jueves, 29 de enero de 2015

EL 2018 Y UN NUEVO PROYECTO POLÍTICO

EL 2018 Y LA NECESIDAD DE UN NUEVO PROYECTO POLÍTICO
Bogotá, 30 de enero de 2015
En las elecciones presidenciales del 2018, si las FARC ya se han reinsertado a la vida civil, el escenario político en el campo democrático y popular podría ser:
Cuatro candidatos con sus respectivos bloques de partidos y tendencias políticas respaldándolos, así:
- Jorge Enrique Robledo por el Polo Democrático Alternativo y el respaldo de algunos otros sectores como Congreso de los Pueblos;
- Sergio Fajardo por Compromiso Ciudadano y el apoyo de una parte de la Alianza Verde;
- Gustavo Petro por Progresistas y algunos grupos afines del liberalismo social y sectores socialdemócratas (posiblemente logre jalonar a una buena parte de las bases “polistas” del sector que encabeza Clara López); y
- Un candidato del "Movimiento Bolivariano" (o el nombre que le den las FARC) con el respaldo del Partido Comunista, UP, Poder Ciudadano (Piedad Córdoba), Marcha Patriótica y algunos otros grupos. Este candidato podría ser Álvaro Leyva o alguien de ese corte.
El gran reto de un Nuevo Proyecto Político, diferente a los actuales, es convocar a la juventud crítica que está dentro del gran espectro independiente. Así mismo, generar audiencia y llegarle con propuestas claras y viables a amplios sectores de la población, incluyendo a los que hacen parte de los partidos políticos tradicionales. La idea es servir de FUERZA ARTICULADORA Y UNIFICADORA, a fin de FORZAR LA UNIDAD no por la vía de las componendas sino con la participación decidida y decisiva de la población.
Sólo así podremos presentar un solo candidato a las elecciones de ese año, que represente al variopinto y diverso “movimiento democrático” que ya EXISTE en Colombia (independientes, alternativos, socialdemócratas, liberales sociales, progresistas y de izquierda).
Para poder hacerlo ese Nuevo Proyecto Político deberá construir una posición política, un programa y unos métodos que se pueden sintetizar así:
- Un poco menos a la izquierda del Polo, especialmente en relación a su visión “estatista” y su nacionalismo estrecho;
- Un tanto más comprometido en lo social que la Alianza Verde y Compromiso Ciudadano, levantando algunas propuestas anti-neoliberales de acuerdo a la fuerza que se vaya aglutinando;
- Una cerrada pero solidaria lucha contra el caudillismo y por construir verdadera organización democrática de los Progresistas, apoyando la “defensa de lo público” y demás aspectos en que se ha avanzado con la Bogotá Humana; y
- Mantenerse deslindado y diferenciado del "Movimiento Bolivariano" sin hacerle descalificaciones históricas pero sin heredar su trágico pasado.
De lograr construirse ese Nuevo Proyecto Político y poder influir con fuerza en la coyuntura electoral para propiciar – por ejemplo – una consulta abierta para escoger el candidato, se constituiría  en un ejercicio esencial, trascendental y determinante, no sólo llegar a ser Gobierno con el conjunto del “movimiento democrático” con un dirigente alterno a los partidos de la oligarquía, sino para consolidar hacia el futuro el bloque democrático que encamine a Colombia por la senda que están trazando los pueblos y los trabajadores de Sudamérica.
Si un Nuevo Proyecto Político no se construye ni influye con fuerza en ese panorama descrito, el grupismo, el individualismo y el fundamentalismo sectario que impera actualmente, volverán a imponerse, y entonces, un candidato de la derecha unificada, como puede ser Germán Vargas Lleras, pasará tranquilamente por en medio.
De allí la urgencia de avanzar en esa tarea propuesta pero ello nos obliga a actuar con paciencia, paso a paso, construyendo bases filosóficas para que el nuevo movimiento tenga una sólida formación ideológica, elaborando un programa adecuado a las necesidades de la población, y desarrollando métodos de organización y acción efectivamente democráticos y participativos.

El reto es grande pero posible. La realidad de los partidos actuales, el escepticismo de la dirigencia intermedia, el autismo grupista y sectario de sus principales dirigentes, y la presión que se siente desde las bases, nos auguran un panorama favorable para avanzar. 

lunes, 26 de enero de 2015

¡A DERROTAR LA CASTA POLÍTICA CAUCANA!

