Cien (100) días que potencian la utopía
del Cambio
Popayán, 16 de
noviembre de 2022
Se cumplieron los primeros cien (100) días del gobierno que
lidera Gustavo Petro. Los balances van y vienen. Algunos sesgados, unos
objetivos y otros interesados. De parte y parte. Las exageradas expectativas,
las urgencias y emergencias (hambre, desempleo, desastres) que no dan espera,
los intereses explícitos u oscuros, y las aspiraciones burocráticas o
político-ideológicas, ayudan a sesgar el análisis, a mermar la objetividad o a
sobredimensionar los aciertos o los errores.
En muchos balances se afirma que la política no ha cambiado,
que las componendas siguen allí y que los logros legislativos obtenidos
(reforma tributaria, ley de paz total, acuerdo de Escazú y otras) están
manchados de politiquería. Lo que no se dice es que la correlación de fuerzas
obligaba a “gobernar con otros”, y que, aunque en la “forma” parezca lo mismo,
Petro no ha renunciado ni transado lo esencial de su política, aunque ha tenido
que aplazar reformas importantes.
Se cuestiona la llamada descoordinación que se manifiesta en
mensajes contradictorios entre algunos ministros y el presidente. Tales hechos
no se pueden negar, pero es evidente que los medios de comunicación y la
oposición oligárquica exageran sus alcances para generar incertidumbre y pánico
económico. Se intenta desconocer que existe una amplia composición política y
tecnocrática dentro del gobierno, que poco a poco mejora, se coordina y actúa
mejor. Pero, si la única voz fuera la del presidente Petro, de inmediato se lo
tacharía de dictador (“el que dicta todo”).
Se insiste también en que se nota un sesgo
“anti-empresarial” en el gobierno. Es claro que la reforma tributaria tensó las
relaciones con el sector más burocrático de la oligarquía financiera, que vive
de administrar las inversiones petroleras, los fondos privados de pensiones,
las EPS, los bancos y demás sectores de la economía especulativa y parasitaria.
Sin embargo, amplios sectores empresariales apoyan al gobierno en su tarea de
restablecer las relaciones con Venezuela y en la defensa de la producción
nacional. Hay una fractura en la cúpula empresarial.
En el tema de la “paz total” es donde el balance es más
difícil. Se va a continuar con el proceso de paz anterior (“de Santos”) y se
busca la participación activa de las comunidades de los territorios afectados. Y
claro, los contactos con los grupos armados ilegales son relativamente
secretos, se vive un tire y afloje, y no será un asunto de fácil solución. Lo
que se observa es que mientras avanza ese proceso, dichos grupos se fortalecen
mientras las economías ilegales les dan aire y “fuego”.
El tema más cuestionado es la posición de Petro frente a la
economía dependiente de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas). El
anuncio de que se mantendrán los contratos de explotación y exploración
existentes pero que no se firmarán nuevos, es el mayor motivo de confrontación
y disputa. No obstante, Petro tiene que ser coherente para impulsar un
movimiento a nivel global en esa materia, algo muy similar a la lucha contra
las drogas, y tendrá que buscar un equilibrio entre lo que se logra en el frente
externo y lo que se requiere en el interno.
Petro en cien (100) días tiene importantes
logros concretos. Tiene que lidiar con una realidad contradictoria y
compleja. Mientras construye y estimula una dinámica democrática internacional
para enfrentar la crisis del capitalismo (crisis económica, ambiental, energética,
alimentaria, moral, etc.) debe resolver problemas locales y regionales que
tienen que ver con nuestro pasado colonial y “semi-feudal”. Y para hacerlo, se
apoya en “lo que existe” sin renunciar a lo que llama “búsqueda” (“construcción
del faro”) para lo cual desarrolla variados papeles y líneas de acción.
Los papeles y líneas
de acción para el momento
Gustavo Petro está aprendiendo a ser –a la vez y sobre la
marcha– Jefe de Estado, Cabeza de Gobierno, Dirigente de un movimiento político
(Colombia Humana), Activista de una corriente de pensamiento global (“cuidador
de la vida”), orientador de una Coalición de Gobierno, y claro, a combinarlas
con sus papeles cotidianos (pareja, padre, compañero, amigo, etc.).
No es una tarea fácil. Sus enemigos y detractores quieren
“encuadrarlo”, “limitarlo”, “desnaturalizarlo”, “petrificarlo” y confundir a la
gente. La verdad, hay que saber hacerlo. No existe un manual o receta a seguir y,
de seguro, todos los días aprende. Y cada vez lo hace mejor.
Veamos:
Al ser Jefe de Estado
no puede entrometerse en asuntos de otros Estados y naciones. No obstante, lo
hace con sutileza, como en el caso de sugerir al presidente Maduro que regrese
al Sistema Interamericano de DD.HH. En el tema del Imperio USA, que es un
Estado y una nación, debe ser hábil, táctico, respetuoso e inteligente. Por
ello, “desideologizó”
las relaciones internacionales de Colombia para impulsar la integración
latinoamericana y actuar con flexibilidad en ese frente.
