jueves, 23 de febrero de 2023

¡El cambio no será retórico!

 

¡El cambio no será retórico!

Popayán, 16 de febrero de 2023

Como era lo previsto, en Colombia se pasó a una nueva fase de encuentro entre el gobierno progresista y las luchas democráticas y populares que vienen de tiempo atrás. Así lo comprueba el discurso de Petro expresado el pasado 14 de febrero desde el balcón presidencial de la casa de Nariño. “El cambio no será retórico” afirmó el primer mandatario.

Días antes se presentó el proyecto de reforma del sector Salud elaborado bajo la dirección de la ministra Carolina Corcho. Además, Petro anunció la presentación ante el Congreso Nacional de las reformas pensional y laboral. “Las mayorías votaron por esas reformas y vamos a cumplir” dijo con vehemencia y remató con “iremos hasta donde el pueblo quiera”.

Así, se inició la confrontación abierta con los sectores más parasitarios de la oligarquía financiera. Esa elite bancaria se apoderó desde 1993 de los recursos de la salud, de los fondos de pensiones y de los servicios públicos (energía, agua, aseo y comunicaciones), y sobre esa base, se apropió del grueso de la “riqueza nacional” que en ese momento estaba en manos de empresas del Estado y del gremio caficultor (empresa aérea, naviera, bancos, etc.).

Lo más importante de todo es que Petro sabe que “la pelea es peleando”. Es consciente que esa oligarquía parasitaria va a defender esos “fondos financieros” con dientes y uñas, y que usarán los medios de comunicación para asustar, engañar y embaucar a la gente. Y por ello, no sólo busca en forma directa el apoyo popular, sino que le envía un mensaje directo a los partidos políticos que hacen parte de la coalición de gobierno.

Sin embargo, para poder aprobar esas reformas sociales y, a la vez, ganar el mayor número de alcaldías y gobernaciones en las elecciones locales y regionales en octubre próximo, se requiere entender la estrategia que está en marcha. Hace parte de lo que se ha denominado “transición progresista” como parte de un proceso de cambio más profundo. Sólo si se comprende en qué consiste esa estrategia se podrá actuar con coherencia y eficacia.

La “transición progresista”

En realidad, esa transición se inició al final de los gobiernos de Uribe (2002-2010). En ese momento importantes sectores de la oligarquía eran conscientes que había que buscar la “paz” y ofrecerle a Uribe una “salida decente y honorable”. Dicho proceso fue diseñado para desmovilizar a las debilitadas Farc sin hacer cambios en la estructura política y económica y sin juzgar a fondo los crímenes cometidos por políticos, terratenientes, y empresarios nacionales y estadounidenses.

“Pasar la página” para crear condiciones óptimas para la inversión extranjera sin tocar para nada el sistema político y económico, era el ideal de dicha estrategia.

Sin embargo, no contaban con que al calor de la “lucha por la paz” se iba a construir un proceso de cambio que iba a darle continuidad a los cambios democráticos. En ese transcurso de tiempo, en medio de múltiples luchas populares, se fue consolidando lo que llamo “alianza interclasista”, en donde se juntaron fracciones de la oligarquía (Santos), burguesías emergentes y sectores populares del campo y de la ciudad.

Y a pesar de los errores cometidos por Santos y las Farc en 2016, que hicieron posible la derrota del referendo de la paz y el “interregno de Duque”, las fuerzas democráticas lideradas por Gustavo Petro construyeron –incentivados por el “estallido social”– el Pacto Histórico y, en 2022, lograron acceder al gobierno por medio de una amplia coalición democrática. Es decir, el gobierno de Petro es fruto tanto de esa “transición progresista” como de la “alianza interclasista”.

Se podría decir que la primera meta de esta fase está bastante lograda. No era otra que derrotar políticamente a los terratenientes despojadores de tierra (nuevos y viejos) y separarlos de las mafias de narcotraficantes, para lo cual la “paz total” es el instrumento que se ha diseñado y está en ejecución. Y ahora, entramos en la fase de enfrentar a la oligarquía financiera más parasitaria.

La segunda fase de la “transición progresista”

Una vez lograda la primera meta, que está en proceso de consolidación con la “reforma agraria democrática y consensuada” que está en marcha y los avances de la “paz total”, hemos entrado en una segunda fase que consiste en recuperar para el Estado los importantes “fondos financieros” que fueron expropiados en los años 90s del siglo XX por la oligarquía financiera.

Esos “fondos” corresponden a la financiación de la Salud, Pensiones y Empresas de Servicios Públicos (energía eléctrica, agua potable, aseo, comunicaciones, transporte y otras infraestructuras), que les sirvieron a los dueños de los grandes bancos para “apalancar” sus negocios e inversiones nacionales e internacionales y convertirse en grandes emporios corporativos transnacionales (Grupo Aval, Sura-GEA, Gilinski, Ardila Lulle, Santodomingo y otros).

Hoy se requiere que el conjunto del pueblo colombiano liderado por el Pacto Histórico y el gobierno de Gustavo Petro y Francia Márquez, recuperen dichos capitales para que sea el Estado el que “apalanque” el proceso de industrialización del país y de transición energética hacia fuentes limpias y renovables, en donde tanto el sector privado como las empresas comunitarias y asociativas contribuyan para que esa meta sea una realidad.

En ese sentido, es inevitable que la alianza interclasista sea sacudida y se vaya ajustando. Algunos sectores de la oligarquía no parasitaria, o sea, comprometida con proyectos de creación de riqueza superando su visión rentística de la tierra y sus prácticas monopólicas y especulativas del capital, pueden sumarse con tranquilidad a dicha dinámica. Igualmente, los sectores productivos de las burguesías emergentes pueden colaborar y obtener beneficios, siempre y cuando superen sus prácticas estrechas y burocráticas, o sus tendencias parasitarias.

Y el grueso de nuestro pueblo debe comprender la esencia de esa estrategia, organizarse amplia y conscientemente para contribuir con dichos procesos de cambio, superando las dinámicas sectoriales que, como vemos en la actualidad, con la avalancha de movilizaciones y protestas inmediatistas y de corto plazo, no solo obstaculizan los esfuerzos que se hacen desde el gobierno, sino que contribuyen con los esfuerzos oligárquicos por desgastar al gobierno.

El gobierno también debe mejorar su desempeño. Hay que actuar de inmediato frente al problema de la inflación y del hambre, y mostrar resultados concretos. Hay que ganar a los cientos de miles de pequeños y medianos productores que hoy pagan altos intereses a los bancos para acceder a un crédito. Hay que ganar a los millones de personas explotadas por las empresas de servicios públicos que están en manos de los grandes grupos económicos y de transnacionales extranjeras.

Hay que organizar una ofensiva mediática y propagandística para contrarrestar la acción desestabilizadora de los medios de comunicación pagados por el gran capital. Debemos “fundir”, ligar, relacionar y complementar la lucha por aprobar las “reformas sociales” y, en general, por lograr los cambios planteados en esta segunda fase de la “transición progresista”, con los procesos de organización territorial y las campañas electorales en municipios y departamentos.

Si a nivel nacional el Pacto Histórico y el gobierno de Petro no logra concretar las metas propuestas en el primer semestre de 2023, seguramente ese hecho se verá reflejado en las elecciones locales y regionales. Si no logramos entender algo tan elemental, seguramente el proceso de cambio obtendrá su primera derrota, y empezaremos a caminar “cuesta arriba”. ¡Que no pase!

martes, 21 de febrero de 2023

Notas sobre la guerra entre Rusia, Ucrania y la OTAN

 

Notas sobre la guerra entre Rusia, Ucrania y la OTAN

Popayán, 21 de febrero de 2023

Esta semana se cumple un año del inicio de la llamada guerra entre Rusia y Ucrania (febrero 24 de 2022 - febrero 24 de 2023).

Después de 12 meses de muerte, invasiones, ataques, bombardeos, destrucción, desplazamiento de la población y desinformación a todo nivel, diversas verdades y enseñanzas están a la vista:

-     Es una invasión rusa a una nación oprimida, dependiente y manipulada por “occidente" como lo es Ucrania.

-     Es una guerra “localizada” en lo militar, pero “globalizada” en lo económico.

-     Es una guerra al servicio de intereses oligárquicos e imperiales dentro de EE.UU. y Rusia, principalmente.

-     Es una agresión contra el pueblo ucraniano y contra la humanidad.

-     Es una guerra inducida por los EE.UU. para someter aún más a Europa, neutralizar a Rusia y confrontar a China para tratar de frenar su crecimiento a todo nivel.

Todos los cálculos hechos por unos y otros, gobernantes y analistas, han fracasado o estuvieron muy lejos de la realidad:

1.    Rusia no sometió a Ucrania en forma rápida pero tampoco los EE.UU. y Europa han podido debilitar ni económica ni militarmente a Rusia.

2.    Europa es la región que más sufre y se debilita con esa guerra, mientras la víctima es el pueblo ucraniano.

3.    China no se ha dejado provocar, pero fortalece el bloque "euroasiático" con Rusia, India, Irán y Arabia Saudita.

4.    El dólar y el euro pierden espacio a nivel global; el rublo y el yuan (o renminbi) se fortalecen.

5.    Nadie predijo el saboteo militar que los EE.UU. desarrollaron para destruir el oleoducto ruso-alemán (Nord Stream 1 y 2).

Las potencias imperiales van a seguir mostrándose los dientes con amenazas de ataques nucleares y otras formas, mientras los EE.UU. siguen forcejeando para impedir lo que es inevitable: la pérdida de su hegemonía mundial.

Un mundo multipolar va apareciendo en medio de los fragores de la guerra y de la confrontación económica y financiera.

Esta es la primera guerra en donde la tecnología digital, la inteligencia artificial y la información “fakeada”, juegan un papel fundamental.

Los países y pueblos dependientes y subordinados como Colombia (y América Latina) deben luchar por la paz y contra la guerra sin alinearse con ninguna potencia o bloque geopolítico, pero no deben perder de vista que el imperio estadounidense está en decadencia.  

Referentes bibliográficos:

Bradanini, A. (16 de Febrero de 2023). Todd, Mearsheimer y los perfiles estratégicos en la guerra de Ucrania. Obtenido de https://www.elviejotopo.com/?s=todd

Cabral, L. (12 de Agosto de 2022). La postura de John Mearsheimer en la guerra ruso-ucraniana: una aproximación entre las posiciones realistas y liberales en las Relaciones Internacionales. Obtenido de https://visiongbl.com/postura-john-mearsheimer-guerra-ruso-ucraniana-relaciones-internacionales/

De Souza Santos, B. (9 de Febrero de 2023). Adiós a Europa. Obtenido de https://ilsa.org.co/2023/02/adios-a-europa/

Escobar, P. (19 de Febrero de 2023). El gran palo. Obtenido de https://www.elviejotopo.com/topoexpress/el-gran-palo/

Mearsheimer, J. J. (2014). Por qué la crisis de Ucrania es culpa de Occidente. Los delirios liberales que provocaron a Putin. Obtenido de https://www.mearsheimer.com/wp-content/uploads/2019/06/Why-the-Ukraine-Crisis-Is.pdf

Milosevich-Juaristi, M. (3 de Febrero de 2023). Lecciones de la guerra en Ucrania: piedra, papel o tijera. Obtenido de https://www.realinstitutoelcano.org/analisis/lecciones-de-la-guerra-en-ucrania-piedra-papel-o-tijera/

Poch de Feliú, R. (2023). Blog personal. Obtenido de Rafael Poch de Feliu.

Scheidler, F. (15 de Febrero de 2023). “Biden eligió destruir Nord Stream porque no confiaba en Alemania”. Obtenido de https://ctxt.es/es/20230201/Politica/42152/seymour-hersh-nord-stream-joe-biden-alemania.htm

Todd, E. (16 de Enero de 2023). La tercera guerra mundial ya comenzó. Obtenido de https://www.pressenza.com/es/2023/01/emmanuel-todd-la-tercera-guerra-mundial-ya-comenzo/

Tomaselli, E. (21 de Febrero de 2023). Después de la guerra. Obtenido de https://www.elviejotopo.com/topoexpress/despues-de-la-guerra/

 

jueves, 9 de febrero de 2023

¡La suerte está echada!