El Cauca frente a las elecciones regionales y locales
¡A DERROTAR LA CASTA POLÍTICA CAUCANA!
Bogotá, 26 de enero de 2015
En las próximas elecciones departamentales – específicamente en el Cauca – no se juega el tema de la Paz. Se enfrentarán dos bloques: la coalición del Gobernador Ortega Narváez, quien representa los intereses de las grandes empresas transnacionales que aspiran a canalizar los recursos de las regalías exclusivamente para construir grandes obras de infraestructura, y de paso financiar los sobornos con que compra a la Casta Política Caucana, y por otro lado, una gran convergencia de fuerzas sociales y políticas que representan los intereses de la mayoría de la población, especialmente de los pequeños y medianos productores agrarios, pero también de los pequeños y medianos empresarios industriales y comerciantes urbanos, profesionales y tecnólogos que aspiran a fortalecer sus emprendimientos o conseguir trabajo calificado en los procesos de industrialización del café, la caña panelera, y demás materias primas que ya producimos en la región.    
Lo que ocurre en el Cauca
Hechos de máxima importancia ocurren en el Cauca. Son ejemplo de lo que pasa en el país a la sombra del proceso de Paz. Se utiliza – sutilmente – esa causa para engañar al pueblo. El gobierno trata de evitar que salga a flote lo que hay de oscuro y truculento en la “política santista”. Por ello, a pesar de que apoyemos los diálogos y defendamos el proceso que debe conducir a la terminación del conflicto armado, es muy importante no perder de vista la complejidad de la situación, que tiene que ver con  los límites borrosos, imprecisos y difusos que existen entre el “uribismo” y el “santismo”, fruto de su origen común, que se manifiesta en su entrelazamiento y particular imbricación de sus fuerzas y protagonistas.
El Gobernador del Cauca Temístocles Ortega Narváez consolidó una gran coalición con los parlamentarios liberales. Logró armar una verdadera aplanadora burocrática. La “Convergencia Parlamentaria” integrada por congresistas del partido liberal, la “U” y Alianza Verde, quedó hecha añicos. La combinación de intereses individuales, apetitos y componendas burocráticas, presiones de Palacio para garantizar el apoyo al paquete neoliberal que ya prepara para el “post-conflicto”, llevaron a que esa tímida ruptura con los gamonales tradicionales se quedara a medio camino.
Paralelamente el Vicepresidente Vargas Lleras viene a la región a descrestar a provincianos con proyectos viales de gran importancia pero todos al servicio del gran capital trans-nacionalizado.
Por otro lado los campesinos caucanos realizan una masiva manifestación encabezada por la ANUC. Dicha movilización ha sido invisibilizada por los medios de comunicación pero representa un salto cualitativo en la lucha agraria del Cauca. Los campesinos  se manifestaron en oposición a los “decretos autonómicos” y a los manejos de la burocracia indígena pero, a la vez, mantuvieron su independencia frente a las fuerzas uribistas y racistas que quieren agudizar los enfrentamientos entre campesinos mestizos y afros con los campesinos indios.
Además, un candidato con pasados oscuros intenta canalizar el desorden para llegar a la Gobernación a hacer lo que las mafias realizaron en la Costa Caribe y en el Valle del Cauca. En fin… muchas cosas suceden en el Cauca.
Algunos detalles de la “política” regional
Durante el transcurso de las elecciones presidenciales de 2014, con la iniciativa del Comité por la Defensa de la Democracia se organizó y dio vida en el Cauca a una “Convergencia Parlamentaria” con congresistas liberales, del partido de la “U” y de la Alianza Verde. Durante el corto período de su existencia se propuso una “nueva forma de acción política” y se realizaron algunas actividades con organizaciones sociales y los gremios que mostraban una nueva actitud. Se empezó así – aún con poquedad y temor –, a abrir y construir espacios de diálogo con las fuerzas vivas del departamento.
Por eso apoyamos con entusiasmo dichos esfuerzos. Estaban en la dirección correcta de discutir a fondo qué modelo de desarrollo se debe pensar para este departamento, qué políticas se deben concertar para que el llamado “progreso” le garantice a la mayoría de los caucanos bienestar y riqueza,  y de qué manera se continúa construyendo una economía que las comunidades campesinas agrarias (mestizas, afros, indígenas y blancas) han venido consolidando en medio de enormes esfuerzos y sacrificios.
Sin embargo, de un momento a otro los parlamentarios liberales olvidaron sus promesas de “hacer una nueva política en el Cauca”. Corrieron intempestivamente a refugiarse al lado de Temístocles Ortega, Aurelio Iragorri Hormaza y Jesús Ignacio García Valencia. Crisanto Pizo lo único que pide es la alcaldía de El Tambo. Bonilla Soto la de Santander de Quilichao y Velasco Chávez la alcaldía de Popayán para colocar a su hermana. Aurelio Iragorri ya trabaja para que su hijo se convierta en el próximo gran gamonal del Cauca. Y García Valencia prepara pista para que su hijo sea representante a la Cámara en el próximo período. Así es la política caucana.
Además, los burócratas indios quedaron como invitados de piedra en esos acuerdos… “moscos en leche” diría un comentarista prosaico. John Jairo Cárdenas – parlamentario del partido de la “U” – quedó aislado y parece que ha decidido apoyar un candidato que irrumpe en la política caucana cargado de dinero de dudosa procedencia. Y Oscar Ospina, de la Alianza Verde, quien resultó elegido representante a la Cámara con el apoyo del Gobernador, se ha alejado de esa alianza gobiernista y burocrática.  Ese es en términos generales el panorama político de ésta región.
Los límites difusos entre “santistas” y “uribistas”
Algunos sectores políticos de izquierda y progresistas plantean que en las elecciones locales y regionales la tarea central y prioritaria es derrotar al “uribismo” y consolidar las fuerzas que apoyan el proceso de Paz. Por ello, llaman a conformar alianzas amplias en todo el país, incluyendo a todos los sectores que están la Unidad Nacional que apoyan al presidente Santos y su política de Paz.
Esta posición pareciera ser la más lógica pero no tiene en cuenta las realidades municipales y departamentales. El caso del Cauca puede ser ilustrativo de las particularidades que adquiere la política cuando se mira en detalle desde lo concreto.
En el Cauca en la segunda vuelta presidencial Santos obtuvo una rotunda victoria. Obtuvo 312.472 votos (72,21%) frente a 108.013 votos (24,96%) obtenidos por Zuluaga. Estos resultados son contundentes. Podría haber sido mayor la diferencia si Aurelio Iragorri Hormaza hubiera actuado con claridad y transparencia.  El ex-senador Iragorri Hormaza no se presentó como candidato para no inhabilitar a su hijo, pero además postuló en su reemplazo a una candidata de bajo perfil, lo que llevó a que de forma indirecta apoyara a su sobrina política Paloma Valencia, quien es una furibunda representante de Uribe a nivel nacional y regional. Además, Iragorri Hormaza estaba siendo seducido para ser candidato a la Gobernación por una coalición de fuerzas uribistas.
Este es un solo ejemplo de lo difícil que es separar el “santismo” del “uribismo” en las regiones. En el Cauca diversos políticos que han sido dirigentes históricos del partido liberal, que se muestran como “socialdemócratas” en el ámbito nacional, al lado de Samper y Serpa, no dudaron en hacer alianzas con los paramilitares y narcotraficantes. Usaban el discurso “gaitanista” de Hernando Agudelo Villa mientras se robaban el presupuesto de la salud y la educación, como ocurrió con el sonado caso de la “estafa de Probolsa”. Compartieron durante varios períodos los recursos de la salud con Juan Carlos Martínez Sinisterra nombrando funcionarios provenientes de otros departamentos que eran impuestos por el mafioso vallecaucano. Hoy posan de defensores de la Paz y se alinean con quien tiene el poder. Si Zuluaga hubiera sido elegido ya harían parte de su gobierno.
Por ello, fórmulas generales – por más bien que estén planteadas y tengan buena intención -, no sirven a la hora de tomar determinaciones regionales y locales.
¿Qué hay de fondo en estos hechos?
Lo que sucede en el departamento del Cauca es un ejemplo diáfano del comportamiento del gobierno de Santos, quien representa los intereses de la burguesía trans-nacionalizada. A pesar que el movimiento social caucano y una buena parte de la izquierda lo acompañaron en su elección, en ningún momento se ha dignado abrir un serio espacio de diálogo con las comunidades. Trata de cooptarlas con pequeñas dádivas e impone su política neoliberal, que es una muestra de lo que intentan aplicar en la fase del “post-conflicto” o “post-acuerdos de Paz”. Es, nada más y nada menos, que profundizar lo que ya vienen haciendo.
El Vicepresidente Vargas Lleras acaba de visitar la región para anunciar una serie de obras, inversiones, estudios técnicos e inicio de trabajos relacionados con la doble calzada Popayán-Cali, el anillo vial del Macizo Colombiano y la carretera al mar. Todos estos proyectos – aunque benefician a la población y no podemos rechazarlos – están, fundamentalmente al servicio de los grandes mega-proyectos minero-energéticos que están en pleno desarrollo en la región.
La gran burguesía transnacionalizada – “colombiana” y mundial – en el Cauca realiza actualmente grandes inversiones en exploración petrolera (esquistos del Valle del Patía) a cargo de la transnacional Gran Tierra Energy. Igualmente la compañía australiana-sudafricana AngloGold Ashanti y otras empresas, avanzan en trabajos de exploración de oro en municipios como El Tambo, La Sierra, La Vega, Bolívar, Suarez y otros municipios en las cordilleras occidental y central. Además está proyectada la construcción de varias hidroeléctricas (Patía, Julumito, otras). Los estudios para explotación de la biodiversidad de los bosques húmedos del Cauca están avanzados y la estrategia de “densificación de la población” (sacar a los campesinos del campo) concertada por el gobierno de Uribe con la Compañía Energética de Occidente, está en plena ejecución.
El desarrollo vial y energético es importante y necesario pero debe estar conectado y al servicio de la consolidación del sector agrario del Cauca que está en manos, fundamentalmente, de pequeños y medianos productores agropecuarios.  
Hoy el departamento del Cauca es el segundo productor de café y el primero en número de productores. Tenemos una zona que está ubicada 35-40 kms de lado y lado de la carretera panamericana que aglutina a más de 200.000 familias productoras de café, caña panelera, pequeña ganadería de doble propósito (carne y leche), frutales, hortalizas y legumbres, piscicultura, yuca para producción de almidón, papa, cebolla, cacao y muchos productos más.
Pero la verdad es que ese gran capital social que utiliza varias formas de “procomún colaborativo”[1] para gestionar, gerenciar y sostener sus procesos productivos, administrar acueductos regionales y pequeños sistemas de riego, exportar café y otros productos al exterior, y atender otras necesidades materiales y espirituales, que se materializan en asociaciones y cooperativas de productores y usuarios del agua, grupos de trabajo pre-cooperativo, mutuales, mingas, y diversas modalidades de cooperación y colaboración organizada, está siendo desconocida tanto por el gobierno nacional como departamental.
Las inversiones para el sector agropecuario son ridículas. El departamento del Cauca no destina más del 2% del presupuesto para proyectos productivos del sector agropecuario. Y los proyectos que se impulsan en convenios con el gobierno nacional o de cooperación internacional, están en manos de ONGs que implementan una visión tecnocrática ajena a las realidades económicas, sociales y culturales de las comunidades campesinas y por ello casi siempre terminan fracasando. Realmente son pequeños negocios de algunos técnicos y burócratas que canalizan recursos del ministerio de Agricultura pero que no tienen un propósito serio de largo plazo y lo que hacen es quebrar a los campesinos y sacarlos del campo. Ese es, realmente su verdadero propósito. 
La realidad es que mientras se les proponga a los pequeños y medianos productores agrarios continuar incrementando la producción de materias primas sin desarrollar procesos que le agreguen valor, no se los ayuda sino que se los conduce a una sin salida. Continuar exportando materias primas no es ninguna solución. El parlamentario liberal Crisanto Pizo Mazabuel propone desde hace varios años la “industrialización de nuestros productos”, pero hasta ahora no se le conoce un solo proyecto concreto para realizar su propuesta. Lo mismo plantea – cuando se acuerda – el senador Luis Fernando Velasco, pero siempre termina proponiendo iniciativas de inversión extranjera como los “call center” y otro tipo de “desarrollo de enclave” que no significa una verdadera consolidación productiva a partir de lo que existe – café, caña panelera, ganadería, etc. –, sino amagues, distractores, proyectos demagógicos para ganar unos votos de ocasión.  
En el Cauca se puede y debe avanzar en un modelo de desarrollo integral. Que no descarte las inversiones en infraestructura pero que se centre en organizar masivamente a la población para que aprovechando esos “procomunes colaborativos”, pueda explotar los recursos naturales, humanos, espirituales y materiales, con visión moderna y globalizada pero respetando los derechos de la naturaleza y construyendo verdadera autonomía, garantizando seguridad alimentaria y bienestar y felicidad para las grandes mayorías.
La industrialización de nuestras materias primas es posible. Podemos procesar nuestro café y disputarle a nivel internacional las ganancias a las empresas transnacionales colocando nuestro excelente producto en tiendas propias que vendan la tasa de café directamente al consumidor europeo, estadounidense y japonés. Podemos y debemos procesar nuestro propio alcohol etílico – base de nuestro aguardiente – actualmente importado del Ecuador, procesando la melaza de caña panelera lo cual, a la vez, sirve para regular el precio de la panela. Y así con los demás productos.
Todo ello requiere y exige voluntad política. Por eso el “movimiento democrático” del Cauca debe aprovechar que la gran mayoría de los políticos se han unido en una gran “manguala burocrática”, han mostrado fehacientemente su verdadero rostro clientelar y corrupto, para organizar una gran convergencia y escoger un candidato que no esté comprometido con la Casta Política Caucana, que tenga un perfil empresarial exitoso, muestre realizaciones concretas, tenga sensibilidad social,  independencia de carácter y represente una clara visión de la realidad productiva y de las necesidades de nuestro departamento.
Si lo hacemos, tal vez podremos ser testigos de un nuevo “florazo” con otro tipo de protagonistas, que derrote a esa casta politiquera y entierre por fin la vieja clase política que tanto daño les ha causado a los caucanos. ¡Si se puede!   



