jueves, 19 de abril de 2018

¿Y SI SANTRICH MUERE?


¿Y si Santrich muere?

Popayán, 19 de abril de 2018

“En Colombia, así como el imperio instrumentalizó la guerra, hoy instrumentaliza la paz”. 

Seuxis Pausivas Hernández Solarte, mejor conocido como Jesús Santrich, está decidido a morir en la huelga de hambre que inició desde el mismo momento de su captura. No será el último muerto de nuestro conflicto armado pero será muy trágico, paradójico y cruel. ¡Es increíble!

Es uno de los integrantes de la insurgencia colombiana que más atraía a la gente y seducía a los medios de comunicación por su enfermedad de la vista (ceguera creciente), por su capacidad intelectual, rebeldía demostrada, sensibilidad artística y una serie de cualidades que contrastan con la imagen del guerrillero cruel y desalmado que se impuso en la opinión pública. Hoy está a punto de inmolarse –según ha anunciado– para demostrar su inocencia y en defensa de su dignidad, sus ideas y su causa.    

Duele de verdad la situación de Santrich. No porque se lo crea inocente o porque uno se identifique con sus ideas y métodos utilizados para implementarlas. Duele porque es un ser humano enfrentado unos hechos que lo sobrepasan y que no puede controlar. ¿Qué significado podrá tener su acción? ¿Sacrificio? ¿Suicidio? ¿Expiación? Y si realmente muere… ¿Qué efectos tendrá sobre nuestra sociedad, la juventud, la Farc, el proceso de paz, las elecciones, las otras guerrillas?

Así parezca que la situación de Santrich es algo personal, no lo es. Sea culpable o no de lo que lo acusan es una situación que lo supera como individuo. Es evidente que compromete de una u otra forma a su organización pero, también, es un hecho que nos desnuda como sociedad. Es resultado de haber permitido que el narcotráfico se incrustara hasta lo más profundo de nuestra vida, economía y cultura, hasta tal punto que logró permear tanto a guerrilleros como a curas, a políticos y banqueros, a negociantes y a ciudadanos del común. Y no lo olvidemos, es un negocio e industria promovida desde el exterior y el interior por gobiernos y grandes empresarios que se lucran de él.    

El movimiento democrático que hoy se expresa de diversas formas en Colombia y en Latinoamérica está obligado a entender lo sucedido con las FARC-EP. Tanto lo ocurrido con las “fuerzas armadas revolucionarias” como con la “fuerza alternativa del común” que está en construcción pero que está siendo destruida desde adentro y desde afuera[1]. ¡Hay que hacerlo!

Militantes y simpatizantes de “unas” y de la “otra” migran apresuradamente hacia otras expresiones políticas sin reflexionar sobre lo ocurrido con quienes decidieron desmovilizarse y convertirse en partido político. Otros, desde adentro o afuera de dichas organizaciones se rasgan las vestiduras, acusan de traición o de graves errores a algunos dirigentes de la insurgencia pero lo hacen sin la más mínima autocrítica y de forma coyuntural. La desbandada es  brava.

Creo que solo si entendemos a fondo lo ocurrido con la insurgencia armada colombiana podremos prefigurar lo que será la lucha por la democratización del país y, también, comprender –así parezcan experiencias diferentes– lo que sucede con los “procesos de cambio” de los países vecinos que enfrentan graves dificultades en su continuidad gubernamental y política.

Hay quienes creen que se puede pasar la página de un momento a otro: “olvidar para no pensar”. O, echarle la culpa al enemigo. Y no es lo correcto. Tarde que temprano lo reprimido reaparece. Estamos frente a las mismas fuerzas retardatarias que están a la ofensiva. Por ello, debemos hacer el balance más allá de la coyuntura. Lo que enfrentamos es nuestra propia capacidad para interpretar la realidad de la que somos parte. Ellos nos derrotan porque se lo facilitamos.

Y, además, a pesar de todo, esas fuerzas son parte de nuestro pueblo, equivocadas o no.

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado



[1] El informe de la ONU del día de hoy 19 de abril de 2018 denuncia la situación de los excombatientes, el asesinato de 44 desmovilizados, el incumplimiento de los acuerdos y otros problemas similares. Ver: https://bit.ly/2vsabqa
   

viernes, 13 de abril de 2018

EL FENÓMENO PETRO EN COLOMBIA


EL FENÓMENO PETRO EN COLOMBIA

Popayán, 13 de abril de 2018

“La verdad surge del falso reconocimiento”. Hegel

Colombia es hoy con México uno de los países latinoamericanos en donde un líder progresista puede acceder al gobierno en 2018, continuando con los procesos de cambio que en se iniciaron en 1999 pero que sufren un declive político resultado de errores propios y de la presión de sus enemigos.

Aires de esperanza y movilización popular

La sociedad colombiana avanza con pasos algo apurados como queriéndose poner al día con la historia. Un líder popular que parecía liquidado por su paso en la alcaldía de Bogotá, resurge y emerge desde el interior de las estructuras institucionales que se aprobaron en la Constitución de 1991. Después de las elecciones legislativas del 11 de marzo de 2018, el soso proceso electoral que se inició el 2 de octubre de 2016 (plebiscito), se transformó en un movido y apasionante tire y afloje entre las fuerzas políticas en contienda que hoy se disputan la presidencia de la república. 

La intrépida acción política de ese candidato moviliza a decenas de miles de personas en las plazas centrales de pueblos intermedios y ciudades, y en la red virtual (web). Con su discurso encendido cuestiona de frente el poder de las castas oligárquicas que han dominado por siempre la vida económica y política de la nación. Es el único político con esa capacidad de convocatoria en un país que parecía adormecido por el conflicto armado y el semi-fracasado proceso de desmovilización de las guerrillas. Sus ideas han logrado calar en amplios sectores populares.

Su nombre es Gustavo Petro. Fue guerrillero del M19 en la década de los años 80s del siglo pasado (XX), se desmovilizó en 1989 y se reintegró con convicción pacifista a la vida civil y política. Es economista y estudioso de temas sociales, fue parlamentario estrella y opositor férreo del gobierno de Uribe, desenmascaró las alianzas de políticos corruptos con el paramilitarismo y ejerció el 2º cargo más importante del país: Alcalde de la capital de la República que es una metrópolis de 10 millones de habitantes. Es la quinta parte de la población colombiana.

Del miedo a la esperanza

Frente al fortalecimiento del uribismo con el triunfo del NO en el Plebiscito de la Paz (2016), resultado de aprovechar la demagogia de Santos, el triunfalismo de las Farc y la falta de claridad de las fuerzas democráticas y de izquierda, se pensó por parte de muchos analistas que sólo una opción moderada (Fajardo, De la Calle) podría ser alternativa a la falsa polarización orquestada por las derechas opositoras al proceso de terminación del conflicto armado. No ha ocurrido así.

Aunque “el que señaló Uribe” (Duque) es el candidato más opcionado para pasar a la 2ª vuelta –de acuerdo a diversas encuestas– Gustavo Petro se crece a diario y se consolida como una alternativa viable  para derrotar a las fuerzas de la guerra, de la muerte y de la revancha. Es más, todo apunta a que ante la visible desaparición de la amenaza de las Farc, el discurso del miedo está siendo reemplazado por el de la indignación y la esperanza. ¡Es un hecho evidente!

