jueves, 4 de febrero de 2016

EL JOVEN ABOGADO DESCUBRE OTRO MUNDO

EL JOVEN ABOGADO DESCUBRE OTRO MUNDO

Calamar (Bolívar), 4 de febrero de 2016

Hace unos 40 años en una vereda del municipio de Totoró (Cauca) ocurrió un terrible asesinato. Un hombre anciano fue muerto de 78 cuchilladas. Era médico tradicional de una comunidad indígena. Los investigadores demoraron mucho para encontrar los culpables. Finalmente encausaron a 3 naturales y los hicieron confesar. Ellos decían que habían actuado en defensa propia, en defensa de su comunidad. Nadie les creyó. Sin embargo un joven abogado realizó una investigación minuciosa con un enfoque diferente, una mirada "no occidental", una perspectiva antropológica no tradicional. Él pudo demostrar que había sido una muerte ordenada por toda la comunidad ante una amenaza mortal que se cernía sobre todos los integrantes del resguardo. El thewala o chamán había desviado el camino y estaba usando sus conocimientos y energías para hacer daño. La forma como estaban dispuestas las heridas en el cuerpo y el número de ellas mostraban sin ninguna duda que había sido un ritual de muerte. El médico tradicional tenía 78 años y el número de puñaladas iba dirigido a evitar que el chamán viviera más allá de la muerte y siguiera haciendo daño. Los testimonios de gran parte de la comunidad –incluyendo familiares del muerto– sirvieron para que los tres autores materiales quedaran libres. Nuestro mundo es más complejo de lo que vemos a simple vista. Muchas cosas ocurren sin que las podamos entender… El joven abogado es un gran amigo mío quien hoy está muy enfermo y ayer cumplió años. A él le dedico este relato. Amén.


E-mail: ferdorado@gmail.com  / Twitter: @ferdorado

HOY SANTOS HINCA SUS RODILLAS ANTE EL "REY" OBAMA


HOY SANTOS HINCA SUS RODILLAS ANTE EL "REY" IMPERIAL OBAMA

Costa Caribe, febrero 4 de 2016

Hoy Santos en nombre de nuestro pueblo y triste Nación, hinca sin ninguna vergüenza sus rodillas y agacha la cabeza ante el rey del Imperio Obama.

Mientras los gringos entregaron 10 mil millones de dólares durante estos 15 años para el llamado "plan colombia", el país gastó 120 mil millones en una supuesta guerra contra las drogas y en un conflicto armado instrumentalizado por el gran capital.

¡..Qué desperdicio y qué indignidad...!!

(Uribe no fue a hincar sus rodillas porque de pronto lo dejaban allá, porque como pasó con el General Noriega de Panamá, los gringos primero usan a sus mafiosos y asesinos y después los desechan).


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martes, 2 de febrero de 2016

IVAN MEJÍA ÁLVAREZ Y CESAR AUGUSTO LONDOÑO NO PODRÁN MANTENER EL PULSO


IVAN MEJÍA ÁLVAREZ Y CESAR AUGUSTO LONDOÑO NO PODRÁN MANTENER EL PULSO

Barranquilla, 2 de febrero de 2016

El “Pulso del Fútbol”, programa estrella de Caracol Radio en el área de los deportes que se trasmite a la 1 de la tarde de lunes a viernes, tiene sus días contados. El formato del espacio radial con Hernán Peláez Restrepo es muy difícil de lograr, replicar y mantener. ¡Lástima!... dirán los oyentes asiduos de ese horario.

Era un programa deportivo realmente entretenido. El arte, la magia y la atracción de ese espacio periodístico consistía en que combinaba investigación, información, humor, debate e interlocución –no explícita–, entre el dúo de experimentados y entendidos comentaristas y sus consuetudinarios radio-espectadores. 

Y es que César Augusto Londoño no puede reemplazar a Peláez. El anterior codirector del programa era un artista conteniendo a Iván. Era como un Beckembauer enfrentando a un Maradona. Lo aguantaba, frenaba con suavidad, no rivalizaba con él, mantenía una especie de presión y tensión que era el verdadero pulso entre dos gladiadores. En esa tarea era un maestro insubstituible el ausente y notable comentarista histórico de Caracol, Hernán Peláez Restrepo.

La audiencia era atraída y hechizada por varios aspectos que están representados en dos personalidades absolutamente diferentes y contrarias. El uno es explosivo y sanguíneo; el otro es tranquilo y flemático. El primero se destaca por sus comentarios incisivos que rayan en la agresión verbal y éxtasis compulsivo. El segundo basaba su actuación en su memoria prodigiosa, su sentido práctico, permanente alegría y sentido del humor que se traducía en comentarios precisos e inteligentes.

