miércoles, 15 de abril de 2020

Ciencia, opinión, especulación y mala política alrededor de Covid-19

Ciencia, opinión, especulación y mala política alrededor de Covid-19

Popayán, 15 de abril de 2020

“Como nunca antes ocurrió en la historia, científicos de todo el mundo aúnan esfuerzos para revelar los secretos íntimos del nuevo coronavirus causante de la pandemia de COVID-19. Y así, en una carrera similar a la que llevó al primer ser humano a la Luna, desarrollar tratamientos y una vacuna capaz de frenar la enfermedad.”

 Federico Kusco

Parece que ya se ha dicho todo sobre la pandemia causada por la enfermedad Covid-19. Se han pronunciado científicos y filósofos, virólogos y epidemiólogos, políticos y dirigentes sociales, empresarios y trabajadores. Han hablado los que saben y los que no, los optimistas y los pesimistas, los escépticos y los creyentes (incluyendo a los conspiranoicos). ¡Todos!

Vamos conociendo al Sars-CoV-2 y en paralelo apreciamos mejor a los pensadores que tenemos de referente (Harari, Zizek, Biung-chul Han, Harvey, Chomsky, Zibechi, etc.). También, sin querer, hemos hecho un curso intensivo de virología, infectología, epidemiología, neumología, salud pública, demografía, estadística probabilística, modulación computacional y otras materias. Y eso que faltan los análisis sobre el ciclo, recesión, crisis y depresión económica que está en desarrollo pero que venía de atrás.

Con ocasión de este hecho extraordinario han surgido todo tipo de reacciones, análisis, teorías y pronósticos. Se han recordado las “pestes” del pasado y sus consecuencias. Algunos hablan de colapso del capitalismo, de fin del neoliberalismo, o de que no pasará nada y la gente olvidará el suceso. Cada quien desde su forma de pensar y de vida, aspira a que este acontecimiento produzca el efecto que está dentro de su horizonte de futuro.

Se destaca que es la primera vez que la propagación de una enfermedad se sigue minuto a minuto por TV y teléfono móvil, llevando la cuenta de contagios, muertes y decisiones de los gobiernos de cada país. Así, en medio del rating de los medios de comunicación se va haciendo banal y “normal” la tragedia, y sin darnos cuenta nos llenamos de cinismo y nos vacunamos contra el dolor y el sufrimiento de los más humildes y desvalidos, que son la mayoría de las víctimas.

Casi todos los analistas aceptan que lo que ocurre es un hecho nuevo, inverosímil, que nadie esperaba, un “cisne negro” (Taleb). Más que el fenómeno material (virus) lo más sorprendente ha sido el pánico global provocado por el seguimiento “virtual” de las noticias relacionadas con la pandemia, acrecentado por las actitudes negacionistas y las mentiras (fakes news) que han servido para impedir un tratamiento científico de la enfermedad, y simultáneamente, potenciar, acelerar y profundizar la recesión económica que el FMI pronostica como la más grave desde la Gran Depresión de 1929.

Empero, pocos estudiosos se cuestionan los conceptos que utilizan para analizar el acontecimiento inusual; no dudan por un instante de los métodos y herramientas con que construyeron esas verdades y pareciera que la presión del momento los obligara a emitir respuestas inmediatas y rápidas para un problema que es desconocido. ¿Podremos conocer lo nuevo con el lente que construimos para ver lo viejo? Es difícil decir “no sabemos”.

Definitivamente el Sars-CoV-2 es un nuevo coronavirus, es desconocido y sorprendente. Lo impactante es su capacidad de contagio y la velocidad de expansión. Apareció en Wuhan (la “New York china”), saltó a Italia y España, se dispersó por el mundo en avión y crucero de una forma increíble hasta llegar a la “capital del mundo”, causando estragos a todo nivel en Nueva York y en los EE.UU. Es importante reiterar que somos los humanos –ignorantes y relajados– los que portamos y trasmitimos el virus y nuestro mundo híperconectado es el caldo de cultivo que usa la pandemia para expandirse en todo el planeta. Lo cual ratifica el concepto de que la epidemia es una construcción social.  

Aproximadamente solo 20 de cada 100 personas contagiadas se enferman, 5 se agravan y 2 mueren, casi siempre por enfermedades asociadas (comorbilidades). La velocidad del contagio hace que rápidamente colapsen los servicios de salud especializados y que fallezcan personas que no debían morir. Es la razón de la fórmula validada por la experiencia para atenuar su crecimiento que combina el distanciamiento social (confinamiento, cuarentena) con la protección e higiene personal. Ello sirve para “aplanar la curva de propagación” y nos da tiempo para adecuar y mejorar los servicios de salud (Ucis, respiradores, camas de hospital, etc.), para tratar de producir la vacuna y los antivirales específicos, y/o para que el virus nos inmunice a todos. Es una verdadera y dramática carrera contra el tiempo que realiza la humanidad encabezada por los médicos.

Pero lo que en realidad ha matado a más gente es la actitud y el comportamiento de los gobiernos. Ya existe un consenso general sobre la ausencia de un liderazgo global y la falta de colaboración y coordinación entre los Estados, instituciones internacionales y grandes empresas que monopolizan la producción de pruebas (test), vacunas y medicamentos, lo que se ha constituido en el principal causante de esta tragedia que azota al mundo.

Los intereses privados y los nacionalismos estrechos quedarán marcados con el estigma de la muerte ocasionada por la Covid-19 y de la crisis económica que traerá desempleo y hambruna a lo largo y ancho del planeta. Es una verdadera desgracia.  


Nota: En Colombia mientras en veredas y corregimientos, los campesinos, indígenas y afrodescendientes se organizan para luchar contra la pandemia y por garantizar en mejores condiciones la producción y el comercio de sus productos, en los barrios pobres de las grandes ciudades las gentes cuelgan trapos rojos en sus ventanas de sus casas y se movilizan al coro de “Con hambre no hay cuarentena” para exigir ayudas del gobierno para mantenerse con vida. 


Bibliografía:

Astarita, R. (2020). Recesiones y recuperaciones en la economía global 1950-2019. https://rolandoastarita.blog/2020/04/13/9823/

Chomsky, Noam. (2020). Pandemia: El análisis de Noam Chomsky. https://www.elsiglo.cl/2020/04/10/pandemia-el-analisis-de-noam-chomsky/

El Correo. (2020). Los ricos han huido de Nueva York, que registra un muerto cada dos minutos. https://cutt.ly/Rt2Xal2

El País (2020). El FMI pronostica para este año la mayor recesión desde la Gran Depresión de 1929. https://elpais.com/economia/2020-04-09/el-fmi-preve-que-la-pandemia-provocara-el-mayor-impacto-en-la-economia-desde-la-gran-depresion.html

El País (2020). La Covid-19 en el mundo más pobre. https://elpais.com/elpais/2020/04/01/planeta_futuro/1585752546_792829.html

Han, B. (2020). La emergencia viral y el mundo de mañana. Byung-Chul Han, el filósofo surcoreano que piensa desde Berlín. https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html

Harari, Y. N. (2020). Yuval Harari: El mundo después del coronavirus. https://www.lavanguardia.com/internacional/20200405/48285133216/yuval-harari-mundo-despues-coronavirus.html

Harvey, D. (2020). Política anticapitalista en tiempos de COVID-19. https://www.sinpermiso.info/textos/politica-anticapitalista-en-tiempos-de-covid-19

Kristian G. Andersen, Andrew Rambaut, W. Ian Lipkin, Edward C. Holmes & Robert F. Garry (2020). The proximal origin of SARS-CoV-2. Revista Nature Medicine. https://www.nature.com/articles/s41591-020-0820-9?fbclid=IwAR0ui5BG_fFKXDrvEmIu5-Q0Tximv4_yGI8wqzlHfNGXWlM_Z_SHXG3h6Ow

Kruger, J. & Dunning, D (1999) Efecto Dunning-Kruger, o por qué la gente opina de todo sin tener ni idea. Rincón de la Psicología. https://rinconpsicologia.com/efecto-dunning-kruger-causas-origen/?utm_source=dlvr.it&utm_mediutwitter

Kusco, F. (2020). Biografía de un depredador. https://www.cenital.com/2020/04/05/biografia-de-un-depredador/64780

Llinás, R. (2020). "Las duras experiencias del nuevo coronavirus, aunque traumáticas, se olvidarán". El Espectador. https://www.elespectador.com/coronavirus/las-duras-experiencias-del-nuevo-coronavirus-aunque-traumaticas-se-olvidaran-rodolfo-llinas-articulo-914103


Taleb, N. N. (2007). El Cisne Negro. El impacto de lo altamente improbable. Ediciones Paidós Ibérica S.A. https://sistemasgerenciales.files.wordpress.com/2012/10/el-cisne-negro-nassim-taleb.pdf

Zibechi, Raúl. (2020). Una mirada global a la pandemia. Video https://www.youtube.com/watch?v=fg00fYjUSRM

sábado, 11 de abril de 2020

Sobre acumulación y riqueza en tiempos de virus


Sobre acumulación y riqueza en tiempos de virus

Por Rolando Astarita - 8 abril 2020

Una propuesta que circula por estos días en ámbitos de la izquierda dice que se puede mantener la cuarentena –y por lo tanto, la producción parada- si se aplica un impuesto al “patrimonio de los ricos” (por caso, al patrimonio de las 20.000 personas más ricas del país), de manera de garantizar un salario de, digamos, unos 400 o 500 dólares a todos los trabajadores precarizados. Además, por supuesto, de pagar  los salarios de los trabajadores en blanco. Así, con un buen impuesto se arreglaría gran parte del problema de la subsistencia, y no había necesidad de levantar la cuarentena. En lugar de socialismo…. impuestos.