 

Gustavo Petro y las ministras Corcho, Vélez y Ramírez

¡La suerte está echada!

Popayán, 9 de febrero de 2023

El presidente Petro ha convocado concentraciones populares en todo el país para el próximo martes 14 de febrero. Inicia una nueva fase de su gobierno en donde pasa a la ofensiva estratégica. Va a movilizar y hacer visible la fuerza de la gente que apoya su gestión. También, inaugura una acción pedagógica más directa y de impacto hacia la sociedad. Y es evidente que entra en “modo de campaña” frente a las elecciones locales y regionales (municipales y departamentales).

A seis (6) meses de su posesión es necesario ese cambio. Sabe que el ejercicio de gobierno desgasta a quien lo ejerce, mucho más cuando las expectativas populares son tan grandes y la oposición se ejerce de manera tan desleal. Hoy esa oposición no se hace tanto desde los partidos políticos (totalmente fracturados) sino desde el poder económico y los medios de comunicación que están al servicio de los gremios empresariales y los poderes corporativos y financieros.

Para quienes intentan debilitar el gobierno para luego “tumbarlo” al estilo de lo ocurrido con Castillo en Perú, con guerras jurídicas (lawfare) como ocurrió con Dilma en Brasil, o con golpes de Estado blandos o fuertes, esa acción política de Petro y de su gobierno es un “desconocimiento de las instituciones” y un “irrespeto de la democracia”. Cuando Uribe hacia lo mismo, acudiendo a la teoría del “Estado de opinión” y los “consejos comunitarios”, aplaudían y apoyaban. Ahora, se asustan porque dicen que Petro va hacia una dictadura y que “violenta las reglas democráticas”.

La verdad es que, ante los anuncios de las reformas de la salud, pensional y laboral, y la intervención que inició Petro ante las comisiones reguladoras de la energía eléctrica y el agua potable (CREG y CRA), y los avances en aspectos fiscales y tributarios que le han dado al gobierno cierto “músculo presupuestal”, los sectores parasitarios de la oligarquía financiera han prendido las alarmas. Ello explica la campaña de desinformación que han lanzado con total virulencia, usando al Fiscal y la Procuradora, para crispar los nervios y generar incertidumbre entre la población.

Y como, amplios sectores populares se están movilizando en las regiones con numerosas y variadas protestas y bloqueos de carreteras, desde la oposición y los medios de comunicación se quiere hacer creer que son realizadas contra Petro. La realidad es que la gran mayoría de esas protestas son justificadas y responden a las expectativas generadas por la elección de un gobierno que no reprime, que dialoga con las comunidades e intenta solucionar los problemas acumulados. Además, el invierno ha deteriorado las vías y generado numerosos desastres que presionan a la gente.

Lo que es evidente es que los grandes capitalistas que se apoderaron desde 1993 de los recursos de los fondos de pensiones, de la financiación de la salud y de los servicios públicos domiciliarios (energía eléctrica, agua potable, aseo, comunicaciones, etc.), van a oponerse “con todo” a dichas reformas. Saben que, si no derrotan ese primer intento del gobierno por reversar la política neoliberal impuesta desde 1991, si no impiden que “lo público” vuelva a manos de la gente (y del Estado), las demás causas y propuestas democratizadoras de Petro serán imparables.

En ese sentido, Petro ha dado un paso adelante. Sabe que la “suerte está echada”. Que es el momento de avanzar y que no puede ceder ante quienes quieren repetir la experiencia de 1991. En ese entonces, la dirigencia popular estaba dividida y confundida. Las Farc creían que estaban ad portas de una insurrección popular y que iban a “tomar el poder por las armas”. Y la dirigencia del M19, encabezada por Antonio Navarro, no fue capaz de movilizar a la gente. Se dejó atemorizar por las amenazas de una oligarquía criminal que ya había asesinado a 3 candidatos presidenciales y estaba en plena campaña de exterminio de la Unión Patriótica.

Hoy la situación es diferente. El modelo de “aseguramiento” de la salud que es la base de la existencia de las Empresas Promotoras de Salud (EPS), no garantiza el derecho a la salud, está quebrado y totalmente desprestigiado ante el pueblo. El sistema de los Fondos Privados de Pensiones (AFP) no les garantiza pensión a los colombianos mientras ha servido para enriquecer a un pequeño grupo de potentados que administran dichos recursos. Y, el grueso de la gente está cansada de pagar costosas y abusivas tarifas de servicios públicos domiciliarios a empresas privadas (muchas de ellas extranjeras) que manejan a su amaño e interés ese sector.

Pero claro, los cuatro (4) grandes grupos económicos que se creen dueños de los recursos de las pensiones, de la salud y de los servicios públicos (Aval, GEA, Gilinski, OAL) pretenden hacerle creer a la gente que “todo funciona bien”, que “solo se requieren ajustes”, que “es una locura y un exabrupto” impulsar reformas que acaben con el “sistema”. Así, tratan de desprestigiar y debilitar a las tres (3) ministras: de Salud (Corcho), Trabajo (Ramírez) y Minas y Energía (Vélez).

Y, además, como afirmábamos en anterior artículo, tanto la “alianza interclasista” que se formó para sacar “suavemente” a Uribe del escenario político como la “amplia coalición de gobierno” (incluyendo al Pacto Histórico), van a sentir el impacto de esta primera batalla. Ya se observan los alineamientos de diversas figuras políticas como ocurre con Roy Barreras, actual presidente del Congreso y de Alejandro Gaviria, ministro de Educación, que intentan desde adentro “quitarles el filo transformador a las reformas” como ocurrió con la Constitución de 1991.

Pero tales tensiones no sólo se van a presentar a ese nivel. La convocatoria de Petro de realizar una “pedagogía en las calles” va a obligar a que todos los candidatos a alcaldías y gobernaciones tengan que asumir una posición clara y transparente ante las reformas. Es importante resaltar que es la primera vez que ocurren unas elecciones locales y regionales con un gobierno nacional progresista y de izquierdas. Así, la retahíla y excusa de que “una cosa son las elecciones a alcaldías y gobernaciones y, otra, muy diferente las de Congreso y Presidencia”, va a empezar a desaparecer.

He ahí la importancia del paso que está dando Petro. La supervivencia del “proceso de cambio” se va a jugar en este período. La fusión de la lucha por las reformas con las elecciones locales y regionales, es una condición indispensable no solo para derrotar a la oligarquía parasitaria a nivel nacional sino para mermarle el poder a gamonales y oportunistas de todos los colores que quieren pelechar al lado de Petro y del Pacto Histórico. ¡La suerte está echada! 


viernes, 3 de febrero de 2023

Safo

 

Safo

(Tomado de “El infinito en un junco” de Irene Vallejo)

Safo —lo cuenta ella misma— era bajita, morena y poco atractiva. Nació en una familia aristocrática venida a menos. A diferencia de Cleobulina, no era hija de reyes. Su hermano mayor dilapidó la fortuna familiar, o lo que quedaba de ella. La casaron con un extraño, como era habitual, y tuvo una hija. Todo la encaminaba a una vida anónima.

Las mujeres griegas no escribían poesía épica, claro. No conocían la experiencia de las armas porque las batallas eran el peligroso deporte de la aristocracia masculina. Además, ellas no podían llevar la vida libre e itinerante de los aedos, viajando de ciudad en ciudad para ofrecer su canto.

Tampoco participaban en los banquetes, ni en las competiciones deportivas, ni en los asuntos políticos. ¿Qué podían hacer? Cobijaban recuerdos. Como esas niñeras y abuelas que contaban cuentos a los hermanos Grimm, transmitían de generación en generación leyendas viejísimas. También componían cantos para los coros femeninos (canciones de boda, canciones en honor de los dioses, canciones para bailar). Y hablaban de sí mismas en poemas para una sola voz, acompañados de la lira —de ahí proviene el término «poesía lírica»—. Se trataba de universos obligatoriamente pequeños y locales. Aun así, de forma casi milagrosa, algunas mujeres lanzan desde su rincón una mirada original y fulminan los muros que las aprisionan. Lo hizo Safo. Lo harían otras reclusas transgresoras como Emily Dickinson o Janet Frame.

Safo escribió: «Dicen algunos que nada es más hermoso sobre la negra tierra que un escuadrón de jinetes, o de infantes, o de naves. Pero yo digo que lo más bello es la persona amada». Estas palabras sencillas esconden una revolución mental. Cuando se escribieron, en el siglo VI a. C., rompieron los esquemas tradicionales. En un mundo profundamente autoritario, el poema sorprende porque contiene múltiples perspectivas, e incluso parece celebrar la libertad del desacuerdo. Además, se atreve a cuestionar aquello que la mayoría admira: los desfiles, los ejércitos, el despliegue y el alarde de poder.

Seguramente Safo habría cantado lo mismo que Georges Brassens sobre su mala reputación: «Cuando la fiesta nacional/ yo me quedo en la cama igual/ que la música militar/ nunca me supo levantar». Frente a las aburridas exhibiciones de músculo guerrero, ella prefería sentir y evocar el deseo. «Lo más bello es lo que cada uno ama». Inesperado, este verso afirma que la belleza está primero en la mirada del amante; que no deseamos a quien nos parece más atractivo, sino que nos parece atractivo porque lo deseamos.

Según Safo, quien ama crea la belleza; no se rinde a ella como suele pensar la gente. Desear es un acto creativo, al igual que escribir versos. Favorecida con el don de la música, la menuda y fea Safo podía ataviar con sus pasiones el minúsculo mundo que la rodeaba, y embellecerlo.

En algún momento, la biografía de Safo dio un giro. Su matrimonio acabó y ella cambió las rutinas del hogar por una nueva actividad que no conocemos bien. Recurriendo a los deteriorados fragmentos que nos han llegado de sus versos y a través de noticias sobre ella, podemos reconstruir el ambiente poco convencional en el que vivió esos años. Sabemos que dirigió un grupo de chicas jóvenes, hijas de familias ilustres. Sabemos también que se enamoró en momentos sucesivos de algunas de ellas —Atis, Dica, Irana, Anactoria—, y que juntas componían poesía, hacían sacrificios a Afrodita, trenzaban coronas de flores, sentían deseo, se acariciaban, cantaban y bailaban, ajenas a los hombres. De vez en cuando, una de estas adolescentes se marchaba, quizá para casarse, y la separación hacía sufrir a todas. Por último, nos dicen que en la isla de Lesbos había otros grupos parecidos, dirigidos por mujeres a las que Safo considera enemigas. Y se siente dolorosamente traicionada por las chicas que la dejan para entrar en un círculo rival.

Se piensa —pero es solo conjetura— que eran thíasoi femeninos, una especie de clubs religiosos donde las adolescentes, bajo la dirección de una mujer carismática, aprendían poesía, música y danza, honraban a los dioses, y tal vez exploraban su erotismo poco antes del matrimonio. En todo caso, los amores de Safo por sus protegidas no eran sentimientos condenados, sino reconocidos y deseados incluso. Los griegos creían que el amor era la principal fuerza educadora. No respetaban demasiado al maestro que enseñaba por dinero, corriendo detrás de la clientela y reclamando su pago.

Para su mentalidad aristocrática, aceptar un trabajo remunerado era propio de desharrapados. Les gustaba más el profesor que escogía a nuevos discípulos solo al descubrir en ellos un destello especial y entregaba su sabiduría, sin el estorbo de peticiones salariales, enamorándose y seduciendo —ni más ni menos que lo que hacía Sócrates—. En Grecia, miraban ese tipo de homosexualidad pedagógica como algo incluso más digno y elevado que las relaciones heterosexuales.

El poema más conocido de Safo se desarrolla en la boda de una joven amiga que ya no volverá al grupo. Para Safo, es la fiesta del adiós: «Me parece igual que un dios ese hombre/ que está sentado frente a ti/ y cautivo te escucha/ mientras le hablas con dulzura. Tu risa encantadora/ me ha turbado el corazón en el pecho:/ Si te miro, la voz no me obedece;/ mi lengua se quiebra/ y bajo la piel, un tenue fuego me recorre/ ya no veo, mis oídos zumban/ brota el sudor, un temblor entero me sacude;/ y estoy pálida, más que la hierba/ Siento que me falta poco para morir».