[1] El “procomún colaborativo” es un modelo de gobernanza para el bien común. La manera de producir y gestionar en comunidad bienes y recursos, tangibles e intangibles, que nos pertenecen a todos, o mejor, que no pertenecen a nadie. Un antiguo concepto jurídico-filosófico, que en los últimos años ha vuelto a coger vigencia y repercusión pública, gracias al software libre y al movimiento open source, al premio Nobel de Economía concedido a Elinor Ostrom en 2009, por sus aportaciones al gobierno de los bienes comunes y los trabajos de Jeremy Rifkin.

viernes, 23 de enero de 2015

¿POR QUÉ EL GOBIERNO DEJA QUE LOS CRIMINALES URIBISTAS HUYAN AL EXTERIOR?

¿POR QUÉ EL GOBIERNO PERMITE QUE LOS CRIMINALES URIBISTAS HUYAN AL EXTERIOR?
Popayán, 23 de enero de 2015
El movimiento campesino del Cauca acaba de demostrar que el dilema entre saber diferenciar a Santos de Uribe y a la vez, identificar sus coincidencias, se puede resolver. Acaba de movilizarse masivamente contra los decretos "autonómicos" que Santos le aprobó demagógica y oportunistamente al movimiento indígena pero no se alió con las fuerzas uribistas que quieren utilizar ese problema para alentar el conflicto entre indígenas y campesinos. ¡Es un paso práctico de enorme importancia y en la dirección correcta!
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La tarea central en este instante frente al "uribismo" es entender el porqué ha logrado influir en amplios sectores de nuestro pueblo. Era lo que intentaba hacer William Ospina pero – de pronto – no supo plantearlo con toda precisión en su artículo "De dos males" (http://bit.ly/1px15NY).
Santos tiene una buena dosis de "uribismo". Toda la oligarquía y la casta política tradicional de Colombia se le plegó a Uribe en años pasados. Eso no podemos olvidarlo. Lo utilizaron conscientemente y fueron cómplices de sus crímenes.
Cuando llamamos a "votar por Santos contra Uribe" lo hicimos no para "lavarle la cara a Santos" sino para empujarlo en la tarea de firmar la terminación del conflicto y despejar el camino para facilitar el protagonismo de la sociedad y el pueblo organizado. ¡Nada más! Como dice un compañero socialista: ¡Ninguna ilusión en la Paz de Santos!
Ahora – que Uribe y sus cómplices – están de huida, hay que desenmascarar el entroncamiento, el entrelazamiento, la imbricación, entre el establecimiento oligárquico y el "uribismo paramilitar". ¿Por qué dejan que los criminales y cómplices de Uribe se vayan al exterior? Porque al gobierno de Santos no les conviene apresarlos y que prendan el ventilador. ¡Saldrían salpicados! Por eso es que no encauzan seriamente al mismo Uribe... ¡le temen!
Uribe ha conseguido mantener su influencia entre un buen sector del pueblo porque se muestra como "anti-oligárquico", sabe camuflarse como "fuerza de oposición", explota las emociones y sentimientos vengativos que ha acumulado nuestro pueblo, y la única forma de desenmascararlos (tanto a Uribe como a Santos) es presionando a Santos para que liquide el "uribismo" que está dentro del Estado y dentro de la Unidad Nacional.
En el Cauca la alianza "santista" que encabeza el Gobernador Temístocles y Aurelio Iragorri (viejo y nuevo) está plagada de "uribistas camuflados", gente que de frente y por debajo de cuerda estuvo con los paramilitares, los contrataron y trajeron al Cauca, les entregaron el sector de la Salud, pelecharon y se robaron los recursos del Estado con ellos. Los García Valencia, González y Chaux Mosqueras, todos ellos y muchos más se le vendieron a los narcotraficantes y realizaron crímenes contra el pueblo (masacres, estafa de Probolsa y demás). Ahora quieren posar de abanderados de la "Paz". ¡Nada más falso y engañoso!
Por eso, la clave de la política actual sigue siendo saber diferenciar a Uribe de Santos pero a la vez identificar sus profundas identidades. El primero necesita de la guerra para sobrevivir políticamente, el segundo quiere una Paz a la medida de las transnacionales capitalistas. Uribe posa de anti-oligárquico, no lo es y nunca lo ha sido. Santos posa de "pacifista", no lo es y nunca tampoco lo ha sido.
El pueblo engañado por el uribismo debe ser atraído a la causa democrática y de las transformaciones que requiere nuestro país, con base en propuestas relacionadas con su situación económica y social, pero debemos hacerlo desde una absoluta independencia y autonomía con respecto a las fuerzas insurgentes y a sus cercanos amigos. (Por ello la necesidad de un Nuevo Proyecto Político).
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Hay que pensar y re-pensar la complejidad de nuestra Colombia. Somos una sociedad sumamente compleja, por algo somos la tierra del "realismo mágico". Producimos unos fenómenos únicos: un Partido Comunista que se opuso al principal caudillo popular del siglo XX, Jorge Eliécer Gaitán; un Rojas Pinilla, el único dictador populista latinoamericano de origen conservador; la única guerrilla comunista que sobrevive en el siglo XXI; y el único presidente paramilitar y mafioso del Sudamérica, Álvaro Uribe Vélez, que emula en crímenes a Pinochet y a Fujimori pero que ha logrado sobrevivir políticamente. Sigue siendo una amenaza para el pueblo y para construir democracia en Colombia, porque logró comprometer en sus acciones al grueso de la oligarquía colombiana y al mismo imperio estadounidense, y a la vez, se presenta como un enemigo de la rancia oligarquía bogotana.

miércoles, 21 de enero de 2015

CAUCA: ¡TODOS POR EL CONTROL DE LAS REGALÍAS!