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El asunto parece sencillo, pero lamento decir que no es así de simple. Es que pasa por alto que la mayor parte de la riqueza en manos de la clase capitalista no se encuentra bajo la forma de tesoro (de cash), sino consiste en medios de producción y/o derechos sobre la plusvalía.

Perder de vista esto es propio de aquel que confunde la acumulación precapitalista con la acumulación capitalista. La primera pasa por el atesoramiento. La segunda consiste en acumular capital (y si bien el dinero puede ser capital, no todo el capital es dinero). Por eso Marx habla del “prejuicio popular que confunde la producción capitalista con el atesoramiento y que por tanto se imagina absurdamente que la riqueza acumulada es riqueza sustraída a la destrucción, y por lo tanto al consumo, bajo su forma natural existente, o también salvada de la circulación”

Trasladado al presente, es la ilusión del populismo socialista que cree que la forma principal de la acumulación consiste en dinero “guardado debajo del colchón” (creencia que conecta con “el problema es el capital financiero, opuesto al productivo")

Sin negar que el dólar bajo el colchón sea una forma de atesoramiento en Argentina, el mismo es propio de la clase media, y de alguna capa más acomodada de la clase obrera. La clase capitalista acumula en la forma de activos financieros –que dan derechos a plusvalía- y en medios de producción, de transporte, entidades bancarias, etcétera, con el fin de explotar al trabajo. Lo cual es característico del capital.

Por eso a lo anterior Marx agrega: “Rescatar el dinero de la circulación sería precisamente lo contrario de valorizarlo como capital, y acumular mercancías para atesorarlas, pura necedad. Ciertamente, en la idea popular subyace, por una parte, la imagen de los bienes acopiados en el fondo de consumo de los ricos, bienes que se consumen lentamente, y por otra parte el almacenamiento, un fenómeno que se da en todos los modos de producción…(pp. 726-7, t. 1, El Capital).

O sea, la acumulación de riqueza en el capitalismo es acumulación de capital, no de tesoros monetarios ni tampoco, dicho sea de paso, de medios de consumo.

Por eso también, aunque los acopios forman parte del proceso de circulación del capital (véase cap. 6 del t. 2 de El Capital), nunca podrían satisfacer las necesidades del conjunto de la población en caso de que la producción y el transporte se interrumpiera durante un período, aunque este fuera corto (digamos, de algunas pocas semanas).

Sobre esto último, Marx también señala que “la riqueza material que representan las reservas de mercancías concentradas en grandes cantidades”, en particular en puntos fijos, “deslumbra la imaginación”, pero esa cantidad “no es más que una magnitud ínfima si se la compara con la fluencia de la reproducción en su conjunto” (p. 675, t. 2, ibid.; énfasis mío).  Dada la extensión que adquirieron los métodos de tipo toyotista –la fábrica “flujo”- no hay razones para pensar que, en términos relativos, hoy haya, en términos relativos, mayores acopios.

Por lo dicho, los stocks de dinero atesorado son relativamente pequeños en comparación con lo que constituye la verdadera riqueza, y base del poder, en manos de clase capitalista...

En consecuencia, decir que con un impuesto a los fondos líquidos se puede sostener durante 2 o 3 meses a la fuerza de trabajo de un país (o al 70 u 80% de la misma), es vender humo, y de la mejor cepa del reformismo burgués ramplón.

Si verdaderamente se quiere una solución socialista hay que hablar de expropiación de los medios de producción. Sin embargo, no bastaría con expropiar. Un gobierno socialista debería mantener la producción, por lo menos, de los bienes necesarios para la sobrevivencia de la población. También, por supuesto, el transporte, logística, comercialización de esos bienes, y el sistema bancario (estatal) para garantizar la cadena de pagos.

Se puede expropiar la fábrica que produce el alimento X, pero al día siguiente de la expropiación los obreros y empleados deben producir X si se quiere alimentar a la población. No hay dólar que evite esto.

Y esa producción aumentaría los riesgos de contagio. Por supuesto, se tomarían todas las medidas posibles para prevenirlo. Pero es imposible dar garantías absolutas. Es una cuestión material, objetiva. No hay nada más desorientador y desmoralizante que el subjetivismo voluntarista de izquierda, puesto a imaginar soluciones mágicas.


lunes, 6 de abril de 2020

La ciencia no vendrá en un caballo blanco con una solución

Sheila Jasanoff
Sheila Jasanoff es profesora de estudios de ciencia y tecnología en Harvard. (Cortesía de Sheila Jasanoff)
La ciencia no vendrá en un caballo blanco con una solución

Por Nawal Arjini – Tomado de la Revista The Nation – 6 de abril de 2020

Sheila Jasanoff, profesora de estudios de ciencia y tecnología, le dice a The Nation que hemos modelado la progresión de la enfermedad, pero no las consecuencias sociales.
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Para nosotros, no epidemiólogos, es difícil saber en quién confiar. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades se invierten en máscaras; los científicos se pelean en Twitter; los políticos engañan a sus electores. Las respuestas que se han proporcionado hasta ahora (el rescate financiero, las camas de hospital improvisadas, las moratorias de desalojo, los nuevos mandatos para usar máscaras en las calles) parecen inadecuadas o incompletas.

Hay rupturas entre la ciencia médica, el público y la respuesta política. Es difícil saber cómo pensarlo, que, afortunadamente, es donde intervienen los estudios de ciencia y tecnología (STS). La disciplina pequeña pero influyente adopta un enfoque interdisciplinario para comprender cómo las áreas de conocimiento que a menudo nos complace reconocer. Los expertos funcionan en nuestras vidas. Como Sheila Jasanoff, pionera en el campo, escribe, los estudios de STS tienen como objetivo analizar las dimensiones éticas, legales y políticas de la ciencia para que "tome el lugar que le corresponde dentro y no por encima de la sociedad". La crisis actual comenzó con un problema médico, pero no significa que aquellos de nosotros sin un MD debamos dejar que los médicos asuman toda la carga de la respuesta.

Como el resto de nosotros, Jasanoff, quien fundó y dirige el programa STS de Harvard, ha estado atento a la pandemia de coronavirus. A diferencia de la mayoría de nosotros, ella está equipada con décadas de experiencia analizando cómo la democracia y la ciencia interactúan entre países y períodos de tiempo. En nuestra entrevista, compilada a partir de dos conversaciones, explicó cómo había estado pensando en la crisis.

Nawal Arjini: ¿Ha habido algún desarrollo reciente que te haya sorprendido?

Sheila Jasanoff: Lo que me llama la atención es cuando las explicaciones se quedan cortas. Las tasas de mortalidad de Alemania son bajas en comparación con otros países europeos que tienen tasas de infectividad correspondientes, pero no están tomando en cuenta las implicaciones de sus propias explicaciones. Las mejores pruebas y el seguimiento de contactos son dos respuestas que explican por qué algunos países han sido más capaces de controlar sus muertes que otros. Pero no es solo el seguimiento del contrato en sí mismo, ¿verdad? Está la cuestión de qué hacer con esos contactos, y eso se remonta a la infraestructura de la atención médica, de las comunicaciones, de las tradiciones de enfrentar una crisis en toda la población.