Estos versos en los que palpita el deseo han escandalizado a muchos lectores. Siglo tras siglo, Safo ha sufrido un verdadero alud de incomprensión, caricaturas y comentarios malintencionados hurgando en su vida privada. Ya Séneca menciona un ensayo titulado «¿Fue Safo una puta?». En el otro extremo, un remilgado filólogo del siglo XIX escribió, para guardar las formas y proteger al mundo de las obscenidades paganas, que «dirigía un internado de señoritas». En el año 1073, el papa Gregorio VII había ordenado quemar todos los ejemplares de sus poemas, por su peligrosa inmoralidad.

En un fragmento de apenas una línea que, por azar, ha llegado hasta nosotros, leemos: «yo afirmo que alguien se acordará de nosotras». Y, aunque aquella posibilidad parecía rozar lo imposible, casi treinta siglos después seguimos escuchando la voz tenue de aquella mujer bajita.

jueves, 2 de febrero de 2023

Hay que ir a la batalla con los ojos abiertos

 

Hay que ir a la batalla con los ojos abiertos

Popayán, 2 de enero de 2023

Como era lo previsto, al inicio del nuevo año (2023) se empiezan a avizorar los escenarios que corresponden a un período que pondrá “al rojo” la política en Colombia. Como fase previa a las grandes transformaciones que necesita la sociedad colombiana (industrialización de nuevo tipo y transición energética), durante los próximos meses viviremos una batalla que pondrá a prueba tanto a las clases y sectores sociales como a las expresiones políticas y al mismo gobierno.

La lucha por las reformas de la Salud, Pensiones y Laboral que se desarrollará en el primer semestre, y las elecciones regionales de octubre/23 que determinarán la representación en las alcaldías y gobernaciones, será el campo de batalla en donde la “alianza interclasista” y la “amplia coalición de gobierno” se pondrán a prueba. Varios hechos así lo demuestran.

Los ataques contra la ministra de Minas y Energía Irene Vélez, a raíz de un informe sobre las reservas de hidrocarburos; el aliento a protestas y bloqueos por parte de gobiernos territoriales opuestos a Petro; la estrategia de los medios de comunicación de crispar los nervios de la población ante cualquier anuncio del gobierno; y los intentos de responsabilizar al gobierno de la inflación, desastres naturales y cualquier otro fenómeno, deja ver que las castas dominantes van con todo.

Por ello, para responder con seriedad, madurez y tranquilidad a esos ataques y estrategias, es importante analizar el marco general del gobierno de Petro. Sólo entendiendo esa realidad, se pueden confrontar desde el campo popular las agresiones de todo tipo que van a presentarse, sin dejarnos llevar al terreno de la incertidumbre y el caos que quieren generar.

Aún desde antes de la elección de Petro, planteé lo siguiente:

1) En Colombia se fue conformando –desde el gobierno de Santos– una “alianza interclasista” para salir de Uribe de una manera “no tan traumática”.

2) Dentro de esa alianza actúan sectores de la oligarquía financiera (incluyendo algunos “gringos”), de los diversos sectores de la burguesía emergente (burocrática, productiva, legal e ilegal, etc.) y de sectores populares (trabajadores, campesinos, informales, indígenas, afros, etc.).

3) La elección de Petro es, en gran medida, resultado de esa convergencia.

4) Por ello, algunos de esos sectores oligárquicos y “burgueses” tienen participación “formal e informal” en el gobierno de Petro. Era lo previsto, necesario y natural.

5) Algunos de esos sectores apoyan al gobierno porque realmente les interesa industrializar el país y realizar la transición energética. Otros, “se pegan” al gobierno para defender sus intereses particulares y burocráticos (contratos, cargos, recursos, etc.). Igual ocurre con sectores populares.

La lucha por el predominio de esos intereses contrarios se presenta tanto dentro de la sociedad como dentro del gobierno. Petro lo que hace es reconocer esa realidad, y tratar de ganar tiempo, tanto para que las vertientes más progresistas se empoderen dentro de la sociedad y el Estado como para debilitar a los sectores que están en contra de su política (abierta o camufladamente).

En medio de esa lucha surgen errores y fallas, dado que no todo el mundo entiende esa realidad o no todos los funcionarios nombrados tienen la preparación y experiencia suficiente. Además, algunos sectores y personas quieren ir más rápido de lo que se puede, mientras que otros son muy conservadores, legalistas y rígidos. Hay que saber leer la correlación de fuerzas existente y real para apoyarse en lo más avanzado y desechar lo que no sirve al objetivo de “acumular fuerzas”.

Lo ocurrido con la ministra Irene (y otros muchos casos) son situaciones particulares que, si no se manejan bien, pueden debilitar a Petro y a los sectores populares. Por ejemplo: el tema las electrificadoras es un tema “grueso” y, el primer intento, liderado por la ministra de Minas y Energía, resultó frustrado, aunque no totalmente. En algunas regiones sí hubo una pequeña reducción de la tarifa y, además, por lo menos, se frenaron las alzas arbitrarias.

Pero claro, ya Petro está enfilado a tratar de resolver ese problema apuntando a derrotar (o debilitar) el monopolio de las mafias cartelizadas que se apoderaron del sistema energético. Esas mismas mafias fueron las que se apoderaron de los recursos de las pensiones, las que manejan las EPS, las que se enriquecen a costa de los servicios públicos privatizados, y hoy están a la expectativa frente a las reformas planteadas. Saben que perdieron las elecciones, pero aspiran a gobernar a punta de la presión de los gremios empresariales y de los medios de comunicación “prepagos”.

Lo que se avecina es bastante duro. Seguramente en las reformas de la Salud, Pensional y Laboral, no se obtendrá todo lo que se propone o se quiere. En ese terreno se van a medir las fuerzas y los sectores populares (y Petro) vamos a aprender mucho.

La “alianza interclasista” sufrirá un fuerte choque o tensión por dentro. La oligarquía financiera mostrará sus dientes y las burguesías emergentes se pondrán a prueba. Lo interesante es “ir a la batalla con los ojos abiertos”, sin decirnos mentiras, sin ilusiones vanas y conscientes de quienes son los aliados seguros, cuáles son oportunistas y cuáles son verdaderos enemigos.

Y seguro, después de esa inicial “batalla”, van a venir otras todavía mucho más grandes y fuertes. Recién empieza “lo bueno”. Quienes giran alrededor de lo que ocurre en el gobierno (burocracia), aquellos que idealizan demasiado a dirigentes y funcionarios, rápidamente se frustran y desertan. Olvidan que ésta es una lucha que –en gran medida– se definió en las calles, como está sucediendo en Perú. Menos mal que Petro no olvida ese aspecto y vive tratando de “conectar con el pueblo”.

Nota: El “santismo” más reaccionario encabezado por Sergio Jaramillo quien lidera una campaña de apoyo a Ucrania (“Aguanta Ucrania”) en coordinación con un sector del gobierno de los EE.UU., intentaron en recientes días poner contra la pared al gobierno de Petro. Con el cuento de donar armas de origen ruso para fortalecer al ejército ucraniano quisieron obligar a Petro a alinearse con la OTAN y a violar su posición pacifista de “no alineamiento”. ¡No pudieron!

lunes, 16 de enero de 2023

El terreno está despejado para el 2023

 

El terreno está despejado para el 2023

Popayán, 17 de enero de 2023

Después de 5 meses de gobierno del Pacto Histórico y de Gustavo Petro, y de cara al año que recién arranca (2023), encontramos diversas posiciones políticas respecto del futuro de la administración progresista. Vemos que contrario a lo ocurrido con Boric en Chile o con Castillo en Perú, Petro mantiene el apoyo del grueso de las fuerzas que le votaron en 2022, gana algunos sectores nuevos y logra debilitar (neutralizar) a los opositores más peligrosos.

No obstante, revisando lo escrito por diversos analistas políticos, tanto amigos y cercanos de Petro como de comentaristas expectantes, opositores camuflados y contradictores radicales y obsesivos (de izquierda y de derecha), podemos construir la siguiente lista de posiciones:

Apoyo total a las políticas de Petro. Es importante diferenciar. Hay quienes apoyan acríticamente, o sea, intentan ocultar errores y deficiencias propias del arranque de un gobierno progresista (totalmente explicables) y quienes apoyan totalmente al gobierno pero con espíritu crítico. Los segundos siempre serán más confiables que los primeros; es materia comprobada.

Apoyo parcial al gobierno del Pacto Histórico. Algunos sectores sociales y políticos apoyan por interés particular, lograr leyes específicas, por burocracia y contratación, y/o cálculos políticos. Hay de todo como en botica y, por ahora, muchos “van en coche”.

Apoyo vacilante y en merma a Petro. En este grupo se destacan personas que aspiraban de entrada a cambios estructurales. Esperaban rompimientos tajantes con el imperio estadounidense, con la oligarquía financiera y con los partidos tradicionales, y el impulso inmediato de políticas anti-extractivistas frente a la producción de combustibles fósiles. En poco tiempo se sienten frustrados y marchan hacia una posición extrema. No tienen en cuenta la correlación de fuerzas.  Allí se pueden ubicar algunos dirigentes de grupos armados que recurren a esos argumentos para mantenerse en su lógica y dinámica “insurrecta” y violenta.

Oposición camuflada y vergonzante. Están representados por quienes reconocen que Petro ha respetado la institucionalidad democrática pero están convencidos que es un “socialista”, un “subversivo” y que tiene una agenda secreta para imponer una “dictadura de izquierda”. Alaban algunas realizaciones, pero le apuestan a que la “gran coalición” de gobierno se desbarate o debilite durante los debates de las reformas que se vienen (pensional, laboral, de la salud) y, en consecuencia, desean que le vaya mal en el resto de período de gobierno.  

Oposición total y abierta a Petro. Es en la actualidad un pequeño grupo liderado por los sectores más “uribistas” del uribismo (Paloma, la Cabal, Miguel Uribe), de Cambio Radical y del “laureanismo” (MSN), alimentado por el apoyo de importantes sectores económicos, generales del ejército (activos y no) y los medios de comunicación. Están a la cacería de cualquier error o falla para criticar y debilitar al gobierno, intentan mostrarse como los “dueños de la moral”, “anti-corruptos” y “anti-clientelistas”, y sueñan con un escenario parecido al de Perú. Se hacen ilusiones con cualquier tipo de protesta social y se oponen a cualquier iniciativa. Esperan su momento.

Clases sociales, concepciones políticas e intereses concretos

Esas diferentes posiciones se corresponden con intereses de clase y concepciones políticas que se han construido a lo largo de décadas. Decíamos en anteriores escritos que hasta sectores de la oligarquía financiera “juegan” a gobernar con el Pacto Histórico, dado que son conscientes de la crisis de su modelo económico dependiente de la producción y exportación de materias primas (petróleo, carbón, coca, café, etc.) y, además, tienen intereses –por ejemplo– en la reintegración de la economía venezolana a “occidente” y la apertura de su mercado en la región.

Igualmente, diversos sectores de las burguesías emergentes de origen legal e ilegal, están interesados en controlar el Estado para beneficiar sus intereses. Unos tienen carácter productivo, otros de tipo burocrático (puestos y contratos), y en general, buscan participar de la explotación de los recursos naturales y de la mano de obra colombiana. Anhelan también desmontar los monopolios y oligopolios que son un obstáculo para su crecimiento y desarrollo, y por ello, no sólo ubican dirigentes dentro del Pacto Histórico sino que intentan hegemonizar el proceso.

Las llamadas “clases medias” y los “profesionales precariados” están a la expectativa. Aspiran a que Petro cumpla con su propuesta progresista pero sin afectar la esencia de las instituciones democráticas. La reindustrialización de la economía; la democratización de la tierra, del crédito y del conocimiento; y el cambio de la matriz energética; son los temas centrales para crear empleo y riqueza. Un punto polémico y crítico es destinar el grueso de los recursos estatales para subsidiar a los “sectores vulnerables” como condición para construir verdadera paz, y en esa materia habrá que ser muy pedagógico, incluyente y no dejarse llevar a extremos asistencialistas.