El Gobernador del Cauca obtiene el apoyo de los parlamentarios liberales…
TODOS A UNA POR EL CONTROL DE LAS REGALÍAS
Popayán, 21 de enero de 2015
Los congresistas liberales caucanos que conformaban la “convergencia parlamentaria” finalmente mostraron su verdadera catadura. Abandonaron la iniciativa que en gran medida ayudamos a conformar  en las elecciones presidenciales pasadas que tenía la intención de impulsar nuevas formas de hacer política en la región. Se echaron atrás. Se volvieron a unir con los gamonales históricos del Cauca. Decidieron entrar en la coalición que ha organizado el Gobernador Ortega para repartirse las regalías y controlar el poder regional y local.
Luis Fernando Velasco Chávez, Crisanto Piso Mazabuel y Carlos Julio Bonilla Soto no fueron capaces de seguir la senda que les trazó el pueblo caucano en las pasadas elecciones parlamentarias de marzo de 2014. Los ciudadanos caucanos – en su gran mayoría – les dieron la orden perentoria de acabar de derrotar a los politiqueros históricos de la región (Jesús Ignacio García Valencia, José Darío Salazar y Aurelio Iragorri) y de construir nuevas formas de acción política y de administrar los recursos públicos con transparencia. Pero no fueron capaces.
El acuerdo con el Gobernador es apoyar a su candidato (que todavía no se sabe quién es). Mientras “Tito” y sus aliados se queda con la administración departamental para hacerse elegir senador en 2018, los demás políticos se reparten las principales alcaldías del departamento, entre ellas las de Popayán y Santander de Quilichao. Negocian y trastean los votos de la gente igual que en el pasado cargaban a los campesinos en camiones para votar por el candidato señalado por el gran hacendado terrateniente. No se guardan ni las apariencias. Te doy esto, tú me das aquello. ¡Todos a una por el control y disfrute de las regalías!  
En ese proceso han quedado damnificados dos parlamentarios – John Jairo Cárdenas Morán y Oscar Ospina –, que por diferentes motivos no se sumaron a la poderosa coalición conformada desde el gobierno departamental por el habilidoso Gobernador “Tito”. Éste nos hace recordar a Víctor Mosquera Chaux por la minuciosidad y destreza que demuestra a la hora de asegurar fidelidades con base en la repartición de puestos burocráticos y el tráfico de influencias. Al fin y al cabo es de la misma escuela y no traiciona sus herencias.
De alguna manera también es golpeada la dirigencia burocrática del movimiento indígena (CRIC y MAIS) quienes quedan en medio y en absoluta minoría dentro ese bloque político tradicional que recoge al grueso de quienes representan los intereses de sus enemigos históricos. La tragedia de esa burocracia indígena es que depende totalmente de los recursos de las transferencias para la salud y educación, y le va a quedar difícil – casi imposible – renunciar a la comodidad del “poder”. Es claro que durante el actual gobierno de Ortega Narváez lo único que han hecho es pelechar, aprovechar el aval y respaldo dado al actual Gobernador y, obtener con su apoyo, la aprobación de los “decretos autonómicos”.       
Lo interesante del momento político es que todos los politiqueros, clientelistas y burócratas se han puesto en la mira del pueblo y de la ciudadanía caucana. Casi como en una gran vitrina han puesto en exposición sus apetencias e intereses banales y prosaicos. Están a la vista de todos y se observa con toda claridad quien va por qué, por cuanto y de qué manera.
Frente a tamaña afrenta que se le hace al pueblo caucano deberá surgir desde lo profundo de las fuerzas democráticas y populares que se expresaron en las elecciones presidenciales pasadas, la reacción de quienes ya se han manifestado en anteriores ocasiones. Ya aparecerán los líderes y dirigentes que desde posiciones éticas y cristalinas le salgan al paso a este acuerdo burocrático y clientelista de marca mayor.
Lo que no se debe es entrar en pánico y desesperación. Que la soledad de los parlamentarios que han quedado por fuera de esa coalición no los lleve a aliarse con candidatos que desde pasados oscuros, escenarios mafiosos y con recursos de dudosa procedencia, van por el mismo botín (las regalías) pero, por el camino de asaltar el presupuesto público cargados de maletas de dinero bañado en sangre. ¡Ese no es el camino! Es como tratar la enfermedad matando al paciente.
La situación que se ha creado es óptima para que nuevas fuerzas sociales y liderazgos construidos en el área de la gestión privada, la empresa comunitaria y cooperativa, la academia y la actividad científica, el ámbito cultural y ecológico, la producción agropecuaria y la pequeña industria, que se vienen incubando en nuestra sociedad caucana, aparezcan sin ningún temor para derrotar una vez más los apetitos desbordados de políticos indecentes y corruptos que creen que son los dueños de los votos de la gente y de los presupuestos de los municipios y del departamento.
Así como en el reciente pasado apoyamos los tímidos pasos que estaban dando los congresistas al conformar la “convergencia parlamentaria”, de la misma forma y con mucha más intensidad haremos todo lo posible para derrotarlos en sus intenciones de convertir los recursos de las regalías en soporte de aspiraciones de tipo personal y grupista. Son derrotables y los derrotaremos… ¡Que no quepa duda!      

          

lunes, 12 de enero de 2015

La doble moral capitalista: El atentado a "Charlie Hebdo" y la geopolítica mundial

LA DOBLE MORAL CAPITALISTA: EL ATENTADO A "CHARLIE HEBDO" Y LA GEOPOLITICA MUNDIAL
Popayán, 12 de enero de 2014
No es casual ese ataque terrorista y la reacción de los medios de comunicación capitalistas que han manipulado a millones de franceses, europeos y personas de todo el mundo. Responde – y le hace el juego – a una estrategia dirigida a ocultar las causas de la grave crisis económica, política y moral que vive el mundo "híper-desarrollado".
La recesión y la crisis económica están latentes. Hoy se manifiestan con la caída de los precios del petróleo pero es sólo un síntoma. El desempleo estructural, sobre todo de los jóvenes profesionales, crece y seguirá creciendo. Es inevitable. La concentración de la riqueza en cada vez menos manos, es la causa principal de la crisis. La gran burguesía financiera mundial es la enemiga de la humanidad y teme quedar en evidencia. Necesitan enemigos artificiales, creados por ellos.
Los países de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han iniciado un proceso sistemático de golpear a "Occidente" (EE.UU. y Europa) en donde más les duele: debilitar el poder de sus monedas, el dólar y el euro. Es una verdadera guerra económica que se manifiesta en conflictos locales y regionales (Irak, Siria, Ucrania, etc.) pero que se concreta en monopolizar el oro físico, controlar los suministros del petróleo y el gas, y alinear a todo el mundo detrás de uno u otro bloque.
Tácticamente los trabajadores y los pueblos podrían alinearse en torno a los BRICS, ya lo hace Venezuela, Ecuador y Bolivia (créditos e inversiones chinas), pero no es la solución de fondo. Las burguesías de esos países hacen parte de la gran burguesía financiera mundial y como lo demostraron con Libia (Kadaffi), tensan la cuerda sólo hasta cuando les conviene. También les temen a sus propios pueblos.
Por eso no se le puede hacer el juego a la estrategia imperial. La labor es desenmascarar a esa gran Burguesía Financiera, a su táctica de hacer responsable de la crisis a los inmigrantes, a potencias "enemigas" y a "civilizaciones intolerantes" (Islam). Hay que poner en evidencia su política de guerra, muerte y exterminio de la población, que es la única salida que les queda para atenuar su profunda crisis. Además, es una estrategia política y mediática para quitarle base social a movimientos como PODEMOS (España) y SYRIZA (Grecia) que cada día ganan más opinión entre los ciudadanos europeos.
Charlie Hebdo es y será una herramienta de provocación mediática. Sólo es parte de la trampa. Los grupos terroristas islámicos - consciente o inconscientemente - caen en la provocación y les hacen el juego a los verdaderos criminales de la humanidad. Así, se convierten en su instrumento diabólico.
La doble moral es visible: hoy marchan líderes de esa burguesía financiera mundial en defensa de "sus valores" y de la libertad de expresión, pero nunca marcharán cuando ellos mismos bombardean y masacran a los pueblos que se les rebelan.