Un amigo en los Países Bajos me contó sobre su escasez de unidades de cuidados intensivos. Alemania tiene una de las proporciones más altas de camas de cuidados intensivos por población de los países del norte de Europa. Son países económicamente muy comparables, entonces, ¿por qué el porcentaje más bajo de UCI en los Países Bajos que en Alemania? Mi intuición es que los holandeses tienen una idea mucho más estricta de cuándo se permite el uso de las UCI, es decir, su definición social de lo que los pacientes deberían recibir UCI parece ser diferente de la de Alemania. ¿Qué es una vida que vale la pena salvar? ¿Cuándo declaramos que no se deben tomar medidas adicionales, cuándo no lo llamamos triaje sino una decisión médica sensata? Estas son preguntas interculturales en las que realmente no hemos pensado.

NA: ¿Podría hablar sobre la diferencia en las respuestas entre los países afectados?

SJ: Me ha sorprendido la forma en que cierto modelo de salud pública es ampliamente aceptado en todos los países que he estado siguiendo. Si observa Europa y los Estados Unidos, las restricciones que se imponen a las personas son muy similares. Las variaciones están en grados de rigurosidad y cómo se hacen cumplir estas cosas. La idea de que tiene que intervenir temprano, que tiene que tener restricciones draconianas, que no solo debe aislarse a sí mismo, sino mantener el distanciamiento social: esas cosas se han extendido tan rápido como la epidemia. Nunca había oído hablar de "distanciamiento social" como una frase, pero ahora se ha considerado como un término de arte en una amplia gama de lugares. El modelo de salud pública se ha extendido rápidamente, y una de las razones es que ya estaba presente. El aparato ya estaba allí: hospitales, la dependencia de los tipos de estadísticas que estamos viendo.

NA: ¿Cómo se generalizó este modelo de salud pública?

SJ: En Estados Unidos, la empresa de salud pública, con departamentos de salud pública, etc., comenzó a establecerse desde mediados del siglo XIX. Hubo problemas constitucionales sobre si el estado tenía el derecho de ordenar intervenciones de salud pública, pero se lucharon hace más de 100 años, y se estableció que las vacunas obligatorias, las pruebas de los bebés antes de que salgan del hospital, estaban dentro de los poderes del estado. Todos hemos crecido con eso, incluso si hay rebelión en su contra en algunos lugares. Las personas entienden conceptos como inmunidad colectiva, incluso si no conocen el término técnico. Saben que es arriesgado tener a un segmento de la población sin protección. Las crisis de salud como el VIH / SIDA resaltaron la importancia de la empresa de salud pública en los últimos tiempos.

NA: Entonces este modelo tiene muy poco que ver con el estilo de gobierno: la comprensión china de la salud pública es similar a la italiana, aunque en teoría esos gobiernos tendrían ideas diferentes sobre las responsabilidades que tienen con sus ciudadanos.

SJ: Realmente no quiero hablar por o sobre China, porque nunca he trabajado allí. En todo el mundo occidental, y también en lugares donde los sistemas de administración coloniales fueron imitados y arraigados, estas ideas son ampliamente entendidas, comenzando por el hecho de que existe algo como la salud pública, que trasciende al individuo. Hemos aumentado eso a nivel internacional, con la Organización Mundial de la Salud. La OMS define qué genera una epidemia y qué genera una pandemia para todo el mundo. Hemos creado un aparato de salud pública que se está volviendo más sofisticado, mejor en el seguimiento y la grabación. En esta era de la ciencia de datos, ha ganado mucha más potencia de cálculo. Una diferencia entre la crisis actual y otras, incluido el SARS y el MERS, es el número y la variedad de las proyecciones. Casi todos los días, aparecen nuevas proyecciones en los medios de comunicación. No recuerdo ninguna transmisión de modelos de ninguna otra crisis de salud que haya observado.

NA: Y estos se transmiten entre personas con poco o ningún conocimiento estadístico previo, en promedio.

SJ: Los medios de comunicación lo han puesto en términos visuales. "La curva" se ha convertido en otra de estas frases, como "distanciamiento social", que todo el mundo ha aprendido. "Acoplar la curva" le dice que hay una imaginación visual en funcionamiento: las personas tienen una idea de cómo se vería la curva sin aplanar. La animación y la visualización son dos cosas que no estuvieron allí durante la crisis del VIH / SIDA. Durante esa crisis hubo una amplia transmisión, particularmente entre la población gay, pero no recuerdo haber visto ningún diagrama de cuál sería la propagación probable, predicciones de cuándo las cosas llegarían a su punto máximo. La terminología con la que estamos pensando, viendo y representando la crisis se ve muy diferente de las crisis de hace 30, 40 años.

NA: ¿Cuál es el valor de la visualización? ¿Las personas realmente entienden mejor la crisis, o solo se imaginan que lo hacen?

SJ: Se ha demostrado una y otra vez que si puedes visualizar un fenómeno, eso tiene más poder que solo decirle a la gente cuáles son los números. Hay escuelas enteras de trabajo profesional dedicadas a mostrar el resultado de la ciencia de manera que sean más fáciles de leer. Estos son incluso importantes para los propios científicos: hacer comparaciones, superponer datos, codificar por colores. Si te digo "agujero de ozono", imaginas algo que el ojo no puede ver y, sin embargo, tienes una imaginación visual de cómo se ve. No viene codificado por colores; eso fue algo decidido por los científicos para transmitir una idea más clara de cómo se ve el fenómeno. Estas son técnicas que la gente sabe que son extremadamente poderosas y que afectan la comprensión del público.

Lo que no se muestra es un conjunto diferente de consecuencias. Cuando los gobiernos imponen controles, ¿qué significa eso para las vidas individuales? Si lleva la crisis a los hogares de las personas, porque ha cerrado los lugares de trabajo, ha cerrado los lugares de congregación pública, ha restringido enormemente las posibilidades de depender de los servicios públicos, incluso de los restaurantes, entonces ha puesto cosas adentro La dinámica social que prevalece dentro de los hogares. Eso significa, por ejemplo, que cambia el equilibrio de género. Tome algo extremadamente personal: vivo en un hogar de dos personas. Cuando estoy en el trabajo, como mujer profesional, normalmente no tengo que preparar almuerzos: salgo o voy a la cafetería de mi institución y como allí. Ahora, en casa con mi pareja, uno de nosotros, y probablemente yo, tendrá que ser responsable de preparar una comida más de repente al día. La responsabilidad de su preparación recae completamente dentro del hogar y, dado que todavía vivimos en una sociedad de género, más en las mujeres que en los hombres. Eso no es algo que nadie haya elegido modelar. Hemos modelado la progresión de la enfermedad, pero no las consecuencias sociales de las medidas preventivas que estamos tomando.

NA: Todo el mundo comprende a cierto nivel que se trata de una crisis social, pero parece que hay una sensación de que una vez que el virus se haya curado, los problemas sociales desaparecerán.

SJ: La salud pública no es la única ciencia que debería funcionar aquí. Las ciencias sociales y las ciencias del comportamiento tienen papeles que desempeñar, y hasta ahora no los he visto involucrados en la medida en que la epidemiología ha estado involucrada. ¿Puede la ciencia [biológica] venir al rescate? Bueno, lleva mucho tiempo descubrir una cura y luego desarrollarla hasta el punto de que sea confiable. Incluso en un proceso acelerado, no va a tener una vacuna que haya demostrado ser efectiva, sin efectos secundarios, y que pueda producirse a escala durante al menos 18 meses. La idea de que la ciencia viene en un caballo blanco, y que tan pronto como se detecta un problema tienes una solución científica, eso es un espejismo.

NA: ¿Entonces ayudaría modelar esos problemas sociales?

SJ: La ciencia cubre una amplia gama de conocimientos. Cuando ocurre una epidemia, es comprensiblemente más interesado en las ciencias que tienen que ver con la predicción, la prevención y la cura. La curación se entiende a nivel del cuerpo individual, y cómo podemos asegurarnos de que podamos prevenir la infección, esa es la ruta de vacunación, o tratarla, esa es la hospitalización y los ventiladores. Esa es la discusión dominante. Creo que sería valioso señalar que también hay ciencias sociales que tienen mucho que ver exactamente con el tipo de cosas de las que estamos hablando: ciencias que conectan los precios con la desigualdad, por ejemplo.

Es bien sabido por los estudios de desastres que los efectos en las poblaciones vulnerables son mucho más graves y duraderos. Los más ricos pueden tener un mejor seguro, pueden vivir en circunstancias en las que el distanciamiento social es más fácil de implementar que para las personas que viven en barrios concurridos, pueden tener los recursos para salir de las zonas de peligro. Estas cosas no están disponibles para personas en niveles más bajos de la escala socioeconómica. En mi universidad, por ejemplo, los estudiantes universitarios fueron evacuados con solo cinco días de anticipación. Claramente, la carga de esa evacuación recayó de manera diferente en las personas que podían pagar de inmediato un boleto a casa y las personas que no podían. La universidad tardó unos días en reconocer que una sola orden, que estaba justificada por razones de salud pública, caería de manera muy diferente en las personas dependiendo de sus circunstancias particulares. Multiplique ese problema por millones y millones de personas, y obtendrá una crisis que las ciencias sociales pueden rastrear.