La correlación de fuerzas para “ir más allá”   

Quienes no idealizamos el “aparato de gobierno” sabemos que los cambios que rompen con el modelo económico imperante requieren de mayor apoyo popular al obtenido en las elecciones de 2022 (25% de la población votante). Si se pretende ir “más allá” sin modificar la correlación de fuerzas existente y sin lograr mayores avances en el contexto regional, continental y global, ello se constituiría en una verdadera aventura. Tal hecho generaría condiciones para que la oligarquía y el imperio estadounidense aprovechen esos vacíos y debilidades para recuperar el control del “aparato de gobierno”, generando todo tipo de tensiones y conflictos.

Para los amigos (as) de otros países es importante enterarlos de que el Ejército en Colombia tiene fuertes influencias derecho-fascistas, las Cortes y Tribunales están manos de jueces y magistrados conservadores, y el Gran Capital domina la economía en forma casi absoluta, incluyendo las economías criminales. Y, además, que nos enfrentamos a unas condiciones globales de recesión económica, inflación inducida desde el exterior, devaluación de nuestras monedas nacionales, lo que genera un ambiente de inconformidad muy grande que –en algún momento– puede ser manipulado por las derechas golpistas para generar desestabilización.

Por ello, la dirigencia social y política debe ser consciente de esa realidad. Mientras desde el gobierno se avanza con paciencia y buen pulso en las reformas necesarias (pensional, laboral y de la salud), y se logran implementar algunos cambios parciales a favor de nuestro pueblo (ayudas a mujeres cabeza de familia, a víctimas del conflicto y de desastres “naturales”, a adultos mayores, etc.), es fundamental dedicarnos a fortalecer tanto el movimiento popular como las corrientes democráticas dentro de la sociedad colombiana. Sin aventuras, sin afanes, sin cortoplacismos.

También se debe destacar que en la actualidad se implementan (de hecho y a cargo de comunidades organizadas) algunos cambios en el campo de la producción agroecológica, la matriz energética, nuevas relaciones con la naturaleza, y gran resistencia a mega-proyectos extractivistas. Y aunque sean limitados y parciales, están en pleno desarrollo en muchas regiones de Colombia. Además, dichos esfuerzos pueden ser apoyados por el gobierno central, regionales y locales, sin necesidad de aprobar mayores normas o de hacer grandes modificaciones constitucionales o legales.

Y es allí, donde debemos centrar nuestros esfuerzos. Las tareas para 2023 están claras y podemos llevarlas a cabo con mucha Unidad y Democracia: a) Apoyar al gobierno nacional con autonomía y mirada crítica-positiva; b) Fortalecer los procesos de cambio “desde abajo” en lo productivo, cultural y organizativo; c) Acceder a instancias de gobierno local y regional (alcaldías y gobernaciones) para avanzar desde los territorios; y d) No caer en provocaciones de las derechas golpistas, de sectores sociales grupistas y sectarios, o de grupos armados impacientes y acelerados.

Es evidente que el camino está despejado, habrá tropiezos y dificultades, pero es posible avanzar y acumular fuerzas. Por arriba, desde abajo, y desde los territorios. Con optimismo democrático.

Nota: En el tema de la “paz total” también hay que ir despacio. Del afán solo queda el cansancio.

martes, 10 de enero de 2023

Los viejos y nuevos “tapones” de la ciudad de Popayán


 Los viejos y nuevos “tapones” de la ciudad de Popayán

Popayán, 9 de enero de 2022

Al día siguiente de ser fundada Popayán en 1537 por los invasores españoles encabezados por Sebastián Moyano (de Benalcázar), sus habitantes temían que los pueblos indígenas que fueron desplazados de su territorio atacaran e incendiaran la ciudad. Así ocurrió con Caloto que fue establecido en territorio nasa y fue seis (6) veces destruido por los pueblos originarios hasta que se trasladó a tierras planas del norte del Cauca.  

Ese miedo y angustia fue determinante para diseñar la estructura de la ciudad que después de 486 años mantiene características urbanísticas que se corresponden con ese sentimiento de desamparo y terror frente a los pueblos nativos.

Así, las familias poderosas organizaron sus casas alrededor de la plaza central y en su entorno ubicaron las viviendas de colaboradores y sirvientes blancos. Ese núcleo fue rodeado por una empalizada al estilo de una ciudad fortificada europea para garantizar su defensa. La “semana santa” con sus ritos religiosos era una forma de “conexión espiritual” con España para poder soportar la presión psicológica de sentirse sitiados y acosados.

En las cercanías de la ciudad se ubicaron los pueblos “yanaconas” que constituían el grueso de los ejércitos con los que lograron derrotar a la confederación de pueblos “pubenenses” en la batalla de Guasábara. Son el origen de corregimientos y veredas como Cajete, Julumito, Puelenje, Pueblillo, etc., que fungían como barrera “étnica” frente a la amenaza indígena nativa.

Es decir, Popayán por esos tiempos era una pequeña villa rodeada de comunidades “yanaconas” traídas del norte de Perú y reclutadas en la travesía por territorios de Ecuador y el Putumayo, por donde arribaron los ejércitos invasores al Macizo Colombiano para luego bajar al Valle de Pubenza y fundar la ciudad.

¿Cuáles son las características urbanísticas de “enclave colonial” que conserva la ciudad de Popayán? ¿Qué peculiaridades conserva que reflejan el miedo compulsivo de las viejas familias payanesas aristocráticas?

Cualquier aficionado al urbanismo puede identificar el principal problema que tiene la ciudad en cuanto a expansión territorial. La ubicación del Aeropuerto y el Batallón se destaca por encima de cualquier otro factor. Es un verdadero “tapón” hacia el noroccidente cercano que sirve de “resguardo” a las principales “tierras de engorde” que son propiedad de herederos de grandes terratenientes.

La distancia del puerto aéreo tan próxima al centro de la ciudad y, además, protegido por el batallón del ejército, se corresponde con la necesidad de “huir rápidamente” en caso de ataque y, aunque en 1949 cuando fue inaugurado ya no era una amenaza real, refleja muy bien un sentimiento acumulado a lo largo de siglos.  

Hoy la ciudad vive un apogeo de expansión hacia el noroccidente “no tan cercano”. Pareciera ser un fenómeno similar a lo que ocurrió después del terremoto de 1983, pero es una situación muy diferente. En aquellos años muchas de las familias campesinas de áreas circundantes se apropiaron de tierras (asentamientos) que no eran estratégicas para las castas dominantes, y lo hicieron en forma espontánea.

Al contrario, en la actualidad, el crecimiento “caótico” es fruto de una planeación subterránea y subrepticia, oculta y secreta. Esa “expansión inducida” ejerce una enorme presión sobre los cerros tutelares, los humedales y las riveras de los ríos (Cauca, Ejido, Molino, etc.) y crea condiciones para la urbanización de nuevos espacios alrededor de la “variante” a la Panamericana, en donde la tierra ha adquirido un valor superlativo y los negocios inmobiliarios generan enormes ganancias a los empresarios.

Todo lo anterior no es casual. Es fruto de una estrategia calculada por la alianza que surgió a partir de 1992 entre los herederos de la oligarquía terrateniente, los transportadores que controlaron el Concejo Municipal hasta 2015, y los comerciantes emergentes que se fueron convirtiendo en inversionistas inmobiliarios, que les permitió –además– superar un momento de crisis de hegemonía política que se vivió en la región.

La construcción de los llamados “anillos viales” y la localización del centro comercial Campanario (sobre un humedal) hizo parte de esa dinámica. Lograron monopolizar el poder político local e impedir a lo largo de tres (3) décadas la aprobación de un verdadero Plan de Ordenamiento Territorial que democratice la propiedad de la tierra, traslade el aeropuerto y el batallón a nuevos lugares, y promueva un crecimiento planificado que proteja –a la vez– los ecosistemas hídricos de la ciudad.  

En ese sentido, el año 2023 va a ser fundamental. El proceso de cambio que se frustró en 2015 debe ser continuado. En esa ocasión el enorme triunfo electoral del pueblo payanés fue desperdiciado por un alcalde inepto y corrupto, y permitió que en 2019 la casta política tradicional que representa los intereses de los “rentistas de la tierra”, recuperara el poder en cabeza del actual mandatario. Es hora de superar todos esos “tapones” y avanzar por nuevos caminos.

sábado, 7 de enero de 2023

Conflicto en Ucrania: GÉNESIS

 


Conflicto en Ucrania: GÉNESIS

Por Oleg Nesterenko

Oleg Nesterenko presidente del CCIP, Centro Europeo de Comercio e Industria (París).  The Postil (01 enero 2023)

Los representantes de la comunidad occidental se sienten bastante cómodos reuniéndose en torno a las narrativas de la OTAN sobre las causas del conflicto armado en Ucrania y no se colocan en la incomodidad de dudar y poner a prueba los postulados que dominan la opinión pública.

Sin embargo, salir de esta zona de confort intelectual —que, de hecho, psicológicamente es solo una zona de miedo— es un ejercicio importante para todos aquellos que abogan por la búsqueda de la verdad, que muchas veces puede diferir significativamente de las narrativas establecidas por los protagonistas. de los temas dominantes.

En este análisis no voy a entrar en todos los elementos históricos de cada una de las partes en conflicto que son claramente importantes y que han llevado al enfrentamiento en el que se encuentra hoy el mundo, pero quiero iluminar el papel realmente dominante, disimulado a simple vista, del actor clave en este conflicto: los Estados Unidos de América.

La historia nos muestra que, a pesar de las apariencias, ninguna guerra del pasado ha tenido nunca una sola causa para su estallido.

En el corazón de cada conflicto importante hay ciertamente un modelo de múltiples causas y sub objetivos que deben lograrse en el marco de un objetivo final importante, a menudo mucho más allá de la guerra misma.

Las causas detonantes declaradas por las partes en conflicto no son más que el reflejo de la culminación, la punta de un iceberg de profundos desacuerdos que no sólo ya no pueden ser resueltos diplomáticamente, sino muchas veces, por el contrario —cuya resolución diplomática sería un obstáculo para el logro de objetivos predeterminados y cuidadosamente encubiertos.

Estableciendo Democracias

Básicamente, los EEUU y, secundariamente, el resto de la comunidad occidental, afirman que la causa de los conflictos armados en el mundo iniciados por estos últimos es el establecimiento de regímenes de estados de derecho, de libertades individuales, colectivas y como luces de democracia en regiones que son el hogar de la tiranía, la dictadura y la barbarie.

Sin embargo, cuando analizamos la totalidad de las más de 50 intervenciones armadas desde el final de la 2da. Guerra Mundial, directamente por el puño armado de EEUU y/o indirectamente a través de países satélites, y luego analizamos el resultado final de cada uno de los encuentros de combate, podemos hacer una observación significativa:

• En USA son increíblemente malos para lograr sus objetivos predeterminados, ya que estos últimos nunca se logran;

• Para ser más graves, las verdaderas causas del continuo proceso de destrucción de partes del mundo no son del todo, o, para ser más precisos, nada tienen que ver con los objetivos anunciados.

No se puede dudar de la objetividad de esta observación, pues hay demasiados precedentes de “implementaciones” cuyos resultados finales conocemos bien. Para mencionar solo las más grandes, podemos hablar de las guerras en Corea y China, en Guatemala, en Vietnam y Camboya, en Irak, en Bosnia y Serbia, en Afganistán, en Libia y en Siria.

Sin mencionar las muchas intervenciones "secundarias" de EEUU a lo largo de la historia moderna, incluidos los bombardeos directos de civiles, como en Cuba, Congo, Laos, Granada, Líbano, El Salvador, Nicaragua, Irán, Panamá, Kuwait, Somalia, Sudán, Yemen y Pakistán.

E incluso esta lista no es exhaustiva, ya que no da cuenta de tantas operaciones confidenciales realizadas en todo el mundo para establecer “valores democráticos y derechos humanos”

El enunciado del estado general adquirido por las sociedades “liberadas”, su calidad de vida antes y después de los procesos de “democratización” pasados, sólo puede causar gran desconcierto al observador.

Supervivencia de los Estados Unidos de América

Sin dejar de lado el hecho de que el pueblo estadounidense es, en sí mismo, bastante comprensivo y amistoso, hecho que nadie que haya tenido experiencia en el trato y las relaciones interpersonales con sus representantes puede negar, incluyéndome a mí mismo, que he tenido el honor de conocer a varios Estadounidenses que son portadores de elevados valores humanos y por quienes siento amistad y profundo respeto, sin embargo, tampoco se puede negar el hecho de que la libertad de pensamiento del pueblo estadounidense, en su abrumadora mayoría, está controlada directamente por el “estado profundo” estadounidense y sus lobistas y demás grupos de presión

Los “nobles motivos de las intervenciones armadas” de EEUU en el mundo presentados a su población difieren poco de los publicitados en la escena internacional.