PD. Hay quienes justifican el atentado apoyándose en los contenidos colonialistas y racistas de la revista "Charlie Hebdo". ¡Nada más erróneo! Rechazamos el terrorismo de "los nuestros" porque se convierte en herramienta de los poderosos, desorganiza las fuerzas de los trabajadores y el pueblo, y genera ilusiones en la acción individual. Cuando degradamos nuestra acción "revolucionaria" - o nos dejamos llevar al nivel de nuestro enemigo - perdemos la estatura moral y ética que es lo único, y principal, que nos diferencia de ellos. ¡Y por eso perdemos credibilidad y fuerza política! Tanto en Europa, el mundo árabe como en Colombia.

martes, 6 de enero de 2015

UNA REVOLUCIÓN TRANQUILA

Más balances del año 2014
UNA REVOLUCIÓN TRANQUILA
Popayán, 6 de enero de 2015 
Sin duda alguna los eventos más importantes en Colombia durante el año que terminó (2014) fueron, por un lado, la continuación y el avance de los diálogos de Paz en La Habana, y por el otro, la defensa ciudadana y popular – política, cultural, ideológica y jurídica –, del gobierno de Gustavo Petro y la Bogotá Humana. Ambos hechos se constituyeron en una derrota para Uribe y el Procurador Ordoñez. Además, se neutralizó a los empresarios corruptos que se apoderaron de los servicios públicos en la capital de la república a la sombra, primero, de Lucho Garzón y después, de Samuel Moreno. Claro, ambas situaciones están relacionadas.
La arbitraria pero fallida destitución e inhabilidad política del actual alcalde de Bogotá fue un ataque directo contra el proceso de Paz. Las fuerzas más reaccionarias, corruptas y derechistas del país se unieron con empresarios uribistas y santistas, políticos y funcionarios corruptos del Distrito Capital, taurinos semi-feudales, ideólogos clericales y homofóbicos, para derrotar al “movimiento democrático” que tiene en Petro a una de sus principales figuras, así éste a veces cometa serios errores. De haberlo conseguido, el mensaje para los líderes de la guerrilla habría sido absolutamente negativo: Si a un ex-guerrillero que lleva 24 años de ejercicio pacífico le cobraban de esa manera su rebeldía… ¿qué podrían esperar ellos hacia el futuro?  
El proceso de Paz… dramas y tragedias
Sin embargo, con relación al conflicto armado los colombianos tenemos dudas. Decía Marx que “La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos", y ello cae como anillo al dedo a nuestro país. La generalidad de los colombianos queremos la Paz pero tantos años de violencia nos pesan. El drama del proceso de Paz es que los actores – guerrilla y gobierno – quieren utilizar ese escenario para vender una imagen “pacifista” que no se corresponde con la realidad que percibe la población. Las amplias mayorías ciudadanas no le tienen confianza a la cúpula guerrillera y saben que Santos le teme a Uribe. El ex–presidente utiliza hábilmente ese hecho para explotar miedos e inseguridades. Y lo hace especialmente entre las “clases medias” que no quieren saber nada de un gobierno de izquierda que vaya a implementar políticas “estatistas” como las que Chávez y sus herederos aplican en Venezuela. ¡La amenaza del “castro-chavismo” efectivamente asusta!
Es importante recordar que la insurgencia después de 1983 inició un proceso acelerado de crecimiento. Se apoyó y financió con recursos obtenidos de gravar la economía del narcotráfico. También recurrió a la extorsión y el secuestro que eran resultado de aplicar sus propios impuestos de guerra. Ese desarrollo progresivo de sus fuerzas y frentes insurgentes, llevó a pensar – erróneamente –, a los dirigentes farianos, que hacia 1998 habían conseguido el “equilibrio estratégico” frente a las fuerzas militares oficiales. Grave error de lectura política que también cometió Sendero Luminoso en el Perú. La línea militar se había impuesto en esta fase de la lucha, representada por Jorge Briceño (a. el “Mono Jojoy”), el mejor exponente y sucesor de Jacobo Arenas dentro de las nuevas generaciones guerrilleras. En esa etapa se sacrificó la calidad y la formación política de la militancia insurgente siendo sustituida por la cantidad y la preparación militar y logística. Así, la “guerra sucia” diseñada para degradar a la guerrilla encontró terreno fértil. El sentido ético de la lucha revolucionaria se fue diluyendo. Es lo que hoy tanto le cuesta a la insurgencia y el pueblo le cobra con creces. El miedo a una dictadura de las FARC es explotado por sus enemigos y es reforzado por la actitud arrogante y la soberbia que aún muestran muchos de sus comandantes.     
Por el lado del gobierno el drama de Santos es no poder desprenderse decididamente de la sombra uribista. Es dramático porque él sólo no lo puede hacer. Y no lo va a hacer si la misma insurgencia no le facilita el camino. El actual Presidente de la República fue Ministro de Defensa de Uribe, estuvo al frente de todas las operaciones – muchas de ellas ilegales, criminales y mafiosas – que el Estado adelantó contra las FARC y contra amplios sectores del pueblo, que así no tuvieran nada que ver con la guerrilla, fueron arrasadas y exterminadas a sangre y fuego. Pero además, Santos es un representante del más fiero y brutal neoliberalismo que se aplica en América Latina. Así lo hace desde los años 90s. Ya lo pregonaba antes desde el Diario El Tiempo pero se decidió a ejecutarlo a partir de su participación como Ministro de Comercio en el gobierno de César Gaviria Trujillo (1990-1994). Por ello, aunque tocaba votar por él para evitar que el uribismo puro y rabioso, decididamente guerrerista y paramilitar, llegara nuevamente a la Presidencia, la verdad es que Santos se mantiene en una posición de equilibrista, entre Uribe y la Paz. En lo único que se diferencia es en que se atrevió a iniciar los diálogos sobre la base de reconocer la existencia del conflicto armado. El problema es que un día avanza y al día siguiente retrocede.  
La dificultad consiste en que si Santos le cede mucho a la guerrilla – así teóricamente sea en favor del “pueblo” – el uribismo se fortalece. Si no cede mayor cosa, la insurgencia se echará atrás, lo que beneficia también a quienes viven de la guerra. Entre más se envalentone la guerrilla en la mesa o en el monte, menos apoyo popular va a obtener. El actual cese unilateral de fuegos está en la dirección correcta pero la dirigencia guerrillera todavía no entiende que su mayor fortaleza sería mostrarse arrepentida de haberse dejado degradar. Es urgente ser más consciente de los errores cometidos – posiblemente forzados y provocados por la guerra sucia –, y ser humilde frente al pueblo (no tanto frente a las clases dominantes), poniéndose al servicio de la salida negociada sin mayores pretensiones. Y en ello radica su principal dificultad, porque a la vez, debe presentarle a su militancia unos logros mínimos para poder garantizar su transformación en actor político y social, especialmente en las zonas de colonización donde han estado desde siempre. El tema de la justicia transicional va a ser definitivo en la recta final de los diálogos y tendrá que haber mucha moderación de ambas partes, para obtener el respaldo popular para lo que se acuerde.
Nuevos sujetos políticos citadinos
Lo ocurrido con Petro es una confirmación de que se consolida una nueva etapa en la vida política del país. El protagonismo político de la población de las ciudades está en evolución. La participación de decenas de miles de jóvenes que se expresaron en la “ola verde” y en los “cacerolazos” de solidaridad con el paro nacional agrario en 2013, son el anuncio de que en las ciudades se mantiene y fortalece el despertar político de las nuevas generaciones. El apoyo a la Bogotá Humana es una manifestación clara de ese “movimiento democrático” pero desgraciadamente Petro y la cúpula de los “progresistas-petristas” no lo entienden plenamente. No logran generar un espíritu verdaderamente democrático e incluyente en su trabajo político-administrativo. Los celos y recelos con el resto de la izquierda – especialmente con el Polo –, se les notan por encima. Por ello, no consiguen trasmitir entre el grueso de esa juventud y de la población bogotana, una imagen de anti-burocracia y no se muestran enteramente dispuestos a gobernar con la amplia participación de la gente. La consulta de los tres candidatos “petristas” a la Alcaldía para aspirar al siguiente período, que es de hecho un cierre de espacios frente a otros candidatos de la talla de Clara López o de Carlos Vicente de Roux, envía ese mal mensaje.