Lo anterior por cuanto las fuerzas políticas de “centro” no fueron capaces de liderar a las clases medias y, a la vez, jalonar a los sectores populares. Su llamado a esperar un mejor momento para luchar contra las políticas neoliberales no estuvo acompañado de una actitud categórica frente a corruptos y guerreristas. No pudieron pasar de un tibio “ni-ni” a un contundente “No-No” que generara confianza y entusiasmo. Ahora es al revés, la propuesta popular debe enamorar a las clases medias y no asustarlas con iniciativas que se asemejen a algunas de las políticas fracasadas en países vecinos (exagerado estatismo, exceso de paternalismo, populismo estrecho, etc.).   

La historia se repite pero con variantes

El momento que vive Colombia tiene grandes semejanzas con la gesta de Jorge Eliécer Gaitán hace 70 años. Los dos protagonizaron grandes debates en el Congreso Nacional; ambos fueron Alcaldes de Bogotá con la oposición-saboteo de la casta dominante; su personalidad arrollante ha sido señalada de arrogancia y soberbia por sus contradictores quienes desde diversas vertientes lo atacan con saña; y, también, su debilidad o falencia es cierta incapacidad para construir organización ciudadana que sea el soporte social de su acción política en el Estado y gobierno.

No obstante, la sociedad colombiana de hoy es muy diferente a la de antaño. De una u otra forma existe el acumulado de luchas sociales que se constituyen en una reserva política hacia el futuro. Las propuestas de Petro frente al cambio climático, la crisis del sistema de salud y el monopolio de la tierra (y otras), recogen la inconformidad de millones de personas que sufren los estragos de las políticas privatizadoras y de la entrega (destrucción) de nuestros recursos naturales al capital transnacional y, además, lo más importante, en medio de la campaña está movilizando y fortaleciendo a las organizaciones populares que por décadas han luchado contra esas políticas.

Y entonces, allí está la clave de un eventual triunfo de Gustavo Petro en las elecciones de 2018. Si él logra pasar a la 2ª vuelta con una votación importante como se prevé en todos los sondeos y encuestas, podrá contar con el apoyo de todas las fuerzas democráticas que no quieren volver a atrás y que saben que Duque no es capaz de quitarse de encima la presión e influencia de su jefe político (Uribe). Y lo fundamental, un gobierno de Petro puede contar con fuerzas organizadas que desde las localidades y regiones (bases) impidan que corruptos y oportunistas permeen la nueva administración (como sucedió con algunos gobiernos progresistas de la región y ha sido una de las causas de retrocesos y fracasos).

Hoy el miedo va en Colombia por cuenta de las derechas guerreristas y obtusas; el sueño y la ilusión de avanzar hacia una Colombia en paz que deje atrás el “pasado colonial” está del lado de la “Colombia Humana”. ¡Todo puede ocurrir en este contradictorio país!   

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado  

miércoles, 4 de abril de 2018

EL SUEÑO DE AMADOR


EL SUEÑO DE AMADOR

Amador viajaba de Cali hacia Guachené. Era un joven líder de las comunidades negras del Cauca que aspiraba a concretar en hechos reales las expectativas creadas por la Ley 70 de 1993, que se había aprobado como desarrollo del artículo transitorio 55 de la Constitución Política de 1991. En la tarea de concretar esa aspiración se la habían jugado los dirigentes indígenas que fueron elegidos a la Asamblea Constituyente, Lorenzo Muelas y Alfonso Peña Chepe, con ayuda de los dirigentes del M-19, el apoyo incondicional del maestro Orlando Fals Borda quien fue su gran inspirador y el trabajo callado de cientos de dirigentes negros que habían luchado con mucho sacrificio desde décadas pasadas.

Había decidido irse por Puerto Tejada para llegar a su viejo pueblo por la vía que pasa por Obando, Cabaña y San José, veredas que hacía mucho tiempo no visitaba. Podía haber viajado por la carretera panamericana, atravesarse por Villarrica y la vereda Primavera para conectar con la carretera que va por la fábrica de Propal. Algo lo llevó a cambiar de rumbo en “el Puerto”. Así llaman a esa ciudad sus propios pobladores que en la actualidad es un auténtico campamento de corteros de caña y de jóvenes desempleados que viven la tragedia de la descomposición social y la vida miserable. Esta situación se ha agudizado desde hace algo más de treinta años cuando llegó a su máxima expresión el proceso de despojo de las tierras de las comunidades campesinas negras de los valles de los ríos Palo, Desbaratado, La Paila y Guengué, afluentes del río Cauca, a manos de los terratenientes agroindustriales productores de caña de azúcar.

Puerto Tejada en verdad fue un puerto fluvial. Cuando fue fundada en 1913 ya se exportaban desde ese sitio grandes cantidades de cacao, café, ganado, frutales y toda clase de productos que eran transportados por el río Cauca y descargados en Puerto Mallarino, que en la actualidad es un barrio de Cali. Desde allí, vía ferrocarril se llevaba el cacao a Buenaventura y se exportaba hacia los EE.UU. Todo era producido en las fincas tradicionales que durante muchas décadas los afrodescendientes esclavos construyeron como estrategia de sobrevivencia después de huir por más de un siglo de las haciendas “negreras” de propiedad de Sergio y Julio Arboleda, entre las que se destacaban las de Japio, Quintero, Obando y Pílamo. 

Hoy Puerto Tejada ya no es un verdadero puerto. Las gentes han olvidado la historia que se concentra en una ciudad. Las penurias de un pueblo secuestrado del África, que fue vilipendiado y maltratado en los largos viajes que los obligaron a hacer atravesando el Océano Atlántico, siendo apilados como animales, en donde morían más de la mitad de los que embarcaban y eran desperdigados por toda América. El mercado de esclavos se especializó en traer mujeres y hombres jóvenes, fuertes y en capacidad de reproducirse en el nuevo mundo. Así mismo, se traía en cada “lote” un grupo de artesanos expertos en fundición, forja y elaboración de herramientas de hierro, técnicos naturales especializados en construcciones de diferente tipo entre las cuales las más necesarias eran las lacustres para vivir cerca de los ríos y pantanos. También preferían peluqueros, cocineros y gente diestra en otros oficios como la cestería, la cerámica y otras artes que tenían gran valía en los nuevos territorios dado que en muchas zonas los indios nativos preferían destruir sus propios talleres artesanales a compartirlos con el invasor europeo.

Amador iba pensando en sus vidas que cargaban con las herencias de su pueblo afrodescendiente. Sabía que los españoles se habían esforzado por revolver esclavos provenientes de diferentes regiones de África, de pueblos diversos con lenguas y culturas disímiles para que no pudieran construir comunidad. Les tenían miedo y estaban decididos a reducirlos al máximo. Individuos tan diferentes como un bosquimano se encontraba al lado de un massai o un kamba. Un rey de la Costa de Marfil podría ser ayudante de un antiguo esclavo de Angola o un maestro de las varas de Etiopía estaría extrayendo sal en las minas de El Salado en Tierradentro bajo el mando de un ogoni de origen nigeriano. Sin embargo, los africanos siempre encontraron formas de entendimiento, sus dioses tenían ciertas similitudes y su capacidad mística, su espíritu festivo, su integración con la naturaleza y el color de la piel les permitió encontrar formas de identificación propia.