Contrariamente a las narrativas desplegadas por algunos antagonistas estadounidenses, para el “estado profundo” estadounidense las verdaderas razones de las repetidas masacres a gran escala —es difícil llamarlas modus operandi de otro modo— no tienen como objetivo final fundamental la dominación mundial, per se, por el bien de la dominación misma.

Esta calificación no es del todo exacta. El objetivo final es mucho más pragmático: la supervivencia de USA

No sólo la supervivencia como entidad estatal, sino la supervivencia de las estructuras que posibilitan la realización de súper-ganancias para las élites, por un lado, y, por el otro, la supervivencia del modelo y nivel de vida adquirido por el país con el fin de la Gran Depresión, que terminó con el comienzo de la 2da Guerra Mundial y la reactivación de la economía a través de la industria militar.

Esta supervivencia es simplemente imposible sin la dominación mundial económico-militar, o más precisamente, financiero-militar.

No es una coincidencia histórica que el presupuesto militar, llamado “presupuesto de defensa”, de EEUU supere por sí solo un tercio del gasto mundial en defensa, un elemento crucial para mantener el dominio financiero a escala global.

El concepto de supervivencia a expensas de la dominación mundial fue claramente articulado al final de la Guerra Fría por Paul Wolfowitz, el subsecretario de Defensa de EEUU, en su llamada Doctrina Wolfowitz, que consideraba a USA como la única superpotencia que quedaba en el mundo y cuyo principal objetivo era mantener ese estatus: “prevenir la reaparición de un nuevo rival, ya sea en la antigua Unión Soviética o en otro lugar, que sería una amenaza para el orden anteriormente representado por la URSS”

Las Principales razones subyacentes del Conflicto en Ucrania

Dejando de lado las nobles narrativas que apelan a la sensibilidad psicológica de las masas occidentales, que deben cumplir con su prescrito papel de aprobación, veamos las verdaderas causas, los pilares subyacentes del nuevo enfrentamiento en el marco general de la supervivencia de EEUU: el conflicto en Ucrania.

Estos pilares subyacentes e interdependientes son tres:

• Mantener el dominio global del sistema financiero estadounidense,

• Debilitar la economía de la Unión Europea mediante la máxima destrucción de las relaciones entre Rusia y la UE, y

• Debilitamiento significativo de la posición de Rusia en el marco del futuro conflicto con China.

Todos los demás elementos del actual conflicto en Ucrania, desde el lado yanqui, como los grupos de presión, lobby de la industria militar estadounidense, la conquista de nuevos mercados energéticos, la protección de importantes activos económicos estadounidenses en territorio ucraniano, las tramas de corrupción, el revanchismo personal de las élites estadounidenses rusófobas, las procedentes de la inmigración de Europa del Este y muchos otros, me parecen sólo añadidos, derivados y consecuencias de las tres razones principales enumeradas.

El primero de los tres pilares subyacentes del conflicto en Ucrania: mantener el dominio global del sistema financiero estadounidense.

El dominio global del sistema financiero estadounidense se basa en una serie de elementos, entre los que destacan la extraterritorialidad de la ley yanqui, los bonos del Tesoro estadounidense y el petrodólar.

Es absolutamente imposible conocer o entender las verdaderas razones, no solo de los hechos en Ucrania, sino también de casi todas las guerras iniciadas directamente por USA sin una visión certera de los elementos antes mencionados. Entonces, veámoslos en detalle.

El dólar y la extraterritorialidad del derecho estadounidense como arma de guerra económica

El concepto de extraterritorialidad de la ley estadounidense es la aplicación de la ley estadounidense fuera de las fronteras de EEUU, lo que permite a los jueces estadounidenses litigar hechos ocurridos en cualquier parte del mundo.

El principal elemento utilizado como pretexto para el enjuiciamiento es el hecho de que se utiliza moneda nacional estadounidense en las transacciones.

Así, los mecanismos jurídicos de la extraterritorialidad del derecho estadounidense otorgan a las empresas estadounidenses una importante ventaja competitiva Totalmente ilegal desde el punto de vista del derecho comercial internacional, pero bastante legal desde el punto de vista del derecho estadounidense.

¿Cómo funciona este sistema?

La extraterritorialidad de las leyes de USA exige que las empresas extranjeras que utilicen el dólar estadounidense en sus operaciones cumplan con los estándares estadounidenses y se sometan a la supervisión y control de su gobierno, lo que posibilita que este último legitime el espionaje económico e industrial y la implementación de acciones destinadas al impidiendo del desarrollo de competidores de las empresas americanas.

Las empresas extranjeras incriminadas serán procesadas por el Departamento de Justicia de EEUU y deberán “regularizar” su situación asumiendo la vigilancia durante varios años consecutivos bajo un “programa de cumplimiento”.

Para establecer su dominio mundial, se inician innumerables juicios sin ninguna justificación de fondo, cuyo verdadero propósito es el acceso a la información confidencial de los competidores y la interferencia económica.

Además, al exponer artificialmente a empresas extranjeras, de interés para grupos estadounidenses, al riesgo de pagar cuantiosas multas a favor de USA, la justicia estadounidense coloca a las víctimas en una posición en la que estas últimas no se muestran hostiles a la idea de ser adquirida por empresas yanquis, para evitar graves pérdidas financieras.

Bonos del Tesoro de EE. UU. y Petrodólares

Existe un término en contabilidad como deuda incobrable. Las letras del Tesoro de EEUU son bonos que se compran y canjean en dólares estadounidenses y son esencialmente deudas incobrables. ¿Por qué?

Hoy, la deuda soberana de USA ha superado los $31 mil millones y continúa creciendo en varios miles de millones de dólares diariamente. Esta cifra supera con creces el PIB anual de EEUU y convierte el grueso de los títulos emitidos por el Tesoro yanqui en valores más que cuestionables, ya que estos últimos son para ser reembolsados en moneda nacional. Una moneda cuya emisión no está, en su mayor parte, respaldada por ningún activo real.

La solvencia de los bonos del Tesoro estadounidense está garantizada únicamente por la emisión de dinero y la confianza en el dólar estadounidense, que no se basa en su valor real, sino en la dominación mundial militar de USA

¿Qué tiene que ver esto con Rusia?

Desde que Vladimir Putin llegó al poder, la Federación Rusa se ha ido deshaciendo progresivamente de los bonos del Tesoro estadounidense. Desde 2014, inicio del conflicto provocado por EEUU en Ucrania a través de un golpe de Estado, Rusia se ha desembarazado de casi toda la deuda estadounidense. Mientras que en 2010 Rusia era uno de los 10 principales tenedores de bonos del Tesoro de EEUU, con más de 176 000 millones de dólares, en 2015 poseía solo alrededor de 90 000 millones de dólares, lo que significa que la masa total de estos activos se ha reducido casi a la mitad en 5 años. Hoy, Rusia tiene solo alrededor de dos mil millones de deuda estadounidense, una cantidad extremadamente insignificante, comparable al error matemático del mercado mundial de bonos del Tesoro.

Junto con Rusia, la China también se está deshaciendo progresivamente de este peligroso deudor. Mientras que en 2015 tenía más de $1,270 mil millones en bonos estadounidenses, hoy esa cantidad está por debajo de $970 mil millones, una disminución de ¼ en 7 años. Hoy, la cantidad de deuda del gobierno de EEUU en poder de China está en su punto más bajo en 12 años.

Además de deshacerse de los bonos del Tesoro de EEUU, Rusia ha iniciado un proceso gradual para liberar al mundo del sistema del petrodólar.

Se ha puesto en marcha una espiral viciosa: la relajación del sistema del petrodólar asestará un duro golpe al mercado de bonos del Tesoro estadounidense. La caída de la demanda del dólar estadounidense en el ámbito internacional provocará automáticamente una devaluación de la moneda y, de facto, una caída de la demanda de bonos del Tesoro de Washington, lo que aumentará mecánicamente el tipo de interés de estos últimos, haciendo imposible financiar la deuda pública estadounidense a los niveles actuales.

Los críticos del postulado de que la caída del dólar frente a muchas monedas sería muy perjudicial para la economía estadounidense argumentan que un dólar más débil conduciría a un aumento significativo de las exportaciones estadounidenses y, por lo tanto, beneficiaría a los fabricantes estadounidenses, lo que de hecho reduciría el déficit comercial estadounidense.

Si tienen toda la razón sobre los efectos benéficos de la devaluación del dólar sobre las exportaciones estadounidenses, están radicalmente equivocados sobre el impacto final inevitablemente destructivo del proceso sobre la economía estadounidense, porque su posición ignora un elemento fundamental: USA es un país que ha ha estado en un camino de desindustrialización durante décadas, y el impacto positivo en las exportaciones será relativamente menor frente a un déficit comercial gigante. Un déficit que ya alcanzó niveles récord en la historia de EEUU en 2021 y con la devaluación del dólar, y por ende mayores costos de importación a todos los niveles, tendrá un efecto absolutamente disruptivo.

Por lo tanto, “ajustar cuentas” con los dos culpables de la situación actual, Rusia y China, es un elemento clave de la estrategia de supervivencia de los Estados Unidos.

Petrodólares

Con el colapso en 1971 de los acuerdos de Bretton Woods vigentes desde 1944, la dependencia global del dólar estadounidense inició un declive muy peligroso para la economía estadounidense, y ésta tuvo que buscar una forma alternativa de aumentar la demanda global de su moneda nacional.

El camino fue encontrado. En 1979, nació el “petrodólar” en el marco del acuerdo de cooperación económica entre USA y Arabia Saudita: “petróleo por dólares”. En virtud de este acuerdo, Arabia Saudí se comprometió a vender su petróleo al resto del mundo únicamente en dólares estadounidenses ya reinvertir sus reservas excedentes de divisas estadounidenses en bonos del Tesoro estadounidense y en empresas estadounidenses.

 

A cambio, EEUU asumió compromisos y garantías de seguridad militar con Arabia Saudita.

Posteriormente, el acuerdo de “petróleo por dólares” se extendió a otros países de la OPEP, sin ninguna compensación por parte de los estadounidenses, y dio lugar a una emisión de dólares exponencial. Progresivamente, el dólar se convirtió en la principal moneda de comercio y otras materias primas, otorgando a estas últimas un lugar como moneda de reserva mundial y otorgando a USA una superioridad sin igual y enormes privilegios.

Hoy asistimos a una ruptura estratégica en las relaciones entre EEUU y Arabia Saudita, que se debe a varios factores importantes, entre los que se encuentran una reducción muy significativa de las importaciones estadounidenses de crudo, del cual Arabia era el mayor proveedor; el fin del apoyo estadounidense a la guerra de Arabia Saudita contra Yemen; y la intención del presidente estadounidense, Biden, de salvar el acuerdo nuclear con los mullás chiitas de Irán, los enemigos jurados de los saudíes sunitas.

Esta triple “traición” de los estadounidenses fue muy dura para el Reino Saudí, que es particularmente sensible a las cuestiones de honor en las relaciones bilaterales. Las diferencias estratégicas entre ambos países llegaron a su clímax con el estallido de la guerra en Ucrania, cuando las autoridades saudíes se vieron ante un dilema existencial: seguir tras los pasos de EEUU o sumarse al campo de los principales adversarios de EEUU, que son China y Rusia. Se eligió la segunda opción.

A diferencia de USA, que ha descuidado los intereses estratégicos de los saudíes, China, por el contrario, ha aumentado su cooperación con Arabia Saudí. Y esta relación bilateral no se limita al sector de los combustibles fósiles, sino que se está expandiendo significativamente en infraestructura, comercio e inversión. No solo la gran inversión china en Arabia está aumentando constantemente y China ahora está comprando casi una cuarta parte de las exportaciones mundiales de petróleo del Reino, sino que el Fondo de Riqueza Soberana del Reino también planea comenzar inversiones significativas en empresas chinas en sectores estratégicos.