Pero el problema va más allá. Lo que podemos observar haciendo un balance del año que terminó es que en Colombia la gente no quiere grandes cambios. Especialmente las “clases medias”. Los profesionales y tecnólogos proletarizados, los técnicos, micro y medianos empresarios, los “emprendedores”, comerciantes y proveedores de bienes y servicios, están relativamente cómodos y aceptan los males del capitalismo. Muchos de ellos, se ven insertos a través del comercio y el consumo en la economía globalizada y son relativamente beneficiados por los TLCs, así sea marginalmente. Les molesta la corrupción, los privilegios de altos funcionarios, los injustos impuestos, pero no quieren cambios drásticos que impliquen nuevas polarizaciones, tensiones y violencias. Una “revolución tranquila”, pacífica, ciudadana, “suave”, es con lo que la gente sueña. Por ello, la izquierda nacionalista y “estatista” no logra empatar con ese amplio espectro de la población que en Colombia ha crecido a la sombra de una economía inflada con recursos del narcotráfico, importantes inversiones extranjeras y la explotación petrolera y minera.
Es por esa razón que la necesidad de construir un Nuevo Proyecto Político empieza a estar en la cabeza de muchas personas. Un nuevo intento que no puede desechar los esfuerzos anteriores pero que debe alimentarse del espíritu y sentir de esa población citadina que, en el caso de Bogotá, participa en política en forma independiente durante las últimas dos décadas. Habrá que ser paciente, ir al ritmo que la gente propone, ser astuto y amable, proponer soluciones, dejar de ser apocalípticos y “casandras del desastre”, mostrar optimismo y seguridad, hacer a un lado la eterna queja y el negativismo ideologizado. Además, proponer metas alcanzables y posibles que tengan consecuencias inmediatas. “Arañando el cielo y arando la tierra”, “soñar con los pies bien puestos en el suelo”. Si logramos hacerlo en el 2015, seguro que avanzaremos.
Diferenciarnos de la izquierda tradicional
Es evidente que se debe hacer un ejercicio de diferenciación de la “izquierda tradicional”. Y tendrá que hacerse sobre temas fundamentales. Ya no se trata sólo de superar el gamonalismo y caudillismo de nuevo tipo que hemos detectado que se manifiesta en que cada parlamentario de izquierda o progresista tiene su grupo dentro de su respectivo partido. Ahora les llaman “tendencias” para camuflar los intereses individuales y grupistas. Para poder avanzar con el Nuevo Proyecto Político habrá que aclarar temas más gruesos, entre los que está, por ejemplo, el modelo de Estado que requiere la Nación para una fase de “post-acuerdos” (post-conflicto) y para avanzar por caminos que superen incluso lo que se está haciendo en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay y demás países de Sudamérica, en donde el “estatismo” empieza a hacer crisis, especialmente en aquellos países en donde los presupuestos gubernamentales dependen de los ingresos de la explotación de recursos naturales energéticos (gas y petróleo), que hoy se ven mermados por la crisis de los precios internacionales de los hidrocarburos. 
Es igualmente claro que el Nuevo Proyecto Político que empieza a emerger no puede “cargar con los muertos de la guerrilla”. No podemos desconocer las causas que originaron el conflicto armado pero tampoco tenemos que asumir errores que no son nuestros. Por ello tiene que haber una importante distancia con los actores armados e incluso con sus cercanos. Sólo una fuerza democrática que, siendo consciente de nuestra tragedia no compre ni herede los resentimientos y odios, podrá avanzar y desbrozar el camino de la reconciliación hacia el futuro. La juventud citadina será fundamental en ese proceso. El arrepentimiento sincero y el perdón auténtico serán las herramientas para lograrlo, pero ello seguro nos llevará décadas. Hay que empezar.
También somos conscientes que la “izquierda tradicional” no ha podido desligarse de las herencias “estatistas” que construyó la burguesía burocrática en América Latina desde hace 50 años. Se confunde la “defensa de lo público” con el monopolio absoluto del Estado en la gestión pública. Y ello se presenta en lo fundamental porque la “izquierda tradicional” representa principalmente los intereses de los trabajadores del Estado y actúa entonces, no como una fuerza política que está interesada en el conjunto de la sociedad, sino que acciona como un gran sindicato, defendiendo los intereses “laborales” de esos trabajadores (educación, salud, justicia, servicios públicos). No es casual que parte de esa izquierda hoy se enfrente a Correa en el Ecuador y a Evo en Bolivia, colocándose al frente de esos trabajadores. El tema de la “privatización” está en el medio. En el ejercicio de Petro en relación al servicio de aseo se alcanzó a iniciar el debate pero no se profundizó. El modelo que tiene en mente la izquierda tradicional es crear una gran empresa pública – tipo la que maneja el acueducto de Bogotá – y no les gustó la idea de compartir la recolección y el reciclaje con cientos de microempresas de recicladores porque para ellos eso es privatización. No entienden que una cosa es garantizar buena calidad, oportunidad, eficiencia y tarifas equitativas y proporcionales a los ingresos de los usuarios, y otra cosa es la operación del servicio que puede ser estatal, privada, comunitaria, cooperativa, social o mixta.
En fin, ese es uno de los temas a estudiar y profundizar. El otro es la actitud frente a la economía globalizada. Oponernos totalmente a los TLCs no parece ser la mejor posición. El “nacionalismo estrecho” no convoca en Colombia. Y lo que se observa en el resto de Sudamérica es que la construcción de verdadera autonomía económica tendrá que pasar por un paciente proceso de integración regional y un largo camino de industrialización de nuestros procesos productivos sin que ello signifique desligarnos de los mercados internacionales. Por el contrario, tendremos que hacer grandes esfuerzos por ser competitivos en ese terreno, apropiarnos de la comercialización directa de nuestras materias primas y productos procesados, constituir un nuevo tipo de empresas transnacionales con carácter latinoamericano, aprovechar las tensiones y conflictos entre los bloques económicos en juego (EE.UU., Unión Europea, BRICS, Japón, etc.), y construir paulatinamente nuestro propio modelo de desarrollo colocando la defensa del medio ambiente en un lugar importante y prioritario.
Recién estamos empezando pero es necesario abrir el debate. Ese es el propósito al que convocamos en el año nuevo. Con sencillez y modestia. Sin protagonismos individuales. Construyendo “proceso” y “corrientes de pensamiento” más que aparatos organizativos. Ayudando a construir unidad en las dinámicas locales y regionales para disputar los gobiernos municipales y departamentales en las elecciones de octubre de 2015. En donde existan condiciones y se pueda, se debe derrotar al conjunto de los partidos tradicionales, y en donde sea obligatorio, hay que construir convergencias más amplias para derrotar el uribismo y defender el proceso de Paz. Cada caso debe ser mirado con lupa y los intereses del “movimiento democrático” deben estar muy por encima de los intereses individuales y de grupo. ¡Si se puede!