NA: ¿Qué tan rápido debería esperarse que las políticas se pongan al día con las ciencias sociales? ¿Deberían las disposiciones de asistencia social de emergencia en Francia, por ejemplo, haber esperado una mejor investigación en ciencias sociales?

SJ: Los estudios sociocientíficos sobre el riesgo, la comunicación del riesgo y la comprensión pública de la ciencia han estado allí durante décadas, por lo que la pregunta es por qué, incluso en condiciones de emergencia, las personas aún ignoran algo que está bien establecido. Esto no es "ponerse al día" en el sentido de que las ciencias relevantes están avanzando rápidamente y las instituciones políticas son de alguna manera lentas. Es más que las instituciones políticas son resistentes a ciertos tipos de conocimiento. Un tipo de conocimiento en el que las instituciones políticas no son particularmente buenas es cómo la democracia interactúa con las políticas. Se ha demostrado una y otra vez que las personas aceptarán, confiarán y cumplirán [las directivas] si entienden el razonamiento, si hay un cierto grado de transparencia, si hay participación. Decisiones que se perciben como remotas, autoritarias, inexplicables: esas decisiones no se aceptan.

Esto es algo que hemos sabido durante décadas y décadas, y, sin embargo, los tomadores de decisiones generalmente no ven el valor de involucrar a las personas que se verán afectadas por esas decisiones. Son impulsados ​​por la urgencia, la necesidad de actuar; no necesariamente tienen a las personas más sensibles socialmente que implementan sus políticas; no necesariamente tienen el mejor consejo sobre cómo te comunicas con las personas. La forma en que las razones están siendo expuestas por muchas autoridades públicas simplemente no están a la altura de los estándares de consistencia, inclusión, que la gente ha sido escuchada, o incluso estándares o experiencia confiable. ¿Cómo se pasa de los CDC, que solía ser una de las agencias más confiables de Estados Unidos, diciendo que una semana no creemos que las máscaras sean necesarias y que la próxima semana sea necesaria? Esto no es una cuestión de ponerse al día con las políticas, es una cuestión de autoridad que no le gusta hacer que sus propios mecanismos sean transparentes y estén disponibles para la revisión y aceptación del público.

NA: ¿El enfoque en el cuerpo individual y no en el cuerpo político es parte de la ortodoxia de la salud pública?

SJ: La atención a las causas físicas y materiales siempre se valora más que la atención a las causas y consecuencias sociales. Las ciencias sociales y los problemas sociales reciben menos facturación y menos atención que las causas físicas y materiales que creemos que podemos controlar más fácilmente. La crisis del VIH / SIDA es un buen precedente histórico, porque la atención a la creación de una vacuna contra el SIDA precedió a la atención prestada a las políticas preventivas, como cosas muy básicas como el sexo seguro y el uso del condón. Pero la comisión presidencial formada para estudiar el SIDA tuvo un impacto considerable, porque dirigió la atención de la gente al hecho de que había componentes sociales y conductuales de la transmisión. Hoy en día, la salud pública para las ETS se ve muy diferente como resultado de que las personas se ven obligadas a considerar las dimensiones sociales de la creación de una política sensata de VIH / SIDA para toda la población. Pero la gente olvida las ramificaciones sociales, a pesar de que perduran mucho más allá de las físicas.

NA: ¿Existe un límite para la fe cívica estadounidense en los expertos? ¿Poner a cargo a alguien como Mike Pence, después de haber manejado tan mal la crisis del VIH / SIDA en Indiana, lo prueba?

SJ: La fe simple en los expertos es tan injustificada como la fe en los ángeles. Nunca debemos confiar en las personas porque dicen que son expertos; siempre debemos preguntar sobre qué base se convirtieron en expertos. Es una crisis de manos a la obra; todas las personas con conocimiento relevante deberían proporcionar ese conocimiento y conocer a otras personas que los cuestionarán con conocimiento. Ninguno de nosotros puede pretender ser profético. Deberíamos decidir cómo agrupamos el considerable conocimiento de la sociedad frente a lo que podría convertirse en un desastre de proporciones sin precedentes. Mi punto es que ya sabemos mucho sobre cómo hacer esas cosas.

La ciencia se ha vuelto tan poderosa como lo ha sido porque ha adoptado la idea de la revisión por pares: que no confías en una persona, confías en el juicio de una persona, porque ha sido cuestionada por otras personas. La ciencia moderna se ha especializado, y la revisión por pares es bastante buena cuando funciona dentro de una comunidad estrecha. La revisión por pares no es buena cuando necesita confrontar diferentes cuerpos de conocimiento entre sí. Alguien que entiende la dinámica de lo que sucede dentro de una familia cuando estás encerrado juntos semana tras semana; esa persona no te dirá mucho sobre cómo actúa un virus dentro de un cuerpo, o qué tan rápido se contagia si no lo haces. No se auto-aislará.

Desde la preocupación de las pandemias a principios de este siglo, el gobierno de este país estaba tratando de reunir un equipo de expertos. Desde mi punto de vista, podría haber sido un cuerpo de expertos demasiado estrecho incluso entonces, pero al menos hubo un intento de tener una capacidad de respuesta. Eso fue desmantelado en 2018. Eso fue miope. Debe reemplazarse y ampliarse para incluir experiencia legal y constitucional, experiencia social, incluida la comprensión de la desigualdad y la comprensión del género, por nombrar dos cosas muy importantes.

NA: Las sugerencias para los jardines de la victoria, la idea de que las personas tendrán recursos internos a los que recurrir en una crisis, implica que las personas tienen esos recursos para comenzar.

SJ: Están recurriendo a esta tradición estadounidense de autosuficiencia e individualismo, pero es una cuestión política seria si esa es la mejor manera de enfrentar una epidemia colectiva, o si eso tiene que combinarse con las infraestructuras públicas que obedecen a algunas de estas primeros principios de la toma de decisiones sobre riesgos: consistencia, coherencia, explicación, transparencia. Estamos obteniendo incoherencia, falta de transparencia, caras repentinas en la parte superior y una dependencia de la autosuficiencia desde abajo. Pero necesita algunos recursos para ser autosuficiente, y las personas en la parte inferior de la escalera necesitan algo para ser autosuficientes.

Con la nueva directiva sobre máscararillas, esta suposición de que puede emitir una orden desde arriba, y una población altamente heterogénea en condiciones de estrés y escasez puede cumplir repentinamente sin que el gobierno cubra las necesidades, eso es sorprendente. Si el gobierno dijera que todo el mundo tiene que usar una máscara, no es necesario que sea del tipo más protector, y abriremos centros donde las personas que no tengan máscaras puedan venir y recoger una, esa sería una forma de hacer esto que haría que la gente cumpliera, y que también fuera justo.

NA: Si no tenemos la infraestructura que tienen Corea del Sur o Alemania, ¿tiene sentido que Estados Unidos y el resto de Europa sigan su ejemplo?

SJ: Es un momento muy importante para nosotros para mirar otras sociedades. Los fundamentos a los que vuelvo en mi investigación es que se trata de ideas filosóficas de quién se preocupa por quién y cómo. Cuando tienes un gobierno, ¿qué delegas a ese gobierno? No es sorprendente que los países que parecen haber "hecho bien" son los países que tienen infraestructuras bien desarrolladas para cuidar la sociedad en su conjunto. Hay costos por ser muy centralizado, pero también hay costos por ser extremadamente individualizado, extremadamente descentralizado.

Cuando era muy joven y leía mucha poesía bengalí, me inspiró mucho un poema de [Rabindranath] Tagore en el que un rey no podía lidiar con una hambruna. Una monja budista dijo: "Resolveré este problema", y fue con un plato de mendicidad de puerta en puerta, diciendo: "Lo que tengas de sobra, dámelo". Ella colectivizó el problema y lo resolvió, donde el rey no pudo. A menudo recuerdo eso: lo que significa juntar recursos, y de quién es la responsabilidad hacerlo. Como persona involucrada en la teoría política, me preocupo por eso todo el tiempo. ¿Podemos decir que el tipo de democracia que queremos es aquella en la que hay instituciones que nos cuidan en momentos de problemas?