Sin saber cómo, de un momento a otro, el joven dirigente se encontró camino a casa de su anciano amigo Diógenes, ubicada en Perico Negro, vereda muy cercana a la ciudad de Puerto Tejada. Parecía que una fuerza interior lo hubiera llevado a ese lugar. La casa tenía un largo zaguán que desembocaba en un patio situado en la parte trasera como si se hubiera construido para realizar reuniones clandestinas. Cuando llegó a ese patio vio que estaban reunidas cuatro personas de su misma raza pero todos mayores. Creyó estar interrumpiendo una reunión previamente acordada pero la voz gruesa y pastosa del más viejo lo tranquilizó – en parte –, pero también lo inquietó de una forma extraña, como pasa con los nervios controlados de alguien que está al corriente que va a realizar algo arriesgado pero sabe que le va a traer beneficios.

– “Lo estábamos esperando” – dijo el viejo Griseldino, que así se llamaba el hombre de 84 años que estaba sentado en una pequeña butaca hecha de un pedazo de tronco al que le habían cortado en forma pareja tres gruesas ramas para que adquiriera la forma de lomo de un animal salvaje en donde un humano se pudiera sentar con comodidad.

Amador comprendió de inmediato que había una conexión entre él y los cuatro ancianos que decían que lo estaban esperando. No sintió ningún miedo ni aprensión y se sentó con ellos como si en realidad fuera el que faltaba. Los otros personajes eran Inocencia, una vieja de 76 años, menuda, alegre y ágil conversadora que se autodefinía como compiladora y “contaora” de cuentos, mitos y leyendas de las comunidades negras; Félix, un negro flaco y desgarbado a quien se le veían las gruesas venas en sus brazos y en sus ojos le brotaba la bondad a borbotones, quien ya había cumplido los 78 años – según el mismo dijo –; y Diógenes, quien era una especie de historiador más formal de las comunidades afrodescendientes del norte del Cauca, preocupado por recoger y escribir sobre la cultura negra, las costumbres ancestrales, la medicina tradicional y todo lo que fuera digno de ser resaltado en esas vidas de sufrimiento, discriminación, exclusión y abandono social que siempre han sufrido estas comunidades, pero que ellos soportan con entereza y dignidad que muchos confunden con conformismo y pasividad.

Griseldino era el maestro de la ceremonia. Era un médico tradicional negro, alto y completamente calvo. Su piel no estaba tan arrugada y brillaba como la de un mozuelo de 20 años. Su mirada era firme pero serena y trasmitía fortaleza y seguridad. Había heredado el arte de las yerbas, la magia de escuchar los sonidos que nadie escucha, y la ciencia de conocer las almas de los hombres. Su padre y madre habían sido curanderos, sobanderos y parteros. Sufrieron la persecución de las autoridades y los curas quienes los acusaban de ser brujos y de prestarse para maleficios. Ellos se refugiaron en la vereda de El Silencio, ubicada al sur de Guachené, cuidaban su finca tradicional como a las niñas de sus ojos, cultivaban plantas medicinales y vivían en contacto con el río, pescando, lavando oro, y haciendo todas las actividades que los campesinos negros de esa región realizaban en forma natural y cotidiana.  

El grupo de sabios negros se había reunido ese día para compartir sus experiencias y hablar de política. Era un domingo a las 7 y media de la mañana. Habían empezado hablando sobre la ausencia de liderazgos genuinos. Se quejaban de que los dirigentes que representaban a las comunidades en las “comisiones consultivas” que se habían constituido para desarrollar lo establecido en la Ley 70 no se alimentaban del espíritu de su pueblo. “Cada uno va por lo suyo”, decía Inocencia. Por ello habían surgido tantas fundaciones y corporaciones que ahora les llamaban “oeneges”. Por esa misma razón la Asociación de Usuarios Campesinos había sido desvirtuada y convertida en un negocio de blancos, pardos y “gente desteñida”. Ese término se lo habían escuchado a Sabas Casaram, un viejo patriarca negro, ilustrado y sabio, quien vivía por esos tiempos en Puerto Tejada.

En el piso, en medio de los cinco personajes que estaban reunidos en esa vieja casa de Perico Negro se destacaba una gran botella verde de las que se utilizan para envasar champaña. No tenía papeles ni marcas por fuera. A su lado había un platón de aluminio, varios tabacos y una caja de fósforos. La botella tenía un líquido transparente y muchas yerbas que Amador alcanzaba a observar ligeramente. Diógenes le insinuó que enviara a traer una media botella de aguardiente que se requería para continuar con la sesión, ya que la botella estaba a medio llenar. Aunque Amador no entendía bien si era que se iban a poner a tomar trago, sacó un billete de 10 mil pesos y la mandó a conseguir. Una jovencita que estaba atenta a lo que necesitaran trajo presurosa la botella de licor. Procedieron a descorcharla y con mucha ceremonia la vertieron en el botellón verde. El viejo Griseldino inició una especie de ritual que el visitante parecía haber interrumpido. “No te preocupes Amador, nosotros ya habíamos empezado pero todo esto está hecho para ti”.

Llenaron el platón con agua del pozo que estaba cerca. Félix sacó cuatro fósforos de la cajita que alcanzaba a mostrar la marca de la fábrica “El Sol”. Le entregó los fósforos a Amador colocándoselos frente a sus ojos y diciéndole: “Coge los cuatro fósforos a la vez y préndelos de una sola. Todos deben prender. Si uno queda sin fuego, no sirve y hay que hacerlo de nuevo. Luego, cerrando los ojos los lanzas con fuerza sobre el centro del platón lleno de agua y te mantienes con los ojos cerrados hasta que Griseldino te ordene abrirlos”.

Así lo hizo Amador. Ahora sí estaba un poco nervioso. Le pasaron un aguardiente triple en una copa de metal con la orden de tomarlo de un solo trago. Después de tomarlo no sintió ni el ardor en la garganta ni el calor que comúnmente uno siente en el esófago y el estómago cuando el alcohol va bajando por el sistema digestivo. Sintió sí, una distensión espiritual que lo preparó para escuchar lo que Griseldino le fue relatando, que él no sabe si fue real o fue un sueño que tuvo fruto de una borrachera momentánea, acelerada y comprimida en menos de un minuto.

De inmediato Griseldino le indicó con gravedad: “Haz el esfuerzo de ver sin abrir los ojos”. Nunca había escuchado una orden similar pero se concentró mentalmente. De un momento a otro se encontró de frente con otros personajes en medio del bosque del río Palo, muy cerca de Guachené. “Tú venías para acá”, le dijo Cinecio, y agregó: “Pero llegaste por otro camino menos directo pero mejor”. A su lado estaba un indio nasa que dijo llamarse Juan, de los Tama. Más allá, preparando una comida se encontraba una india misak (guambiana) de nombre Mamá Dominga, y le estaba ayudando un indígena yanacona llamado Juan Gregorio.

No hablaron mucho. Sirvieron la comida que era sábalo de río recién pescado y asado en las cenizas, una mazorca de maíz jugosa y amarilla, una taza de cacao cultivado en la región y varios pedazos de yuca chirosa que humeaba en un recipiente hecho con hojas de plátano. Era una comida sencilla y simple, sólo aliñada con sal pero le supo a gloria. Era estupenda, mejor que cualquier otra comida que hubiera consumido en su vida. Después le brindaron un vaso de guarapo fuerte y para terminar lo invitaron a mambear una porción de coca en forma de celebración por el encuentro.