NOTA: En un balance del año 2014 tendrían que haberse destacado los triunfos deportivos de Nairo Quintana, James Rodriguez y la Selección Colombia. También las tragedias como la ocurrida con los niños quemados en un bus en Fundación (Magdalena) y los nativos de la Sierra Nevada muertos por un fulminante rayo. La sequía, el hambre y la tragedia ambiental en La Guajira y Casanare, ligada a la explotación indolente de los recursos naturales a manos de empresas transnacionales. Los desmayos inexplicables de jovencitas en Carmen de Bolívar. La anécdota de Doña “Mechas” llamando a apoyar a “Juanma” y contra “Zurriaga”. La persistencia guerrerista de Uribe y el debate parlamentario realizado por Iván Cepeda contra el paramilitarismo. La muerte de Gabo. El paro judicial y la acumulación de problemas en la justicia. La lentitud en la restitución de tierras. La crisis de los precios del petróleo y su impacto fiscal. La tensión mundial entre EE.UU. y Rusia que parece la re-edición de la “guerra fría”. En fin tantos hechos que muestran la vitalidad de nuestra sociedad y los grandes problemas acumulados que no van a tener solución si no nos unimos y derrotamos a la casta oligárquica. 

miércoles, 31 de diciembre de 2014

BALANCE POLÍTICO DEL AÑO 2014

BALANCE POLÍTICO DEL AÑO 2014
Popayán, 31 de diciembre de 2014
El año 2014 ratificó la presencia de un “movimiento democrático” que existe “de hecho” en la sociedad colombiana. Es un movimiento que va más allá de los partidos, grupos y dirigentes.
La población que apoya a los sectores independientes, alternativos, liberales sociales, socialdemócratas, progresistas y de izquierda, se expresó en forma consistente durante el año que termina. Así lo viene haciendo en los últimos 15 años.
Las primeras manifestaciones de ese proceso se presentaron a principios del siglo XXI con la elección de Lucho Gómez, Guillermo Alfonso Jaramillo, Floro Alberto Tunubalá y Parmenio Cuéllar, en la Guajira, Tolima, Cauca y Nariño, respectivamente.
Después vino la elección de Lucho Garzón, Samuel Moreno y Gustavo Petro en Bogotá. Allí, a pesar de los tremendos errores cometidos, el movimiento democrático siguió buscando y apoyando las iniciativas sociales, progresistas y de izquierda.  
Sin embargo, en los últimos meses de 2013 y primeros meses de 2014 – después del formidable Paro Nacional Cafetero y Agrario – se evidenció la incapacidad de los dirigentes “alternativos” de sintonizarse con el sentir democrático de una buena parte de la sociedad colombiana.
No fueron capaces de generar consensos y acuerdos para presentar una fuerte candidatura de “tercería” a la Presidencia de la República.
La tozudez sectaria de Robledo que se negó a apoyar la legalización jurídico-electoral de las convergencias, la práctica viciada de Navarro concentrada únicamente en acuerdos burocráticos entre personalidades políticas, y la falta de identidad ideológica que rayó en el oportunismo, llevaron a la división y dispersión del campo democrático y a la auto-derrota.
Menos mal que la sabiduría popular y la reserva democrática dieron la mano.
A pesar de las órdenes de dirigentes progresistas y algunos verdes de votar en la primera vuelta presidencial por Santos, el grueso del “movimiento democrático” decidió apoyar la dupla conformada por Clara López y Aída Abella.
Esa fórmula consiguió el respaldo de cerca de 2 millones de votantes y ratificó la existencia de fuerzas nítidamente anti-neoliberales que exigen cambios importantes en la conducción del país.
Sin embargo ese resultado no se puede interpretar como un triunfo contundente. Es, indudablemente la revalidación de que la unidad suma y multiplica votos, pero nada más. No deja de ser una derrota.
Sobre todo cuando en la Nación desde el año anterior (2013) se respiraba un aire de protesta, inconformidad y movilización social activa y beligerante. Ese ambiente tuvo que haberse materializado en importantes resultados en el campo electoral.
El gran derrotado al interior de las fuerzas democráticas fue el senador Robledo, quién había anunciado una debacle en el Polo por unirse con sus anteriores aliados del Partido Comunista y la Unión Patriótica, representados por Aída Abella.
Pero Petro también sufrió su pequeño revés. Se negó a apoyar a Clara y prefirió hacer acuerdos directamente con Santos, muy seguramente para sostenerse en la Alcaldía frente a la arremetida del Procurador.
En la segunda vuelta el “movimiento democrático” vuelve a expresarse con coherencia. A pesar de los llamados del Moir y un sector de los Verdes a votar en blanco, la gran mayoría de las fuerzas democráticas decidieron “votar por Santos contra Uribe”, a favor de la Paz y contra la guerra.
Esa votación significó – así mismo –, que el movimiento democrático les perdonó a Santos y a la guerrilla sus incoherencias oportunistas en el manejo de los diálogos y del proceso de Paz.
Pero el uribismo – aprovechando esos errores – obtuvo un importante respaldo que no se puede minimizar. Está allí, acechando, complotando y esperando su oportunidad.
También existió la expectativa de que el gobierno de Santos profundizara las políticas sociales que inició en su primer gobierno (reparación de víctimas, restitución de tierras a desplazados y otras) e impulsara algunos cambios en su política neoliberal.
El  problema consistió en que los partidos y dirigentes alternativos y de izquierda que ayudaron a elegir a Santos – por complejos moralistas – no exigieron ni forzaron la participación en el gobierno ni sustentaron los cambios correspondientes. Cazaron el tigre y se asustaron con el cuero.  
En el 2015 el “movimiento democrático” no sólo tendrá que seguir respaldando el proceso de Paz, elegir gobiernos locales y regionales que representen las nuevas fuerzas sociales y políticas que emergen desde lo profundo de la sociedad, sino perfilar un escenario nuevo y de transformación democrática hacia el 2018.
No se trata solo de detener al uribismo. La meta tiene que ser ganar la alcaldía de Bogotá con fuerzas claramente independientes, alternativas, liberales sociales, progresistas y de izquierda.
En donde esto no sea posible, en aquellos entes territoriales donde se corra el peligro de que el uribismo pueda ganar, se tendrán que concertar amplias alianzas con base en programas democráticos, sociales y contra la corrupción.
Ojalá los graves errores cometidos durante el 2014 no sean olvidados ni justificados. Deben servir de lección para que en el 2015, el “movimiento democrático” sea interpretado consistentemente por la dirigencia de los grupos y partidos, construyendo unidad y claridad.
Sin embargo, para forzar mayores desarrollos en el campo democrático se necesita ir visualizando el surgimiento de un Nuevo Proyecto Político.
Es necesario que aparezca sangre nueva que utilice métodos realmente democráticos e impulse prácticas incluyentes, ágiles y flexibles. No se trata de oponerse a alguien en particular pero si es urgente dinamizar y canalizar los procesos sociales y políticos que están apareciendo en las ciudades y que requieren nuevas alternativas y propuestas.
Los grupos y partidos alternativos y de izquierda que nacieron en los años 60s y 70s del siglo pasado (XX) sufren la “fatiga del metal”. La corrosión y el envejecimiento los ha debilitado. Son partidos con genes y herencias rurales que ya no dan más. Se precisa un fuerte sacudón y el relevo generacional. ¡El año 2015 es propicio para que la juventud se haga sentir!

sábado, 27 de diciembre de 2014

CRISIS FISCAL Y ECONÓMICA, MOVIMIENTO POPULAR Y NUEVO PROYECTO POLÍTICO

Popayán, 27 de diciembre de 2014 
Algunos analistas y dirigentes de izquierda se hacen ilusiones sobre la posibilidad de que el movimiento popular en Colombia retome su dinámica de lucha y reaccione frente a las medidas que tendrá que tomar el gobierno obligado por la caída de los precios internacionales del petróleo y la crisis evidente de su modelo de reprimarización de la economía basado en la locomotora minero-energética.
Mi tesis es que el movimiento popular ya tensionó sus fuerzas al máximo desde 2008 hasta 2013, pero las organizaciones que hacen parte del "movimiento democrático" no estuvieron en la capacidad de dirigir con acierto esa lucha, no consiguieron canalizarla ni potenciarla para obtener triunfos políticos contundentes. Por el contrario con su actitud economista, oportunista y grupista, ayudaron a derrotar al movimiento popular.
El MOIR, por su lado, entregó el movimiento a los intereses de la burguesía agraria, se quedó en las luchas por subsidios, y contribuyó a derrotar y desestimular a los pequeños y medianos productores; y la izquierda armada o cercana a la armada, por el otro, ayudó a derrotar y desestimular a los pequeños campesinos colonos y jornaleros cocaleros, entregando la lucha a los intereses de los campesinos ricos de las zonas de colonización (nueva burguesía agraria emergente).
Por ello, ante esa incapacidad manifiesta – que nos llevó en el campo electoral a escoger entre lo malo y lo peor (Santos y Zuluaga) – se hace necesario construir un Nuevo Proyecto Político, tomando como base estratégica a un sujeto social y político que ya se viene expresando con fuerza desde la "Ola Verde", los "cacerolazos" de solidaridad con el Paro Nacional Agrario y el apoyo a la Bogotá Humana, que está compuesto principalmente por jóvenes profesionales, tecnólogos y técnicos que el gran capital ha "proletarizado" (trabajadores del conocimiento y la cultura o "cognitariado precariado"), y que será – indudablemente – la base social más dinámica de la lucha por la democracia, la transparencia administrativa y la equidad social en los próximos años.
Ellos serán fundamentales para que el "movimiento democrático" sea gobierno en 2018, apoyándose en las figuras democráticas que ya existen (Gustavo Petro, Jorge Robledo, Sergio Fajardo, Claudia López, Feliciano Valencia, Iván Cepeda, Clara López, Aída Abella, Camilo Romero, Antonio Navarro y demás) pero imprimiéndole un espíritu verdaderamente democrático a nuestras luchas, derrotando el grupismo, el individualismo y el caudillismo, forzando la unidad y estimulando la participación política del pueblo, con métodos pacíficos, civilistas, con autonomía y sin presiones externas, con creatividad, flexibilidad e inteligencia.