NA: Todos estamos preocupados acerca de cómo la gente se quedará a la deriva, y que la privatización de los bienes públicos, o una mayor monopolización sobre los consumidores, va a suceder a raíz de esta crisis. ¿Ves patrones en términos de fuerzas políticas o económicas que capitalizan la crisis?

SJ: por supuesto. Tendemos a transferir los costos sociales, la carga del cuidado de uno mismo, al individuo. Estados Unidos es una sociedad individualista, pero hemos avanzado más en la dirección de decir que todos los bienes y servicios son básicamente cuestiones de consumo y, por lo tanto, la responsabilidad de tratar con ellos debe delegarse cada vez más en los individuos. Aquí hay una crisis que golpea de una vez, con muy poco tiempo para responder, y ya hemos delegado gran parte de la responsabilidad. Decidimos, aquí hay una regla, pero es su responsabilidad personal obedecerla.

No pensamos en los costos individuales, los costos sociales de difundir estas decisiones a todos. Una alumna mía me escribió que estaba "autoaislada" en casa, lo que me pareció una frase interesante: se fue a casa sabiendo que podía ser una fuente de peligro para sus padres. ¿La Universidad de Harvard es responsable de enviar a alguien que podría ser un transportista no diagnosticado a una casa con padres mayores con cinco días de anticipación? Estos son temas que no hemos debatido. Me imagino que debatiremos estas cosas como cuestiones éticas, como cuestiones morales y cuestiones políticas durante algún tiempo.

Me gustaría ver una sociedad que emerge de este período de crisis con una mayor comprensión de lo que significa individualizar cosas que alguna vez fueron vistas como colectivas y sociales. Tal vez este choque concentrado finalmente sea suficiente para hacer que la gente se siente y diga: "Todo tiene que tener sus límites, y no podemos simplemente disolver lo que era público y colectivo en responsabilidades individuales y solitarias sin pagar muchas penalidades por eso". Mis preferencias políticas son para una sociedad en la que la solidaridad signifique más, en la que haya una infraestructura más compartida, donde en el contexto de una crisis no tengamos que depender solo de nuestro ingenio y de si tenemos suficiente tierra y suficiente semilla y suficiente agua. y fertilizante para crear nuestro propio jardín de la victoria.

Fuente: https://www.thenation.com/article/society/sheila-jasanoff-interview-coronavirus/

domingo, 5 de abril de 2020

La OMS ignora a Taiwán. El mundo paga el precio

Taiwán
Taiwán ha mantenido los niveles de contagio muy bajos en comparación con el resto del mundo.
La OMS ignora a Taiwán. El mundo paga el precio
Por: Wilfred Chan          -           Abril 3 de 2020