Cada uno de esos personajes tenía los mismos ojos que los demás. Le pareció extraño. Sólo le sonreían sin hablarle pero a la vez parecía que le estuvieran trasmitiendo sus conocimientos y experiencias. Cinecio Mina era un dirigente de las rebeliones negras de fines del siglo XIX que había encabezado las luchas de resistencia frente al atropello de los esclavistas de Popayán. Juan Tama de la Estrella, el reconocido jefe indígena que había conseguido unir a los pueblos indios alrededor de 1.700 había encabezado a nasas, guambianos y totoroés para obligar a los encomenderos españoles a establecer una especie de armisticio que partió del reconocimiento de las autoridades propias y el respeto de su territorio. Mamá Dominga era una curandera guambiana famosa por sus remedios y tratamientos, y Juan Gregorio Palechor fue uno de los fundadores del Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC, nacido en el municipio de la Sierra. Era de la etnia yanacona pero criado en Timbío y Popayán. 

El negro Cinecio Mina le contó mentalmente que él se había criado con indios nasa, con los cuales recuperó la altivez del nativo que nunca había sido dominado ni “domesticado” como había pasado con tantos pueblos originarios. El pueblo nasa estaba allí representado por Juan Tama. Dijo Cinecio que en otra vida había convivido con el pueblo misak, y con ellos había aprendido una sabiduría pragmática que lo había vuelto muy listo y desconfiado pero el truco era no demostrarlo. Su ejemplo más importante era la médica guambiana Mamá Dominga. Siguió contando que últimamente se había encontrado con los campesinos de origen yanacona que estaban representados en Juan Gregorio Palechor de quienes estaba aprendiendo la capacidad de reconciliación que él en su rebeldía siempre había rechazado pero que era igualmente válida para construir futuro. Él la llamaba “una forma de conseguir las cosas songo sorongo”, con paciencia, humildad y persistencia. Había que combinar la altivez, el sentido práctico y la astucia para conseguir los propósitos que uno tuviera en la vida. Eran armas de los pueblos y de las gentes que siempre han sufrido.

Finalmente le dijo en forma directa: “Amador, nosotros los negros teníamos en África un mundo maravilloso, una naturaleza exuberante igual o mejor que la que existe en América, unos reinos tan variados y disímiles como los que poseían acá los pueblos nativos antes de la llegada de los españoles, y todo ello nos daba una fuerza inmensa que la esclavitud nunca pudo destruir. Por ello es que los negros, a pesar de todo el sufrimiento y humillación, de la vejación de nuestras mujeres, de habernos tratado a algunos hombres afrodescendientes como simples padrones reproductores – de donde adquirimos la costumbre de convivir con varias mujeres a la vez, lo que nos dio un sentido especial de ser una familia comunitaria y solidaria –, y tantas y tantas aberraciones que los esclavistas cometieron con nosotros, somos los únicos pueblos de América que hemos perdonado, somos bondadosos, ya nos sentimos americanos porque aquí encontramos ríos y selvas que nos han dado todo y aunque añoramos idealmente a nuestra África del alma, ya somos de aquí y queremos la tierra donde vivimos.”

Continuó su discurso de una forma suave pero firme: “Nos dicen que somos flojos y conformes. ¡Cuán equivocados están! Con nuestra mano se hicieron muchas ciudades y riquezas. Nos utilizaron como garrote para domesticar a los indios. Trajimos muchos oficios y alimentos desde el continente negro y hemos contribuido con nuestros machetes – usados como espadas y adiestrados por nuestra tradición de las varas – con la libertad, la cual no hemos disfrutado. Lo que no saben es cuán nobles somos y cómo le tememos a nuestra propia fuerza. Sabemos que si los negros nos rebelamos igual que los indios, no habrá poder que nos detenga y la tragedia sería mayor. Entonces, preferimos soportar, esperar, avanzar a paso lento pero seguro. Es la misma lucha con otra estrategia.”  

Mirando a los otros personajes afirmó con vehemencia: “Estamos a la espera de que con los otros pueblos, indios, mestizos y blancos, logremos hacer una reunión como ésta. Una reunión de verdad, sincera y compartida. En donde se combine la intrepidez y la rebeldía del indio nasa con la capacidad de manejar las leyes del yanacona, en donde la habilidad y sapiencia del guambiano se funda con la forma de pensar del blanco europeo, y de esa reunión surja un renacer de los pueblos, en donde el negro en su bondad y espíritu de comunidad tranquila pueda desarrollar plenamente sus capacidades, su alegría musical, su fuerza física y su creatividad inmensa para explotar el entorno sin necesidad de acaparar y acabar con todo de una vez.”

En ese momento Amador escuchó a los otros tres personajes hablándole todos al unísono como en una especie de coro celestial. Decían: “Por eso te hemos llamado, para que entiendas que si los negros se encierran sólo en su problema de discriminación racial no van a avanzar porque en el mundo conquistado por los españoles la discriminación es más social que racial. Eso lo venimos comprobando cuando nos juntamos los pobres de todos los colores y nos sentimos contentos porque somos iguales. ¡Vamos muchacho!... los cuatro fósforos somos el negro y el blanco, el indio y el mestizo, y de esos cuatro fósforos sale el fuego que nos debe unir en una sola fuerza que hará que éstas aguas tranquilas hiervan y produzcan un gas que será el espíritu del ser humano único que todos somos.”

Cuando ellos terminaron de hablar Amador abrió los ojos. Observó con sorpresa cómo del platón salía un vapor de agua que penetraba sus sentidos y entonces se desmayó. Griseldino lo sostuvo en su regazo durante unos segundos y con un pequeño golpe lo despertó. Amador estaba tranquilo y feliz. Después de ese día siguió siendo un activista del movimiento de las negritudes pero poco a poco fue entablando relaciones con los demás sectores de la sociedad y hoy hace ingentes esfuerzos porque esa reunión entre Cinecio Mina, Juan Tama, Mamá Dominga y Juan Gregorio Palechor, no sólo se haga realidad en forma colectiva sino que esté concretada en el interior de su alma.

Siempre que se reúne con sus compañeros y amigas, procura ofrecerles un pedazo de pescado, una mazorca cocinada, un pedazo de yuca sancochada y una taza de chocolate. A veces se le hace difícil conseguir los productos porque por falta de unión, los pueblos nos hemos dejado quitar hasta lo más básico y delicioso de nuestras vidas. Amador siente que la fuerza de ese vapor de agua lo mantiene activo y cree que en poco tiempo podrá ayudar a que esa reunión se concrete.


(Texto incluido en el libro "El Cauca en su momento de cambio")
Informes celular 312 614 72 30

martes, 3 de abril de 2018

¡HAY QUE AVANZAR CON LA GENTE!

¡No al fracking ni a la minería a cielo abierto!

Análisis de coyuntura después de una semana de reflexión...

¡HAY QUE AVANZAR CON LA GENTE!

Popayán, 3 de abril de 2018

Todo apunta a que la primera vuelta (mayo) de las elecciones presidenciales en Colombia tendrá un sabor a segunda vuelta (junio).

¿Cuáles son esas razones?

1. Los resultados de las consultas interpartidistas del 11 de marzo dispararon a dos (2) candidatos fuertes (Duque y Petro).

2. Esos candidatos van a seguir creciendo en detrimento de quienes no hicieron consulta (Fajardo y Vargas) o la hicieron antes de tiempo (De la Calle).

