FARC:
¿Mantener el cese de fuego unilateral?
Popayán,
10 de enero de 2013
A menos de 10
días para que se cumpla la fecha de terminación del cese de fuego unilateral declarado
por la insurgencia desde el pasado 20 de noviembre del año 2012, vale la pena
preguntarse si para las mismas FARC no fuera conveniente alargar dicho plazo.
Colombia ha
sentido el impacto del cese de fuegos. No sólo lo ha sentido el pueblo
colombiano sino que el gobierno lo ha re-sentido. De allí su desesperación por
provocar combates, causarle bajas a la insurgencia y generar todo tipo de
hechos para desvirtuar la decisión tomada autónomamente por las fuerzas
guerrilleras.
Una medida de
ese tipo es un acto político de gran calado. Envía un mensaje de Paz que va más
allá de las palabras. “Suspensión de acciones ofensivas” decía el mensaje a los
colombianos. A pocos días de que finalice ese plazo se puede afirmar que para
las FARC ha sido un absoluto éxito haber declarado ese cese de fuegos.
Podemos sacar
las siguientes conclusiones:
1. El cese de fuegos ha enviado una señal de que las FARC van en serio
por la Paz y coloca al gobierno en la posición de guerrerista, de no ser
condescendiente con el anhelo de Paz que se advierte entre las mayorías de los
colombianos.
2. Tal acción confirma ante la opinión nacional que los insurgentes son
absolutamente conscientes de los inmensos sacrificios que significa la guerra
para nuestro pueblo. Es un criterio a reafirmar permanentemente.
3. Dan a entender que valoran – en este momento – más
la lucha política por conquistar el corazón de los colombianos (no violencia)
que la misma actividad de combatir a las fuerzas militares oficiales o causar
hechos de sabotaje a la infraestructura productiva.
4. Muestran unidad de mando y gran capacidad operativa, ya que mantener
un cese de fuegos puede ser tan importante y difícil como desarrollar los
combates.
5. Les ha callado la boca a quienes en un principio descalificaron la
medida y salieron a decir que las FARC no pasarían del simple pronunciamiento.
Tal cese de fuegos unilateral seguramente le permite a los insurgentes
hacer importantes balances de su accionar, fortalecer la capacidad política e
ideológica de sus combatientes y realizar contactos políticos con la población
en nuevas condiciones de operatividad.
De mantenerse o alargarse el período del cese de fuegos – más allá de la
época navideña y festiva – la guerrilla de las FARC le estaría colocando toda
la presión al gobierno de cara a concertar un cese de fuegos bilateral, lo que
le daría mayor empuje al proceso de Paz.
Es evidente que se requiere mayor presión política de parte de las
fuerzas democráticas y populares para conseguir un cese de fuegos bilateral.
Tal vez por la época de festividades ese esfuerzo no se haya notado o no haya
trascendido ante la opinión pública, pero un anuncio de la postergación de la
fecha de terminación del plazo, puede generar condiciones para expresarse con
mayor fuerza.
Falta evaluar el costo militar y estratégico-territorial que una medida
de ese tipo tiene para la insurgencia pero desde cualquier punto de vista que
se lo mire, los logros políticos son considerablemente superiores – sobre todo –,
de cara al proceso de Paz.
Es evidente que una nueva ofensiva militar de las FARC, ya sea contra las
fuerzas militares gubernamentales o contra la infraestructura productiva o de
servicios públicos, así se pudiera realizar con contundencia, sólo va a traer consecuencias
negativas para el proceso de conversaciones y para la imagen ganada en estas
primeras de cambio por la insurgencia.
Hacer un esfuerzo más en la dirección que se ha tomado – cese de fuegos
para ambientar los diálogos de La Habana – es el camino correcto. Va a
colocarle mayor presión al gobierno y animar a la población para exigir el
anhelado cese de fuegos bilateral.
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