Paralelamente, en agosto de 2021, se firmó un acuerdo de cooperación militar entre el Reino Saudí y la Federación Rusa.

Al igual que Rusia, Arabia Saudí ha tomado el camino de la desdolarización del comercio y la inversión con China.

Las acciones conjuntas y sincronizadas de Rusia, China y los países de la OPEP en el camino de la desdolarización progresiva tomaron impulso con el inicio del conflicto en Ucrania, que se despojó de las caretas, y tendrá un efecto casi inevitable de avalancha contra el dominio global del sistema financiero estadounidense en el futuro, ya que se invita a los bancos centrales de muchos países a repensar la lógica de la acumulación de reservas, así como las ventajas de invertir en bonos del Tesoro estadounidense.

Declaración de Guerra al Dólar Estadounidense

La acción militar en Ucrania contra Rusia y la inminente guerra en la región de Asia-Pacífico contra China no son más que parte de la reacción de EEUU, que ve las acciones de Rusia y China contra el dominio global de la moneda estadounidense como una verdadera declaración de guerra.

 

Y EEUU tiene toda la razón al tomar esta declaración más que en serio, ya que la separación masiva de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, junto con el cambio progresivo del sistema de petrodólares por parte de potencias como Rusia y China, es nada menos que el principio del fin de la economía estadounidense tal como la conocemos desde el final de la 2da Guerra Mundial, y el principio del fin de EEUU tal como lo conocemos hoy.

Las naciones que en el pasado se atrevieron a amenazar el dominio global del sistema monetario estadounidense han pagado un alto precio por su audacia.

La dificultad es que Rusia, al igual que China, son potencias militares que no pueden ser atacadas directamente bajo ninguna circunstancia, lo que equivaldría a un suicidio. Solo pueden llevarse a cabo guerras “proxy” e híbridas contra estos dos países.

Hoy estamos en la “fase rusa”. Mañana estaremos en la “fase china” del enfrentamiento.

Es importante tener en cuenta que los eventos en Ucrania no son de ninguna manera la primera, sino la tercera gran guerra del dólar estadounidense, sin mencionar las dos guerras "frías" del dólar.

¿Qué eran estas guerras además de la que conocemos hoy?

Eran la guerra de Irak y la guerra de Libia. Y las dos guerras “frías” del dólar fueron las guerras contra Irán y contra Venezuela.

La Primera Gran Guerra del Dólar

Hablando de la Primera Guerra del Dólar, es decir, la guerra en Irak, hay que dejar de lado el famoso FRASCO de ántrax imaginario que el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, sacudió en la ONU el 5 de febrero de 2003, para destruir el país y masacrar al pueblo iraquí, y no recordar personas, y en su lugar recordar si los hechos. Hechos muy alejados de la imaginación americana.

En octubre de 2000, el presidente iraquí Saddam Hussein declaró que ya no estaba dispuesto a vender su petróleo por dólares estadounidenses y que las ventas adicionales de los suministros energéticos del país se realizarían únicamente en euros.

Tal declaración equivalía a firmar la sentencia de muerte del presidente.

Según un extenso estudio realizado por la Unión Estadounidense de Libertades Civiles y la Fundación para la Independencia Periodística Estadounidense, entre 2001 y 2003 el gobierno de USA hizo 935 declaraciones falsas sobre Irak, 260 de las cuales se las hizo directamente a George W. Bush. Y de las 260 declaraciones falsas hechas a sabiendas por el presidente yanqui, 232 se referían a la presencia de armas de destrucción masiva inexistentes en Irak.

La ampolla de ántrax de Colin Powell, luego de las 254 declaraciones falsas de este último sobre el mismo tema, fue sólo la culminación de una larga y minuciosa preparación de la opinión pública nacional e internacional para el inminente exterminio de la amenaza iraquí que representaba para la moneda estadounidense.

Y cuando en febrero de 2003 Saddam Hussein llevó a cabo su “amenaza” vendiendo más de 3.000 millones de barriles de crudo por valor de 26.000 millones de euros—un mes después, la invasión y destrucción total de Irak por EEUU, cuyas trágicas consecuencias, con la la destrucción de toda la infraestructura del país y la enorme cantidad de civiles asesinados, son bien conocidos. Hasta el día de hoy, las autoridades estadounidenses argumentan con fuerza que la guerra no tuvo absolutamente nada que ver con el deseo de Irak de liberarse del sistema del petrodólar.

Dada la total impunidad judicial por los crímenes de lesa humanidad cometidos por los sucesivos gobiernos de USA, estos últimos ni siquiera se han molestado en encubrirlos con historias que merecen la más mínima credibilidad ante los ojos de la comunidad internacional.

Los hechos son bien conocidos y podríamos habernos detenido ahí. Pero para que el proceso de "proteger" los intereses estadounidenses sea aún más claro, incluidos los acontecimientos actuales en Ucrania, hablemos también de la penúltima, la Segunda Gran Guerra del Dólar, la guerra en Libia.

La Segunda Gran Guerra del Dólar

Seis años después de que se eliminara la amenaza iraquí, surgió una nueva amenaza existencial para el dólar estadounidense en la persona de alguien que se negó a aprender la lección del trágico destino de Saddam Hussein: Gadafi.

En 2009, como presidente de la Unión Africana, Gadafi propuso a los estados del continente africano una verdadera revolución monetaria que tenía todas las posibilidades de cambiar el destino del continente y, por lo tanto, fue recibida con gran entusiasmo: escapar de la dominación de los EEUU dólar mediante la creación de una unión monetaria africana en la que las exportaciones de petróleo y otros recursos naturales africanos se pagarían principalmente en dinares de oro, una nueva moneda que se crearía y que se basaría en las reservas de oro y los activos financieros.

Siguiendo el ejemplo de los países árabes de la OPEP, que tienen sus propios fondos soberanos de petróleo, los países africanos productores de petróleo, empezando por los gigantes del petróleo y el gas Angola y Nigeria, iniciaron procesos para crear sus propios fondos nacionales a partir de los ingresos por exportaciones de petróleo. Un total de 28 países africanos productores de petróleo y gas participaron en el proyecto.

Gadafi, sin embargo, cometió un error de cálculo estratégico que no solo “enterró” el dinar de oro, sino que también le costó la vida.

Subestimó el hecho de que, por un lado, para el estado estadounidense y, por otro lado, para el "estado profundo" de Wall Street y la ciudad de Londres, estaba completamente fuera de discusión que este proyecto pudiera realizarse.

Porque no solo pondría en peligro existencial a la moneda estadounidense, sino que, además, privaría a los bancos de Nueva York y de la City de Londres de su habitual balanceo de billones de dólares provenientes de las exportaciones de materias primas del continente africano. El Reino Unido estaba así en completa simbiosis con EEUU en su deseo de destruir el poder que amenazaba su bienestar.

Una vez que los “aliados” decidieron neutralizar la nueva amenaza, no les importó mucho la extraña coincidencia temporal a ojos de los observadores: más de 40 años de inacción contra Gadafi, quien llegó al poder en 1969 y apenas se presentó ante la Unión Africana el proyecto de revolución financiera, una nueva guerra civil estalló en Libia.

Con la criminal invasión y destrucción de Irak basada en las crudas y deliberadas mentiras difundidas en la ONU en 2003 por el estado estadounidense a través de Colin Powell sobre las llamadas armas de destrucción masiva supuestamente poseídas por Saddam Hussein, EEUU no estaba dispuesto a repitió el mismo patrón y tuvo que diversificar la invasión para no exponerse como un criminal de guerra en una perspectiva demasiado obvia.

En el momento en que la nueva “primavera árabe” en Libia estaba al borde de su completa supresión por parte de las fuerzas del estado libio, los estadounidenses, permaneciendo en la sombra, utilizaron a los satélites y vasallos —Francia, Gran Bretaña y Líbano— para arrebatarles el olvido de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU contra Libia de 1973 —de más de 35 años— para atacar y destruir el país.

Y este proyecto en sí se llevó a cabo en violación incluso de la propia resolución recientemente adoptada por la ONU: en lugar de la zona de exclusión aérea estipulada por la resolución, hubo bombardeos directos de objetivos terrestres militares sobre Libia. Estos ataques fueron totalmente ilegales y en total violación del derecho internacional: quienes votaron a favor de adaptar la resolución lo hicieron con la firme creencia de los autores de que el propósito de la acción era únicamente establecer una zona de exclusión aérea para proteger a los civiles, no para derrotar a Gadafi y/o destruir su ejército.

Esto significa que EEUU, bajo la apariencia de sus países satélites, mintió una vez más a la ONU para obtener fundamentos legales para iniciar hostilidades y seguir una estrategia planificada previamente para destruir una nueva amenaza para el dólar estadounidense.

El hecho de que los verdaderos iniciadores de la destrucción de Libia en 2011 fueran EEUU y nadie más era un secreto bien guardado.

Y desde la publicación en WikiLeaks del 2 de abril de 2011 de la correspondencia de la exsecretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton y su asesor Sid Blumenthal sobre el tema, el "secreto" salió de las sombras: Clinton fue un elemento clave en el complot occidental contra el líder libio Gadafi y, en concreto, contra la nueva moneda panafricana, una amenaza directa para el dólar estadounidense.

Blumenthal le escribió a Clinton: “Según información confidencial obtenida de esta fuente, el gobierno de Gadafi posee 143 toneladas de oro, así como activos financieros comparables… Este oro se acumuló antes de que comenzara el levantamiento y estaba destinado a crear una moneda panafricana basada en el dinar de oro libio.”

Como mencioné anteriormente, ninguna guerra tiene una sola razón para librarse. En el caso de la guerra contra Gadafi, fue lo mismo, una razón clave adicional fue el interés personal de Hillary Rodham Clinton en desempeñar el papel de “dama de hierro” en el entorno político estadounidense, en vista de las próximas elecciones presidenciales. Esta guerra equivalía a que su partido político dijera: “Mira: pude aplastar a un país entero. Así que no duden que soy bastante capaz de liderar la lucha electoral”. En abril de 2015, la Clinton se postuló para presidente y, en julio de 2016, fue nominado oficialmente como candidata del Partido Demócrata.

En la Segunda Gran Guerra del Dólar, no solo el futuro de Libia, sino el futuro de todo el continente africano fue sacrificado en el altar del bienestar de la economía estadounidense.

Todos aquellos que intentan poner en peligro el sistema monetario estadounidense deben desaparecer, si no son lo suficientemente fuertes como para liderar la confrontación.

Sin embargo, si se trata de una potencia a la que no se puede aplastar directamente —como sucedió con Irak y con Libia—, se diseñan y ejecutan ataques indirectos, multimodales, de gran envergadura, permaneciendo siempre en la sombra, convirtiendo al sujeto en agresor, con el fin de debilitar económicamente al enemigo hasta el punto en que este último deba abandonar sus planes para luchar contra el dominio del dólar y verse obligado a concentrarse en resolver los problemas recién surgidos.

El segundo de los tres pilares subyacentes del conflicto en Ucrania: debilitar la economía de la Unión Europea mediante la destrucción máxima de las relaciones entre Rusia y la UE.

Golpes de Estado en Ucrania

La degradación máxima y a largo plazo de las relaciones entre Rusia y Europa, especialmente Alemania, que es el centro de gravedad del poder económico europeo, es un objetivo estratégico de USA para lograr el debilitamiento del principal competidor directo de los estadounidenses en los mercados mundiales— la Unión Europea.

Me gustaría enfatizar que de ninguna manera estoy afirmando que las áreas geográficas a las que apuntan los "intereses" estadounidenses no carezcan de democracia y libertades individuales, especialmente en el formato occidental.

Mi argumento es que la presencia o ausencia de estos nobles conceptos no es de ninguna manera parte de la razón de las agresiones estadounidenses, y no es más que un pretexto endeble.

Hay una serie de ejemplos vívidos de dictaduras realmente sangrientas, portadoras de legislación medieval, de ninguna manera perturbadas por el Occidente colectivo que gira en torno a EEUU, e incluso apoyadas activamente por este último por la simple razón de su subordinación a la política exterior estadounidense.