Taiwán estaba más preparado para el coronavirus que cualquier otro país, pero la OMS pone la política en primer lugar.
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Hay una nación insular en la costa sudeste de China donde los funcionarios de salud pública vieron venir la pandemia y tomaron medidas antes que China. Casi tres meses después de reportar su primer caso confirmado de Covid-19, este país sólo ha reportado 348 diagnósticos positivos y cinco muertes. Fue uno de los primeros países afectados y tiene una de las tasas de infección más bajas.
Pero no sabrías nada de esto si obtuvieras la información de la Organización Mundial de la Salud. El país es Taiwán, que la OMS se niega a reconocer como un estado soberano.
A pesar de las primeras advertencias de los funcionarios taiwaneses, la organización mantuvo a la isla aislada de sus redes de información global. Ahora, puede que sea el resto del mundo el que esté pagando el precio.
Durante casi medio siglo, la República Popular China ha impedido efectivamente que Taiwán se incorpore a la OMS. A pesar de no haber ejercido nunca la autoridad sobre la isla, el Partido Comunista Chino considera oficialmente a Taiwán parte de su territorio, y obliga a las organizaciones internacionales -incluidas las Naciones Unidas y sus organismos como la OMS- a afirmar su opinión.
El fin de semana pasado, lo absurdo de esta paradoja geopolítica quedó al descubierto en un programa de noticias que rápidamente se hizo viral. En una entrevista por Skype, la periodista Yvonne Tong de la emisora pública de Hong Kong RTHK preguntó al Dr. Bruce Aylward, un alto funcionario de la OMS, si el organismo de salud mundial reconsideraría la adhesión de Taiwán.
En la pantalla del portátil de Tong, la cara de Aylward se movió. Parpadeó durante varios segundos. Luego dijo que "no podía oír la pregunta". Cuando Tong se ofreció a repetirlo, Aylward intervino: "No, está bien, pasemos a otra pregunta entonces." "Tengo curiosidad por hablar de Taiwán también", dijo Tong. La cara de Aylward desapareció... había terminado la llamada.
Cuando Tong volvió a llamar y repitió su pregunta, Aylward respondió: "Bueno, ya hemos hablado de China. Y cuando miras a través de todas las diferentes áreas de China, en realidad todas han hecho un buen trabajo." Le dio las gracias a Tong y volvió a terminar la llamada.
El intercambio surrealista duró un minuto. Pero para los taiwaneses, resumió toda una vida de iluminación con gas. Sólo durante este brote, la OMS ha ido cambiando la forma de referirse a este país de casi 24 millones, pasando de "Taiwán, China" a "Taipei" a la más nueva y extraña "Taipei y sus alrededores". También permitió a China informar los números del coronavirus de Taiwán como parte de su propio total, en lugar de informar sólo los números de Taiwán, una combinación que creó dolores de cabeza para la nación más pequeña. Algunos otros países promulgaron restricciones de viaje a Taiwán junto con China, a pesar de que la tasa de infección de la primera era drásticamente menor.
Sin embargo, cuando la geopolítica dicta la política de salud, los efectos más graves rara vez son sólo económicos. La distorsión de la realidad de Taiwán por parte de la OMS tiene consecuencias que deberían medirse en vidas humanas.
Poco después de la publicación del vídeo del RTHK, un portavoz de la OMS envió por correo electrónico una declaración a los periodistas, un raro caso de utilización del nombre preferido de Taiwán: "La cuestión de la pertenencia de Taiwán a la OMS depende de los Estados Miembros de la OMS, no del personal de la OMS". Sin embargo, la OMS está colaborando estrechamente con todas las autoridades sanitarias que se enfrentan a la actual pandemia de coronavirus, incluidos los expertos en salud de Taiwán". Taiwán dice que la cooperación no se ha producido. Según las autoridades del país, el 31 de diciembre -el mismo día en que las autoridades sanitarias de Wuhan anunciaron el descubrimiento de una neumonía viral sin "ninguna prueba clara de transmisión entre humanos"- Taiwán escribió a la OMS para solicitar más información sobre el potencial de la enfermedad para transmitirse entre humanos. Dicen que la OMS acusó recibo de la carta, pero que no respondió ni la compartió con los estados miembros de la OMS.
Taiwán tomó medidas de todos modos. Antes del anochecer del 31 de diciembre, el país decidió comenzar las inspecciones sanitarias para todos los pasajeros que llegan en vuelos desde Wuhan. Dos semanas más tarde -en medio de las continuas garantías de los funcionarios chinos y de la OMS de que no había necesidad de alarmarse- Taiwán envió a dos de sus expertos en salud a la ciudad en la provincia de Hubei, donde encontraron una probabilidad significativa de que el coronavirus fuera capaz de transmitirse de persona a persona. Este virus, informaron el 16 de enero, podría ser mucho más peligroso de lo que se había supuesto inicialmente, señalando que los médicos locales de Wuhan también se tomaban la enfermedad muy en serio.
Pasarían cuatro días más antes de que el gobierno chino reconociera oficialmente que el virus podía ser transmitido entre humanos, el 20 de enero. Mientras tanto, Wuhan había organizado una cena de 40.000 hogares para celebrar el Año Nuevo Lunar y millones de personas habían abandonado la ciudad por el feriado, dispersándose por todo el país en el peor momento posible.
Para cuando Taiwán confirmó su primer caso de Covid-19 el 21 de enero, el país estaba posiblemente más preparado que cualquier otro lugar del mundo. Movilizó su Centro de Mando Central de Epidemias -un organismo de respuesta rápida formado a raíz del brote de SARS de 2003- para aplicar cuarentenas y realizar simulacros en los hospitales. Se pidió a los ciudadanos que mantuvieran la calma y se les aseguró que todos podrían comprar mascarillas quirúrgicas, ya que la producción de las mismas se disparó a millones por día. Poco después, se prohibió temporalmente la exportación de máscaras taiwanesas.
Por el contrario, Hubei no comenzó sus propias medidas de emergencia hasta el día siguiente, cuando la autoridad sanitaria china ya estaba informando de 440 casos y nueve muertes en toda China continental.
A pesar de su decisiva respuesta, Taiwán fue excluido de la reunión de emergencia de la OMS el 22 de enero, en la que representantes de 16 países -incluidos la República Popular China, Japón, Corea del Sur y los Estados Unidos- optaron por retrasar la declaración del coronavirus como una emergencia sanitaria mundial.
Cuando el director general adjunto de los CDC de Taiwán, Chuang Jen-hsiang, dio su propia conferencia de prensa en Taipei, un reportero local le preguntó si Taiwán estaba coordinando con la OMS. "No somos como otros países", respondió Chuang con una sonrisa de dolor. "No fuimos invitados a la reunión. No hay manera de que podamos obtener información de primera mano".
Cuando la OMS declaró finalmente una emergencia sanitaria mundial el 30 de enero, las autoridades chinas habían confirmado casi 8.000 casos, cientos de personas habían muerto y el virus había aparecido en al menos 18 países fuera de China. Aun así, la OMS adoptó un tono deferente. "Esta declaración no es un voto de desconfianza en China", dijo el Director General Tedros Adhanom Ghebreyesus. "Por el contrario, la OMS sigue confiando en la capacidad de China para controlar el brote".
Taiwán, Italia y los Estados Unidos confirmaron sus primeros casos de Covid-19 con pocos días de diferencia. Pero a diferencia de los otros dos países, Taiwán ha evitado hasta ahora las muertes en masa, tanto que el miércoles, el presidente Tsai Ing-wen anunció que Taiwán donaría 10 millones de máscaras excedentes a lugares como Italia y Estados Unidos.
No hay un verdadero altruismo a esto, o a cualquiera de los otros acuerdos de ayuda rápida que cruzan el globo desde que comenzó el brote. Las naciones que prestan ayuda a otras proyectan una imagen de poder, tanto al público nacional como al internacional. Incluso países cuyos propios brotes están lejos de ser contenidos, como Rusia y Australia, están usando este momento para ganar puntos.
Para Taiwán, esta es una oportunidad para presionar el caso para un mayor reconocimiento.
El país fue miembro fundador de las Naciones Unidas bajo su nombre oficial, la República de China (ROC), en 1945. Pero fue expulsado en 1971, cuando la ONU le dio su sede a la RPC. La Guerra Civil China nunca ha terminado legalmente, y la RPC todavía busca ganar eventualmente la autoridad total sobre Taiwán. Por eso Pekín ha mantenido la presión diplomática obligando a otros países a renegar de la soberanía de Taiwán, al tiempo que prepara el terreno para que empresas taiwanesas como Foxconn -el mayor fabricante de electrónica del mundo- hagan negocios en el continente.
Cómo responder a este dilema es el tema central de la política taiwanesa. Las posturas van desde el duro pro-unificación hasta el duro pro-independencia, con políticos y activistas que representan cada gradación intermedia.
En 2009, el entonces presidente de Taiwán, Ma Ying-jeou, logró negociar un acuerdo de trastienda con las autoridades de Pekín para que Taiwán obtuviera la condición de observador en la Asamblea Mundial de la Salud (AMS), el comité de estados que rige la OMS. Miembro del partido Kuomintang, favorable a la unificación, Ma aceptó que Taiwán reafirmara el principio de "Una sola China" de Beijing y utilizara el nombre de "Taipei Chino" en la asamblea. En la práctica, la participación de Taiwán fue limitada: Un memorando filtrado de la OMS de 2010 reveló instrucciones estrictas para que el organismo utilizara el nombre "Provincia china de Taiwán" en sus publicaciones, y excluyó explícitamente a Taiwán del Reglamento Sanitario Internacional, que permite a los Estados miembros de la OMS compartir rápidamente información y recursos durante las emergencias sanitarias mundiales.
Cualquier sensación de distensión se deshizo cuando el Presidente Tsai fue elegido en 2016. La República Popular China, enfurecida por su posición proindependentista, tomó represalias ordenando la expulsión del "Taipei Chino" de la AMS. Desde entonces, Taiwán ha presionado sin éxito para la reinclusión todos los años.
Pero tal vez el debate sobre la inclusión de Taiwán en la OMS no tiene sentido. ¿Y si la legitimidad en cuestión aquí no fuera la de Taiwán, sino la del sistema que representa la OMS?
La OMS es aparentemente un moderador sobrio y desinteresado, un correctivo de los intereses propios de los estados-nación. El encubrimiento inicial de la epidemia de SRAS de 2003 en la República Popular China -que provocó la muerte de dos docenas de países, entre ellos 73 personas en Taiwán- es un ejemplo clásico de lo que la OMS debería ayudar a prevenir. Sin embargo, en el caso de la pandemia de coronavirus, la agencia ha vuelto a aceptar la política de la RPC, lo que plantea cuestiones críticas acerca de si este sistema está funcionando en absoluto.
La OMS nunca ha operado libre de intereses estatales. Al igual que otras agencias internacionales fundadas bajo la ONU a raíz de la Segunda Guerra Mundial, la agencia se originó como una herramienta del orden mundial liderado por los Estados Unidos en el siglo XX. En 1954, el representante republicano Frances P. Bolton articuló el interés de los EE.UU. en la OMS en un discurso en el aniversario de la fundación de la agencia: "En nuestra lucha global contra el comunismo, uno de nuestros principales esfuerzos es mantener fuerte el mundo libre. La enfermedad engendra pobreza y la pobreza engendra más enfermedades. El comunismo internacional prospera en ambas". La salud era un medio para un fin geopolítico.
Hoy en día, la OMS sigue siendo sumisa a los políticos y las empresas estadounidenses. En 2018, el gobierno de Trump empujó a la OMS a no realizar una campaña de promoción de la lactancia materna y bloqueó una resolución de la OMS para gravar las bebidas azucaradas, en ambos casos para satisfacer a los cabilderos y fabricantes estadounidenses. Los Estados Unidos pagan, con mucho, la mayor parte del presupuesto de la OMS de todos los Estados miembros. Pero su contribución anual -que el Congreso aprobó este año en casi 123 millones de dólares- es ínfima en el gran esquema de la salud mundial; el mayor patrocinador no estatal de la OMS es la Fundación Bill y Melinda Gates, que ha prometido 100 millones de dólares a la OMS y otras organizaciones para luchar contra el Covid-19 solamente. La OMS se considera perpetuamente infrafinanciada, con un presupuesto de 4.400 millones de dólares que es menor que el de algunos hospitales estadounidenses. Trump no ha hecho más que exacerbar la sensación de inseguridad financiera de la agencia desde que asumió el cargo, amenazando cada año con recortar las contribuciones estadounidenses a la salud mundial.
Eso podría explicar por qué la OMS está mirando a China. Esta dinámica es especialmente evidente en la AMS, que elige al director general de la OMS cada cinco años. La competencia por el puesto es feroz, y los países con más influencia presionan a otros países para formar coaliciones de voto, en un proceso secreto que ha incluido acusaciones de soborno "desenfrenado". Beijing ha demostrado ser especialmente hábil en este juego: En 2006, logró que se aprobara su elección, la burócrata de Hong Kong Dra. Margaret Chan, y en 2017 apoyó al actual jefe, el Dr. Tedros de Etiopía, que cortejó al PCCh durante meses elogiando el creciente comercio de China con los países africanos. (Y reiteró su apoyo al principio de "Una sola China" después de ser elegido).
Este comercio internacional de caballos disuade a la OMS de antagonizar a sus estados miembros, incluso cuando hacerlo podría salvar vidas. La organización fue criticada por los expertos por su lenta respuesta al brote de Ébola en 2013; los documentos filtrados muestran que los funcionarios de la OMS retrasaron la declaración de emergencia hasta dos meses, por temor a que se considerara un "acto hostil" por parte de Guinea Bissau, Costa de Marfil y Malí, y que perjudicara los intereses mineros de esos países.
Sin duda, la OMS tiene un importante historial de logros, entre los que destaca el impulso mundial que erradicó la viruela en 1980. Sin embargo, la contradicción en el corazón de su misión transfronteriza -que siempre ha dependido de rígidas nociones de soberanía- está revelando sus límites. El Dr. Tedros puede decir que el coronavirus "no conoce fronteras". A medida que la globalización posterior a la Guerra Fría se fractura y los nacionalismos de derecha se endurecen, la deferencia de la OMS a los intereses de cada país sólo corre el riesgo de ampliar las divisiones.
Nunca ha habido tanto en juego como ahora para repensar la cuestión de la soberanía nacional. Casos como el de Taiwán muestran cómo las controversias fronterizas tienen efectos poderosos y distorsionantes sobre la forma en que comprendemos y respondemos a la salud y la enfermedad. Tanto en los Estados Unidos como en China, los nacionalismos estatales alimentados por la ira sobre el coronavirus amenazan con hundirnos de cabeza en una nueva Guerra Fría. ¿Es mera coincidencia que al menos dos de las sociedades que han respondido más hábilmente al virus -Taiwán y Hong Kong- sean las que la OMS no considera en absoluto como lugares soberanos?
La pandemia de coronavirus es ya una profunda tragedia. Podemos evitar más dolor si dejamos de depender de un sistema de salud mundial que ve al mundo como estados que compiten entre sí. En cambio, debemos centrarnos en crear un mutualismo transnacional de abajo arriba entre los trabajadores de la salud, los investigadores y las comunidades.
En este momento, la soberanía no puede salvarnos, pero la solidaridad sí.
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miércoles, 1 de abril de 2020

