viernes, 18 de octubre de 2013

MOVIMIENTO POPULAR: ¿DEBILIDAD O FORTALEZA?

MOVIMIENTO POPULAR: ¿DEBILIDAD O FORTALEZA?

Popayán, octubre 18 de 2013

En Colombia las movilizaciones sociales y populares continúan. Ahora le toca el turno a la Minga Social Indígena y Popular y al movimiento estudiantil. ¿Ello significa fortaleza o debilidad del movimiento popular colombiano?

En febrero-marzo/2013 el paro cafetero. En agosto-septiembre el paro nacional agrario con dinámicas sectoriales y regionales. Ahora el movimiento indígena y el paro estudiantil.

Si lo miramos desde la dinámica de las bases sociales es – indudablemente – expresión de gran inconformidad y fuertes luchas de resistencia. Si lo analizamos desde la dirección, es señal de incapacidad para unificar las luchas.

El gobierno pudo desactivar el paro agrario que fue el que demostró mayor capacidad de movilización. Lo hizo aprovechando los intereses sectoriales y regionales.

Todos sabemos que la unidad es la garantía de triunfo. La unión hace la fuerza. ¿A qué se debe esta proliferación de luchas sin coordinación y sin la potencia de la unidad?

Es evidente que ello responde a la diversidad de fuerzas políticas que están detrás del movimiento popular. Múltiples intereses jalan para un lado y otro.

Se entrecruzan intereses políticos electorales con otros intereses sectoriales e influencias externas que enredan con la división. En vez de priorizar una plataforma de lucha conjunta, las diversas expresiones del movimiento popular juegan a una especie de carrera de relevos.

¿Cuál puede ser el resultado? El gobierno firma convenios y acuerdos con cada sector y región por separado, pero finalmente incumple y mantiene su política neoliberal. Es posible que algunas migajas caigan de la mesa de la plutocracia capitalista que se convierten en botín de las ONGs que merodean alrededor de las organizaciones sociales.

Todo esto no es más que el reflejo de la debilidad política de la Izquierda y del mismo movimiento popular. De cada lucha se fortalecen mínima, temporal y sectorialmente algunas organizaciones sociales y sus expresiones políticas. Sin embargo, la oligarquía asimila esas manifestaciones y se da mañas para seguir dividiendo.

Esta dispersión y división del movimiento popular se va a manifestar en las elecciones para parlamento. El Polo y la Alianza Verde jugarán con su propio aval. El Partido Comunista seguramente recurrirá al de la Unión Patriótica. Marcha Patriótica y Congreso de los Pueblos dejarán en libertad a sus bases para apoyar a candidatos de diversos partidos. El movimiento indígena se dividirá entre la ASI tradicional y el nuevo movimiento nacido en el Cauca llamado MAIS (Movimiento Alternativo Indígena y Social). Gran dispersión, modestos resultados.

Hoy, que la oligarquía tiene múltiples problemas para unificarse en torno de una candidatura única a la Presidencia de la República, la Izquierda y el movimiento popular debieran estar cimentando – en medio de la lucha – los puntos programáticos de encuentro y construyendo los procedimientos para unificar la acción política.

No obstante, a pesar de la dispersión y división existente, si surge – con tiempo –, un Frente de fuerzas de izquierda y alternativas que presenten una opción de gobierno que recoja muchas de las reivindicaciones sociales y políticas que el movimiento popular ha levantado en todas estas jornadas de lucha, estamos seguros que una “ola multicolor” puede desarrollarse en las elecciones presidenciales de 2014.


La inconformidad popular expresada en las múltiples y variadas movilizaciones sociales puede convertirse en acción política electoral que enfrente a quienes ostentan el poder a nombre de la oligarquía colombiana y los intereses imperiales. Es un deber de los demócratas y de la Izquierda hacer lo posible por concretarlo. 

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