Después de haber organizado y llevado a cabo golpes de estado bajo la apariencia de “revoluciones de color” en Yugoslavia en 2000 y en Georgia en 2003, la revolución “naranja” fue organizada por EEUU en Ucrania, en 2004, con el objetivo de derrocar el poder. de fuerzas derechistas moderadas en su mayoría pro-rusas y creando unas “anti-Rusia”, estableciendo un nuevo poder de movimientos rusófobos de extrema derecha, permitiéndoles llevar a cabo políticas que satisficieran los intereses estratégicos estadounidenses.

La llegada al poder en Ucrania en 2010 de Viktor Yanukovych, con sus políticas globalmente prorrusas, creó la necesidad de una nueva “revolución”. Aprovechando las protestas sociales masivas de 2014, USA volvió a organizar un golpe de Estado y restauró un gobierno fundamentalmente rusofóbico y ultranacionalista.

Hablando de un golpe de Estado organizado por EEUU, esto no es una especulación, sino un hecho probado. No solo se han hecho una serie de declaraciones de altos funcionarios estadounidenses desde la guerra que estamos experimentando hoy, sino que, retrocediendo a 2014, encontramos evidencia directa de esto. La evidencia, que es una grabación de una conversación telefónica interceptada y distribuida por los servicios secretos rusos: una conversación entre Victoria Nuland, subsecretaria de Estado de EEUU para Europa y Eurasia, y Jeffrey Ross Pyatt, embajador de EEUU en Ucrania en 2014. La grabación muestra Nuland y Pyatt reparten puestos en el nuevo gobierno ucraniano e incriminan directamente al poder estadounidense en el golpe de Estado.

Los opositores de Rusia quieren cuestionar la autenticidad de la grabación, pero esto es imposible porque Nuland cometió un grave error: en lugar de negar con firmeza la veracidad de la grabación, en la que esta última, por cierto, insulta a la Unión Europea, Nuland se disculpó formalmente, por los insultos que hizo a la UE y así confirmar la autenticidad de la conversación grabada.

Además, en el lado no gubernamental, el muy difamado George Soros dijo en una entrevista con CNN a fines de mayo de 2014 que la oficina de su fundación en Ucrania “desempeñó un papel importante en los eventos que actualmente tienen lugar en Ucrania”.

Los golpes de Estado y el establecimiento de una fuerza “anti-Rusia” en Ucrania por parte de EEUU no pudieron sino provocar contramedidas estratégicas de Rusia, contramedidas que conocemos desde 2014 y que alcanzaron su clímax en febrero de 2022.

Saboteando el Espectáculo de los Acuerdos de Minsk

El cumplimiento de los acuerdos de Minsk, que habrían establecido una paz duradera en Ucrania, habría sido un verdadero desastre geopolítico para USA, con consecuencias económicas perjudiciales de gran alcance derivadas de este último. El fracaso de los arreglos emprendidos fue, por lo tanto, un elemento vital para el lado estadounidense, oficialmente ausente.

De 2015 a 2022, en el marco del formato de Normandía, ni París ni Berlín lograron presionar a Kiev para que otorgara autonomía y amnistía a Donbass. Y esto por una simple razón: el nuevo presidente de Ucrania, el oligarca Petro Poroshenko, quien llegó al poder como resultado del golpe de estado de 2014, estuvo representado en las conversaciones por los intereses profundamente arraigados de USA, intereses que encajan bien con los de la nueva élite ucraniana.

Sin embargo, como veremos más adelante, tal presión no formaba parte del plan de Occidente.

Estaba claro que los movimientos ultranacionalistas y neonazis ucranianos y —el “puño armado” del golpe de Estado estadounidense de Victoria Nuland— iban a ser neutralizados inmediatamente, si se respetaban los acuerdos de Minsk. Mientras que Dmitry Yarosh, líder de la organización paramilitar ultranacionalista Right Sector, declaró explícitamente que rechazaba los acuerdos de Minsk, que consideraba una violación de la constitución de Ucrania, y pretendía continuar la lucha armada.

Esta posición de las fuerzas ultranacionalistas en crecimiento exponencial convenía al presidente Poroshenko, a los EEUU y a sus socios occidentales.

Hay un vídeo muy reciente, de noviembre de 2022, en el que el expresidente ucraniano Petro Poroshenko habla de los acuerdos de Minsk de 2015. Él admite sin rodeos:

“Creo que los acuerdos de Minsk fueron un documento hábilmente escrito. Necesitaba los acuerdos de Minsk para obtener al menos cuatro años y medio para formar las fuerzas armadas ucranianas, construir la economía ucraniana y entrenar a las fuerzas armadas ucranianas junto con la OTAN para crear las mejores fuerzas armadas en Europa del Este que serían entrenadas de acuerdo con a los estándares de la OTAN.”

Según esta declaración de una figura clave en los acuerdos de Minsk, los verdaderos objetivos de las negociaciones no tenían nada que ver con lo que se anunciaba, la búsqueda de un modus vivendi, sino que eran únicamente para ganar el tiempo necesario para prepararse para una guerra a gran escala.

Y la muy comentada reciente entrevista concedida a Die Zeit por la excanciller alemana Angela Merkel no es más que un eco de la verdad anunciada por Poroshenko y una confirmación más de lo que la opinión pública occidental ha hecho y, de hecho, sigue haciendo la vista gorda. Y sería de una miopía extrema separar estas revelaciones de las "garantías" de Merkel dadas al presidente Yanukóvich en 2014, que fueron uno de los factores fundamentales para la implementación del golpe de Estado en Ucrania.

Los acuerdos de Minsk fueron, de hecho, solo un espectáculo, una representación teatral, y fueron saboteados de facto incluso antes de que se iniciaran.

Sabotaje de los Nord Streams

Circulaban rumores en la comunidad occidental sobre la mente maestra detrás de las explosiones en el oleoducto Nord Stream de Rusia en el Mar Báltico. Incluso sin tener en cuenta las declaraciones poco meditadas de los últimos meses por parte de varios funcionarios estadounidenses, que incriminan significativamente a estos últimos, tenemos que retroceder años para afirmar que el sabotaje de los suministros a la Unión Europea por parte de Rusia no es de ninguna manera parte de operaciones apresuradas “en el fragor de la batalla” de la guerra actual, pero está bastante dentro del marco de los objetivos calculados y estratégicos a largo plazo de la geopolítica estadounidense.

En una entrevista televisiva de 2014, Condoleezza Rice, entonces secretaria de Estado de USA, reconoció la importancia estratégica de redirigir los suministros de gas y petróleo a Europa desde Rusia a EEUU mediante la neutralización de los oleoductos rusos: “… a largo plazo, solo queremos cambiar la estructura de la dependencia energética [de la UE]. Hacerlo más dependiente de la plataforma energética de América del Norte, de la excelente abundancia de petróleo y gas que se encuentra en América del Norte”.

Con la explosión de los oleoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2, finalmente se logró el objetivo.

Dejaré que ustedes decidan si es una coincidencia o no que esta declaración de al jefe del departamento de política exterior de EE. UU tuvo lugar en el año del golpe organizado por EEUU en Ucrania, el año en que Washington tomó el poder en Ucrania, lo que condujo a una reorientación total de la política ucraniana, cuyas consecuencias estamos presenciando ahora.

Es bastante obvio que, por un lado, tal destrucción de la infraestructura energética era imposible en tiempos de paz, cuando ninguna propaganda podía permitir la más mínima duda en la identificación del único culpable y beneficiario de un hecho sin precedentes. Por otro lado, que el desmantelamiento de los oleoductos rusos cambia inmediatamente la estructura de dependencia energética europea y la redirige directamente hacia la plataforma energética norteamericana, dada la saturación de demanda energética existente en el Golfo.

El poder corporativo estadounidense finalmente tiene acceso al gran mercado energético europeo y, al mismo tiempo, la posibilidad de regular los costos de producción de los sectores industriales competitivos del viejo continente.

Un Tiro en el Pie

Los hechos de la realidad económica son obstinados. Durante décadas, una de las bases de la competitividad de las empresas industriales europeas en el mercado global frente a sus competidores directos fue la energía suministrada por Rusia a precios bajos y asegurada mediante contratos a largo plazo.

La negativa voluntaria de los actuales líderes europeos de acceder a esta energía barata hace que el significado de la expresión "dispárate en el pie" sea muy apropiado para la situación en la que se encuentra la industria de la UE a corto y medio plazo, así como a largo plazo, a menos que la política en cuestión sufra un cambio radical en su vector.

Uno de los “efectos secundarios” del hambre energética de USA por Europa será la desindustrialización parcial de la UE, lo que contribuirá directamente al nuevo sueño americano de reindustrializar un país en declive desde los años 70, al que contribuirán las empresas europeas intensivas en energía, que ya no pueden mantener sus actividades al nivel habitual permaneciendo en Europa, buscando nuevas vías de desarrollo en el continente americano, lo que mantendrá los precios de acceso a la energía a un nivel relativamente moderado.

Para septiembre de 2022, el costo de producción de bienes industriales en Alemania aumentó un 45,8%, un récord desde 1949, año en que la Oficina Federal de Estadística de Alemania comenzó sus estudios estadísticos. Y esta tendencia continuará inevitablemente.

Además, los frenos persistentes del gobierno alemán en los últimos años en prácticamente todos los acuerdos de cooperación militar-industrial entre Francia y Alemania, que podrían haber conducido a un desarrollo significativo de una industria de defensa europea autónoma, dan testimonio sin lugar a dudas del dominio político de los Estados Unidos, sobre Alemania. Y la declaración de Berlín al comienzo de la guerra en Ucrania sobre un pedido sin precedentes de armamento estadounidense solo confirma aún más lo anterior.

Incluso antes del estallido de la confrontación armada en Ucrania, este dominio había llevado a varios éxitos estadounidenses importantes adicionales, que incluyen un debilitamiento significativo de la competitividad europea en armamentos, una expansión del mercado para la industria militar estadounidense y, sobre todo, la neutralización de el peligro de crear un bloque de defensa europeo verdaderamente autónomo fuera de la OTAN, discutido previamente a nivel de la UE.

Sin embargo, a pesar de los éxitos innegables en el proceso de debilitamiento de la economía de un competidor europeo, el Partido Demócrata estadounidense, históricamente partidario de lograr objetivos a través del conflicto armado, cometió un error estratégico al negarse a seguir las recomendaciones de Donald Trump sobre la necesidad de nivelar relaciones y hacer las paces con un adversario tradicional, que es Rusia, para evitar que ésta se convierta en un pilar significativo (energético y alimentario) en relación con el principal enemigo de USA, China, en un momento en que un gran choque  se producirá  con este último.

Al final del conflicto en Ucrania, la tercera gran guerra del dólar estadounidense, inevitablemente habrá una cuarta, con China, cuya naturaleza exacta aún tenemos que descubrir.

Cuarta Gran Guerra del Dólar

Pero a pesar del mantenimiento del statu quo de China con respecto a las acciones rusas en Ucrania, debido a las amenazas directas de sanciones graves provenientes del Occidente colectivo liderado por EEUU, y este último haciendo una amarga declaración de hecho: la alianza chino-rusa ha permaneció inconmovible.

Al igual que en el caso del enfrentamiento en Ucrania y las guerras antes mencionadas, es importante señalar los hechos de que, por un lado, la guerra de EEUU contra China es inevitable y, por otro lado, las verdaderas razones de la guerra futura son nuevamente y en muchos sentidos el deseo de China de evadir el sistema del petrodólar, que es un “clásico” y absoluto casus belli desde el punto de vista de Washington.

Hay una serie de hechos que ponen a los estadounidenses en la necesidad de actuar con dureza, de los cuales podemos nombrar los principales:

China inició las compras de petróleo crudo de Irán en 2012, pagando en yuanes. De Irán, cuyos contratos petroleros ya están denominados en euros desde 2016, con rechazo al dólar estadounidense.

En 2015, China lanzó contratos de futuros sobre petróleo en la Bolsa de Futuros de Shanghái, cuyo principal objetivo es realizar transacciones mediante swaps de RMB entre Rusia y China y entre Irán y China, lo que constituye un nuevo elemento estratégico de la geopolítica china.

En 2017, China, con sus 8,4 millones de barriles diarios de importación de crudo, se convirtió en el mayor importador mundial de crudo y, al mismo tiempo, firmó un acuerdo con el Banco Central de Rusia para comprar petróleo ruso en moneda china.

