.

Para hacerlo, lo ideal, es organizar "La Otra Campaña", convocando a partidos políticos, a organizaciones sociales, personalidades y ciudadanos en general que estén dispuestos a conformar un gran movimiento ciudadano y popular deslindado totalmente de Santos, Uribe y las FARC.

Todo lo anterior con nuestras propias consignas, símbolos, mensajes y actos de campaña por aparte de los que realice el gobierno.


Tenemos poco tiempo para organizar la "Otra Campaña" pero lo podemos hacer.

sábado, 16 de julio de 2016

ES URGENTE ORGANIZAR UN MOVIMIENTO CIUDADANO DE NUEVO TIPO

ES URGENTE ORGANIZAR UN MOVIMIENTO CIUDADANO DE NUEVO TIPO

Popayán, 16 de julio de 2016

Insistiendo sin desistir...

Si en 2018 elegimos a un mandadero o continuador de Uribe o de Santos, tendremos más de lo mismo: corrupción; carestía; mafias bancarias y políticas; destrucción de páramos, bosques y ríos; más privatizaciones; y necesariamente, más paros y bloqueos de carreteras por parte de camioneros, campesinos, indígenas, maestros, trabajadores, pequeños mineros, vendedores ambulantes, taxistas, desempleados, desplazados y, tal vez, muy seguramente, desmovilizados de las FARC.

Y por lo tanto, no habrá ninguna "paz".

Y entonces... ¿nos seguiremos quejando? Desde ya hay que organizar otra cosa... un "movimiento ciudadano de nuevo tipo".

Si Santos protagoniza el SI en el plebiscito y "gana", con César Gaviria a la cabeza, van a querer ungir a su continuador-mandadero.

Si Uribe protagoniza el NO y/o la abstención, va a querer investir a su propio continuador-mandadero.

Y de acuerdo al umbral aprobado para el plebiscito, ambos van a ganar: Santos porque obtendrá lo mínimo y Uribe porque la abstención será mayoritaria (siempre lo es).

Por ello, para afrontar la decisión más importante de nuestros últimos 60 años, hay que organizar algo diferente. Y es urgente hacerlo.

Sólo si un "movimiento ciudadano" deslindado de Santos y de las FARC impulsa el SI en el plebiscito (si se convoca), colocándole unos "significantes" que nos diferencien de la "pura y simple paz", podremos evitar que la polarización entre Santos-Uribe, sea la constante en 2018.

Los significantes en los que insisto son: No más corrupción, no más destrucción de nuestro medio ambiente, y generación de empleo digno y formal.


Claro, cada cual podrá colocar el que quiera.