3. Los intentos de unión de Fajardo y De la Calle en vez de fortalecerlos los han debilitado más. Muchos dirigentes polistas y verdes abandonan al primero y los caciques liberales dejan solo al segundo.

4. El establecimiento dominante (oligarquía) y los medios de comunicación están apuntándole a que la presidencia sea ganada por Uribe-Duque en la primera vuelta con más del 50% ante el temor de que Petro se crezca al pasar a la segunda vuelta y logre derrotarlos en junio.

5. El hecho de que la mayoría de los politiqueros corruptos se estén alineando de frente o a la tapada con Uribe-Duque y que ellos los reciban sin ningún problema, los está poniendo en evidencia frente al pueblo y a la ciudadanía en general. (Unidos muestran abiertamente su podredumbre).

6. Ante la eventualidad que el uribismo logre su objetivo en mayo, mucha gente de diferentes partidos alternativos y hasta tradicionales (liberales), independientes y abstencionistas empiezan a considerar a Petro como el único candidato capaz de detener a Uribe-Duque.

7. Ante el fracaso electoral de las Farc y su casi desaparición como actor político, la estrategia de Uribe-Duque de seguir metiendo miedo con la amenaza "castro-chavista", está empezando a mostrar debilidades. Ya no saben qué inventar y entre más insistan en esa estrategia, amplios sectores que han visto actuar a Petro en la civilidad y la legalidad, van a definirse en solidaridad con quienes han mostrado voluntad y compromiso con la paz.

8. Además, es evidente que Petro ha logrado posicionar tres ideas-fuerza en la opinión pública y que los hechos como el derrame de petróleo en Lizama (Santander) le están ayudando en su tarea. Esas propuestas son: a) Defensa del medio ambiente (no al fracking ni a la minería a cielo abierto); b) Derecho a la salud (no más EPS); c) Tierras para la agricultura (el símbolo del aguacate le ha ayudado).

Todo lo anterior nos obliga a tomar partido a favor de la campaña de la Colombia Humana, no solo con la esperanza de que logremos detener y derrotar a Uribe-Duque sino que se logre desarrollar una gran movilización ciudadana que sea el soporte de cambios sustanciales en nuestro país.

Sea como sea, solo una gran fuerza social y popular es garantía de que un Presidente de la República pueda convertirse en un punto de apoyo para desencadenar y organizar un verdadero y transformador Proceso Constituyente, que desde cada una de las veredas, corregimientos, barrios y comunas de municipios y ciudades de todo el país logre cambios estructurales en nuestro bello y sufrido país.

¡Hay que avanzar con la gente!

Nota: Una cosa es convocar una Asamblea Constituyente, otra es desarrollar y organizar un “Proceso Constituyente” de tipo territorial que implica un trabajo amplio, permanente, local y regional, a mediano plazo, no como fórmula “exprés y a la carta” para revocar al Congreso y lograr gobernabilidad inmediata (al estilo de Maduro en Venezuela) sino que se trata de impulsar un proceso serio y consistente de debate y re-construcción estructural de nuestra Nación con paciencia y “desde abajo”.

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

domingo, 25 de marzo de 2018

¿CÓMO IMPEDIR QUE URIBE-DUQUE GANE LA PRESIDENCIA EN LA PRIMERA VUELTA?


Un aporte para la reflexión de semana "santa"...

¿CÓMO IMPEDIR QUE URIBE-DUQUE GANE LA PRESIDENCIA EN LA PRIMERA VUELTA?

Popayán, 25 de marzo de 2018

Más allá de la realidad virtual lo importante es la realidad de lo virtual.

Deleuze-Zizek

Sinceramente confiaba que Fajardo con el empuje de Claudia (verdes) y la experiencia de Robledo (polo) iba a ser capaz de consolidar una alternativa democrática electoral para el momento actual.

De acuerdo a las condiciones concretas de nuestro país, pensaba (y lo creo) que esa era una opción posible y viable para derrotar (parcialmente) a las camarillas corruptas y guerreristas que dominan nuestro país.

Esas condiciones son (entre otras):

a) Estamos saliendo de una guerra de más de 60 años.

b) El proceso de paz terminó desprestigiado ante las mayorías nacionales.

c) Ese desprestigio corre por cuenta de la demagogia de Santos y el triunfalismo de las Farc.

d) A ojos de las mayorías, los sectores democráticos (incluida la izquierda) terminamos comprometidos con esa desprestigiada política.

e) No fuimos capaces de diseñar una estrategia de apoyo al proceso de paz que mostrara total independencia frente a Santos y a las Farc. No era fácil pero si era posible.

f) El uribismo a la cabeza de los enemigos de la paz logró posicionarse como la oposición a Santos y lo que él representa.

En esas circunstancias era viable la propuesta de posicionar la lucha contra la corrupción político-administrativa para debilitar y derrotar la falsa polarización entre Uribe y Santos, que se planteaba alrededor de la supuesta contradicción entre impunidad y justicia.

La práctica demostró que Fajardo y la Coalición Colombia nunca entendieron lo que era enfrentar la "falsa polarización". Se confundió lo que era la política de reconciliación entre los colombianos con la consigna del "ni-ni" que significaba para Fajardo no enfrentar de verdad ni a corruptos ni a guerreristas. La decencia se confundió con debilidad y terminó convertida en "tibieza".

Pero también se cometieron errores de estrategia que impidieron que la política de la CoCo se discutiera con las bases y dirigentes regionales de los verdes, polistas y otros sectores amigos. Los acuerdos y decisiones se centralizaron en los candidatos y en los principales dirigentes. No se realizó la consulta interpartidista entre Fajardo, Claudia y Robledo, dejándole el espacio despejado a las otras fuerzas en contienda.

Pero lo más grave, que saca a relucir esas deficiencias conceptuales y prácticas acumuladas, consiste en que Fajardo nunca planteó con suficiente fuerza las propuestas y soluciones acordadas en el programa frente a problemas sentidos por la población como corrupción, empleo, salud, seguridad, educación, medio ambiente, etc. Se le dio prioridad a las "formas" de acción política sin avanzar en los "contenidos" programáticos. No se logró posicionar una sola idea-fuerza que identificara a su campaña.

De esa manera, quien desde antes de las elecciones del 11 de marzo empezó a quitarle electores a Fajardo fue Duque. Uribe y sus estrategas se dieron cuenta que la Consulta Interpartidista se iba a convertir en una especie de primera vuelta adelantada (así la planteó Petro) y –hábilmente– convirtieron al candidato de la Colombia Humana en la nueva "amenaza castrochavista" que antes identificaban con las Farc.

Paralelamente, convirtieron a Duque en un Fajardo II. Pasaron de atacar el proceso de paz a plantear su consigna de “ni trizas ni risas”, asumiendo en la práctica la continuidad del proceso de fin negociado del conflicto, y frente a la crítica petrista a Fajardo por contar con el apoyo de los empresarios paisas, se concentraron en la defensa de los emprendedores (que aspiran a ser empresarios), siempre colocando a Venezuela como el referente negativo para identificarlo con Petro.

Además, lo que agravó todo fue que la dirigencia de la CoCo se confundió y perdió el norte. En vez de sopesar los resultados identificando sus propios errores, terminaron cayendo en la trampa de Uribe. Arremetieron en ataques contra Petro agudizando la contradicción al interior de sus partidos y se ubicaron en el campo de la derecha.