Ofensiva democrática de emergencia para derrotar al Covid-19

Gustavo Petro y Claudia López
Ofensiva democrática de emergencia para derrotar al Covid-19

Popayán, 1 de abril de 2020

Después de un aprendizaje de tres meses se puede afirmar que la humanidad a nivel global ha logrado identificar la estrategia para enfrentar y superar la pandemia causada por el virus Sars-CoV-2, ayudada por la ciencia encarnada en virólogos, epidemiólogos, infectólogos, salubristas y demás especialidades.

La ruta está trazada y deberá caminarse de acuerdo a las condiciones de cada pueblo, país, gobierno, Estado y sociedad. Consiste en atenuar o controlar la expansión de los contagios de coronavirus para evitar el colapso de los sistemas sanitarios y poder garantizar servicios especializados y oportunos a los enfermos críticos (UCIS, respiradores, atención médica). El objetivo es salvar vidas.

Las herramientas para hacerlo son: la práctica generalizada del distanciamiento social, que deberá estar acompañado del uso masivo de mascarillas (tapabocas, por aquello de los enfermos asintomáticos) y una estricta higiene personal y colectiva para aislar y desactivar al virus. El distanciamiento social preferiblemente debe ser un confinamiento general de la población en sus casas, a excepción de los trabajadores de servicios esenciales (servicios públicos, salud, alimentación, transporte, seguridad). 

Todo ello en el marco de proteger (aislar) a las personas con mayor riesgo (adultos mayores, enfermos afectados por dolencias pulmonares u otras relacionadas) y esperar que el virus vaya vacunando paulatinamente al 60-70% de la población mientras se inventa y fabrica la vacuna respectiva o se producen los antivirales y medicamentos específicos. Es una carrera contra el tiempo que ojalá sea realizada con mayor colaboración e integración de los gobiernos y empresas comprometidas.

El confinamiento para que sea efectivo debe ser consciente, informado, organizado y voluntario, y en el caso de Colombia (y América Latina), requiere de estar acompañado de todo tipo de ayudas e incentivos para garantizar la alimentación y vida digna de la gran cantidad de población que vive al día (rebusque), en medio de la informalidad y del desempleo más terrible e indebido.

Si el confinamiento social no cuenta con esos requisitos, entonces se tendrá que mantener a la fuerza, lo cual significará la militarización de las calles, lo que a su vez, será una bomba de tiempo social, que en gran medida ya está estallando en varias partes del país y de naciones vecinas, y que no solo va a generar muertos (como los de la cárcel La Modelo del pasado 23.03.2020) sino que creará condiciones para que la pandemia se expanda y cause infinitos contagios, más enfermos e innumerables decesos fatales.

Todos estos aspectos de una política de emergencia están sobre la mesa de los gobiernos (nacional, regionales y locales). No obstante, los intereses de los grandes empresarios y transnacionales, los diferentes enfoques políticos, la situación misma de enclaustramiento de la mayoría de la población, el hecho de que el Congreso no pueda funcionar normalmente, crea condiciones que complican el trámite democrático de los conflictos y diferencias, y genera incertidumbre y desconfianza entre el pueblo.

Es indudable que Claudia López al frente de la ciudad de Bogotá y, de alguna manera, de los alcaldes y gobernadores de todo el país, ha ganado un gran protagonismo y le ha venido imponiendo ritmos y decisiones al presidente Duque. Éste, después de las protestas sociales, no ha logrado sintonizarse con el grueso de la población y de la opinión pública. Duque pareciera estar rezagado en su gestión de la crisis y de la emergencia sanitaria y económica, y aunque intenta tomar la rienda, la descoordinación con la alcaldesa de la capital le crea serios inconvenientes para obtener el respeto de toda la nación.

Y por otro lado, Petro genera presión desde la retaguardia con su herramienta preferida de las redes sociales. Lo cual es positivo y necesario dado que la gente está enclaustrada y se requieren contrapesos políticos y sociales..         

Duque declaró el confinamiento general a partir del martes 25 de marzo un poco a regañadientes. Petro lo respaldó después de que Uribe acogiera la idea, y de que el ex-candidato de la Colombia Humana  estuviera presionando para que esa medida se decretara con firmeza y premura. Entre Claudia y Petro se mantienen distancias y diferencias en varios asuntos (demolición del Hospital San Juan de Dios, posición sobre el decreto 444 que creó el Fondo de Mitigación de Emergencias, compras de respiradores, etc.) pero existen coincidencias en que hay que darle continuidad al confinamiento general mientras que Duque ha empezado a plantear una estrategia llamada de “acordeón” que consistiría en suspender la cuarentena por ciertos períodos para activar la economía y, después, volver a aplicarla, de acuerdo a los resultados obtenidos y a los balances y proyecciones de los expertos.

Pienso que existen las condiciones para que las fuerzas democráticas y sociales se vuelvan a unir como lo hicieron en 2018 en la segunda vuelta presidencial, en cabeza de Petro y de Claudia. Hay que activar una gran “ofensiva democrática y social de emergencia”. El apoyo institucional está garantizado por los alcaldes y gobernadores quienes son los que más necesitan recursos para apoyar a sus gentes en los departamentos y municipios. El Congreso, así sesione virtualmente, puede colaborar activamente, y la población con jornadas de cacerolazos y presión desde las redes, sería la fuerza vital desde sus casas.

Es más, hay que proponerle un gran pacto social a Duque, a Uribe y a la Nación, para atender la emergencia y derrotar la pandemia del Covid-19. Los equipos científicos y de epidemiólogos deben unificarse sobre la base de la estrategia que ya demostró en todo el mundo que es la garantía para aislar al virus: el confinamiento general y sostenido acompañado de ayudas masivas para la población más vulnerable.

Ya lo corean muchos presidentes del mundo entero: “Primero la vida, después la economía”. ¿Sin vida para qué economía?

Colombia y su pueblo necesitan avanzar hacia la paz; el escenario de la emergencia sanitaria y social puede ser la cuota inicial para empezar a pagar esa deuda. El Eln ya contribuyó con su declaratoria de tregua unilateral. Sus integrantes deberán esperar. Hoy la prioridad es salvar vidas. ¡Podemos hacerlo!

La extraña obsesión de una cuarta parte de los franceses por la tesis del virus creado en el laboratorio

Une image prise au microscope du virus SARS-CoV-2, prise le 27 février. AFP
La extraña obsesión de una cuarta parte de los franceses por la tesis del virus creado en el laboratorio

Popayán (Colombia), 1 de abril de 2020

Nota de presentación: Existen muchas versiones de las “teorías de la conspiración” que le dan fuerza a la idea que la Pandemia del Covid-19 fue de alguna manera "programada" por alguien interesado (Gobierno de USA, China, empresas farmacéuticas, otros). Una de las que más se ha difundido en el mundo es que el virus SARS-CoV-2 fue creado en laboratorio. Por ello presentamos la traducción de este artículo publicado originalmente en francés para motivar el debate alrededor de las siguientes preguntas:

¿Cómo podría cuadrar esa idea con la visión que ubica a los actuales brotes virales y sus impactos globales como el del Covid-19 (“las epidemias-pandemias son una construcción social”) como resultado del deterioro progresivo de nuestro medio ambiente terrestre y de un modelo de desarrollo capitalista que debilita nuestras defensas como sociedad? ¿Acaso estas versiones conspirativas no contribuyen a despistar y confundir a las personas, colocando el acento de la lucha no en un factor estructural de la sociedad capitalista sino en la voluntad y el poder de grupos u agentes ocultos que lo controlan todo?  ¿O ambas versiones son válidas?
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Si bien su genoma es conocido y demuestra lo contrario, una gran parte de la población cree que el coronavirus fue creado por humanos.