En 2022, como vimos anteriormente, China está entrando en un acuerdo con Arabia Saudí para comprar petróleo también en renminbi, (RMB moneda legal china)

Y estos procesos, les recuerdo, se están produciendo en paralelo con la lenta pero progresiva liquidación de los bonos del Tesoro estadounidense, cuyo número en China se ha reducido en ¼ en los últimos 7 años.

Un análisis de las iniciativas tomadas por el Imperio Celestial en política económica exterior durante la última década demuestra claramente la amenaza creciente exponencial a la viabilidad del actual modelo económico estadounidense. Solo las medidas radicales tomadas por las autoridades de USA contra el adversario chino pueden detener, o al menos intentar frenar, el proceso de socavar los cimientos de la economía mundial construidos por EEUU desde el final de la 2da Guerra Mundial.

En esta lógica, un ataque armado chino a Taiwán es un precedente absolutamente necesario para USA Se hará todo lo posible para garantizar que esta iniciativa china se lleve a cabo.

No obstante, seamos realistas, el Estado americano es consciente que, a corto plazo, en los próximos años, China no representa un gran peligro para su economía, porque, por un lado, la internacionalización de la moneda china es muy lenta. —su peso en los pagos mundiales es inferior al 4%, lo que es insignificante, dado el peso del PIB chino. Lo mismo se aplica a la participación del renminbi en las reservas oficiales globales, que sigue siendo muy baja, menos del 3%, con una progresión insignificante.

Por otro lado, dadas las gigantescas cantidades de bonos del Tesoro de EEUU acumulados por el banco central de China, deshacerse de ellos llevará una cantidad de tiempo considerable. Sin mencionar que, a corto y mediano plazo, los mercados no ofrecen una alternativa confiable a los bonos del Tesoro de EEUU en términos de liquidez.

Una Amenaza Existencial

Al mismo tiempo, los estadounidenses son muy conscientes de que los cambios en desarrollo representan una amenaza existencial real a largo plazo y, considerando la experiencia de las últimas décadas, es inconcebible que los EEUU no tomen medidas preventivas de ataque contra el autor de la nueva amenaza.

El trabajo de larga data de USA en Ucrania para establecer allí un régimen político ultranacionalista rusofóbico y desarrollar todos los elementos necesarios para colocar a Rusia en una situación de no combatibilidad es el mismo trabajo de provocación llevado a cabo por USA en el sudeste asiático contra Taiwán, saboteando las esperanzas de una reunificación pacífica bajo la política de “Una sola China” de Beijing. Un ataque chino armado contra Taiwán sería en sí mismo un ataque estratégico de EEUU.

El escenario es muy similar al de sabotear los acuerdos de Minsk-II, que fue un elemento clave que provocó la llamada “agresión rusa injustificada”

Utilizando a Taiwán como herramienta, la provocación de una “agresión injustificada” por parte de China tendrá como objetivo principal el lanzamiento de sanciones masivas por parte del colectivo Occidente, con el fin de colapsar la economía del principal competidor estadounidense. Tal como hizo con Ucrania como herramienta que ya sacudió la economía del segundo mayor competidor yanqui, la Unión Europea, al privar a su industria del suministro energético ruso.

Uno de los elementos clave de las sanciones planificadas claramente no será un "contraataque" sincronizado a gran escala por parte de la coalición transatlántica, dado el creciente debilitamiento de la vieja Europa, demasiado agotada por el conflicto de Ucrania y extremadamente dependiente de los lazos económicos chino-europeos. , pero lo más probable será un bloqueo energético de China, liderado directamente por EEUU, cortando el Estrecho de Malaca, del que China depende para 2/3 de sus importaciones de petróleo y GNL.

A través del conflicto en Ucrania, las sanciones colectivas de Occidente contra Rusia jugarían un papel clave en el colapso proyectado de la economía rusa y, en consecuencia, en la incapacidad de esta última para brindar un apoyo significativo a su socio estratégico asiático en el próximo conflicto, proporcionando a China con energía por tierra bajo la amenaza de nuevas sanciones contra Rusia, que una economía de rodillas no puede soportar.

El plan inicial, que se suponía que iba a funcionar contra Rusia en unos meses, fracasó por completo debido a una serie de factores demostrados por los primeros meses del conflicto armado en Ucrania. Como consecuencia, las acciones de EEUU se han revisado fundamentalmente y se han cambiado a una estrategia de agotamiento a largo plazo.

¿Guerra de USA contra China próximamente?

 Al estar ahora en la fase activa de la confrontación contra la "base de retaguardia" energética, militar y alimentaria de China, es decir, Rusia, se deben iniciar acciones clave contra China a corto y mediano plazo, antes de que los rusos se recuperen del esperado debilitamiento causado por la Operación Militar Especial.

Sin embargo, incluso prescindiendo del elemento imprevisto de mantener la resistencia económica rusa al choque de las sanciones y a pesar de la retórica belicosa de Washington sobre la concentración de esfuerzos para luchar simultáneamente en dos frentes -contra Rusia y China-, un análisis de la planificación de la defensa estadounidense demuestra la imposibilidad práctica de esto último por razones estructurales.

En 2015, el Pentágono revisó su doctrina de poder luchar en dos grandes guerras simultáneamente, que había dominado los años de la Guerra Fría y hasta el año en cuestión, a favor de concentrar recursos para asegurar su victoria en un gran conflicto.

Además, desde el inicio del enfrentamiento armado en Ucrania, EEUU ha invertido más de 20.000 millones de dólares para mantener esta guerra y ha enviado 20.000 soldados a Europa que se suman al contingente presente en el viejo continente.  Considerando que, para apoyar a Taiwán contra China, los senadores estadounidenses solo están discutiendo una ayuda de hasta $ 10 mil millones durante los próximos 5 años. Es decir, la ayuda es la mitad de la cantidad que recibió Ucrania durante los primeros 8 meses de la guerra.

Por estas razones, es muy poco probable que comience un conflicto armado en la región de Asia-Pacífico del lado estadounidense antes de que la guerra en Ucrania haya terminado por completo. A menos que China tome la iniciativa, consciente del debilitamiento militar puntual de su rival.

Mientras tanto, dada la sinergia chino-rusa reflejada en la fórmula china “la asociación con Rusia no tiene fronteras”, el deseo de “neutralizar” a Rusia antes de una guerra con China es parte integrante de la nueva doctrina que domina a las fuerzas armadas estadounidenses en los últimos años.

Sólo una política exterior estadounidense extremadamente agresiva, respaldada por la dominación militar y monetaria mundial, permite que EEUU ocupe su posición actual.

Cualquier otro estado que hubiera cometido, aunque sea una fracción de los crímenes enumerados sería clasificado por la “comunidad internacional” reunida en torno a los EEUU como un estado criminal, paria, y estaría sujeto a un embargo “legal” más serio que el Corea del Norte, Irán y Cuba juntos.

Ucrania como Mercancía Desechable

Una de las principales razones por las que el curso de los acontecimientos no estuvo orientado hacia el inicio de las hostilidades ruso-ucranianas años antes, allá por la presidencia de Obama, entre 2014 y 2017, radica en la línea de orientación de la Casa Blanca durante este período, que se basó en el postulado: la dominación de Ucrania contra Rusia no es un elemento existencial para USA

Desde la época de Obama, la política estadounidense ha sufrido cambios; pero a pesar de varias declaraciones, su orientación hacia Ucrania no ha cambiado en absoluto.

Ucrania se utiliza solo como un producto desechable para debilitar el poder ruso, como país mercenario de la OTAN, al menos durante el período de la futura confrontación con China; y, al mismo tiempo, minimizar las relaciones económicas entre Rusia y Europa.

Cuando llegue el momento en que el gobierno de EEUU considere que el “retorno de la inversión” en el conflicto de Ucrania ya es suficiente, o cuando se dé cuenta de que la probabilidad de alcanzar el umbral de satisfacción de la inversión es demasiado baja, el régimen de Kiev se abandonará. —abandonado de la misma manera que fue abandonado el régimen de Ghani en Afganistán, y los kurdos en Irak y Siria fueron abandonados después de cumplir parcialmente las misiones que les encomendó EEUU, contrariamente a la promesa de un estado kurdo— -una promesa que obligaba sólo a aquellos que la escuchaban.

Por estas razones, y dado el hecho de que, a pesar de la presión de las sanciones occidentales sin precedentes, Rusia sigue manteniendo unas finanzas estatales sanas, una deuda pública insignificante, un superávit comercial y ningún déficit presupuestario, la confrontación en Ucrania no puede sino ser ganada por Rusia, de una forma u otra.

Dicho esto, la victoria de Rusia es un elemento existencial; para EEUU, como ya se mencionó, no lo es.

Posdata

Las acciones de USA en las últimas décadas, y las que inevitablemente vendrán, son una expresión del capitalismo en estado puro y, por tanto, inevitablemente maligno, cuya consecuencia es provocar peligrosos movimientos tectónicos, fallos fundamentales y una amenaza existencial para una economía de mercado mundial cuyo objetivo primordial es encontrar el equilibrio; una expresión del capitalismo extremadamente alejada de los postulados liberales de Adam Smith y sus ideas un tanto ingenuas sobre la regulación del sistema capitalista por el mercado.

Los sucesivos gobiernos estadounidenses, armados con el puño del "estado profundo", el poder corporativo, no solo han justificado las afirmaciones de Karl Marx, su enemigo tan odiado, sino también las de Fernand Braudel, para quien el capitalismo es una búsqueda para librarse de las limitaciones de la competencia, limitar la transparencia y establecer monopolios, lo que sólo puede lograrse con la complicidad directa del Estado. No siendo un partidario de las teorías socialistas o comunistas, pero observando el modelo económico estadounidense actual, sin embargo, es difícil para mí no reconocer que su enfoque del capitalismo es correcto.

El enfrentamiento en Ucrania es sólo una demostración de una etapa intermedia de la lucha de USA por su supervivencia en su estado actual, inconcebible sin la preservación y expansión de los monopolios y la dominación mundial unipolar.

En esta etapa de la confrontación se pueden hacer varias afirmaciones principales.

El máximo deterioro de las relaciones entre Rusia y la Unión Europea y, como consecuencia, el considerable debilitamiento económico del competidor directo, que es este último, es un gran logro de EEUU

Sin embargo, la estrategia de EEUU se ha visto completamente sacudida por dos factores imprevistos fundamentales interrelacionados que están cambiando irreversiblemente la faz del mundo: primero, Rusia se ha mostrado inesperadamente incomparablemente más resistente de lo esperado a las presiones económicas del Occidente colectivo y de ninguna manera ha experimentado la recesión económica altamente significativa y apresuradamente anunciada planeada por sus funcionarios.

Como resultado, Rusia no fue neutralizada en el marco del próximo conflicto de EEUU con China, un gran revés que condujo a una segunda contingencia cardinal: EEUU se mostró incapaz de unir al mundo no occidental a su alrededor en su proyecto anti-ruso, a pesar de ejercer una presión sin precedentes.

Los acontecimientos posteriores al 24 de febrero de 2022 tuvieron el efecto contrario, aceleraron la destrucción del modelo mundial unipolar de la historia reciente por el éxito de Rusia en confrontar al Occidente colectivo, lo que llevó a grandes diferenciaciones y a la adopción de posiciones, explícitas o implícitas, por parte de los más grandes actores no occidentales en la economía mundial, excepto Japón y Corea del Sur, los satélites tradicionales de la política estadounidense: diferencias y posiciones que soportan los cimientos de un nuevo mundo multipolar.

Esta segunda gran derrota representa una amenaza existencial para EEUU, porque a largo plazo pone en peligro inmediato la preservación de la dominación mundial por parte del sistema monetario estadounidense. La irreversibilidad del proceso hace desaconsejable revisar sustancialmente la estrategia de EEUU hacia Ucrania, lo que podría reflejarse en un aumento adicional significativo en el apoyo militar y financiero cuantitativo y cualitativo, especialmente porque tal iniciativa aumenta proporcionalmente los riesgos de ataques nucleares en territorio estadounidense.

El futuro próximo nos dirá cuál será el contraataque de Washington.

Oleg Nesterenko presidente del CCIP, Centro Europeo de Comercio e Industria (París).

The Postil 01 enero 2023