Esa situación los ha llevado a cometer aún más errores. Aceptar "tomarse el tinto" con De la Calle pero sin Petro, envía un mensaje todavía más negativo, tanto de sectarismo hirsuto como de desubicación total.

A dos meses de la primera vuelta de las elecciones presidenciales el escenario ha quedado planteado en términos de una segunda vuelta adelantada entre Duque y Petro. Buena parte de los caciques de todos los partidos tradicionales –en su oportunismo rastrero– se van a plegar ante Uribe-Duque, incluso abandonando a Vargas Lleras (quien nunca pudo mostrarse "anti-santista" y está pagando su oportunismo).

El único que puede impedir que Duque gane en forma absoluta la presidencia en primera vuelta es el mismo Petro, intentando jalonar alrededor suyo a todas las fuerzas de la paz y de la radical lucha contra la corrupción, no con base en acuerdos burocráticos sino desarrollando una agresiva campaña para movilizar a todos los indignados y a los abstencionistas.

De lograrse ese objetivo, ello sería una derrota parcial para Uribe-Duque. No sabemos si ello alcance para lograr la presidencia en la segunda vuelta para los sectores democráticos pero, al menos, toda esta etapa puede servir para posicionar entre el pueblo y la ciudadanía una serie de propuestas y de revitalizar a las fuerzas democráticas para que se conviertan en una barrera que impida que Uribe-Duque nos regrese a las épocas más oscuras de la nefasta "seguridad democrática".

Por lo menos hacia el futuro se empieza a desbrozar el camino. Los corruptos y guerreristas van a quedar nuevamente del lado del urbismo y los sectores democráticos pueden ser liderados por fuerzas de izquierda, que tendrán que re-inventarse hacia el futuro para poderse unir y acertar (sin desechar los intentos y experiencias de la CoCo).

Queda pendiente la tarea de las nuevas generaciones de construir –en verdad– una alternativa política que evalúe toda la etapa histórica que hemos vivido desde los años 50s y se proponga la organización de un nuevo proyecto político, no solo para Colombia sino para América Latina y el mundo.

Nota 1: En las elecciones legislativas del 11 de marzo de 2018 mermó la abstención. En comparación con 2014, el abstencionismo es menor, puesto que este año la cantidad de votantes fue del 47,8 %, ese año fue de 43,58 %.  

Nota 2: En el departamento del Cauca en todos los municipios Petro le ganó a Duque en la consulta interpartidista, así fueran diferentes consultas, y en esos municipios está en desarrollo una rebelión de los liberales de base contra los jefes liberales que están con Vargas Lleras.

Email: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

martes, 20 de marzo de 2018

HAY QUE DERROTAR EL MIEDO CON LA VOLUNTAD DE CAMBIO


Hay que derrotar el miedo con la voluntad de cambio

Popayán, 20 de marzo de 2018

“La filosofía es devenir, no historia; es coexistencia de planos, no sucesión de sistemas.”

Deleuze

En pocas semanas la Farc desaparecieron como amenaza “castro-chavista” en Colombia. Su desconexión con la realidad política del país, el desconocimiento del nivel de rechazo entre la población, el “bulling” aplicado por el uribismo y la recaída del corazón de Timochenko, la llevaron a esfumarse del escenario político-electoral.

Paralelamente Petro venía creciendo a expensas de las vacilaciones del candidato de la Coalición Colombia que se quedó limitado a las “formas” de la acción política y no avanzó con consistencia en los “contenidos” programáticos.

Entonces, hábilmente Uribe, y también Vargas Lleras, trataron de reemplazar en el imaginario colectivo a la supuesta amenaza de las Farc con el miedo a Petro.

Toda la avalancha de propaganda por identificar a Petro con Chávez y Maduro tiene ese objetivo, que han logrado parcialmente. No obstante, pueden estar ayudando a desencadenar fuerzas subterráneas e invisibles en la superficie institucional existente que podrían cambiar la actual correlación de fuerzas en forma sorprendente.

Los saltos cualitativos son impredecibles. El “acontecimiento” siempre es sorpresivo.

El problema fue que después del 11 de marzo la Coalición Colombia se dejó llevar por esa misma dinámica. Recordar el pasado guerrillero de Petro y sus “relaciones” con Chávez tiene la misma pretensión de todas las derechas. Así apareció el actual lema de Fajardo de que encarna la “esperanza frente al odio de Uribe y la venganza de Petro”.

En la práctica, colaboran consciente o inconscientemente con la idea que crece en la mente y el corazón del pueblo de que Petro es el único agente del verdadero cambio. La “esperanza” no compite –ni de lejos– con la “voluntad” y las ganas de transformación.

No sabemos si ese movimiento y “oleada petrista” que está en desarrollo alcanzará para derrotar a las derechas pero, indudablemente, Petro ha tomado la iniciativa mientras la CoCo ha entrado en una etapa defensiva y defensista que la lleva a la parálisis.

Mea culpa si en algún momento ayudé a fortalecer ese espíritu francamente reaccionario. Ahora, hay que rectificar con humildad y sin mayores complejos ni pretensiones. Es la gente la que impondrá la dirección y el ritmo.

Petro debe ser conducido y protegido por el pueblo y la ciudadanía.

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado     

sábado, 17 de marzo de 2018

NO PERDER EL NORTE Y RECUPERAR LA INICIATIVA


Carta abierta a la Coalición Colombia…

NO PERDER EL NORTE Y RECUPERAR LA INICIATIVA

Popayán, 17 de marzo de 2018

Estimad@s amig@s y compañer@s
Sergio Fajardo, Claudia López y Jorge Robledo
Líderes de la Coalición Colombia

Cordial saludo.

Me dirijo a Ustedes para solicitarles una revisión de la nueva política que está en marcha después de las elecciones legislativas del 11 de marzo de 2018. Lo hago en nombre propio y de numerosas personas que estamos preocupados por el rumbo que ha tomado la campaña presidencial de Sergio Fajardo.

Ustedes saben que desde antes del Plebiscito del 2 de octubre de 2016 venía impulsando la necesidad de construir un movimiento ciudadano o un bloque político verdaderamente democrático y profundamente ético que liderara el voto por el SI, en forma autónoma e independiente del presidente Santos, de las Farc y de las fuerzas de izquierda que se habían plegado a la dirección del gobierno.

Esa posición –casi solitaria– no logró convencer a los sectores democráticos en ese momento. La no existencia de una fuerza independiente que impulsara el voto positivo en ese ejercicio refrendatario es uno de los factores a tener en cuenta en el balance de por qué los colombianos no apoyaron los acuerdos de paz con las Farc, hecho que ha determinado la dinámica política de nuestro país en el último año y medio.

Después, cuando Ustedes encabezados por Claudia López, se proponen construir la Coalición Colombia como expresión de fuerzas políticas que apoyan la continuidad del fin negociado del conflicto armado y la lucha contra la corrupción político-administrativa, no dudé un instante en ponerme a su lado.

No obstante que la Coalición Colombia se construyó lentamente y se concretó sin mayor participación de las bases de sus partidos y de las regiones, y que la postulación del candidato presidencial se hizo en forma apresurada y “por arriba” en un momento de bajón en la opinión pública de las candidaturas de Claudia y Robledo (lo que llevó a tomar la determinación de no realizar la consulta inter-partidista), me mantuve en la dinámica de apoyarlos totalmente.