Al actuar como Cabeza
de Gobierno, debe tener presente los intereses de todos los colombianos, lo
cual no es fácil porque vivimos en una sociedad dividida en clases y sectores
sociales. Pero, también, no puede olvidar que fue elegido por una mayoría que
apoyó su Programa Político, y a la vez, debe conquistar nuevos sectores y mucho
más apoyo entre quienes no votaron por él. Y, en medio de todo, tener en cuenta
que sus enemigos y contradictores intentan confundir, crear conflictos y,
generar incertidumbre y pesimismo.
Al ser Dirigente de
Colombia Humana, debe hacer entender a su gente que la realidad de las
luchas políticas y sociales llevaron a concertar varios niveles de gobernabilidad
(Pacto Histórico, coalición de gobierno, alianza interclasista), y que debe
gobernar para todos y todas. En ese terreno le aparecen incomprensiones y
problemas, hay gente que no sabe medir sus propias fuerzas y menos las de los
aliados o las de los enemigos y contradictores, y, se generan muchos “ruidos”.
Empero, todos están aprendiendo y van por buen camino, en términos generales.
Al ser Activista de
una corriente de pensamiento Global, sabe que tiene que “generar
pensamiento”, “desarrollar ideas”, “impulsar acciones”, y en ese terreno es
donde se siente a sus anchas. Para eso se ha preparado toda la vida. En este
“espacio” puede combinar todas sus responsabilidades y desplegar sus
capacidades políticas y de pensador estratégico. No obstante, sus enemigos y
detractores tratan de confundir a la gente identificando las propuestas que son
para toda la Humanidad con decisiones particulares para el pueblo colombiano, y
por ello, tiene que estar aclarando o, a veces, corrigiendo sobre la marcha. No
obstante, avanza en forma continua.
Al ser Orientador de
la Coalición de Gobierno, siendo él uno de los principales, debe ser
flexible y comprensivo, darle protagonismo a ministros y funcionarios, a congresistas
y a muchas personas, lo cual es positivo porque se van destacando dirigentes
que pueden ser los continuadores de su proceso y gobierno. Este es otro de los
aspectos que genera “ruido” y, a veces, “fuego amigo”, pero –indudablemente–
Petro ha avanzado en ese terreno. Ha superado ciertas actitudes de tipo caudillista
y mesiánico que antes lo limitaban en su actuar y desempeño.
Petro aprende, avanza, enseña y se la juega a diario. Otros
presidentes latinoamericanos (Chávez, Correa, Evo, etc.) nunca aprendieron a
diferenciar esos “papeles” y funciones, y seguramente, ello se explica, porque
no tuvieron las experiencias de las cuales aprender y la voluntad para hacerlo.
Petro con todo su bagaje de dirigente popular, parlamentario, alcalde de Bogotá
y demás, va abriendo caminos y explorando nuevas posibilidades.
Rompiendo
esquemas
Gustavo Petro –sin querer– se está convirtiendo en un
personaje (o una idea) que rompe con todos los esquemas. Por ello, incomoda a
casi todos los que tienen ideas fijas y viven atados al pasado o proyectados a
un futuro idealizado.
Incomoda a la “izquierda tradicional” que nunca desarrolló a
Marx y considera como una herejía las nuevas lecturas de Marx, sobre todo las
que tienen que ver con la naturaleza. Incomoda a los “progresismos” porque
creían que con ser sólo “socialdemócratas” podrían reformar el capitalismo y
“hacerlo más humano”.
Incomoda a los “liberales” porque se va con todo contra el
sistema capitalista que utilizó la democracia para enriquecer a unos pocos en
detrimento de las mayorías. Incomoda a los “decoloniales” porque acude a la
Humanidad como sujeto social para el momento actual. Y aunque reconoce
“identidades sectoriales” (etnias, géneros, culturas, naciones, etc.), solicita
subordinar esos intereses a la causa mayor y urgente de evitar la extinción de
la especie humana.
Incomoda a los “anti-imperialistas” porque coloca por encima
de los intereses nacionales a los intereses de toda la Humanidad y de la vida.
Incomoda a los “autonomistas” porque coloca al Estado en el eje de la lucha de
una forma nueva. La urgencia de nuestras tareas implica confrontar con
contundencia y ahora (¡no mañana!), a los “poderes de arriba” para obligarlos
–con la fuerza pacífica de la Humanidad movilizada– a actuar contra los
intereses oligopólicos de los capitalistas. En parte, es un llamado a que los
“autogobiernos” no sigan mirándose su “ombligo ancestral” y –sin renunciar a su
autonomía– actúen con visión global.
Y claro, incomoda a todas las derechas que no lograron
derrotarlo en Colombia y que observan con preocupación que no se deja ubicar en
uno u otro “campo”. No es aliado de Rusia ni de China; no ataca a los EE.UU.
pero si cuestiona su esencia depredadora; no quiere destruir la democracia,
sino que quiere hacerla más participativa y real; y no se declara
“anti-capitalista” pero si impulsa un cambio en las relaciones sociales de
producción.
Petro incomoda, pero avanza. Hay que ayudarlo “desde abajo”
y “por arriba”; desde lo local, regional, nacional, continental y global; desde
la práctica y la teoría; desde lo individual y lo colectivo; desde lo racional,
emocional y espiritual. Es una urgencia hacerlo.