Que el 2015 sea el año de avance por ese nuevo camino. ¡Eso esperamos!!! ¡Feliz año!

sábado, 20 de diciembre de 2014

QUE LA GENTE PARTICIPE Y DECIDA

Para los frustrados y escépticos con las prácticas del Polo, Verdes y Progresistas…
QUE PARTICIPE Y DECIDA LA GENTE
Popayán, 20 de diciembre de 2014
Colombia va entrando en una fase de relativo y tibio auge democrático. Varios síntomas así lo señalan. El  proceso de Paz abre expectativas a un ambiente de reconciliación que favorece la participación de la población en la acción política, aunque en sí mismo el proceso no es garantía de avance democrático. El cansancio con la politiquería y la corrupción es generalizado. Hay un rechazo cada vez más creciente a la situación privilegiada de congresistas, magistrados y altos funcionarios del Estado. La crisis del sistema de salud es otro motivo de protesta permanente y la necesidad de generar empleo formal y bien pagado es una demanda reiterada. 
Pero además, surge una coyuntura que parece inesperada pero que se veía venir. Han confluidos dos fenómenos económicos en el mundo que afectan la situación fiscal del gobierno  y la economía colombiana. El incremento de la producción de petróleo basada en el "fracking" por parte de EE.UU. y la caída del crecimiento de la economía china, además del mantenimiento de la recesión en Europa, han provocado el desplome de los precios internacionales del crudo lo que para el gobierno colombiano representa un faltante en el presupuesto nacional aproximado a 19 billones de pesos y disparará el monto de la Deuda Pública de forma exponencial (se calcula que ese costo será del 1% del PIB).
Ese hecho va a obligar de inmediato al gobierno a diseñar y aprobar una reforma tributaria con todas las consecuencias que trae para la población. También intentarán seguir privatizando y vendiendo a Ecopetrol. Van a tratar de presentar dicha situación como efecto exclusivo de factores internacionales tratando de ocultar su responsabilidad política. El aumento y extensión del IVA a nuevos productos, la re-estratificación de la población en las ciudades y otras medidas similares estarán en sus planes. Además los recursos destinados para la fase de “post-acuerdos” – que ya eran limitados – se verán fuertemente afectados. Esa situación golpea además el modelo de re-primarización de la economía que con la locomotora minero-energética la burguesía trans-nacionalizada pretendía obtener grandes ganancias en sociedad con grandes conglomerados capitalistas transnacionales.     
Sin embargo para aprovechar plenamente ese relativo auge democrático y la coyuntura de “crisis fiscal y económica”, se requiere un diseño estratégico de nuevo tipo. Los actuales partidos y movimientos independientes, alternativos, liberales, progresistas y de izquierda que hacen parte del "movimiento democrático" no han logrado interpretarlo plenamente, y por eso, no están en capacidad de liderar una propuesta que en verdad entusiasme a las mayorías ciudadanas. 
Uno de los problemas que tenemos es que los procesos políticos que se reclaman de avanzada y promotores del cambio, continúan reproduciendo las costumbres políticas de los partidos oligárquicos tradicionales. El caudillismo y el gamonalismo hacen carrera en todas las agrupaciones, no hay un serio trabajo de construcción de equipos y niveles de decisión colectivos, las principales determinaciones están monopolizadas por cúpulas burocráticas que cierran los espacios y, el seguidismo al líder o dirigente es la práctica permanente.
Por ello, a pesar de los aciertos en algunos aspectos de la política progresista y de izquierda que no se pueden negar, esas agrupaciones políticas no desarrollan un accionar verdaderamente democrático, no dan ejemplo a la sociedad y como herramienta de transformación dejan mucho que desear.
Por lo tanto – insistimos –, se requiere una iniciativa de nuevo tipo, que sirva de dinamizador, contrapeso, catalizador, “empujador”, desencadenador de nuevas dinámicas, impulsador de una nueva “ola democrática multicolor y poderosa”, que sirva para barrer definitivamente con el clientelismo y politiquería propia de una sociedad “colonial” que se niega a entrar en la modernidad.
Se necesitan dos características fundamentales para que ese nuevo esfuerzo sea exitoso:
1. Desarrollar una práctica efectivamente democrática hacia adentro y hacia afuera.
2. Levantar e impulsar un programa táctico que logre movilizar a las mayorías de la población.
Práctica democrática integral
Necesitamos un movimiento que practique, hacia su interior y en su relacionamiento con la sociedad, un verdadero espíritu y práctica democrática. No es posible construir democracia si no somos capaces de contar con una herramienta cualificada que sirva de modelo y motivación para el conjunto de la población. La democracia se construye con ejemplo.
En Colombia no tenemos una verdadera tradición democrática. Incluso, en las organizaciones sociales el espíritu burocrático y el individualismo se imponen en los procesos de organización y decisión. En algunos casos se promueve la “democracia asamblearia” como la gran solución, pero si no existen instancias organizativas insertadas en la población que “desde abajo” canalicen la participación de las bases sociales, las grandes asambleas son sólo pantomimas y apariencia de democracia.
Un movimiento cualitativamente superior a lo que hemos tenido debe impulsar y construir por lo menos las siguientes prácticas:
- Organizar niveles de decisión “internos” democráticos, basados en el debate fraterno y franco, el estudio y análisis concienzudo de la realidad y en la consulta permanente a la población a través de medios como las redes sociales y los medios de comunicación.
-  Impulsar procesos de organización de la población o interlocutar permanentemente con las existentes a fin de promover una actitud política que relacione lo sectorial (barrial, laboral, agrario, campesino, indígena, de género, etc.) con los problemas locales, regionales, nacionales e internacionales, a fin de combatir el espíritu estrecho que impide que las organizaciones sociales aporten de forma integral en la formulación de políticas públicas.
- Combinar creativa y flexiblemente el papel de los individuos y los equipos de trabajo colectivos con el fin de estimular la iniciativa, con base en lineamientos generales de política, con políticas gruesas que orienten a la militancia y simpatizantes en su accionar permanente con la población.
El programa coyuntural
Ese nuevo proyecto político debe levantar un programa político y de acción para que el “movimiento democrático” sea gobierno en 2018. Están dadas las condiciones para que esa meta sea conseguible. Sin embargo, si no se evalúa la experiencia de 2013 en donde la construcción de la “tercería” fue un fracaso de las prácticas que basaron su accionar – no en la construcción de un programa unificador – sino en los acuerdos entre cúpulas burocráticas de los dirigentes, llegaremos a 2018 divididos y dispersos como ocurrió en las elecciones pasadas. Y entonces, nos veremos obligados – para supuestamente derrotar al “uribismo” – a escoger entre lo malo y lo peor como acaba de ocurrir en 2014.
Se trata de elaborar un programa táctico para ganar la voluntad de las mayorías y derrotar a los políticos corruptos. El programa que empezamos a tener en mente debe contar – entre otras – con las siguientes características:
- Recoger aspectos de la vida de la población muy concretos y movilizadores.
- Temas como la corrupción y la ineficiencia, los privilegios de los políticos, congresistas, magistrados y altos funcionarios del Estado, la defensa de lo público y el medio ambiente, el empleo y la precariedad del trabajo, deben estar entre los principales.
Inicialmente no se debe pretender un programa para resolver totalmente problemas estructurales. Es un programa para acceder al gobierno central (nacional). Ya en el gobierno el “movimiento democrático” deberá impulsar un “proceso constituyente” – de acuerdo a la correlación de fuerzas – para avanzar en la solución de problemas estructurales con base en la combinación creativa entre transformación de la democracia representativa y la construcción y consolidación de democracia directa.
En lo que se debe insistir es en que no podemos pretender superar el capitalismo de un día para otro. Nuestras economías – dependientes, permeadas y dominadas casi totalmente por el gran capital financiero internacional –, sólo podrán ser verdaderamente autónomas en un proceso largo y dispendioso que debe pasar por el fortalecimiento de nuestra base productiva, la industrialización de nuestras materias primas, la apropiación de la comercialización internacional de nuestros productos por medio de grandes empresas “trans-latinoamericanas”, ojalá de tipo comunitario y cooperativo, para disputar la ganancia que se realiza en el mundo desarrollado, y en fin, se requiere un proceso paulatino de acumulación de poder material real, nuevas tecnologías de punta, construcción de seguridad y soberanía alimentaria, recuperación de los medios de información y comunicación, y un proceso de construcción de condiciones materiales, culturales y sociales para poder dar más adelante saltos cualitativos hacia modelos y relaciones de producción post-capitalistas viables y sostenibles.
Lo contrario es pensar con el deseo. Los socialistas deben ser parte del “movimiento democrático”, ser un sector paciente pero visionario, adecuado a la realidad del mundo globalizado, crítico del “socialismo estatista” del siglo XX que basó su accionar en el aparato estatal y no en la iniciativa de los trabajadores y de la población en general. Si así se comportan, podrán influir en el movimiento democrático, entendiéndose con otras corrientes de pensamiento liberal, socialdemócrata, humanista, y otros, sin afanes ni pretensiones hegemonistas que convertirían este experimento en un nuevo fracaso, quitándole su esencia plural y amplia para reducirlo a una nueva secta “esclarecida” pero aislada y sola.
Existen las condiciones para avanzar con ésta nueva experiencia. Cientos de dirigentes jóvenes que participaron del Polo, en la Ola Verde, que empiezan a cuestionarse los límites caudillistas y burocráticos del Progresismo, que están frustrados y escépticos, están a la expectativa y dispuestos a construir colectivamente esta nueva experiencia. ¡Intentémoslo!