El programa central que asumió la Coalición Colombia, lo que le da fuerza entre la población y credibilidad hacia el futuro, es la combinación de la lucha contra la corrupción y el apoyo a la continuidad del proceso de fin negociado del conflicto armado. A este último tema nuestro candidato lo denomina “construir Reconciliación”, lo cual es correcto y es una forma propositiva de impulsar dicha tarea.

Es cierto que otros temas se agregaron al programa de la CoCo, pero en lo fundamental esos dos puntos recogen el interés de amplios sectores de la población, incluyendo a los empresarios (algunos grandes) que están dispuestos a romper con las costumbres políticas clientelistas y corruptas, y apoyan la continuidad del proceso de paz.

Esos dos temas nos enfrenta a guerreristas y corruptos, del uribismo y del santismo-vargasllerista; también nos diferencia de los sectores de izquierda que en aras de darle continuidad al proceso de paz fueron permisivos y complacientes tanto con los políticos corruptos como con la misma insurgencia que en el proceso de degradación en medio de la guerra se habían granjeado la animadversión de la mayoría de la población. Ese sentimiento negativo que era justificable y auténtico, fue transformado en odio y sed de venganza por obra de las fuerzas políticas interesadas en crear la falsa polarización y ha sido objeto de las más increíbles manipulaciones.

Y en esa dinámica estábamos hasta antes de las elecciones del 11 de marzo. Ya se habían presentado diferencias de apreciación con el candidato de la Colombia Humana frente a varios temas como el de la situación política de Venezuela y la caracterización de su gobierno, pero en lo fundamental lo que nos diferenciaba de él, era su disposición a aliarse con sectores políticos y personas que nunca se deslindaron del gobierno del presidente Santos y le hicieron el juego a la falsa polarización con Uribe.

No obstante observo con sorpresa que desde el día 13 de marzo se inicia una campaña coordinada y sostenida de ataques a Gustavo Petro, no alrededor de lo esencial de nuestro programa, sino sobre otros aspectos y temas que las derechas y los medios de comunicación –pagados por ellas– vienen posicionando sistemáticamente entre la población contra ese candidato. Se ha llegado al extremo de igualar a Petro con Uribe.

Tal parece que los resultados de las elecciones legislativas y de las consultas inter-partidistas, que les dieron un impulso extra a los candidatos del Centro Democrático y de la Colombia Humana, no fueron bien leídas por asesores y candidatos de nuestra Coalición a pesar de los excelentes resultados obtenidos por nuestros candidatos y partidos; entonces, tal vez, para compensar el error de no haber realizado la consulta, no solo se cambia el eje central de la campaña sino que se desconocen los principios que se elaboraron para mantenernos alejados de la falsa polarización y conservar nuestra identidad política tranquila, unificadora e incluyente.

Tal viraje nos involucra en la falsa polarización dejando de lado el eje central de nuestra política. La verdadera confrontación debe ser entre éticos y corruptos, pacifistas y guerreristas, demócratas y clientelistas. Si Gustavo Petro es corrupto, pues debe denunciársele. Si es guerrerista, debe comprobárselo, pero no podemos entrar en la dinámica que impuso el ex-presidente Uribe y el candidato Vargas Lleras de posicionar la supuesta polarización entre el odio y la venganza.

Tal cambio de política nos pone a reflexionar a muchas personas que estábamos convencidos de que podíamos construir una alternativa diferente en Colombia, basada en el encuentro entre diversos y la serenidad democrática. Esa nueva actitud frente a Petro y lo que él representa, lesiona profundamente el espíritu con que se conformó la Coalición Colombia, y estoy seguro, va a debilitar la opción política que Sergio Fajardo representa en el imaginario de nuestro pueblo.

En mi caso, soy consciente que en Colombia está en desarrollo un movimiento social y político masivo y popular, al igual que sucedió en muchos países vecinos, en donde amplios sectores de la población marginada y excluida, cansados de los desmanes de los políticos tradicionales y aprovechando la crisis de sus partidos políticos, le delegan a una persona la responsabilidad de producir –casi que por milagro y por encargo– el cambio anhelado y esperado durante largas décadas.

Sin embargo, tenía la aspiración de que la Coalición Colombia pudiera canalizar parte de esa fuerza, no para impedir el desarrollo de un movimiento transformador sino para encauzarlo por caminos democráticos y civilistas, convirtiéndose en una potente reserva ciudadana para impedir que esos procesos terminen cooptados y secuestrados por lo que denomino “sectores emergentes”, que se apoderan de sus direcciones políticas aprovechando los vacíos y falencias de los liderazgos caudillistas, los burocratizan y  los conducen al fracaso. Y como lo hemos comprobado en la región, al llegar a los gobiernos degeneran en proyectos anti-democráticos y autoritarios.

Pensaba que al calor de la dinámica que se empezaba a respirar en la campaña electoral de la Coalición Colombia se podía impulsar nuevas prácticas de hacer política, desarrollar nuevos liderazgos, generar ciudadanías conscientes y activas, y construir herramientas organizativas colectivas y participativas que fueran el germen de un verdadero movimiento democrático, ciudadano y popular, altamente cualificado y ético. Todo para poder transformar de verdad a nuestro país.

Hoy encuentro que esa esencia e identidad fue cambiada. Ni siquiera se nos pidió nuestra opinión. Tal vez 2 o 3 asesores son más poderosos y determinantes que cientos de miles de activistas y millones de personas que, estoy seguro, no comparten la nueva línea política que se ha impuesto a la Coalición Colombia.

Por todo lo anterior solicito, humilde y fervorosamente, que revisen lo que están haciendo. Que consulten a las bases de la Coalición Colombia y a muchas personas que no militan en ningún partido pero que simpatizan y apoyan a sus dirigentes y representantes.

Si después de esa consulta logran entender que se han equivocado, lo más natural es reconocer el error y rectificar, como lo hizo algún día nuestro querido senador Antanas Mockus cuando aspiró a su segunda alcaldía de Bogotá.

Espero que mi llamado tenga eco en las bases de la Coalición Colombia y en la población colombiana que quiere un cambio sereno y pacífico en nuestro país, y sobre todo, entre una juventud que desea ayudar a construir un país que le ofrezca oportunidades de vivir en paz y construir bienestar y vida digna para todos.

Atenta y solidariamente,

Fernando Dorado
Activista social – Cauca
Ex-candidato a la Cámara por Alianza Verde                                    

lunes, 12 de marzo de 2018

EL ACIERTO DEL POLO-MOIR


EL ACIERTO DEL POLO-MOIR

Popayán, 12 de marzo de 2018

Uno de los fenómenos políticos del 11 de marzo/2018 fue el crecimiento electoral de Jorge Enrique Robledo y del Polo.

La mayoría de analistas apostaban a que su alianza con Sergio Fajardo le quitaría votos a él y a su partido. No sucedió así.

Robledo pasó de 191.990 en 2014 a 226.099 en 2018, y el Polo pasó de 541.145 en 2014 a 736.367 en este año.

¿Cómo se explica esa situación? ¿Qué implicaciones tiene hacia adelante? ¿Qué incidencia puede tener ese resultado en la política del Moir en el inmediato futuro?

Mi tesis: Robledo creo que perdió algunos votos entre gente muy “izquierdista” pero ganó entre sectores medios y empresariales que nunca lo habían escuchado, y el Polo, avanzó en conjunto, con la llegada de Leonidas Gómez, la “duplicada” de Alexander López y otros aportes electorales importantes. 