Salvar la vida en la
tierra
Petro en su intervención
en el Instituto de Estudios Políticos de Paris planteó en forma de pregunta
o sugerencia que para salvar la vida en la tierra se necesita una “Nueva
Ciencia Económica”. La “ciencia” creada por “los depredadores” no nos sirve.
Relacionar el mundo del capital-trabajo con la naturaleza es una tarea urgente
en términos teóricos y prácticos. Mencionó a Nicholas
Georgescu-Roegen como uno de los precursores de esa urgente tarea.
Pero Petro también pide ayuda en otros terrenos. Con los
diálogos regionales vinculantes intenta lograr una mayor participación popular
y ciudadana, pero a cada rato da a entender que hay que ir más allá, que dichos
ejercicios pueden quedarse en la formalidad y limitarse a recoger las
“reivindicaciones sectoriales” de las comunidades sin profundizar en los cambios
sustanciales que implican una acción transformadora y permanente “desde abajo”.
Afortunadamente, en Colombia existe un
potencial inmenso. Tenemos una gran cantidad de experiencias en diversos
campos de la vida. Hay comunidades, grupos y personas construyendo (muchas
veces con las uñas) una serie de dinámicas verdaderamente alternativas en
economía campesina y agraria, economía popular, educación para la vida, salud
preventiva y alternativa, agroecología ambiental, y otra gran cantidad de
actividades relacionadas.
Hay que diseñar una estrategia de articulación de dichas
experiencias prácticas para incidir de una nueva manera tanto en la formulación
de la política pública como en el fortalecimiento y generalización masiva de
esas nuevas visiones del “progreso” y de la vida. Para hacerlo, una de las
tareas más importantes es lograr que la gente entienda que los gobiernos no
pueden hacer milagros y que nos toca a todos empujar para el mismo lado.
El principal esfuerzo en esta materia no puede partir del
mismo gobierno porque se va a entender como una excusa y, los enemigos y
contradictores van a utilizar tal llamado para generar inconformidad. Tiene que
ser un movimiento que “desde abajo”, sin perder la autonomía, logre desarrollar
una participación
permanente y cualificada, que transforme las prácticas burocráticas de las
mismas organizaciones sociales, de los entes territoriales (alcaldías,
gobernaciones, ETIs, Consejos Comunitarios, Juntas de Acción Comunal, etc.) y
del mismo Estado central (nacional).
Juntar y potenciar esas experiencias locales y convertirlas
en un torrente de acción transformadora, es una de las principales tareas para
apoyar al Gobierno del Cambio. Tiene que apoyarse en una serie de personas y
pequeños grupos que desde años atrás han venido construyendo nuevas relaciones
sociales colaborativas, nuevas miradas que valoran la diversidad en toda su
dimensión creadora, nuevas economías cuidadoras de la vida y nuevas culturas
integradoras.
Es la utopía convertida en acción cotidiana. Es parte de la
“búsqueda” que nos propone Petro. Es luchar en nuevos terrenos desechando
“sueños insurreccionales” y “revoluciones por decreto”. Es creer en la
potencialidad de lo pequeño y del ahora. Y es parte de esa nueva relación entre
la economía y la naturaleza, incluyendo a la naturaleza humana. Es el reto.
Referencias bibliográficas (vínculos)
Presidencia de la República (16.11.2022). 100 días de cambio. 20 hitos. https://petro.presidencia.gov.co/100diasdecambio/index.html
Caracol Radio (11.11.2022). ¿Cómo cambió la política exterior colombiana en 100 días del Gobierno
Petro? https://onx.la/8498f
Arañando el cielo y arando la tierra (14.11.2022). Palabras del Presidente Gustavo Petro en el
Instituto de Estudios Políticos de París. https://onx.la/267a3
Georgescu-Roegen, Nicholas (1996). La Ley de la Entropía y el proceso económico. Fundación Argentaria,
Colección Economía y Naturaleza. https://onx.la/6f255
Wilches-Chaux, Gustavo (7 de agosto de 2022). Colombia tiene con qué. Razón Pública. https://razonpublica.com/colombia-tiene-con-que/
Wilches-Chaux, Gustavo (1993). El sentido de la participación. Memorias del Tercer Seminario
Internacional HABINET sobre Participación Comunitaria, Centro de Estudios del
Hábitat Popular (CEHAP). https://www.desenredando.org/public/libros/1994/ver/html/3cap6.htm
Es un gran sporte para entender la globalidad fe lo que sucede en Colombia a partir del gobierno del cambio, la pacificacion del territorio, la participacion de los nadie o desconocidos ,la innovación con manejo ambiental y sobre todo la demostracion que se puede gobernar con etica y con humanidad...muy bien Fernando.
ResponderEliminarGracias por el comentario. Se hace el intento de ver un poco más allá. Saludos
EliminarEs un razonamiento práctico para entender ese “que hacer” del gobierno. Muy largo por cierto y para ser discutido en la academia o con grupos sensibilizados. Pero bien!
ResponderEliminarok. gracias
Eliminar