Esa conducción del programa entre “mamagallista”, paciente y muchas veces cínica, era un gran atractivo porque parecía que en algún momento Mejía iba a estallar contra su colega y amigo. Los momentos de exaltación histérica de Iván criticando jugadores engreídos, técnicos narcisos o empresarios corruptos, eran esperados por todos pero, a la vez, se estaba atento a ver cómo Hernán lograba capotear esos instantes. Eran situaciones de gracia infinita.

César Augusto no puede hacerlo porque entra en competencia y rivalidad con Iván. El programa termina asemejándose a la “polémica en los deportes” en donde Jaime Ortiz Alvear se gozaba a Edgar Perea, pero ese era otro formato. Pero además, Londoño no tiene la autoridad, tacto y paciencia de Peláez para contener esa avalancha de energía y disertación que representa Mejía. Pero en fin, no hay nada eterno en el mundo y todo tiene su final.

El “Pulso del Fútbol” se quedó sin el principal pulso que era entre Hernán e Iván. ¡Lástima!


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lunes, 1 de febrero de 2016

EL 24-E FUE UN BUEN PASO

Balance de la protesta social y ciudadana del 24 de enero…

EL 24-E FUE UN BUEN PASO

1° de febrero de 2016

Lo que se hizo bien... hay que hacerlo conocer, replicar y reforzar
Lo que se hizo mal... hay que saberlo y no repetirlo
Lo que no se hizo... hay que experimentarlo a ver si sirve.

A principios de enero de 2016 un grupo de jóvenes de diferentes ciudades de Colombia decidieron convocar por las redes sociales lo que ellos denominaron un “Paro Nacional”. Las reivindicaciones económicas y sociales que fueron unificando recogían la inconformidad e indignación de millones de personas frente a decisiones gubernamentales de diverso tipo.

Los puntos de lucha acordados fueron: Aumento digno del salario mínimo; no al aumento del IVA (impuesto al valor agregado); no a la venta de ISAGEN (empresa pública generadora de energía eléctrica); suprimir el impuesto bancario llamado 4 X 1000; rebajar el precio de la gasolina; reducir el tamaño del Congreso de la República y bajar los sueldos de los parlamentarios.   

Las cifras de la inflación del año 2015 (6,67%) recientemente publicadas justificaban la protesta. Además, se prevé un fuerte impacto en el costo de vida por efecto de la sequía que de acuerdo a todos los pronósticos anulará el aumento del salario mínimo a mitad de año.

Igual, causó enorme rechazo la forma como se aprobó “subastar” las acciones de la empresa oficial ISAGEN el 13 enero. Esta decisión fue tomada a espaldas de la ciudadanía, se hizo con un solo proponente extranjero, y el dinero obtenido va a servir de soporte financiero para la inversión en las denominadas carreteras de 4ª generación (4G), que tienen el control burocrático del actual Vicepresidente Germán Vargas Lleras.    

Además, todas las cifras oficiales de crecimiento y expectativas económicas pintan un panorama oscuro para el año 2016, situación que no es reconocida por el gobierno quien con el tema de la paz y a su sombra, no sólo niega la mala situación sino que impulsa otras políticas estructurales que afectan a los trabajadores y los pueblos, como la Ley Zidres[1] y una reforma tributaria regresiva que pretende gravar todavía más los ingresos de trabajo.

El crecimiento de 2015 estuvo por debajo de lo proyectado por el Banco de la República (2,8%). El déficit fiscal del gobierno para 2016 será de más de 30 billones de pesos fruto de haber calculado el presupuesto a 62 dólares el barril de petróleo cuando hoy está en menos de 30. El déficit de la cuenta corriente en la balanza de pagos (exportaciones/importaciones) es negativa (-7%). La deuda pública (externa e interna) está disparada como resultado de la devaluación del peso colombiano llegando en la actualidad al 37% del presupuesto nacional. En fin, todo a la baja o negativo para el gobierno y para el país.

Por todo lo anterior y porque Uribe pretendía colocarse como el adalid de la protesta, era oportuno y necesario hacer ese llamado a la movilización ciudadana y popular.

Particularidades de la convocatoria

El llamado al “Paro Nacional” lanzado inicialmente desde Barranquilla es respondido por las redes con mucho entusiasmo. Las particularidades que tiene esa convocatoria reflejan la complejidad del momento político que vive el país y sirven para explicar las limitaciones de la respuesta de los trabajadores y de la ciudadanía en general. Veamos:

1.    Se emplaza a la gente desde perfiles de personas, grupos o “comunidades” creadas en Facebook o Twitter. El llamado no tenía una cara pública de nivel nacional ni era respaldada por una organización reconocida.

2.    Se plantean puntos de lucha de carácter e interés general para evitar causas sectoriales que siempre terminan por dividir o debilitar los paros o movilizaciones.

3.    No se toca ni se menciona para nada el tema de la terminación del conflicto armado.

4.    Se insistía en que era una convocatoria del “pueblo”, del “ciudadano del común” y se rechazaba la participación de los partidos políticos de “derecha, izquierda o centro”.

5.    Se mostraba cierto desconocimiento de las centrales obreras, sindicatos y organizaciones sociales, aunque después se trató de corregir ese error.

6.    Se llamó a la jornada “Paro Nacional” a realizarse el 24 de enero con el argumento de que iniciaba un domingo para permitir la asistencia de gente que nunca había protestado o que al no tener una organización, no tenía condiciones individuales para “parar”.

7.    No se sabía quién iba a tomar la “dirección” del Paro, en caso de que la actividad fuera masivamente respaldada por la población. No estaba claro si se iba a negociar con el gobierno o qué se iba a hacer con el acumulado de fuerza que se lograra movilizar.

La respuesta del gobierno y de las organizaciones políticas y sociales

El gobierno no se pronuncia sobre el tema pero utiliza varios medios para hacer creer que detrás de la convocatoria está el “uribismo” y éste (Uribe), en su afán de protagonismo y desespero, contribuye a fortalecer esa primera impresión. Además, la falta de claridad de los/as convocantes ante el tema de la “terminación del conflicto armado”, ayuda a desinformar y a confundir.

Los partidos y grupos de izquierda y las organizaciones sociales en su mayoría influidas por ellos, reaccionan de diversa manera. La mayoría rechazan la convocatoria porque –de acuerdo a sus análisis–, así no estuviera dirigida por Uribe, podría debilitar al gobierno y poner en riesgo el “proceso de paz”. Unos pocos sectores –entre ellos los “socialistas”– respaldan la iniciativa con decisión y otros (PC, PTC) muestran simpatía con reservas. Unos más, se quedan quietos y no asumen una posición definida.

En la recta final del plazo de tiempo para realizar la acción del 24-E, algunos sectores de trabajadores y activistas independientes se deciden tardíamente a participar, entre ellos sindicatos y colectivos de diverso tipo.

La protesta del 24-E

El balance oficial de los organizadores del “Paro Nacional” no se conoce todavía. En Bogotá se movilizaron aproximadamente entre 8.000 y 10.000 personas. En Cali fueron entre 4.000 y 5.000. En las demás ciudades contando Medellín, Barranquilla, Bucaramanga, Santa Marta, Pasto, Popayán y otros centros urbanos, la participación fue bastante limitada. Las expectativas eran mayores pero finalmente la gente no respondió como se esperaba.

Sin embargo, para ser un domingo, con la campaña de desinformación desatada, la oposición “santista” en furor, las vacilaciones de las centrales obreras y de la izquierda, el apoyo interesado y rabioso de Uribe, los anuncios del gobierno de no gravar con nuevos impuestos a la canasta familiar, la jornada de protesta puede considerarse positiva. Es un inicio que entusiasma, estimula y llama a la organización y a la clarificación de metas y objetivos.

Es evidente que si la izquierda tradicional, los sindicatos y las organizaciones sociales se hubieran sumado al llamado de los jóvenes con entusiasmo y desprevención, la protesta habría sido un total éxito y hubiera quedado en la agenda inmediata la realización del Paro Nacional. Eso es un hecho.  

Los errores cometidos

Sin querer decir la última palabra, con el respeto debido y la consideración solidaria con el esfuerzo realizado por cientos de jóvenes y personas que colaboraron con la organización y realización de esta importante tarea de lucha social y ciudadana, planteo como errores o deficiencias los siguientes aspectos:  

-       La calificación de “Paro” no fue la más acertada. Por un lado realizar un paro en términos estrictos significa paralizar la producción y para ello se requiere una gran fuerza laboral, social y política que convoque, organice, realice y sostenga una actividad de ese tipo. Pero por otro lado, la palabra “paro” ha adquirido en Colombia, dada la debilidad de las fuerzas laboriosas para paralizar el aparato productivo, una connotación violenta, debido a que por tradición hay que bloquear vías y carreteras para generar un impacto principalmente en el transporte de materias primas y alimentos. Esa designación de “paro” generaba ansiedad, algo de miedo y prevención frente a los reales objetivos de la protesta. Si se hubiera insistido más en que era una gran movilización pacífica es posible que la participación hubiera sido mucho más masiva y contundente.

-       La no mención al tema de la terminación del conflicto armado por temor a mostrarse condescendientes con el gobierno y, por tanto, ahuyentar a las bases “uribistas” o contrarias al “proceso de paz”, es un grave error. Con esa posición se refuerza la campaña desinformadora del gobierno y de la “izquierda santista” que influyó en forma determinante en las organizaciones sociales tradicionales y en la población en general.

-       La confusión entre asumir una posición anti-política o una actitud anti-partidista. Se planteó en varias ocasiones que no se convocaba a partidos políticos, que no asistieran con sus banderas y símbolos, colocando un limitante de corte discriminatorio y excluyente. Se entiende el espíritu “anti-político” que se quería canalizar pero en la práctica se mostró un espíritu sectario y estrecho. El llamado debió ser a la positiva, convocando a los militantes y simpatizantes de todos los partidos políticos que estuvieran de acuerdo con los puntos de lucha, e insistiendo también en la participación de los sin partido.     

-       Existió cierta precipitación en la escogencia de la fecha. Lo de que fuera domingo no era problema pero si requería tiempo para hacer pedagogía, difusión y organizar bien la tarea.

-       El no hacer visible a los convocantes fue un gran inconveniente. Tendría que haberse organizado asambleas públicas con el cubrimiento de medios de comunicación para darle credibilidad y confianza a la convocatoria. Hizo falta dar más la cara. En algunas ciudades eso se hizo bien y los resultados así lo ratifican.

-       La demasiada y exagerada confianza en las redes sociales se constituyó en uno de los más graves errores. Se requiere mucha difusión radial, perifoneo y volanteo por los barrios y centros comerciales, eventos propagandísticos para llamar la atención y mucha creatividad en las consignas para diferenciarse de las protestas tradicionales de tipo sectorial.

Hacia el futuro

El 24-E puede considerarse un experimento relativamente exitoso. Una medición, una comprobación del estado de ánimo de la gente. Se probó que se podía hacer y se probaron muchos/as jóvenes que nunca habían participado en una actividad de este tipo y dimensión.

Sin embargo, lo evidente es que la indignación no ha llegado al nivel de explosividad social. Hay temores, frenos, desconfianzas, taras, herencias, que atentan contra la expresión amplia, suelta, incluyente, general y masiva de una población inconforme pero que no se mueve.

Muchos dicen con escepticismo e incredulidad… ¿si 60 años de guerra no sirvieron para cambiar las cosas, menos lo hará una protesta pacífica, así sea muy grande? Esa actitud es resultado de tantos años de un conflicto armado desgastante y paralizante.    

Para enfrentar el reto debe surgir organización de nuevo tipo, con nuevas caras, lenguaje sencillo y directo, en la dinámica de los aciertos del 24-E, superando los errores y haciendo hincapié en la dirección colectiva y la creatividad.

Llamado

Es urgente que se presente un balance “oficial” de lo ocurrido el 24-E. Sin una evaluación colectiva, que nos aterrice y nos permita identificar lo que se hizo bien, lo que se hizo mal, lo que no se hizo, es imposible avanzar.

Solo una juventud capaz de superar el estilo prepotente, falto de auto-crítica, idealista, ilusionista, anti-ético, poco práctico y figurativo, del comportamiento “tradicional", será capaz de diseñar, mostrar y construir una nueva dirección.

Sólo lo colectivo nos unificará... lo individual nos hundirá...!!!

Nota: Es también visible el papel de lo que llamo el “nuevo sujeto social” o “profesionales precariados” (“nuevo proletariado”, “cognitariado”, “precariado”) en la convocatoria y realización de esta actividad del 24-E.

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado





[1] Ley Zidres: Ley que declara las Zonas de Interés de Desarrollo Rural, Económico y Social (ZIDRES). Se trata de un instrumento que legaliza la acumulación irregular de predios —con antecedentes de baldíos— por parte de empresas nacionales y extranjeras, causando efectos negativos en términos de concentración y expropiación de tierra. Ver: http://bit.ly/1PbxgLD

domingo, 31 de enero de 2016

LO QUE NADIE SE ATREVE A DECIR

LO QUE NADIE SE ATREVE A DECIR

31 de enero de 2016

“Hace algún tiempo la gente protestaba: “¡Qué mal funciona esta radio, la interferencia no deja oír la música!”. Un individuo decidió olvidarse de la música para escuchar el ruido. ¡No escuchaba la belleza de la música!... buscaba la profundidad de la interferencia. Ese lunático construyó un enorme radiotelescopio y localizó los agujeros negros. Sólo quienes escuchan las interferencias pueden hacer grande descubrimientos”.

Wilfred Bion

El sólo anuncio de la terminación del conflicto armado crea las condiciones a la juventud y al pueblo para expresarse y protestar. Era lo esperado y anhelado. El 24-E es un anuncio de esa situación. Se empieza a perder el miedo. Se mueven las energías citadinas. Surgen liderazgos jóvenes y viejos militantes se reactivan. Eso es muy bueno.

No significa un apoyo al llamado “proceso de paz”. Tampoco un respaldo al gobierno o las FARC. Menos a Uribe. La frustración por la situación económica, la corrupción política, la desigualdad, el deterioro del medio ambiente, etc., se convierte y transmuta en un rechazo instintivo a la pretensión del gobierno de ocultar los problemas con el “cuento” de la paz.

Uribe en forma oportunista estimula ese sentimiento primario –odio– tanto contra la guerrilla como contra Santos, pero no logra convertirlo en fuerza política. Pequeños grupos fanáticos agitan las consignas contra el “Pacto de La Habana”, sin mayor audiencia. Se vio el 24-E.

Cada vez los colombianos son más conscientes que la terminación del conflicto armado es necesaria pero no significa la conquista inmediata de la paz. Esa certeza convertirá a la sociedad en el principal protagonista y constructor de ella. La paz que no es más que enfrentar y resolver los conflictos sin recurrir a la violencia. La paz que es un presupuesto para lograr bienestar colectivo, identidad nacional, integración regional y un fuerte avance cultural.

Por ello, el grueso de la población acepta con resignación los acuerdos de La Habana y espera que el proceso termine positivamente con la entrega de las armas y la vinculación de los guerrilleros desmovilizados a la lucha política. Pero, en lo inmediato, el rechazo a la confrontación armada recaerá sobre los actores directos de la misma y también sobre quienes quieren utilizar la “ilusión de la paz” como instrumento para hacer politiquería.

Santos y su “combo”, a pesar de la aureola internacional que está montando, no podrá canalizar en lo interno los frutos de ese “esfuerzo pacificador”. La crisis económica, la situación fiscal del gobierno, las políticas antipopulares que a la sombra de la paz ha venido implementando, le pasaran factura política. Y claro, será el gran lunar de la “fiesta”.   

Se equivocan quienes creen que el pueblo le va a dar un gran respaldo a los guerrilleros desmovilizados convertidos en políticos. Quienes siempre idealizaron la lucha armada nunca pudieron percibir el hecho de que las gentes por las que las guerrillas decían luchar, empezaron a no creerles y después, a rechazarlos. Y todavía no lo ven.

Por esa razón, el llamado a la unidad que hace el comandante Joaquín Gómez de crear “un movimiento muy amplio, donde quepa todo aquel que desee cambios positivos (…) que la izquierda ponga en primer plano lo fundamental, que es la unidad” (http://goo.gl/JX2KTh), no va a ser posible. Sería lo ideal pero la degradación de la guerra también afectó a la izquierda desarmada.

La dirigencia más visible de los “verdes” no va a actuar al lado de los comandantes guerrilleros desmovilizados. En el Polo Democrático Alternativo las cosas son más complejas. Los que siguen a Clara López y a Iván Cepeda se muestran asequibles a la posibilidad de hacer parte de un nuevo proyecto político al lado de la insurgencia desarmada. Sin embargo, esa decisión llevaría o llevará a la división.

La cúpula del MOIR no lo va a consentir. Ellos (y quienes hoy hacen parte del PTC[1]) son también víctimas de las FARC. Durante el período que Francisco Mosquera denominó “el túnel” (1982-90), en diversas regiones de Colombia la guerrilla asesinó –a mansalva y con frialdad–, a muchos dirigentes de esa agrupación partidaria que se oponían a su política. Muchos fueron acusados de ser aliados de paramilitares para explicar su “ajusticiamiento”.

Pero va a ser la sociedad colombiana en general, la que está cansada de la política porque la identifica como politiquería, aquella a la que no le interesa las viejas rencillas entre los grupos de izquierda, la que va a forzar la aparición de un Nuevo Proyecto Político –totalmente deslindado de la insurgencia– que sea expresión del anhelo de paz en Colombia pero, a la vez, de lucha contra la desigualdad, la corrupción y el clientelismo.

Si la izquierda civilista que siempre rechazó la lucha armada no se unifica para impulsar –con modestia y hasta bajo perfil– ese nuevo proyecto político, recurriendo a personalidades venidas del mundo de la ciencia, la cultura, la educación, la empresa privada o asociativa, etc., que aproveche ese ambiente de cansancio con la política tradicional, no sólo quedará invisibilizada sino que también será identificada con los horrores de la guerra. 

Esa izquierda tendrá que pasar nuevamente por en medio de ese “otro túnel” que significará la alianza entre el establecimiento oficial con la insurgencia desmovilizada, que se concretará en inversiones concretas en zonas de colonización y en algunos proyectos durante el llamado “post-conflicto”. Ya numerosas ONGs hacen cola detrás de esos contratos.

Sólo quienes se organicen con claridad y seriedad, quienes se sintonicen con los “aires” de una juventud diversa, compleja y en formación, podrán ayudar a que aparezcan procesos cualificados y proyectos políticos de nuevo tipo que nos permitan avanzar. Si nos aferramos a viejos esquemas y no aprendemos, no sólo desaprovecharemos los “vientos democráticos” sino que contribuiremos a que la juventud cometa los mismos errores de ayer.

Nota: El primero de esos errores que hay que evitar es creer que la Ley transforma la vida. En Colombia siempre hizo carrera el “santanderismo”, que es una especie de “fetichismo legal” que le ha hecho enorme daño a la Nación. Ya un candidato presidencial en ciernes se ha apegado a la tesis de que hay que convocar una Asamblea Nacional Constituyente para refrendar los acuerdos. Hay que salirle al paso a esa propuesta “kafkiana”. 

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado



[1] PTC: Partido del Trabajo de Colombia, agrupación política que se deslindó del MOIR en 1998, hoy liderada por Marcelo Torres y Yezid García Abello, y que hace parte de la Alianza Verde.

sábado, 30 de enero de 2016

VIBRAR CON "NUEVAS MÚSICAS"


30 de enero de 2016

Estoy de acuerdo en que estamos entrando en una época de "quiebre", algo nuevo está naciendo en forma acelerada. Es buena música para nuestros oídos.

No obstante, me permito transcribir esta anécdota de Wilfred Bion, psicoanalista inglés: 

“Hace algún tiempo, mientras la mayoría de la gente protestaba: “¡Qué mal funciona esta radio, la interferencia no deja oír la música!”, un individuo perverso, estúpido e ignorante, decidió olvidarse de la música para escuchar el ruido. ¡No escuchaba la belleza de la música!, buscaba la profundidad de la interferencia. Enseguida éste lunático decidió construir un enorme radiotelescopio y localizó los agujeros negros. Quienes escuchan las interferencias son los elegidos para hacer grandes descubrimientos”.

Creo, que para sintonizarnos con este momento, debemos construir en medio del hacer práctico que cada cual creamos conveniente impulsar, un gran "tanque de pensamiento" (yo le llamo "corriente de pensamiento") que nos ayude a descubrir los "agujeros negros" de la sociedad. Así, podremos vibrar con nuevas "músicas" que la sociedad esta tocando y que para muchos sólo son interferencia.

E-mail:ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado

martes, 26 de enero de 2016

SOBRE EL 24-E: EL PUEBLO Y LA JUVENTUD QUIEREN LUCHAR

Marcha en Cali el 24-E

SOBRE EL 24-E: EL PUEBLO Y LA JUVENTUD QUIEREN LUCHAR

Bogotá, 26 de enero de 2016

Independientemente del número de personas que salieron a protestar el pasado domingo 24-E, lo más importante a destacar es:

ü Por primera vez –en mucho tiempo– se plantearon puntos de interés general para la población (salario mínimo, impuestos, costo de gasolina, corrupción, venta de ISAGEN).

ü A pesar de la oposición que se hizo desde el gobierno y desde sectores de izquierda basada en rumores y dudas sobre la manipulación e infiltración uribista de la movilización, esta se realizó con relativo éxito.

ü En muchas ciudades faltó mucha información. Los jóvenes se confiaron demasiado del poder de las redes sociales y éstas no funcionan siempre.

ü Si la izquierda, las centrales sindicales y las organizaciones sociales hubieran apoyado con decisión, hubiera sido un éxito total, así hubiera sido un domingo, y las fuerzas sociales habrían quedado listas y entusiasmadas para organizar el verdadero Paro Nacional.

ü Haberle puesto a la protesta el nombre de "Paro Nacional" fue un error, ayudó a desinformar y dio motivos para desanimar. Allí los jóvenes mostraron inexperiencia y no se dejaron asesorar de gente fogueada.

ü Para próximas movilizaciones hay que saber combinar las consignas y aclarar que no estamos en contra de la terminación del conflicto armado pero que tampoco vamos a permitir la utilización de ese proceso para descargar la crisis fiscal y económica del gobierno (y de la burguesía) sobre los hombros de los trabajadores y el pueblo.

ü De acuerdo a los informes en donde hubo más organización y coherencia fue en Cali, aunque en Bogotá la movilización fue importante.

ü Ningún sector y mucho menos políticos en ciernes de ser candidatos pueden apropiarse de este primer intento que hacen las nuevas generaciones que quieren luchar y a las que debemos apoyar.

ü Se demostró que el “uribismo” no es un peligro en el espacio de las movilizaciones sociales. No es su terreno y además tiene “rabo de paja”.


Felicitaciones para esos muchachos y muchachas. Hay que seguir para adelante pero evaluar con seriedad lo realizado.

lunes, 25 de enero de 2016

IMPEDIR LA INSTRUMENTALIZACIÓN DE LA PAZ

IMPEDIR LA INSTRUMENTALIZACIÓN DE LA PAZ

Bogotá, 25 de enero de 2016

Fue correcto apoyar a Juan Manuel Santos en las elecciones de 2014. Había que frenar a Uribe. El problema principal en Colombia es salir del conflicto armado en forma negociada. Sin embargo, para acertar se deben identificar los matices de los problemas.  Hacerlo permite señalar con precisión los indispensables énfasis. Allí está la esencia de la táctica.

Hace 18 meses era necesario convencer a la mayoría de los demócratas de votar por un presidente en ejercicio que no sólo es conocido por ser un representante de la oligarquía colombiana sino que es un político definidamente neoliberal. No era fácil, pero era la única alternativa frente a la posibilidad inminente de que fuera elegido el candidato de Uribe.

Por ello, el énfasis en ese momento y, en los meses siguientes, era mantener ese apoyo político para asegurar el desarrollo de los diálogos, derrotar al “capo de los capos” y superar el escepticismo e incredulidad de los colombianos. Siempre insistiendo en no generar falsas ilusiones en el supuesto “progresismo” y “reformismo” de Santos.

Decíamos que el imperio estadounidense y la casta dominante “nacional” le apuestan a la “paz” –ahora sí en serio–, no por sentimientos altruistas y humanitarios sino por necesidades estratégicas y económicas. Y además, ellos saben que lograron derrotar políticamente a la guerrilla pero que no la pueden acabar por la vía militar. Diversos factores geográficos, económicos, sociales y culturales facilitan la sobrevivencia de grupos armados ilegales.

Igualmente, es un hecho que las FARC cuentan con una base social en regiones donde construyeron relaciones estrechas con campesinos-colonos. En esas zonas ha surgido una burguesía emergente que ha acumulado riqueza surgida de la economía del narcotráfico y de la minería ilegal. La gran burguesía aspira legalizar, bancarizar e integrar ese capital al mercado nacional e internacional.

Esa decisión imperial de respaldar la salida negociada del conflicto armado colombiano se ratifica en abril de 2015 en Panamá. Obama oficializa en el encuentro con Raúl Castro una nueva política para América Latina, de cooperación con Brasil, distensión con Cuba, apoyo a la oposición “moderada” para derrotar al “chavismo” dentro de la institucionalidad venezolana y, en general, aplicar la política del “paternalismo liberal” o del “golpe suave” [1].

Es decir, el verdadero poder detrás del gran capital en Colombia tomó una posición. Es, a la vez, un respaldo y una orden. Uribe a partir de ese momento empieza a diseñar una estrategia, ya no para impedir la firma de los acuerdos, sino para garantizar el tratamiento especial de los militares, funcionarios y personas particulares involucradas en delitos y crímenes relacionados con la guerra, que es la única fórmula para asegurar su impunidad.

Por ello y, por las razones que tienen los dirigentes de las FARC, la terminación del conflicto armado en nuestro país es un hecho. No hay reversa en ese proceso. Y esa situación es muy alentadora para las fuerzas democráticas. Especialmente para las agrupaciones de izquierda que desde el terreno de la civilidad siempre rechazamos por inconveniente la vía armada como método para lograr la democratización del país y la construcción de una nación independiente y autónoma. Así lo demostró la vida.

Pero, desde el momento en que estamos seguros que los acuerdos son una realidad, hay que cambiar el énfasis. Así lo enseña la teoría. Ahora hay que impedir que el gobierno convierta “la paz” en un engaño para el pueblo. El gobierno intenta limitar las luchas populares a la implementación de los acuerdos e ilusionar con una automática democratización del país que se daría por el sólo efecto de cambiar unas cuantas normas.

En esencia es la misma receta que nos administraron en 1991. Bajo la cobertura de una “muy progresista” constitución política que otorga infinidad de derechos en el papel, la oligarquía colombiana logró –con el concurso de un sector de la izquierda–, implementar su primer paquete neoliberal. Ahora, a la sombra de este nuevo proceso ya iniciaron la aplicación de su segundo paquete, más agresivo, más profundo y letal. Claro… ¡en paz!

Es por esa razón que se debe recoger el cheque en blanco que se le entregó a Santos en mayo de 2014. Hay que sostener el apoyo a la terminación consensuada del conflicto armado pero hacer claridad que ese acuerdo no significa la conquista de una efectiva paz, y que los logros obtenidos por la guerrilla son de aplicación parcial para sus regiones de influencia.

Es indispensable realizar una labor pedagógica y propagandística para aclarar que en esos acuerdos los problemas centrales que sufre la Nación no fueron ni siquiera tratados. Y no podían serlo porque la guerrilla no tenía la correlación de fuerzas suficiente. Además, el presidente Santos ha sido bien claro y reitera a cada rato: “No está en discusión ni se negocia el modelo económico del país ni el carácter del Estado”.

La lucha social y política que han convocado sectores de jóvenes en diversas partes del país en contra de las agresivas políticas del gobierno en materia de salario mínimo, nuevos impuestos, costo de la gasolina, privatización de ISAGEN, arrasamiento de nuestra naturaleza a manos de la gran minería y los megaproyectos, situación del sector salud, corrupción, etc., nos marcan la dirección y las tareas del momento.