Pero no es que Fajardo personifique a la “burguesía nacional” sino que representa a unos empresarios cansados de pagar impuestos que quieren modernizar el aparato estatal y, también, están cansados de la guerra y de la falsa polarización.

Ahora que el tema de la lucha contra la globalización ha terminado dirigida por derechas como las de Uribe (Trump en USA y los Le Pen en Europa), hay que volver sobre el pasado y revisar lo hecho por Francisco “Pacho” Mosquera, fundador y dirigente del Moir. Hoy podemos asimilar a Fajardo con Galán; en 1986 había que apoyarlo porque él representaba a una débil burguesía que de alguna manera -en el tema de la economía criminal y mafiosa- asumió la autonomía frente a una lumpen-burguesía que al igual que el Imperio, solo le interesaba canalizar los recursos del narcotráfico para sus bancos y empresas. Por eso lo mataron.

En ese sentido, y solo en ese sentido, Galán era “nacional”.

Hoy, frente a la división del partido liberal, entre Cesar Gaviria-De la Calle y Santos-Cristo, hay que ser muy flexible. Creo que la coyuntura obliga a que Fajardo reciba el apoyo de De la Calle, dado que es evidente que toda la maquinaria liberal ya está con Vargas Lleras. Hoy De la Calle quedo bastante “desparasitado”, y cualquier tipo de acercamiento con él, es ganancia para la Coalición Colombia. El problema, claro, es cómo hacerlo.  

Ahora bien, Sergio Fajardo debe distanciarse totalmente de Uribe, ya no puede seguir planteando el “ni-ni”, que envía un mensaje de indecisión o tibieza. Ahora es el momento de fortalecer su identidad política, transformando el “ni-ni” en un “NO-NO”, contundente contra Uribe (Duque), y un NO absoluto a Santos (Vargas).

El NO a Duque es porque Uribe está detrás y éste simboliza el odio y la pugnacidad; y el NO a Santos es porque tiene delante a Vargas, quien encarna a las mafias de todo tipo, a los carteles de la contratación y de “La Toga”, y a los súper-millonarios (Luis Carlos Sarmiento Angulo y cía.) que no tienen la más mínima ética ni sentido de patria (con Fiscal, incluido).

¡Se puede!

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

viernes, 9 de marzo de 2018

¿POR QUIÉN NO VOTAR EL DOMINGO 11 DE MARZO?


¿Por quién no votar el domingo 11 de marzo?

Popayán, 9 de marzo de 2018

1. Por aquellos que dicen luchar por la "paz" perteneciendo a los partidos de la guerra o aliándose con candidatos que siempre estuvieron contra el fin negociado del conflicto.

2. Por quienes dicen luchar contra la corrupción cuando son profundamente corruptos, participaron de gobiernos corruptos sin dárseles nada o nunca han enfrentado ese problema con consistencia.

3. Por quienes utilizan causas justas en forma oportunista o instrumentalizada (Ej. La pena de muerte a violadores de niños o de mujeres, etc.).

4. Por quienes ofrecen esta vida y la otra sabiendo que no van a poder cumplir.

5. Por quienes dicen ser renovadores pero hacen política electoral de la misma forma tradicional que supuestamente critican.

6. Por quienes por el afán de ganar pierden todo sentido de las proporciones mostrando que son capaces de cualquier cosa por tener poder.

7. Por clientelistas, mafiosos, compra-votos, corruptos, demagogos y demás políticos que atropellan el derecho al voto libre y secreto.

8. Por quienes se consideran "ungidos" o herederos del poder político de otra persona y no valoran sus propias cualidades.

#SiHayPorQuienVotar

Con respeto sugiero considerar el apoyo para Senado a Alberto Benavides Mora, candidato joven del Polo Democrático Alternativo #11 y Oscar Ospina Quintero de Alianza Verde #11.

También tenemos muchas opciones diferentes como Feliciano Valencia, Jorge Enrique Robledo, Angélica Lozano, Oscar Vanegas, Iván Cepeda, Gabriel Bustamante (Capri Buspe) y muchos más candidatos honrados, decentes y coherentes.

Para Cámara de Representantes destaco a la compañera Francia Márquez por comunidades afrocolombianas y organizaciones de mineros artesanales con el #301 por CCY (logo Y), y también hay much@s candidat@s excelentes en todos los departamentos y regiones.

Lo principal es votar por quienes se comprometan con la vida (a todo nivel), la construcción de ciudadanía consciente y digna, y la búsqueda de equidad y justicia social.

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

lunes, 5 de marzo de 2018

BALANCE DE UNA CAMPAÑA ELECTORAL "SUI GÉNERIS" EN POPAYÁN Y EN CAUCA



Balance de una campaña electoral "sui géneris" en Popayán y en Cauca

Popayán, 5 de marzo de 2018

- Después de 20 años de no hacer política electoral me reencuentro con la gente de esta región caucana.

- Conocí y contacté jóvenes maravillos@s que recién empiezan en la acción política y muestran grandes condiciones.

- Me apoyé en la venta del Libro y encontré mucha solidaridad no solo en la región sino entre personas de otras latitudes. Estoy inmensamente agradecido.

- Comprobé en forma absoluta que se requiere dar un gran salto conceptual y práctico en la forma y el contenido de la acción política en Colombia y en el Cauca.

- Conocí en Popayán, por lo menos a 3 personas (mujeres), que tienen todas las condiciones para -en lo inmediato- ponerse a la cabeza de las fuerzas políticas renovadoras del departamento.

- Confirmé que para derrotar a los politiqueros regionales es indispensable quitarles la Presidencia de la República.

- Aprendí que para ser realmente efectivos en política electoral, hay que combinar -mucho más- la acción física real (contacto personal) y el trabajo en las redes sociales y medios de comunicación.

- Comprobé -con cierta tristeza- que muchos dirigentes del movimiento social caucano se han dejado cooptar (comprar, domesticar, manipular) del establecimiento corrupto y corruptor de los políticos tradicionales. (Ya lo sabía cuando me marché para Bogotá pero ahora lo evidencié con total crudeza).

- Me reafirmé en la idea de que se puede hacer política electoral sin mayores recursos económicos pero se debe tener mayor organización y capacidad creativa.

- Hicimos un ejercicio basado en el respeto a la gente, buscando sin presión ni afán el voto libre y de opinión reivindicando que es un derecho individual y que es secreto.

Con base en lo anterior no construí "fórmulas" electorales con candidatos al Senado aunque si hago el llamado a apoyar a candidatos amigos que me apoyaron para la publicación del Libro y que, además, me han demostrado que son personas valiosas y honestas que merecen nuestro apoyo. Ellos son: Oscar Ospina Quintero, Alianza Verde (#11) y Alberto Benavides Mora, Polo Democrático Alternativo (#11).

No obstante no puedo dejar de mencionar otros candidatos a Cámara y Senado que son personas dignas de apoyar, que conozco personalmente y valoro, como Feliciano Valencia, Oscar Vanegas, Gabriel Bustamante (Capri Buspe), Francia Marquez, Alonso Osorio y Ferney Molina.

Además agradezco todo el apoyo de l@s jóvenes de Popayán, de los directivos de la Coalición Colombia, del escritor e intelectual William Ospina y de numerosas personas que han contribuido con las diferentes actividades realizadas en esta corta campaña (31 días desde el 2 de febrero).

A todos y todas, muchas gracias...!

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado