LA TAREA MÁS IMPORTANTE DEL MOMENTO
“El desarrollo del proceso revolucionario
tiene que apoyarse en los nuevos hechos y no en los viejos esquemas”.
Lev D. Bronstein
Los resultados de las elecciones del
plebiscito del 2 de octubre mostraron una realidad que estaba en desarrollo
pero oculta. Un nuevo panorama terminó por expresarse con nitidez. La guerra en
los hechos ha quedado atrás (cese bilateral de fuegos). En la mente de los
colombianos eso se convirtió en la exigencia de “Fin del Conflicto” y “Acuerdo Ya”.
La polarización Santos-Uribe, que era expresión de una contradicción real, fue disminuida
en el proceso. Igualmente, las FARC fueron derrotadas. La amenaza “castro-chavista”
se diluyó.
La contradicción que enfrentaba a
los grandes terratenientes y a la gran burguesía agraria con el gobierno en
torno al tema de la paz negociada, que era el soporte social y económico de
Uribe –en lo fundamental–, fue superada. Algunos sectores históricamente conservadores,
reaccionarios y clericales de esas clases sociales, se dejaron arrastrar por la
campaña de desinformación, odio y resentimiento impulsada por el Centro
Democrático, pero ya es una fuerza marginal. La “paz neoliberal” atrajo al
grueso de grandes terratenientes y empresarios.
El pataleo del expresidente más
que por temas de tierras, justicia, propiedad privada y valores de familia, es
por garantizar su propia impunidad y la de sus cómplices, asunto que en privado
lo van a resolver las élites comprometidas con la salida negociada del
conflicto armado: o sea, la burguesía transnacional, la burocrática, la agraria
y un sector de la “emergente”. El plebiscito demostró que los trabajadores y
sectores populares no cuentan con una fuerza política que los representara en
esta coyuntura. Los demócratas y la izquierda, no figuraron.
El error de las FARC fue creer
que contaba con la suficiente fuerza para romper durante el proceso con el “retén
neoliberal” que el gobierno impuso en la mesa: “No está en discusión la
estructura del Estado y el modelo económico”. En vez de concentrarse en los
temas de justicia, víctimas, seguridad y condiciones para reintegrarse a la
sociedad para hacer política legal, se involucraron en temas y reivindicaciones
(tierras, política de género, otros) que le corresponde conseguirlos a la
sociedad con su lucha social y política. Así, lo enredaron todo.
La dinámica social posterior al plebiscito
va corrigiendo el camino. Eso lo han mostrado las movilizaciones. La juventud
universitaria que en su mayoría va a engrosar a los “nuevos trabajadores” o
profesionales precariados, ya muestra en forma incipiente su comportamiento del
futuro. Con inteligencia y autonomía se pusieron por encima del SI, el NO y la
abstención y se expresaron por el fin de la guerra. Usaron la consigna de “Acuerdo
Ya” como exigencia, no como respaldo absoluto a los acuerdos de La Habana, ni
como apoyo al gobierno.
Sin embargo, sin imaginarlo empujan
y obligan al “pacto entre cúpulas”. La derrota formal del SI implica la
renegociación de los acuerdos firmados entre el gobierno y las FARC. El
precario triunfo del NO basado en la propuesta de “corregir el proceso”, obliga
a Uribe a amarrarse al “carro de la paz negociada”. Era inevitable y no podía
ser de otra manera. Y por tanto, la actitud lógica es presionar esas élites
(Santos, FARC y Uribe) a ponerse de acuerdo de una u otra forma. Ellos crearon
el entuerto, deben resolverlo respetando los derechos de las víctimas y sin
imponerle a la sociedad privilegios de ningún tipo en términos de justicia.
Mientras tanto le corresponde a
la sociedad asumir con presteza y oportunidad la nueva realidad. Hay que
iniciar desde YA la construcción de la “paz estable y duradera” que no puede
ser otra diferente a una Paz Social y Democrática. Ya no existe ninguna excusa
para enfrentarse con decisión a las políticas neoliberales y antipopulares del
gobierno de Santos. Pero, lo principal, hay que iniciar con firmeza, decisión,
determinación, espíritu amplio y actitud democrática, la construcción de un
Nuevo Proyecto Político, que en verdad represente los intereses de las amplias
mayorías de la sociedad. Ya la juventud con sus movilizaciones y su espíritu creativo
lo ha iniciado. Lo más avanzado de la democracia y la izquierda, sin protagonismos,
caudillismos ni esquemas, podrá ayudar con su experiencia y conocimientos.
No hay otra tarea más importante
que esa. Y se puede hacer sin atropellar pero sin pedirle permiso a nadie. La
nueva realidad lo exige y lo pide a gritos. ¡Hay que hacerlo!
E-mail: ferdorado@gmail.com / Twitter: @ferdorado
La política es la mafia de las mafias mientras el pueblo Colombiano no se una siempre nuestros gobernantes harán lo que se les de la gana con nuestro país subiendo impuestos y generando mas pobreza a nivel nacional para construir la paz se debe conciliar primero dentro del gobierno sociedad civil y después las partes en conflicto para vivir en paz y armonía en todo el territorio colombiano generando oportunidades de empleo salud educación y otros derechos se puede en algo superar los conflictos de la Nación para que todos(as) vivamos mejor
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