La consigna de las próximas movilizaciones debe ser bien clara y contundente para impedir que el uribismo juegue al oportunismo: ¡Si a la terminación negociada del conflicto armado pero rechazo total a las políticas “santistas” contra el pueblo!

La izquierda colombiana debe sacudirse y dejar de ser vagón de cola de la burguesía. El “coco uribista” es cosa del pasado. Hay que impedir que la oligarquía ahora instrumentalice la “paz” como logró hacerlo con el conflicto armado. ¡No más miedo!

E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado  



[1]  Teoría de Cass Sunstein, esposo de Samantha Power, quien es una estadounidense de origen irlandés académica, escritora y diplomática que actualmente se desempeña como embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas. Sunstein es el teórico del “golpe suave”. 

sábado, 23 de enero de 2016

CONDICIONAR APOYO AL PLEBISCITO Y DEJAR DE SER VAGÓN DE COLA DEL SANTISMO


CONDICIONAR APOYO AL PLEBISCITO Y DEJAR DE SER VAGÓN DE COLA DEL SANTISMO 

Bogotá, 24 de enero de 2016

La terminación del conflicto armado le sirve al pueblo y a los demócratas colombianos para avanzar y despejar el camino. Sin embargo, Santos se está aprovechando del llamado "proceso de paz" para clavarnos un nuevo paquete neoliberal.
Para impedir eso, la izquierda unida debe presentarle una propuesta de acuerdo de la sociedad civil con el gobierno, condicionando su apoyo al plebiscito. Esa propuesta debe recoger los puntos planteados por los jóvenes para el "paro" o protesta ciudadana de hoy 24-E.

Esos puntos podrían ser:
1. Aumento digno y sustancial del salario mínimo.
2. Gravar con impuestos a las grandes empresas y ricachones, y renegociar contratos con las empresas transnacionales.
3. Renegociar la DEUDA PUBLICA (Externa e interna).
4. Bajar el precio de la gasolina.
5. Reformar radicalmente el sector salud quitándole ese "negocio" a los privados (EPS).
Eso como mínimo.

viernes, 22 de enero de 2016

CARTA PÚBLICA A LA DIRECCIÓN DE LA CUT

Bogotá, 22 de enero de 2016


Señores
CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES CUT
Bogotá


Cordial saludo.

He leído atentamente su pronunciamiento del 20.01.2016. Agradezco en nombre de los jóvenes organizadores del Paro Nacional que arranca este domingo 24 de enero de que califiquen esa actividad “como una expresión de la indignación creciente que hay en sectores de la ciudadanía, que no dejamos de señalar como positiva”. Por ello, espero que con base en esa definición, como ciudadanos individuales, apoyen decididamente esa iniciativa.

Considero que en este instante de la Nación, una convocatoria hecha desde la ciudadanía y sobre todo desde la juventud para movilizar a las grandes mayorías de trabajadores y personas indignadas con las políticas del gobierno que nos afectan negativamente como: salario mínimo, incremento de impuestos, costo del combustible, venta de ISAGEN y corrupción política y administrativa,  puede ser más acogida por el grueso de la población que –desafortunadamente– no se encuentra organizada y que, por tanto, no se siente representada por las organizaciones existentes.

Como Ustedes saben, sólo menos del 4% de los trabajadores se encuentran sindicalizados en Colombia y las demás organizaciones sociales son relativamente débiles, como resultado de la falta de garantías laborales, civiles y democráticas que existen en nuestro país, la inestabilidad en el empleo, la informalidad laboral y el impacto negativo del conflicto armado.

Por ello, sugiero con mucho respeto ante Ustedes, la necesidad de repensar las formas de organización y de acción social y política, para poder movilizar a las mayorías de nuestra nación y lograr construir una fuerza ciudadana y popular que sea determinante para lograr una vida en convivencia, una democracia plena y poder construir un nuevo país.    

Creo que hoy es más importante que cientos de miles de trabajadores y ciudadanos que nunca han protestado, realicen una movilización masiva un domingo, a que los mismos trabajadores sindicalizados de siempre, realicen las tradicionales marchas o paralicen un sector reducido de la producción o bloqueen carreteras sin el concurso de las mayorías del país.

Por lo anterior, les reitero la invitación que los jóvenes les hicieron a participar el 24 de enero en todas las plazas principales de Colombia. ¡Todavía tienen tiempo de repensar vuestra decisión!

Es la hora de hacernos escuchar pacíficamente de la sociedad y el Estado… ¡No lo duden!

Con sentimiento de consideración y aprecio, me suscribo de Ustedes,


FERNANDO DORADO
Activista social

Militante de “Somos Ciudadanos” y el PTC