Detrás de la crisis de salud, la crisis de confianza? Si bien la comunidad científica nunca ha parecido tan movilizada y su producción tan analizada, una parte importante de la opinión pública rechaza sus conclusiones.

Según una encuesta de IFOP para la Fundación Jean-Jaurès y Conspiracy Watch publicada el 28 de marzo, el 26% de los franceses cree que el SARS-CoV-2, el virus responsable de la pandemia actual, fue creado por humanos . En los Estados Unidos, según un estudio de journalism.org, incluso el 29% se adhieren a esta tesis, sin embargo, son derrotados por todas las publicaciones científicas.

“El virus que circula actualmente se ha secuenciado en todas partes. Sabemos que es salvaje, que no fue creado en el laboratorio. No hay discusión posible sobre esto ", dijo Guy Gorochov, jefe del Centro de Inmunología y Enfermedades Infecciosas de Inserm. Un discurso que claramente no alcanza una franja de opinión.


Una multiplicación de videos conspiradores

Desde el comienzo de la epidemia, ha habido una rápida difusión de información errónea capaz de alimentar la desconfianza en la comunidad científica. A mediados de marzo, un surfista francés escandalizado se filmó comentando sobre una patente en virología del Institut Pasteur relacionada con "la invención" (el término legal para el descubrimiento) de un coronavirus de 2004. Aunque muy mal informado , su video inspirado en la conspiración fue compartido millones de veces antes de ser eliminado por Facebook.

Una semana antes, era una noticia televisiva llena de acuerdos con la realidad del sitio de conspiración de extrema derecha suizo Kla.tv que invitaba a favorecer la tesis de un virus desarrollado en un laboratorio, esta vez financiado por el hombre para derribar la conspiración de extrema derecha, el multimillonario George Soros.

Otro video, que data de 2015 y publicado en línea el jueves 26 de marzo por la RAI, el principal grupo audiovisual italiano, a su vez reforzó la convicción de los partidarios de la tesis de una creación humana. Ella recuerda "un grupo de investigadores chinos [que] injertaron una proteína de murciélago en el virus del SARS", responsable del síndrome respiratorio agudo severo que mató a más de 700 personas en 2002-2003, creando "un súper virus que podría golpear al hombre ".

https://youtu.be/V-GdPpIBOHo (Enlace al informe)

Poco claro y ansioso, este informe, no relacionado con el coronavirus actual, hoy es criticado y puesto en contexto por muchos medios italianos, como el Corrierre della Sera y el propio RAI. No importa: esta nueva pieza en la máquina de la duda, contra y contra todos los avances científicos, está haciendo su trabajo.

"Es la combinación de una gran desconfianza y un profundo analfabetismo", dijo Rudy Reichstadt, director de Conspiracy Watch y autor de The Opium of Fools, desesperado. Ensayo sobre la cuestión de la conspiración (Grasset, 2019). "Una gran parte de la población desconoce su incompetencia, este es el efecto Dunning-Kruger, y las redes sociales están muy desinhibidas. Antes, respetamos más la palabra de los expertos."

Artículo reservado para nuestros suscriptores Lea también Conspiracy Watch: las teorías de conspiración no pasarán por él.

Sí, hay virus humanos creados en el laboratorio

Esta obsesión con los virus creados en el laboratorio no es completamente infundada: existen. El informe de la RAI filmado en 2015 se basó en una publicación de científicos chinos que habían fabricado un virus murciélago, SHC014, transmisible a los humanos, utilizando el sobre SARS, y así crearon una "quimera" , un virus híbrido.

No fue el primero. En 2012, dos experimentos llevados a cabo en laboratorios P4 (para "patógeno clase 4", que probablemente albergarían microorganismos muy patógenos) en los Países Bajos y Japón lograron producir el virus de la gripe aviar A (H5N1 ) transmisible por aire. En 1995, el alemán Klaus Überla había creado un virus híbrido de VIH y VIH-1, RT-SHIV, para hacer que el virus del SIDA fuera transmisible a los macacos.

Si existen las "quimeras", uno de los errores de los conspiradores es confundirlas con armas biológicas ofensivas, que también existen, cuando estos son los modelos más utilizados para la investigación científica.

Cofinanciado por EPT, la rama antipandémica de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, el estudio chino informado en 2015 por la RAI en realidad apuntaba, después del SARS y MERS-CoV, a dos epidemias de coronavirus que afectaron a los humanos en 2003 y 2012, para anticipar mutaciones y riesgos epidémicos de un virus transmitido por murciélagos. Lo mismo ocurre con el virus H5N1 aéreo, que se había desarrollado para mostrar "la necesidad de prepararse para posibles pandemias", dijo el estudio japonés. En cuanto a la manipulación del VIH, ha permitido utilizar macacos como animales modelo para experimentar con remedios destinados a los humanos.

Sin embargo, la quimera y el supervirus están causando preocupación, incluso dentro de la comunidad científica, que es consciente de sus riesgos. De hecho, se han producido algunas fallas, como RHDV1 K5, un virus diseminado en Australia en 2017 para reducir la cantidad de conejos, pero que terminó diezmando a los conejos españoles y franceses.

Por lo tanto, es cierto que los virus creados en el laboratorio existen y dan miedo, pero eso no es suficiente para demostrar que este es el caso del virus que está causando la pandemia actual.

...pero el virus SARS-CoV-2 es de origen natural

El SARS-CoV-2, el coronavirus que causó la pandemia de Covid-19, es, según todos los estudios serios sobre el tema, de origen natural. Al no poder seguir su curso preciso, los científicos de todo el mundo están de acuerdo en este punto, como lo han confirmado recientemente los estudios chinos, británicos, australianos, estadounidenses y suizos estadounidenses.

¿Cómo están tan seguros? "Está al alcance de cualquier biólogo molecular detrás de la pantalla", dice Guy Gorochov. Miles de ellos en todo el mundo han visto sus imágenes. Es tarea de los estudiantes comparar secuencias de ADN, y sabemos que la analogía es muy fuerte con los virus salvajes, no con las quimeras. Según el conocimiento actual, el SARS-CoV-2 es más del 90% idéntico al virus de murciélago RaTG13 y al pangolín Pangolin-CoV.

Otro elemento para apoyar estas conclusiones: los virus creados y naturales no son iguales. De hecho, la naturaleza avanza mediante mutaciones sutiles, mientras que los científicos operan recombinando dos cepas. "Los virus naturales tienden a evolucionar en detalles, por eso se adaptan. Tan pronto como haya una mezcla [artificial], es obvio, continúa el jefe del centro de inmunología y enfermedades infecciosas de Inserm. Veríamos que la proteína de la envoltura no corresponde a la familia habitual. En el caso del SARS-CoV-2, sabemos que no es un virus modificado. "

Un discurso científico inaudible

Entonces, ¿por qué una cuarta parte de los franceses siguen adhiriéndose al camino de la creación humana, a pesar de los avances científicos?

Primero hay un contexto general. "Es el resultado del trabajo metapolítico e ideológico de cierto movimiento de conspiración muy activo", dijo Rudy Reichstadt. Y para recordar que, según una encuesta de 2019, el 25% de los franceses se adhirió a al menos cinco teorías de conspiración entre una docena de propuestas.

La segunda razón es buscar el shock emocional vinculado a esta pandemia. "Sabemos que cuando estamos en un período de pérdida de control, de falta de certeza, tendemos a favorecer las explicaciones intencionales y las declaraciones conspirativas", continúa Rudy Reichstadt. Una serie de seis experimentos realizados en 2008 muestra una correlación entre una situación de vulnerabilidad y el uso de explicaciones supersticiosas o conspirativas. En la encuesta IFOP, los más jóvenes y las personas de las categorías sociales desfavorecidas están más abiertos a la teoría del virus hecho por el hombre.

Una tercera explicación se refiere al confinamiento, que ofrece mucho más tiempo para compartir publicaciones en las redes sociales, y a la asimetría entre la accesibilidad de los videos conspiradores y la aridez del trabajo científico.

Finalmente, estos discursos surgen en un malentendido sobre el funcionamiento de la investigación científica. Irónicamente, señala el especialista Guy Gorochov, "la mayoría de las veces, en el laboratorio, hacemos tigres de papel, que son mucho menos peligrosos que los virus salvajes". El SARS-CoV-2 es prueba de esto.

Fuentes:

Le Monde, Conspiracy Wacht, Pew Research Center Journalism & Media, Corrierre della Sera, Nature Medicina, LCI INNO, Nextstrain.org, Jean Jaures Organización, Siencie, Ver: Links de hipervínculos.